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CORRÍAN LAS PRIMERAS SEMANAS DEL 2020 Y EN EL SISTEMA DE SALUD COLOMBIANO…

‘Esta época es buena para detenerse a mirar las tendencias y corrientes que pueden marcar al sistema de salud colombiano durante el 2020’ Gustavo Morales.

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CORRÍAN LAS PRIMERAS SEMANAS DEL 2020 Y EN EL SISTEMA DE SALUD COLOMBIANO

Esta época es buena para detenerse a mirar las tendencias y corrientes que pueden marcar al sistema de salud colombiano durante el 2020.

Para empezar por lo positivo, hay que aplaudir que el 2020 comenzó con un problema menos para el gobierno: el paro nacional. La marea colorida y emocionante y multitudinaria de noviembre de 2019, donde básicamente se pedía que no mataran más niños, que se cumpliera el acuerdo de paz, y poco más, quedó reducida, por culpa de los autodenominados líderes del paro, a un lánguido y esmirriado movimiento, como las gaseosas a las que ya se les salió todo el gas y no saben a nada o saben muy feo. Esos líderes parecían más bien infiltrados cuyo propósito era quitarle al paro toda su fuerza. Si tal era el objetivo, tuvieron un éxito total. Al transformar el clamor ciudadano en favor del acuerdo de paz y el respeto a la vida en una interminable lista de absurdas peticiones sectoriales, desinflaron cualquier entusiasmo popular espontáneo.

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En el capítulo de salud, que no fue un asunto central de las marchas del pasado noviembre, estos líderes se aparecieron con un listado incoherente de pequeños reclamos, a todas luces una sumatoria de pequeños favores a cada grupúsculo de interés que pudieron encontrar. Muchos de esos reclamos, por cierto, no eran propios de un gran movimiento popular de masas; algunos incluso se alineaban a la letra -por poner un ejemplo- con los intereses y reclamos de la industria farmacéutica multinacional (¡Ver para creer!) o iban en contra de la salud de los más pobres. Si lo sucedido con la salud en ese vergonzoso pliego de exigencias es una buena muestra de lo que pasó en los demás sectores, ya se entiende por qué el pasado 21 de enero sólo salieron a las calles unos cuantos desocupados y los vándalos de siempre.

Aunque el paro ya no existe en la realidad real, si sigue existiendo en cambio en el imaginario distorsionado de algunos altos funcionarios del Estado, que ya cayeron en la trampa de creer que la forma de desactivar el desvanecido paro es proponiendo medidas populistas que, por cierto, nadie estaba pidiendo. Por ejemplo: en medio de las novenas navideñas, el gobierno impulsó, dentro de la reforma tributaria, una reducción de los aportes que hacen el grueso de los pensionados al sistema de salud. Nunca nadie en ninguna marcha pidió eso. Y ahora, gracias a esta populista e innecesaria medida, el sistema de salud se enfrenta a un nuevo hueco que el gobierno no sabe aún cómo va a tapar. Por contraste, nadie propuso o impulsó una sola medida para apoyar a los millones de adultos mayores que no tienen el más mínimo ingreso para sortear su vejez y que, ellos sí, tendrían sobradas razones para protestar. Ojalá con este error el gobierno haya ya completado la totalidad de la inevitable cuota de respuestas populistas a un paro que, queda dicho, ha dejado de existir.

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Renuncia deL dr. Juan pABLO uRIBE, Exministro de salud

Entretanto: ha pasado más de un mes desde que renunció Juan Pablo Uribe al Ministerio de Salud y Protección Social. Se fue en medio del ruido y las distracciones de las fiestas decembrinas, y no hubo oportunidad ni siquiera de darle las gracias por una buena gestión, en la que se dejaron cristalizados los cimientos normativos para importantes reformas en el sector salud, plasmados principalmente en el Plan de Desarrollo que se aprobó a mediados del 2019.

Han corrido todo tipo de rumores sobre las razones de su partida, pero yo creo que la verdadera es la más obvia: ejerció el Dr. Uribe el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad y el derecho aún más fundamental a hacer lo que uno quiera con su vida. No es descartable, sin embargo, que en su decisión haya tenido algún peso, no menor, lo que a tantos buenos funcionarios desmotiva y asusta: la injerencia, el acoso, y la intromisión chantajista permanente de la Procuraduría y la Contraloría. La salida del ministro Uribe puede ser la primera de una desbandada de buenos funcionarios del sector salud que ya no aguantan la persecución de estas entidades tras cada medida buena y sana que toman en beneficio de los usuarios del sistema.

INCERTIDUMBRE en el sistema de salud

El sector salud vuelve entonces a un cierto nivel de incertidumbre sobre la orientación que se le dará en lo que resta del gobierno Duque. El ministro encargado, el Dr. Iván González, no se ha quedado cruzado de brazos, y en estas semanas ha tomado medidas (control de precios, decreto de afiliaciones, inclusión del cáncer en los mecanismos de compensación de las enfermedades de alto costo), que demuestran que la institucionalidad del Ministerio de Salud es lo suficientemente fuerte como para tolerar unas cuantas semanas de interinidad.

No deja de causar preocupación, sin embargo, que el Ministerio de Salud y sus entidades adscritas, después de años en que los gobiernos respetaron su carácter técnico, y por lo tanto facilitaron su fortalecimiento y la creación de una burocracia interna altamente calificada, esté ahora de nuevo, como en las viejas épocas, convertido en una pieza más del ajedrez político.

No hay nada intrínsecamente malo en el hecho de que los ministros sean nombrados bajo la lógica de grandes acuerdos políticos. En España, el presidente Sánchez se tomó meses en concertar un acuerdo con otros partidos para que estos ingresaran al gobierno, en el marco de unos pactos programáticos ampliamente difundidos y minuciosamente negociados. Pero ese no parece ser el caso actual en Colombia. Aquí, prácticamente llegando a la mitad del Gobierno Duque, no tiene sentido siquiera pensar en grandes pactos políticos para ejecutar cabalmente un programa de gobierno. El momento para eso era agosto de 2018, o en el peor de los casos, febrero de 2019, cuando arrancó la discusión política sobre el Plan de Desarrollo. Pero ahora, el sabor que queda es que lo que se negocia son meras tajadas burocráticas, y la repartición de los contratos y el presupuesto, para garantizar mayores apoyos en el Congreso. Yo quiero creer que eso no es cierto, y aun le creo al presidente Duque cuando dice que no está acudiendo a la famosa “mermelada” para conseguir apoyos, pero las percepciones son a veces tan contundentes como las realidades, y esa es la percepción que va quedando.

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Si entran nuevos partidos al gobierno, tiene que ser para ejecutar e implementar el programa de gobierno que ganó en las urnas, y que se plasmó en el Plan de Desarrollo. Los líderes de partidos que pretenden ahora imponer una nueva visión, derrotada en las urnas, no deberían tener un espacio que no se ganaron el día de las elecciones. Y, pensándolo bien, ¿Para qué necesita el gobierno más apoyos en el Congreso? Ya le aprobaron el Plan de Desarrollo y la reforma tributaria que necesitaba. Si los demás proyectos que presente no se defienden por sus propios méritos, quizá es mejor no aprobarlos; y si son buenos y no se los aprueban, el gobierno tiene formas de hacer saber a la opinión pública ese comportamiento legislativo irresponsable.

Si el sector Financiero, o el sector Comercio Exterior, o el sector Minas y Energía, han logrado estar por fuera del ajedrez político, ¿Por qué no puede pasar lo mismo con el sector salud? Esos sectores se han caracterizado por su gran estabilidad política y regulatoria, y por eso los actores privados que en ellos participan, en medio de grandes turbulencias externas, conocen sus reglas básicas de juego y pueden apostarles a inversiones de largo plazo con tranquilidad.

El problema no es pues, que haya interinidad durante algunas semanas a la cabeza del órgano rector del sector salud. El problema es que la forma como quiere resolverse esa interinidad es la peor de todas las formas posibles: se percibe que el Ministerio se ha vuelto una ficha más, muy preciada, por cierto, en el tire y afloje del gobierno con sectores que quieren llegar a hacer lo que los votantes no quisieron que hicieran. No importa que llegue al gabinete un Ministro de Salud que ha sido político de carrera, o un académico con todas las credenciales, o un líder reconocido de instituciones del sector. Lo que importa es que llegue a dar un mensaje de estabilidad y ejecución de lo ya acordado por los políticos durante el 2019. Lo contrario le haría un daño tremendo al Sistema, que no aguanta un debate más sobre cuál debe ser su mejor estructura.

Recordemos que, a la vuelta de la esquina, en el 2022, llegará un nuevo gobierno, que, por las leyes de la física política, puede muy bien ser de signo político contrario al del actual gobierno. En ese momento, tendrá lógica y sentido una nueva discusión sobre la estructura básica de nuestro Sistema de Salud. ¿Para qué darla antes? Ni el presidente prometió en campaña una reforma estructural, ni es este el momento para abrir esa discusión.

Con las reglas sobre el acuerdo de punto final, y el establecimiento de incentivos para reconocer los buenos resultados en salud por parte de prestadores y aseguradores, el presidente Duque cumplió buena parte de sus promesas de campaña relacionadas con este sector. Pero el pan se puede quemar en la puerta del horno, si estas y otras medidas no se reglamentan e implementan con rigor técnico y mucha atención al detalle. Volver a la mesa de diseño para repensar de nuevo la arquitectura básica del sistema, frenaría esa implementación, y de hecho, frenaría muchos otros procesos corporativos, empresariales, innovadores y de crecimiento dentro del Sistema.

Por ejemplo:

Al momento de escribir estas líneas, el sector discute con las autoridades los detalles técnicos más específicos sobre cómo se va a implementar el novedoso mecanismo para reconocer y pagar los servicios y tecnologías que están por fuera del plan de beneficios. Pero si en unas próximas semanas, se plantea una reforma de las llamadas “estructurales” que, por ejemplo, modifique el papel de las aseguradoras, o la forma en que se relacionan los prestadores y el pagador estatal, este mecanismo podría quedar obsoleto. ¿Tiene sentido tirar por la borda tantos meses de trabajo, en este momento preciso del gobierno Duque? Se haría un tremendo daño el presidente, y le haría tremendo daño al sistema. La intuición que él ha tenido hasta ahora sobre cómo manejar el Sistema de Salud ha sido la correcta; no tiene por qué cambiarse en este momento.

Por lo demás, estas discusiones de reglamentación e implementación no son meramente mecánicas o de “carpintería”. Requieren, a la cabeza de la cartera de salud, una persona con visión, entendimiento de las complejidades conceptuales, y capacidad de liderar discusiones interinstitucionales del más alto nivel. Para seguir con el mismo ejemplo: ¿Los presupuestos máximos con los cuales, por mandato de la ley, se va a manejar de ahora en adelante el ámbito que está por fuera del plan de beneficios deben considerarse una prima, y por lo tanto un ingreso propio de las EPS, o éstas fungirán como meras administradoras de un recurso público? Las implicaciones de una u otra alternativa son infinitas, y hacen la diferencia entre llegar al polo norte o al polo sur. Por ello no es hora de poner al mando del sector a Adanes o Evas que inauguran una vez más el mundo. Es mejor poner a líderes que entienden el momento del gobierno y del sistema, respetan lo hecho, y construyen con visión sobre lo ya construido.  

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Recuperar el equilibrio en la nueva normalidad

En varios escenarios técnicos y académicos, hoy se discute intensamente sobre las condiciones de eso que los teóricos denominan la nueva normalidad.

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Recuperar el equilibrio en la nueva normalidad

Por: Juan Carlos Giraldo,  Director General de la ACHC

En varios escenarios técnicos y académicos, hoy se discute intensamente sobre las condiciones de eso que los teóricos denominan la nueva normalidad. Al respecto, desde el gremio venimos proponiendo que esa nueva normalidad efectivamente sea una nueva y mejor realidad y no sea simplemente otra versión de la vieja anormalidad, lo que es usual en el sistema de salud. En este editorial queremos resaltar algunos aspectos que son ilustrativos de la dirección que vamos tomando como país y como sector.

Los medios de comunicación y los funcionarios señalan que “el sector salud es el motor y facilitador de la nueva normalidad”. Sin embargo, llama la atención que ese nuevo estatus parece dominado por una sola enfermedad (COVID-19) y que la restante y abrumadora carga de enfermedad rutinaria va a desaparecer o se ha minimizado. Ese pensamiento va en contravía de una necesidad sentida que expresamos desde los hospitales: la reanudación o reapertura de servicios de salud. El mensaje que se da desde la ACHC al Gobierno nacional es que tiene que avanzar simultáneamente en la contención de la pandemia, pero debe procurar las políticas de reinicio seguro, gradual y sostenido para, de manera adecuada, enfrentar las oleadas de patologías urgentes, crónicas descompensadas y mentales que van llegando. Tenemos la capacidad, pero debe haber una directriz clara y un compromiso con la reapertura. No hacerlo implicará perpetuar un círculo vicioso de represa-congestión-cierres periódicos.

Relacionado con lo anterior está el asunto de la disponibilidad, muy evidente cuando de las UCI se habla, pero que aplica a todo el circuito asistencial y de prestación de servicios. En esta pandemia se estrenaron mecanismos para garantizar una ampliación de oferta y el mantenimiento de ella. Pues bien, esas nuevas formas tienen que ser sostenidas en el tiempo de modo que se garantice la efectiva existencia y funcionalidad de las facilidades dispuestas. La disponibilidad tiene que ser financiada y, por lo tanto, los anticipos deben ser fondeados por periodos nuevos para el 2021. Se tiene que cuidar al sector prestador en general, y eso pasa por ayudar al mantenimiento de su dotación, por combatir el desabastecimiento de medicamentos e insumos vitales y también por garantizar la existencia y el pago efectivo de los elementos de protección personal.

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A lo anterior se tiene que sumar que los prestadores individuales y el talento humano en salud deberían ser objeto de nuevas políticas de bienestar, de nuevos reconocimientos y también de nuevas o estables primas de servicio, financiadas desde el presupuesto de la emergencia. ¿Por qué tanto interés en la disponibilidad? Por una razón básica: la apertura general de la economía y la sociedad encuentra su soporte o su tranquilidad en la real existencia de una oferta sanitaria que pueda enfrentar los nuevos picos.

Respecto a las reincorporaciones de más sectores a la nueva normalidad, debe reiterarse que el sector salud es clave para dar las pautas para esos avances. Permitir que los trabajadores vuelvan a sus empleos y que los estudiantes retornen a las aulas pasa por unos previos conceptos sanitarios. El más evidente es el de la detección de casos y contactos de esos casos con la aplicación de pruebas procesadas en importante porcentaje por nuestros laboratorios y nuestro talento humano. Luego está el trabajo de inteligencia epidemiológica que permite entender los focos, sectorizar las acciones y hacer seguimiento en la comunidad con verificación de entornos.

Todo eso para dar la tranquilidad a los trabajadores y estudiantes que van, pero que también vuelven a sus hogares. Ya se habló de la disponibilidad y lo que significa, pero vale la pena sugerir a los competentes (Administradores de Riesgos Laborales, Ministerios de Trabajo, Salud y Educación, entre otros) que los sectores que se van abriendo deberían brindarle a sus trabajadores o comunidades un nuevo examen de ingreso que contemple no solo lo obvio respecto a COVID-19, sino que también explore el estado general de salud, la presencia de patologías crónicas o trazadoras, y muy especialmente que se detenga y examine el estado de salud mental de todos. Tiene lógica la propuesta cuando muchas personas están efectuando duelos, o sufren estrés postraumático o están afectados por Burnout, por ansiedad o presentan síntomas de depresión. La salud mental debe ser prioridad en esa nueva normalidad.

De otra parte, vale la pena recordar que nuestro gremio viene hablando sobre la necesidad de cambiar los métodos asistenciales y por eso anticipamos la llegada y la validez de atenciones ambulatorias, domiciliarias y de la telemedicina, como complementos —que no sustitutos— de la tradicional asistencia presencial, institucional e intrahospitalaria. Pues bien, la pandemia aceleró esa transición y hoy se ve crecer el segmento de la telemedicina. Sin embargo, de manera precoz se va notando que es necesario delimitar esta manera de operar el sistema y entender cuáles son los alcances y las limitaciones. En los alcances se debe definir para qué sirve y para qué no es funcional.

De aquí se colige que no todo puede ser atendido en la virtualidad y un excederse en las atribuciones del método lo va a envilecer. De igual manera, en las limitaciones se deberían responder dos interrogantes básicos, a saber: i) ¿El paciente está satisfecho con esa modalidad de atención? Y, ii) ¿El profesional que atiende se siente cómodo con esa actuación? Estas modalidades llegaron y se quedarán, pero debemos asignarles el sitio que les corresponde. Algunos compradores de servicios, hoy alborozados, anuncian el milagro de la telemedicina y creen que es un simple ejercicio contable que cambia real por virtual y “abarata” el sistema. El gremio hospitalario cree que no es así, y desde ya alertamos e insistimos: todo debe tener equilibrio o luego vendrá la frustración y la represa de enfermedades mal tratadas.

Pero también queremos recordar que todos estos métodos y soluciones no aplican solo para lo
asistencial. La administración del sistema de salud debería verse beneficiada —como lo hemos
anunciado con lustros de anticipación— por la automatización, la inteligencia artificial, big data, blockchain, los contratos inteligentes. Si no somos capaces como sistema de disminuir o facilitar las transacciones en el sistema, continuaremos en la vieja anormalidad. Indudablemente, hacer más automático el sistema, hacer más inteligente la administración, debería ser un rédito que nos quede de esta época. Las auditorias innecesarias, los reprocesos, las glosas injustificadas, las practicas indebidas contractuales, deberían eliminarse con la implementación de las herramientas descritas.

Por último, hemos observado cómo el debate público a nivel global se va concentrando en el crucial asunto de la vacuna contra la COVID-19. Al respecto, un par de anotaciones. La primera: algunos de los que se refieren a este asunto dan a entender como si fuera la primera vez que se realizara esto en el país, pues hablan de un reto logístico aparentemente insuperable. Es más que justo recordar que desde hace décadas tenemos un Plan Ampliado de Inmunizaciones (PAI) robusto, generoso y eficaz. La llegada de la vacuna contra COVID-19 debería ser entendida como la inclusión de un nuevo elemento dentro de ese PAI. Claro que habrá nuevos requerimientos, pero creemos que la experiencia de coordinación adquirida después de tantas jornadas nacionales de vacunación dará las respuestas necesarias en este momento.

La segunda anotación tiene que ver con los mensajes que deja la detallada discusión sobre las vacunas, sus tipologías, los mecanismos internacionales de cooperación, los cambios legales domésticos, las polémicas con los fabricantes, las reacciones en los países que ya se aplican, etc. De estas discusiones va quedando la sensación que la inmunización es la respuesta única y se va olvidando que esto es uno más de los componentes de lo que debe ser una gran estrategia.

La prevención, la higiene social, el distanciamiento, el tapabocas, el lavado de manos, el diagnostico oportuno, la disponibilidad de facilidades hospitalarias, las UCI, la llegada de terapéutica especifica (antivirales nuevos) y la inmunización hacen parte de un continuum terapéutico y de intervención. Da mucho temor que este debate —omnipresente por estas fechas— haga olvidar que se requiere equilibrio entre todas las acciones. Los pilares de abordaje individual, asistencial y colectivo siguen en pie. Por lo tanto, se debe reforzar el mensaje, pero de forma completa, integral. Si bajamos la guardia y nos concentramos en la ilusión de una cura mágica, podremos perder todo lo logrado hasta ahora.

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¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA NEFROLOGÍA COLOMBIANA EN LA REGIÓN? ¿SE HA FORTALECIDO CON LA PANDEMIA?

El Dr. Jorge Rico presenta un artículo que detalla la participación de la nefrología colombiana en eventos internacionales y la visibilización regional

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Decidí escribir estas líneas, porque en días pasados revisé de manera minuciosa el informe que presentó el doctor Gustavo Aroca, nefrólogo, presidente saliente de nuestra Asociación Colombiana de Nefrología e hipertensión (ASOCOLNEF). Al final de esta lectura quede gratamente sorprendido, pero a la vez feliz y motivado por todos los logros y posicionamiento que ha tenido la nefrología colombiana no solamente a nivel local sino también internacional.

LA NEFROLOGÍA COLOMBIANA EN EVENTOS INTERNACIONALES EN LA REGIÓN

La nefrología colombiana ha sido importante para Latinoamérica y considero que el aporte que ha tenido ha sido muy valioso, mucho más en los últimos años, pero también es válido que este puede y debe ser mayor.

Haciendo un recordéris de los eventos académicos más importantes en los últimos años, en abril del año 2012 se llevó a cabo en la ciudad de Cartagena, el XVI Congreso Latinoamericano de Nefrología e Hipertensión 2012. En esa oportunidad estaba de presidente de la SLANH el doctor Ricardo Correa-Rotter, como presidente de ASOCOLNEF, el doctor Rafael Gómez y como miembros del comité científico, el doctor Walter Douthat (expresidente de la SLANH) y mi persona.

En abril del año 2018, Colombia también fue protagonista. Cartagena fue sede del XII Congreso Internacional de la ISHD (Sociedad Internacional de Hemodiálisis). Un evento exitoso y con una excelente asistencia. La doctora Adriana Robayo figuraba como presidenta de la ASOCOLNEF.

En el año 2019, participamos con la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión Arterial en el XVI
Congreso Latinoamericano y V Congreso Central y del Caribe de Hipertensión Arterial. También, se han hecho eventos académicos internacionales en apoyo y asocio con la SLANH, en diferentes áreas de la nefrología.

Nefrocaribe, institución caribeña, que reúne un buen número de nefrólogos principalmente de la Costa Atlántica de Colombia, también ha liderado simposios internacionales, (en total hasta el año 2020: 11 eventos) en donde siempre han contado con expositores y asistentes de América Latina y el Caribe.

Este año 2020, en plena época de pandemia, Colombia se destacó por los muchos eventos virtuales que se desarrollaron, muchos de ellos de talla internacional y varios –un número considerable- con el aval de la SLANH.

Para resaltar, nuestro XXII Congreso Internacional Virtual y extendido de Nefrología y Trasplante, con la asistencia de más de 1000 participantes no solo de Colombia, sino de la región. Un evento altamente
exitoso, de excelente nivel académico, con el aval de ISN y de la SLANH, siendo considerado uno de los congresos más importantes de la región realizados este año y en esta modalidad virtual.

En fin. muy seguramente se me escaparán eventos pero la idea es dejar como conclusión el importante papel de la nefrología colombiana en el ámbito regional.

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CÓMO ESTÁ REPRESENTADA LA NEFROLOGÍA COLOMBIANA EN LATINOAMÉRICA

Por otro lado, vemos como nefrólogos colombianos hacen parte de manera muy activa en varios comités académicos de la SLANH. El doctor César Restrepo, actual presidente ASOCOLNEF, en el comité de nefrología intervencionista, el doctor Camilo González, en el comité de guías clínicas y la doctora Adriana Robayo, en el comité de salud renal, entre otros.

En la junta directiva de la SLANH, en los últimos años, los doctores Rafael Gómez y Jaime Torres, ambos expresidentes de ASOCOLNEF, ocuparon el cargo de vicepresidentes de la región 3. Actualmente, tengo el honor y privilegio de ser el consejero para la región 3 de la SLANH.

Recientemente por iniciativa del comité de nefrodiabetes de la Asociación Colombiana de Nefrología, se presentó el proyecto de la creación del comité de nefrodiabetes de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología. Este proyecto fue aprobado; es decir, este comité latinoamericano es una realidad. Tengo el privilegio de ser uno de sus coordinadores, en representación de Colombia, al lado del doctor Ricardo Correa-Rotter, nefrólogo mexicano, expresidente de la SLANH.

ASPECTOS RELEVANTES DEL INFORME DE JUNTA DIRECTIVA DE ASOCOLNEF

Quiero hacer una mención especial a la recién saliente junta directiva de ASOCOLNEF, en cabeza del doctor Gustavo Aroca, nefrólogo, profesor, académico e investigador, quienes hicieron una gran labor, sobre todo en esta época de pandemia, en donde se logró consolidar a la nefrología colombiana como un referente en Latinoamérica.

Para resaltar varios aspectos: ASOCOLNEF es una de las sociedades científicas más importantes del país, con alrededor de 340 socios y con una importante presencia en la región. Se fortaleció la gestión académica con la consolidación de los comités en diferentes tópicos de la nefrología, con proyección internacional y creación de guías, consensos, recomendaciones y una muy buena productividad académica. Además de lo anterior, se creó el centro de gestión del conocimiento.

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Vale la pena, también exaltar, la revista de la Asociación Colombiana de Nefrología e HTA. Hoy en día nuestra revista, es una de las más importantes en la región. Cuenta con la participación de muchos colegas no solo de Latinoamérica sino de otros continentes.

La Asociación Colombiana de Nefrología, con el liderazgo del doctor Jorge Coronado, tiene grupo propio de investigación para Colciencias, con varias líneas en diferentes tópicos de la nefrología. Estamos participando en proyectos y trabajos de investigación, locales y multicéntricos, varios de estos, con otros grupos de otros países de América Latina y el Caribe.

CONCLUSIÓN

Por último, como suelo terminar estas columnas, he tratado de plasmar en estas líneas de manera resumida el papel de la nefrología colombiana en la región. Estoy seguro, y lo puedo afirmar con orgullo, que nuestra especialidad es importante y valiosa a nivel nacional e internacional, especialmente dentro de Latinoamérica y por eso recalco que debemos ser protagonistas del desarrollo y no cómplices del subdesarrollo. Debemos continuar este viaje, navegando por el mar del saber y seguir afianzándonos en América Latina.

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EL AÑO 2020… UNA VORÁGINE DE SENTIMIENTOS PARA EL TALENTO HUMANO EN SALUD DE COLOMBIA Y EL MUNDO

Este es el artículo de la Dra. Adriana Torres Vega Médica General – Abogada, presentado a nombre de SOCOMEG sobre el talento humano en salud. Hace parte de la revista Formarsalud edición diciembre 2020

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voragine talento humano en salud en colombia

Se conoce como vorágine a un remolino de gran intensidad que se produce en grandes masas de agua, provocando una gran confusión y caos. Así ha sido el 2020 para el mundo entero, principalmente para sus protagonistas: los trabajadores de la salud, quienes han tenido que cargar bajos sus hombros el peso de una pandemia que simplemente nadie vio venir, pero que ha afectado de múltiples formas a la humanidad.

Gracias a estos acontecimientos, se ha reconocido el papel fundamental que cumplen los profesionales de la salud en la sociedad, desenmascarando la condición precaria y olvidada en la que se tiene a este grupo poblacional; ha salido a la luz como las empresas prestadoras de la salud y sus instituciones prestadoras de salud, adscritas en gran medida, explotan al recurso humano, teniendo un alto porcentaje de condiciones no adecuadas de vinculación “laboral”.

Los contratos por prestación de servicios han permeado la vinculación del recurso humano, con lo cual las entidades se desentienden de las merecidas prestaciones laborales que acarrea su vinculación, como debería ser, por un contrato legal de trabajo. Es lamentable para la SOCOMEG recibir múltiples comunicados de sus asociados en calidad de médicos en servicio social obligatorio y médicos generales en ejercicio, quejarse insistentemente de este modo de contratación, la sobrecarga laboral, la escasez de insumos para prestar el servicio de una forma ética, profesional y oportuna como lo dicta la ley.

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El talento humano en salud necesita condiciones de trabajo equitativas

Los médicos generales se ven enfrentados a un medio laboral lascivo, que exige permanentemente de ellos, al parecer sin límites, y sin una contraprestación equitativa. Es ampliamente conocido como este año, en medio del contexto de esta pandemia, muchos profesionales no han contado con los elementos de protección personal adecuados y oportunos, teniendo en casos extremos que interponer tutelas a ARL e IPS para la consecución de los mismos. Muchos respaldándose en el hecho de vincular los profesionales por OPS, razón por la cual aseveraban no estar obligados a entregar estos importantes elementos para el ejercicio médico y de todos los profesionales de la salud.

Hemos tenido que despedir, con profunda tristeza, a muchos profesionales de la salud a todo nivel: enfermeros, jefes de enfermería, médicos y especialistas; duele ver cómo han partido prematuramente, dejando un gran vacío no solo en sus familias sino también en la sociedad que, aunque en muchos casos es indiferente, reconoce la gran pérdida que significa que fallezca un profesional de esta área.

Recientemente, la Corte Constitucional se pronunció en el caso de una tutela interpuesta por una auxiliar de enfermería, quien fue retirada de su puesto de trabajo en una empresa social del estado, y donde estaba vinculada en calidad de contratista. El documento exalta como los auxiliares de enfermería son el 70% de los trabajadores de la salud, cuya labor es invaluable y no puede ser suspendida injustificadamente ya que pone en riesgo la prestación del servicio de salud. Exalta, también, que su labor no puede ser contratada bajo esta figura toda vez que se precisa de cumplir la labor con un horario, bajo subordinación y percibiendo un salario, por lo cual se trata de un contrato de trabajo disfrazado, vulnerando derechos fundamentales protegidos por la Carta Magna.

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Pues este no es solo el caso de estos valiosos profesionales. Lo es de la misma forma el caso de los terapeutas, jefes de enfermería, médicos generales y especialistas, a quienes se les vulneran sus derechos en todo el territorio nacional, tanto en el ámbito público como en el privado.

Nos queda una pregunta en mente… maravilloso concepto el de la Corte Constitucional, pero ¿por qué medio se va a obligar a las instituciones a vincular al talento humano en salud por medio de contrato de trabajo?, ¿cuándo se va a pronunciar el Ministerio de Salud al respecto?, ¿cuándo se va a legislar en el Congreso un proyecto de ley que proteja los derechos laborales del recurso humano de la salud? o todo esto continuarán como los sueños rotos de unos niños que solo quieren salvar vidas, a costa de la suya propia y la de sus familias.

Urge darle a cada quien lo que le corresponde, como un gesto inédito de justicia. Es un derecho más que merecido conceder a los profesionales una vinculación justa, sin contar con otras garantías en el ámbito académico y social, una verdadera deuda de la sociedad colombiana que permanece con aquellos que salvan vidas.

Proponemos que, como requisito de habilitación institucional, se incluya la vinculación por contratos de trabajo al talento humano en salud como única forma; para que esto sea una realidad, se requiere que a la resolución 3100 del 25 de noviembre de 2019, del Ministerio de Salud, se le adicione este requerimiento.

Mientras tanto, cada mañana y cada noche, miles de profesionales van a dejar en sus hogares a sus hijos, parejas y a sus padres, para ir a trabajar en la institución de salud que probablemente le debe su
sueldo, donde tienen una sobrecarga laboral, en muchos casos con elementos de protección personal inadecuados, con equipos de trabajo incompletos, ya que sus colegas están aislados o incapacitados a causa de la pandemia, con la zozobra de no saber si se es el próximo en enfermar o en el peor de los casos en fallecer.

Estas líneas buscan que cada actor vinculado a la proyección y desarrollo de políticas públicas de salud en nuestro país, involucrado en garantizar el goce del derecho fundamental a la vida, la salud, la dignidad humana, se concientice de fortalecer el talento humano en salud, que es la piedra angular del sistema, y que es quien puede traducir estos esfuerzos en una mejor prestación del servicio de salud.

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Editorial – Me parece

COLUMNISTAS

dr Andrés Felipe Cardona - Oncólogo Clínicodr Andrés Felipe Cardona – Oncólogo Clínico

Andrés Felipe Cardona Zorrilla (1)

Oncólogo Clínico – Clínica del Country, Bogotá
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Carlos Felipe Muñoz (121)

CEO & Fundador CONSULTORSALUD
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Vicepresidente Federación Médica Colombiana
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Claudia Patricia Vaca González (2)

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Claudia Sterling Posada - Vicepresidente Legal y de Asuntos Jurídicos de Cruz VerdeClaudia Sterling

Claudia Sterling (3)

Vicepresidente Legal y de Asuntos Jurídicos de Cruz Verde
Denis Honorio SilvaDenis Honorio Silva

Denis Honorio Silva (1)

Director Asociación Colombia Saludable, Vocero de Pacientes Colombia
Elisa Carolina TorrenegraElisa Carolina Torrenegra

Elisa Carolina Torrenegra (1)

Directora Ejecutiva Gestarsalud

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Gustavo Morales CoboGustavo Morales Cobo

Gustavo Morales Cobo (6)

Presidente Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral
Héctor CastroHéctor Castro

Héctor E. Castro (1)

Director Técnico Senior de Economía Farmacéutica y Financiamiento
Jaime Calderón HerreraJaime Calderón Herrera

Jaime Calderón Herrera (1)

Presidente de la fundación del corazón
Jaime González MontañoJaime González Montaño

Jaime González Montaño (1)

Presidente de Coosalud
javier pachecojavier pacheco

Javier Orlando Pacheco G. (1)

Médico Internista; Hemato Oncólogo. Miembro de la ACHO
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Jorge Esteban Agudelo Gómez (1)

Abogado y asesor jurídico dentro del sector salud
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Jorge Rico (10)

Nefrólogo- miembro de la Academia de Medicina de Medellín
José Elías Cabrejo ParedesJosé Elías Cabrejo Paredes

José Elías Cabrejo Paredes (1)

Director Técnico Senior de Economía Farmacéutica y Financiamiento
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José Octaviano Barrera (2)

Director Medico en Javesalud
Juan López Casas

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Luis Eduardo Pino Villareal Medico Internista, Hematólogo y Oncólogo ClínicoLuis Eduardo Pino Villareal

Luis Eduardo Pino (39)

Médico especialista en Medicina Interna y en Hematología y Oncología Clínica
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Mauricio Jaramillo Restrepo (1)

Médico Internista & Hematólogo
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Mauricio Lema Medina (5)

Médico Hemato-Oncólogo
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Miguel Ángel González (1)

Presidente de la Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (ACOMM)
Olga Lucia ZuluagaOlga lucia Zuluaga

Olga lucia Zuluaga (3)

Directora Ejecutiva de ACESI
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Paola Jiménez Vásquez (1)

Medicina Interna - Oncología Clínica
Sergio Camilo Lizarazo Riaño

Sergio Camilo Lizarazo Riaño (1)

Periodista, especialista en comunicaciones estratégicas
Virginia Abello PoloVirginia Abello Polo

Virginia Abello Polo (5)

Médica Internista & Hematóloga
William Javier Vega VargasWilliam Javier Vega Vargas

William Javier Vega Vargas (2)

Especialista en Derecho Laboral y Relaciones Industriales

 

 

 

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