Mortalidad en menores de 5 años en Colombia

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Mortalidad en menores de 5 años en Colombia

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Análisis integrado de casos, tasas y causas específicas (2015–2025)

La mortalidad en menores de 5 años en Colombia continúa mostrando una tendencia descendente. Sin embargo, al desagregar por causas y analizar simultáneamente los casos absolutos y las tasas por 1.000 nacidos vivos, emergen hallazgos que evidencian una transición epidemiológica consolidada hacia causas que requieren aproximaciones diferenciadas.

Menos nacimientos, menos muertes: el contexto demográfico es relevante.

La caída sostenida de la tasa bruta de natalidad en Colombia (13,4 nacimientos por cada 1.000 habitantes, la más bajas en la historia reciente), de la tasa de fecundidad general (28,1 nacimientos por cada 1.000 mujeres entre los 15 y 49 años) y de la tasa global de fecundidad (1,2 hijos por mujer en edad reproductiva; en Bogotá es de 0,8) significa una transición demográfica acelerada con efectos profundos en los sistemas de salud.

El reporte preliminar de 2025 (ilustración 1) mantiene esta tendencia, los nacimientos en Colombia continuaron disminuyendo de manera sostenida. Por su parte, las muertes en menores de 5 años disminuyeron también en términos absolutos (el año 2025 presenta datos preliminares) *.

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Ilustración 1. Nacimientos y muertes en menores de 5 años en Colombia 2015 – 2025 Preliminar. Fuente EEVV DANE.

La reducción en casos absolutos de las muertes en menores de 5 años, aunque positiva, no es suficiente para afirmar una disminución real del riesgo. Para ello, es indispensable revisar las tasas y la tendencia histórica.

Tendencia histórica: un logro estructural de décadas.

Desde 1960 la tasa de mortalidad en menores de 5 años en Colombia ha pasado de niveles superiores a 130 por 1.000 nacidos vivos a cifras cercanas a 12–14 por 1.000 nacidos vivos en la actualidad (ilustración 2). Esta cifra está por debajo de países de la región como Brasil, Panamá, Mexico, Venezuela, Paraguay, Ecuador y por encima de países como Chile y Uruguay (Banco Mundial, 2025). Este descenso refleja avances en diversos frentes; expansión de la vacunación, mejoras en saneamiento básico, acceso a terapia antibiótica especial, fortalecimiento hospitalario, atención prenatal y neonatal, entre otros.

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Ilustración 2. Tasa de mortalidad en menores de 5 años por 1.000 nacidos vivos. Colombia 1960 – 2015 preliminar. Fuente; Banco mundial y EEVV DANE

No obstante, la fase actual del descenso es más lenta que la observada en décadas previas, lo que indica que el país (y en general, el mundo) enfrenta ahora causas de mayor complejidad clínica.

Panorama reciente por causas: el peso del cuidado perinatal

Tasas específicas por causa (2015–2025)

Al revisar las causas de muertes en los niños menores de 5 años (EEVV DANE) (ilustración 3) y calcular las tasas especificas por causa por 1.000 nacidos vivos (ilustración 4), vemos que las 10 principales son:

  1. Malformaciones congénitas deformidades y anomalías cromosómicas
  2. Trastornos respiratorios del período perinatal
  3. Otras afecciones originadas en el período perinatal
  4. Sepsis neonatal
  5. Infecciones respiratorias agudas
  6. Complicaciones obstétricas y traumatismo del nacimiento
  7. Deficiencias y anemias nutricionales
  8. Enfermedades del sistema nervioso, excepto meningitis
  9. Retardo del crecimiento fetal, desnutrición fetal, gestación corta y bajo peso al nacer
  10. Enfermedades infecciosas intestinales
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Ilustración 3. Muertes en menores de 5 años. Colombia. 2015 – 2025 preliminar. Fuente: a partir de EEVV DANE

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Ilustración 4. Tasa de muertes en menores de 5 años por 1.000 nacidos vivos por causas. Colombia 2015 – 2025 preliminar. A partir de EEVV DANE.

Malformaciones congénitas

Entre 2015 y 2024, las malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas muestran:

  • Casos: 2.087 → 1.304
  • Tasa: 3,15 → 2,87 por 1.000 nacidos vivos
  • Reducción aproximada del 14% en riesgo

Aunque existe una disminución sostenida, esta categoría continúa siendo la primera causa de muerte en menores de 5 años, concentrándose especialmente en el periodo neonatal y el primer año de vida. Esto es epidemiológicamente consistente con países que han logrado controlar una parte importante de causas infecciosas.

A diferencia de las infecciones respiratorias o intestinales donde las intervenciones preventivas clásicas tienen alto impacto las malformaciones congénitas están relacionadas con factores genéticos, se asocian a exposición ambiental, dependen de condiciones maternas y/o se originan antes o durante las primeras semanas de gestación. Por tanto, su prevención y reducción dependen de una cadena de intervenciones que inician en la salud preconcepcional, el control prenatal temprano, el diagnóstico oportuno, las intervenciones terapéuticas intrauterinas o neonatales y, en algunos contextos, la interrupción del embarazo por anomalías graves.

Esta disminución observada refleja probablemente mejoras en el tamizaje prenatal, la ecografía obstétrica estructural, la detección temprana de cardiopatías congénitas e identificación de defectos mayores del tubo neural. También los planes masivos de suplementación con ácido fólico más oportunos.

En el caso del control prenatal oportuno se ha mejorado el diagnóstico precoz de anomalías incompatibles con la vida y la planeación del parto en centros de mayor complejidad. También se cuenta con un mejor manejo neonatal especializado; la cirugía neonatal ha encontrado un alto desarrollo en hospitales de alto nivel en Colombia (manejo de cardiopatías complejas y cuidados intensivos pediátricos más robustos). Sin embargo, la reducción es limitada porque no todas las malformaciones son prevenibles, una proporción significativa tiene origen genético no modificable y persisten desigualdades territoriales en acceso a diagnóstico prenatal avanzado.

El acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) puede contribuir a la reducción de la mortalidad por malformaciones congénitas, pero su impacto es parcial, específico y condicionado. Colombia ha ampliado progresivamente el acceso a la IVE; en 2006 se permitió por tres causales y desde 2022 ha sido despenalizado hasta la semana 24 de gestación sin causal específica.

Si un embarazo con malformación se interrumpe antes de la viabilidad, ese caso no ingresa al denominador de nacidos vivos y no aparece como muerte neonatal. Colombia podría estar moviéndose en esa dirección, aunque sin datos desagregados o estudios analíticos por tipo específico de malformación no se pueden cuantificar el efecto ni afirmarse con certeza.

El desafío para esta categoría de causas es tratar de lograr que más regiones cuenten con acceso a servicios de ecografía morfológica de alta calidad, cardiólogos fetales, medicina materno-fetal especializada. También se debe insistir al control de la exposición a factores ambientales (Contaminación, pesticidas, factores ocupacionales) y el control especial dada la tendencia creciente a una edad materna cada vez más avanzada.

La reducción futura de esta causa también dependerá de estrategias preconcepcionales (suplementación universal) el fortalecimiento del tamizaje prenatal universal, mejores protocolos de referencia para parto en centros especializados, vigilancia epidemiológica especial de defectos congénitos, incluso el desarrollo de investigación genética y ambiental.

Trastornos respiratorios perinatales

  • 1.550 → 942 casos
  • Tasa: 2,34 → 2,07

Estos datos son consistentes con mejoras reportadas en el manejo clínico de la prematuridad y en la capacidad resolutiva neonatal. Es consistente también con el fortalecimiento progresivo de las unidades de cuidado intensivo neonatal, la mayor disponibilidad de soporte ventilatorio avanzado, el uso oportuno de surfactante, maduración pulmonar y la estandarización de protocolos de reanimación y manejo respiratorio en recién nacidos de alto riesgo. No obstante, al tratarse de una reducción moderada, pudiese indicar que aún existen brechas en calidad y acceso, especialmente en regiones con menor complejidad hospitalaria.

 Sepsis bacteriana neonatal

  • 660 → 455 casos
  • Tasa estable con leve descenso

Esta disminución refleja probablemente avances en prácticas de control de infecciones intrahospitalarias, uso más racional de antibióticos y estandarización de protocolos en unidades neonatales. La extensión de la vigilancia activa de infecciones asociadas a la atención en salud, auditorías clínicas sistemáticas y fortalecimiento del talento humano en cuidado neonatal especializado podría contribuir en el descenso en los próximos años.

Infecciones respiratorias agudas

  • 569 → 319 casos
  • Tasa: 0,86 → 0,70

Este comportamiento es coherente con la ampliación sostenida de la vacunación antineumocócica e influenza, intervenciones que han demostrado impacto directo en la reducción de neumonías graves y complicaciones respiratorias en la primera infancia. Adicionalmente, el fortalecimiento de la atención primaria, la mayor oportunidad en el diagnóstico y tratamiento antibiótico, y la educación a cuidadores sobre signos de alarma han contribuido a disminuir la progresión hacia cuadros severos y letales.

En este sentido, las infecciones respiratorias agudas representan un gran éxito de las medidas preventivas clásicas en la última década, evidenciando cómo las intervenciones poblacionales bien implementadas pueden traducirse en reducciones sostenidas de mortalidad infantil, ahora amenazadas por el potencial riesgo de disminución en coberturas.

Complicaciones obstétricas y trauma del nacimiento

  • Casos de 343 a 301
  • Tasa de 0,51 a 0,57

Si el número de nacimientos cae, es esperable que los casos también bajen. Pero si la tasa por 1.000 nacidos vivos no disminuye proporcionalmente, el riesgo individual de morir por complicaciones obstétricas permanece estable (o incluso aumenta). Ese comportamiento nos pone en alerta de que puede no existir una mejora estructural sostenida en seguridad obstétrica, el sistema puede estar alcanzando un techo de desempeño y/o persisten brechas de calidad interinstitucional y territorial.

Este grupo suele agrupar causas como: asfixia perinatal, trauma obstétrico, complicaciones del trabajo de parto, eventos adversos intraparto, manejo inadecuado del sufrimiento fetal, complicaciones de distocia o mala conducción del parto. Es decir, son eventos altamente sensibles a la calidad del proceso asistencial.

No dependen absolutamente de determinantes estructurales como pobreza o vacunación, sino de competencia clínica, oportunidad de intervención protocolos hospitalarios y capacidad resolutiva institucional. Por lo tanto, también puede ser útil incluir la razón de cesáreas diferenciando electivas y de emergencia así como la mortalidad perinatal institucional y el tiempo de respuesta ante emergencias obstétricas. Estos indicadores aportarían evidencia más directa sobre desempeño clínico y seguridad del parto, profundizando el análisis más allá de los resultados finales de mortalidad.

Conclusiones

Colombia ya no tiene una mortalidad infantil predominantemente infecciosa, como vimos, el patrón actual está dominado por condiciones congénitas, complicaciones perinatales, problemas asociados a prematuridad y/o calidad hospitalaria. Las intervenciones comunitarias tradicionales (vacunas, saneamiento) han generado un alto impacto y requieren que se mantengan y mejoren.

La evidencia ha demostrado que los determinantes sociales como la pobreza, la inseguridad alimentaria, el nivel educativo materno, las condiciones de vivienda, el acceso geográfico oportuno a servicios de salud y la protección social influyen de manera decisiva en los desenlaces perinatales e infantiles. Por ello, las estrategias futuras deben incorporar un enfoque intersectorial que articule salud, educación, desarrollo social, agua y saneamiento, y políticas de primera infancia, garantizando intervenciones integrales que consoliden los avances alcanzados y reduzcan brechas territoriales persistentes.

Sin embargo, tenemos también un margen de reducción que depende de detección prenatal, calidad obstétrica, atención neonatal especializada. El perfil actual evidencia una transición consolidada hacia causas de alta complejidad clínica. La pregunta clave para los siguientes años no es cuántos nacimientos tendremos (continuarán en caída), sino cómo mejorar aún más la calidad del nacimiento y del cuidado neonatal. La respuesta parece estar encaminada a ampliar el tamizaje prenatal estructural, fortalecer calidad obstétrica y neonatal, mejorar atención de prematuridad extrema, integrar auditorías clínicas de mortalidad neonatal e intervenir determinantes sociales postpandemia.

Por lo tanto, el siguiente salto no vendrá solo de intervenciones masivas tradicionales, sino de sofisticación diagnóstica, equidad en acceso a estas tecnologías y fortalecimiento del continuum preconcepción–prenatal–neonatal.

Referencias

  1. Banco Mundial. (2023). Mortality rate, under-5 (per 1,000 live births) – Colombia. World Bank Data. https://data.worldbank.org
  2. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2024). Estadísticas Vitales (EEVV) 2015–2025 preliminar. DANE. https://www.dane.gov.co/index.php
  3. Lawn, J. E., Blencowe, H., Oza, S., You, D., Lee, A. C., Waiswa, P., … & Cousens, S. N. (2014). Every newborn: Progress, priorities, and potential beyond survival. The Lancet, 384(9938), 189–205. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)60496-7
  4. Organización Mundial de la Salud. (2023). Levels & trends in child mortality: Report 2023. WHO & UNICEF. https://data.unicef.org/country/col/
  5. Organización Panamericana de la Salud. (2022). Salud neonatal en América Latina y el Caribe: Avances y desafíos. OPS.
  6. United Nations Inter-agency Group for Child Mortality Estimation (UN IGME). (2023). Levels & trends in child mortality 2023 report. UNICEF. https://data.unicef.org/resources/levels-and-trends-in-child-mortality-2023/
  7. World Health Organization. (2020). Standards for improving quality of maternal and newborn care in health facilities. WHO. https://www.who.int/publications/i/item/9789241511216
  8. World Health Organization. (2016). Standards for improving quality of maternal and newborn care in health facilities. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789241511216
  9. EUROCAT Working Group. (2010). Impact of prenatal diagnosis on perinatal mortality from congenital anomalies in Europe. Prenatal Diagnosis, 30(7), 597–604. https://doi.org/10.1002/pd.2532

*Las cifras correspondientes a 2025 tienen carácter preliminar y están sujetas a procesos de consolidación, validación y depuración por parte de las Estadísticas Vitales del DANE. En consecuencia, los datos pueden presentar subregistro temporal, retrasos en notificación o ajustes posteriores que modifiquen tanto el número absoluto de casos como las tasas estimadas. Por ello, cualquier comparación interanual que incluya 2025 debe interpretarse con cautela y evitar conclusiones definitivas sobre cambios estructurales en la tendencia, hasta contar con el cierre oficial y la completitud estadística del año.

Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.

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