Colombia registra una tasa de donación de 7,4 donantes por millón de habitantes, según el Ministerio de Salud y Protección Social. En ese contexto, y en el marco del Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, el Hospital Infantil San Vicente Fundación informó la reapertura de su programa de trasplante hepático pediátrico, ampliando la atención de alta complejidad para niños con enfermedades hepáticas graves en Antioquia y el noroccidente del país.
La institución, que funciona como hospital de cuarto nivel y centro de referencia, señaló que recibe pacientes no solo del departamento, sino también de otras regiones. Con la reactivación, el hospital reiteró el llamado sobre la importancia de la donación y la detección temprana, en un escenario donde miles de personas esperan un órgano y la disponibilidad sigue siendo limitada frente a la demanda.
“En nuestra región existe una necesidad significativa de trasplante hepático pediátrico. La reapertura del programa fortalece la capacidad resolutiva del Hospital, nos permite responder a una demanda histórica y ofrecer un manejo integral de alta complejidad, con un equipo multidisciplinario preparado para brindar a estos niños una verdadera oportunidad de vida”, explicó la Dra. María del Pilar Gómez Navas, gastroenteróloga pediátrica y líder clínica del Programa de Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Infantil San Vicente Fundación.
Reactivación del programa para responder a una necesidad regional de alta complejidad
El Hospital Infantil San Vicente Fundación destacó que la reapertura del programa responde a una necesidad regional, al señalar que Antioquia concentra una alta carga de enfermedades hepáticas en población infantil. En ese marco, el hospital indicó que su condición de centro de referencia le permite recibir pacientes desde distintas zonas del país, no solo del departamento.
La institución enfatizó que el programa amplía la capacidad de atención para niños con enfermedades hepáticas graves, en una región donde la demanda histórica por este tipo de procedimientos ha sido significativa. La reapertura, según lo expresado por su equipo clínico, busca fortalecer la capacidad resolutiva mediante un manejo integral de alta complejidad.
En el contexto del Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, el hospital planteó la reapertura como una oportunidad para insistir en dos mensajes centrales; la necesidad de aumentar la donación de órganos y la importancia de acceder de forma oportuna a procedimientos especializados cuando el trasplante representa la única alternativa terapéutica eficaz.
¿Qué es un trasplante hepático pediátrico y por qué puede ser determinante para la vida del niño?
Un trasplante hepático es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se extirpa un hígado que ha perdido su funcionamiento adecuado y se reemplaza por un órgano sano de un donante fallecido o por una parte de hígado proveniente de un donante vivo. El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo y cumple funciones esenciales: procesa nutrientes, medicamentos y hormonas; produce bilis necesaria para la absorción de grasas, colesterol y vitaminas liposolubles; fabrica proteínas fundamentales para la coagulación sanguínea; elimina bacterias y toxinas de la sangre; y regula respuestas inmunitarias que ayudan a prevenir infecciones.
Cuando el hígado falla, el organismo pierde la capacidad de realizar estas funciones esenciales y, en niños, esto puede traducirse en sangrados, infecciones graves, desnutrición y retraso en el crecimiento. En los casos más severos, el hospital advirtió que la progresión puede conducir a un alto riesgo de muerte.
La institución precisó que, a diferencia de los adultos, en quienes el trasplante hepático suele asociarse con cirrosis por ingesta excesiva de alcohol o con esteatohepatitis secundaria a obesidad y síndrome metabólico, en pediatría las causas suelen ser congénitas, metabólicas o tumorales. La atresia biliar se identifica como la principal indicación de trasplante hepático en niños tanto en Colombia como en el mundo.
También se mencionan enfermedades metabólicas genéticas, como la enfermedad de Wilson con carga importante en Antioquia, la falla hepática aguda, tumores como el hepatoblastoma y patologías autoinmunes en adolescentes. En falla hepática aguda, el tiempo es determinante, ya que estos pacientes pueden ser clasificados como urgencia cero nacional, con prioridad máxima en la asignación de órganos por el alto riesgo de mortalidad en horas o días.
Escasez de donantes, compatibilidad y ruta integral de atención en el Hospital Infantil San Vicente Fundación
El hospital indicó que uno de los principales retos del trasplante hepático pediátrico es la escasez de donantes y la necesidad de que el órgano sea compatible en tamaño y condiciones con cada niño, lo que puede prolongar los tiempos de espera. En ese escenario, la institución reiteró que en la insuficiencia hepática no existe un tratamiento que reemplace de manera prolongada la función del hígado mientras llega el órgano, por lo que el estado del paciente puede deteriorarse con rapidez.
“Uno de los principales retos del trasplante hepático pediátrico es la escasez de donantes y la necesidad de que el órgano sea compatible en tamaño y condiciones con cada niño, lo que puede prolongar significativamente los tiempos de espera. A diferencia de otras enfermedades, en la insuficiencia hepática no existe un tratamiento que reemplace de manera prolongada la función del hígado mientras llega el órgano, por lo que el estado del paciente puede deteriorarse con rapidez. En el Hospital Infantil San Vicente Fundación trabajamos para reducir esos tiempos cuando es posible mediante el trasplante con donante vivo, una alternativa que permite planear la cirugía en mejores condiciones clínicas y aumentar las probabilidades de éxito, gracias a la capacidad de regeneración del hígado y a la experiencia de nuestro equipo multidisciplinario,” agregó la doctora Gómez.
Frente a estos retos, la institución describió una ruta de atención estructurada desde el momento en que se determina que el trasplante es el único tratamiento eficaz. El niño y su familia ingresan a un proceso integral con valoración por gastroenterología pediátrica, cirugía de trasplantes, anestesiología, cuidado intensivo, nutrición, psiquiatría, trabajo social y otras especialidades según cada caso. Además, el hospital señaló que ofrece acompañamiento permanente, seguimiento cercano y canales directos de comunicación para resolver dudas o atender complicaciones de manera oportuna.
Con este modelo de atención multidisciplinario, la institución indicó que un trasplante hepático exitoso puede ofrecer una sobrevida superior al 80%, con estándares comparables a los internacionales. Según lo señalado por el hospital, este resultado permitiría que los niños retomen su vida escolar, continúen su crecimiento y desarrollen su proyecto de vida con seguimiento médico, sin que el trasplante sea una limitante para su futuro.
En el marco de la conmemoración, el hospital también llamó a padres y cuidadores a reconocer signos de alerta de enfermedad hepática en niños: ictericia, abdomen muy distendido, sangrados frecuentes o moretones inexplicables, fatiga extrema o retraso en el crecimiento y, en recién nacidos, deposiciones claras u orina muy oscura.



