La facturación electrónica de las EPS entre 2021 y 2024 expone problemas estructurales en la calidad del dato, duplicidades, limitaciones de trazabilidad y diferencias relevantes entre lo facturado, lo reconocido por UPC y la base de prestación de servicios. El informe técnico de la ADRES consolida una radiografía nacional del comportamiento de la facturación en salud y advierte que la depuración de la información redujo el valor final del sistema a $127,5 billones.
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Comparación entre facturación presentada y facturación final por EPS Total Nacional Número de facturas y valores en millones de pesos 2021 a 2024

Facturación electrónica de las EPS revela fallas críticas en la calidad de la información
La ADRES presentó una de las revisiones técnicas más amplias sobre la facturación electrónica reportada por las Entidades Promotoras de Salud al sistema de salud colombiano. El análisis, elaborado por el equipo de Innovación y Analítica de Datos de la entidad, cubre el periodo 2021–2024 y se desarrolló en el marco de las Mesas Técnicas de la Unidad de Pago por Capitación, con el propósito de consolidar, depurar, validar y contrastar la información remitida por las EPS.
El informe parte de una premisa central para el sistema: la facturación electrónica no solo permite observar valores cobrados o reportados, sino que constituye un insumo para verificar la trazabilidad del gasto, contrastar registros con la base de prestación de servicios y fortalecer el seguimiento sobre los recursos públicos en salud. En esa línea, la ADRES advierte que los hallazgos no reemplazan las funciones regulatorias del Ministerio de Salud ni redefinen criterios de suficiencia de la UPC, pero sí aportan evidencia técnica para evaluar consistencia, calidad y confiabilidad de la información.
La base nacional procesada incluyó 232,4 millones de registros XML correspondientes al periodo 2021–2024. De ese universo, 224,7 millones fueron facturas, 6,8 millones correspondieron a notas crédito y débito, y el resto se asoció con errores de lectura o acuses de recibido. Para garantizar mayor comparabilidad, el análisis descartó los registros de 2019 y 2020 por presentar niveles de cobertura significativamente menores frente a los años posteriores.
Uno de los principales hallazgos se concentra en la duplicidad de registros. La ADRES identificó 53,5 millones de facturas presentadas más de una vez, sobre un universo de 224,7 millones de facturas totales. El valor asociado a esos duplicados asciende a $40,3 billones, equivalente al 22,8 % del total presentado. El informe precisa que esta duplicidad no fue un fenómeno disperso, pues Nueva EPS y Coosalud concentraron el 81,3 % del valor duplicado. Tras la depuración, los análisis posteriores se soportaron en 171,2 millones de facturas únicas identificadas mediante CUFE (Código Único de Factura Electrónica).
De $136,6 billones presentados a $127,5 billones finales
La comparación ejecutiva por EPS consolidó 196,9 millones de facturas presentadas, con un valor total de $136,6 billones. Luego de aplicar procesos de depuración, eliminación de duplicidades, análisis de anulaciones y ajustes mediante notas crédito y débito, la facturación final del sistema se ubicó en $127,5 billones, lo que representa una reducción neta de $9,05 billones frente a la base inicialmente depurada.
El ajuste no se distribuyó de manera homogénea entre entidades. Según las conclusiones del informe, la reducción estuvo dominada por anulaciones totales y se concentró principalmente en Coosalud, con el 58,5 % del ajuste, y Nueva EPS, con el 33,7 %. Este comportamiento refuerza una de las preocupaciones centrales del análisis: la calidad de la información depende no solo del volumen reportado, sino también de la trazabilidad efectiva de los ajustes posteriores a la emisión de las facturas.
El reporte también evidencia diferencias relevantes entre EPS en la proporción de facturas que permanecieron como finales después del proceso de depuración. EPS Sura conservó el 100 % de su valor presentado en la tabla ejecutiva; Salud Total registró una proporción final de 99,5 %; Mutual Ser, 91,3 %; Compensar, 90,8 %; y Capital Salud, 89 %. En contraste, Coosalud quedó con una proporción final de 53,3 %, EPS Familiar de Colombia con 46,6 %, Aliansalud con 65,4 %, Comfenalco Valle con 61,8 % y Savia Salud con apenas 0,5 %. La ADRES también señaló que varias EPS no suministraron información de facturación, lo que limita la lectura completa del comportamiento nacional.
Las notas crédito y débito fueron otro punto crítico. El informe registra que el 63,9 % de estos documentos modificatorios incluyó identificador CUDE (Código Único de Documento Electrónico), lo que permitió rastrear la factura asociada. De ese grupo, el 93 % pudo vincularse exitosamente a un CUFE. Sin embargo, la ADRES advierte diferencias significativas entre entidades en trazabilidad, coherencia y capacidad de asociación efectiva en términos monetarios, lo que refleja variaciones en los procesos de registro y conciliación de cada EPS.
Número y valor de facturas entregadas por las EPS Total Nacional Número de facturas 2021 a 2024

UPC y Presupuestos Máximos no siempre estuvieron separados
Uno de los hallazgos con mayor impacto técnico tiene que ver con la separación entre recursos financiados con UPC y servicios cubiertos mediante Presupuestos Máximos. El informe señala que algunas EPS incluyeron en sus reportes registros asociados a servicios financiados con Presupuestos Máximos, pese a que el requerimiento del Ministerio de Salud estaba orientado a información vinculada exclusivamente a UPC.
Para la ADRES, esta situación constituye una limitación crítica, debido a que la UPC y los Presupuestos Máximos corresponden a mecanismos de financiación distintos, con reglas contables, estructuras de reconocimiento y flujos operativos independientes. La mezcla de ambos componentes en un mismo reporte afecta la representación fiel de la información, limita la comparabilidad y dificulta el ejercicio de verificación sobre los recursos del sistema.
El informe plantea que, hacia adelante, las EPS deberán certificar la segregación de sus reportes de facturación electrónica por fuente de financiación como condición para mejorar la consistencia del análisis. En ese punto, la implementación del esquema FEV-RIPS aparece como una herramienta estructural, al integrar la factura electrónica en salud con el Registro Individual de Prestación de Servicios y permitir una trazabilidad más completa entre la prestación, la facturación y el reconocimiento financiero.
Benford, patrones atípicos y señales para revisión técnica
La ADRES también aplicó la Ley de Benford como herramienta exploratoria de auditoría digital. Esta metodología permite contrastar la distribución de los primeros dígitos en variables económicas frente a un patrón esperado en conjuntos de datos reales. El informe aclara que sus resultados no constituyen prueba de irregularidad, sino criterios de priorización analítica para identificar casos que ameritan revisión adicional.
En total, se realizaron 103 pruebas de Benford. Los resultados agregados muestran 31 pruebas compatibles, equivalentes al 30,1 %; 43 con posible desviación, equivalentes al 41,7 %; y 29 con desviación significativa, equivalentes al 28,2 %. Capital Salud fue la única EPS sin pruebas clasificadas como desviación significativa. En contraste, ocho EPS presentaron dos o más pruebas con resultado de rechazo, y nueve EPS no registraron ninguna prueba compatible con la distribución esperada.
Compatibilidad con la Ley de Benford por EPS Total Nacional 2021 a 2024

El informe subraya que estos hallazgos deben interpretarse con prudencia. Una desviación frente a Benford puede estar asociada con reglas contables, parametrizaciones de software, redondeos o características operativas de los datos. No obstante, en entidades con bases de reporte reducidas o comportamientos particularmente atípicos, el resultado funciona como una señal técnica para profundizar la revisión.
Procedimientos y medicamentos concentran una parte relevante del valor facturado
El análisis por tecnologías también ofrece una lectura detallada del gasto reportado. Durante el periodo 2021–2024 se registraron 524,6 millones de ítems facturados, con un valor acumulado de $135,97 billones a nivel de ítems. La ADRES aclara que este valor es superior al reportado como facturación final, debido a que en los ítems no se incorporan necesariamente modificaciones como descuentos o anticipos aplicados sobre el total general de la factura.
De los ítems analizados, el 90,45 % fue clasificado dentro de alguna tecnología, con una participación del 58,29 % del valor facturado. Sin embargo, el 9,55 % de los ítems no clasificados concentró el 41,71 % del valor, un dato relevante para la discusión sobre calidad semántica, codificación y estandarización de los registros. En términos de composición, los procedimientos tuvieron la mayor participación del valor facturado, seguidos por los medicamentos, mientras que los insumos representaron una proporción menor.
En procedimientos, el top 20 acumuló $47,82 billones. Las primeras cuatro categorías concentraron el 53,94 % del valor facturado: hospitalización general y especialidades básicas, cirugía general y especializada excepto alto costo, laboratorio y diagnóstico por imagen. Estas categorías están directamente asociadas con procesos centrales de atención, diagnóstico, seguimiento clínico y manejo hospitalario.
En medicamentos, la base incluyó 173,9 millones de ítems, con un valor facturado total de $24,0 billones. Los agentes antineoplásicos e inmunomoduladores encabezaron la clasificación por grupo ATC, con $4,66 billones y una participación del 19,41 %. Les siguieron los registros sin información, con $3,94 billones y el 16,40 %; los medicamentos del sistema nervioso, con $3,11 billones; y los del tracto alimentario y metabolismo, con $3,03 billones.
Concentración de anulaciones y retos de gobernanza del dato
El informe también identificó concentración en la facturación anulada por IPS. Cuatro instituciones concentraron el 44,69 % del valor total anulado: Promotora Bocagrande S.A., Servicios Especiales de Salud, Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja y Hospital Universitario Departamental de Nariño E.S.E. Según la ADRES, Promotora Bocagrande registró el mayor valor de facturación anulada, con $1,28 billones, equivalente al 14,15 % del total.
Este tipo de concentración es relevante porque permite focalizar procesos de verificación, priorizar cruces de información y fortalecer el análisis de relaciones entre EPS, IPS y proveedores. No implica, por sí sola, una conclusión sancionatoria o una irregularidad, pero sí marca puntos de atención para la auditoría técnica y la gestión del riesgo financiero.
En sus conclusiones, la ADRES plantea que la información histórica de facturación electrónica permite documentar cómo han operado los procesos de facturación, pero no debe asumirse como un reflejo exacto del presente. El informe señala que la implementación del esquema FEV-RIPS marca un punto de inflexión para mejorar calidad, trazabilidad y consistencia de la información, al conectar con mayor granularidad la prestación individual del servicio con la factura y el reconocimiento financiero.
El reto inmediato no se limita a tener más datos, sino a garantizar que los datos sean comparables, trazables, verificables y separados por fuente de financiación. En un sistema de salud que depende de información confiable para calcular, reconocer y auditar recursos, la calidad de la facturación electrónica se convierte en una condición técnica para fortalecer la gobernanza financiera, mejorar la toma de decisiones y reducir ambigüedades en el seguimiento del gasto.
Consulte y descargue Informe Técnico de Facturación Electrónica de las EPS aquí: