La Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Salud Departamental, consolidó una estrategia de prevención del suicidio y atención integral en salud mental que reúne al sector salud, educación, universidades, organismos de seguridad y redes comunitarias. La articulación fue ratificada durante la Primera Comisión de Prevención del Suicidio 2026 y la Primera Sesión del Consejo Departamental de Salud Mental.
El eje de esta respuesta es el Plan de Acción 2024-2028, estructurado sobre cinco pilares: promoción de la convivencia, prevención de trastornos mentales, fortalecimiento de redes de atención, rehabilitación integral e inclusión social, y coordinación intersectorial. Para el sector salud, este enfoque muestra una transición relevante, la salud mental deja de abordarse solo desde la atención individual y se convierte en una política territorial que requiere rutas, talento humano entrenado, instituciones educativas preparadas y capacidad de respuesta ante emergencias.
El dato epidemiológico más reciente muestra una reducción de 2,1 casos por cada 100.000 habitantes en la tasa de intentos de suicidio frente al mismo corte del año anterior. Aunque esta variación no debe leerse como una solución definitiva al problema, sí constituye un indicador relevante para monitorear el desempeño de las acciones preventivas y la respuesta institucional.
Intentos de suicidio y vigilancia epidemiológica
Según Sivigila, la tasa departamental de intentos de suicidio llegó a 21,2 casos por 100.000 habitantes en la semana epidemiológica 20 de 2026. En el mismo periodo de 2025, la incidencia reportada había sido de 23,3 casos por 100.000 habitantes. La lectura institucional vincula esta disminución con el fortalecimiento de acciones educativas, comunitarias y asistenciales, especialmente en entornos escolares y universitarios.
El secretario de Salud del Atlántico, Luis Carlos Fajardo Jordán, señaló que el departamento se ha posicionado como pionero en políticas de salud mental enfocadas en la integralidad del paciente y su familia. También destacó la capacitación de más de 3.000 personas del sector educativo, como parte de una estrategia que busca mantener al departamento por debajo del promedio nacional de incidencia.
María Elena Menco, referente del Programa de Salud Mental en Atlántico, insistió en que la prevención del suicidio requiere compromiso de todos los sectores. Su énfasis apunta a un componente crítico para la salud pública: hablar de salud mental, escuchar, acompañar y actuar de manera oportuna puede modificar el curso de una situación de riesgo.
Jóvenes y entornos educativos, el punto más sensible
El análisis epidemiológico reportado por Sivigila muestra que cerca del 50% de los casos de intento de suicidio corresponde a jóvenes entre los 7 y 21 años, con afectación prevalente en el género femenino. Este dato orienta una parte importante de la respuesta institucional hacia colegios, universidades, docentes, padres de familia y comunidades educativas.
La Gobernación reportó intervenciones en 117 instituciones educativas, de las cuales 87 son oficiales y 30 privadas. Además, informó un hito en el ámbito universitario: cero suicidios en claustros universitarios en 2026, después de las acciones iniciadas en 2024 en alianza con 25 instituciones de educación superior.
La estrategia universitaria ha incluido el acompañamiento de la Secretaría de Salud para la construcción de protocolos de prevención y respuesta ante situaciones de riesgo. Según Julio Mejía, consejero para la Educación Superior en el departamento, esta alianza amplió el trabajo que venía desarrollándose con la Universidad del Atlántico hacia otros actores educativos, bajo la premisa de que el bienestar emocional es un componente fundamental del rendimiento académico.
Formación emocional y habilidades para la vida
Además de los protocolos, la administración departamental ha impulsado estrategias de promoción de la salud mental y habilidades para la vida en los 22 municipios del Atlántico. Estas acciones han llegado a 3.620 personas mediante jornadas pedagógicas y procesos de formación emocional dirigidos a estudiantes, docentes, padres de familia y comunidades educativas.
Para los sistemas locales de salud, este tipo de intervención tiene valor preventivo porque fortalece capacidades antes de la crisis. La identificación temprana de señales de alerta, la reducción del estigma y la activación de redes de apoyo son componentes esenciales en una agenda de salud mental que busca evitar que los casos lleguen únicamente por urgencias o por rutas de emergencia.
El reto será sostener estas acciones en el tiempo, ampliar su cobertura y mantener una lectura epidemiológica que permita ajustar las intervenciones según edad, género, territorio y factores de riesgo.
Línea Habla y Te Sanas: atención 24/7 y activación de rutas
Uno de los componentes operativos de la estrategia es la línea de teleorientación Habla y Te Sanas, disponible en el número 317 621 8394, con atención las 24 horas, los siete días de la semana. Entre 2024 y 2026, esta línea ha brindado atención y primeros auxilios psicológicos a 4.791 personas. En el primer cuatrimestre de 2026, atendió 507 casos de forma inmediata.
La psicóloga clínica Tarín Adriana Castilla Niño explicó que la línea permanece activa de manera permanente y que, cuando la situación lo requiere, se activan rutas con ambulancias, Policía y bomberos para proteger la vida de los pacientes. Esta articulación es relevante porque conecta la orientación psicológica inicial con una respuesta de emergencia cuando existe riesgo inminente.
La participación del Cuerpo de Bomberos también fue destacada dentro de la Ruta de Acción Integral. Su comandante, Blas Araujo, señaló que la presencia de este organismo permite sumar experiencias operativas y fortalecer la prevención del suicidio desde una respuesta coordinada.
Atención familiar, Código Dorado y enfoque territorial
La estrategia departamental se complementa con el Programa de Orientación y Apoyo Familiar, que realiza visitas domiciliarias y ha acompañado a 224 familias durante 2026 en diferentes municipios. Este programa incluye atención diferencial a víctimas del conflicto y personas con discapacidad, lo que incorpora una mirada poblacional y territorial a la salud mental.
Otro componente mencionado por la Gobernación es el Código Dorado, un protocolo nacional de atención inmediata orientado a eliminar barreras administrativas. Desde la perspectiva de gestión del riesgo, su implementación exige coordinación entre prestadores, aseguradores y autoridades territoriales para garantizar respuesta oportuna ante eventos críticos.
Lili Marcili, enfermera de Gestión del Riesgo de Salud Total EPS, ratificó el compromiso de las aseguradoras en la aplicabilidad del Código Dorado en el departamento. Este punto es clave porque la salud mental requiere continuidad asistencial, no solo intervención inicial.
Soledad, prioridad por volumen de casos
La Secretaría de Salud Departamental priorizó acciones en el municipio de Soledad, identificado como el territorio con mayor volumen de casos reportados de intento suicida en el Atlántico. Allí se adelanta seguimiento continuo al Plan de Acción de Prevención de la Conducta Suicida, con participación de comisarías de familia y secretarías municipales de Salud y Educación.
Durante 2026, en Soledad se han intervenido directamente 107 personas. Dentro de estas acciones se destaca la atención a 61 adultos mayores en Centros de Vida y el fortalecimiento de capacidades de 29 funcionarios públicos en primeros auxilios psicológicos.
La experiencia del Atlántico deja una conclusión central para la gestión sanitaria: la prevención del suicidio exige vigilancia epidemiológica, respuesta clínica, educación emocional, coordinación intersectorial y reducción del estigma. La disminución de la tasa de intentos de suicidio es un avance que debe interpretarse con prudencia, pero también como una señal para sostener y profundizar las intervenciones territoriales.