El hospital de campaña en Armenia enviado desde Bogotá quedó completamente desplegado, instalado y listo para prestar servicios esenciales como apoyo al Hospital Departamental Universitario del Quindío San Juan de Dios, en medio de la respuesta sanitaria posterior al terremoto de magnitud 7,4. La infraestructura modular fue entregada a las autoridades territoriales en una operación articulada entre la Alcaldía Mayor de Bogotá, la Secretaría Distrital de Salud, el Ministerio de Salud y Protección Social y la Gobernación del Quindío.
La instalación busca reforzar y descongestionar la capacidad del principal centro hospitalario de referencia del departamento, cuyas instalaciones, sufrieron afectaciones severas durante el movimiento sísmico. El despliegue constituye uno de los componentes de una respuesta más amplia que también contempla suministro de hemocomponentes, medicamentos, insumos médico-quirúrgicos, equipos de monitorización y traslado de pacientes críticos hacia Bogotá.
Hospital de campaña en Armenia dispone de 40 camillas y cuatro módulos asistenciales
La infraestructura corresponde a un sistema Western Shelter System de origen estadounidense, diseñado como un campamento base autónomo para operar en condiciones adversas. Está compuesto por cuatro módulos de carpas certificadas, cada uno con capacidad para diez camillas, lo que permite disponer de 40 puestos para pacientes.
Los módulos incorporan aislamiento térmico, control de temperatura, calefacción, aire acondicionado con filtros HEPA de alta eficiencia, iluminación blanca, distribución eléctrica independiente y servicios sanitarios con duchas e inodoros. Estas características permiten contar con una infraestructura temporal preparada para condiciones de limpieza y desinfección requeridas durante la atención médica, aunque el documento no especifica qué especialidades, niveles de complejidad o cartera concreta de servicios serán trasladados o prestados dentro de las unidades.
El montaje fue liderado por personal especializado de la Subdirección de Gestión de Riesgo en Emergencias y Desastres de la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá y contó con participación de la Gobernación del Quindío, la Secretaría de Salud Departamental y miembros de la Quinta División del Ejército Nacional.
La respuesta sanitaria se extiende más allá de la infraestructura temporal
El despliegue en Armenia forma parte de una operación logística que involucra diferentes componentes de la red sanitaria de Bogotá. La Red Distrital de Sangre reportó un acopio superior a 9.800 unidades de sangre durante la semana como respaldo estratégico nacional. De ese total, seis de sus 16 bancos de sangre participaron en el envío urgente de más de 900 unidades de hemocomponentes hacia hospitales de las zonas afectadas.
A la operación se suman dos camiones con medicamentos e insumos médico-quirúrgicos entregados por la Subred Norte. También fueron enviados monitores de signos vitales para reforzar servicios de cuidados intensivos y urgencias en el Eje Cafetero, en una acción coordinada con la Cruz Roja de Bogotá y el Ministerio de Salud. Ocho de estos equipos fueron asignados específicamente al Hospital Universitario de Manizales.
Bogotá recibe pacientes críticos y apoya el control de la ayuda internacional
La respuesta interterritorial incluye además la recepción de pacientes que requieren atención de mayor complejidad. Por ahora, siete personas afectadas críticamente fueron trasladadas de manera segura y monitorizada desde la zona del desastre hasta Bogotá, donde reciben atención especializada en la Fundación Santa Fe de Bogotá.
Paralelamente, equipos especializados de la Secretaría Distrital de Salud apoyan al Ministerio de Salud y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres en la verificación de la trazabilidad, calidad y cadena de frío de medicamentos, insumos y alimentos que están llegando al país mediante vuelos de ayuda internacional.
Este componente incorpora una dimensión de seguridad sanitaria que trasciende el traslado de recursos. La autoridad distrital hizo un llamado para evitar la entrega de medicamentos en centros de acopio comunitarios no autorizados, debido a los riesgos asociados con productos cuya conservación, procedencia, integridad o cadena de frío no puedan garantizarse.