Dislipidemia: Nueva guía ACC/AHA 2026 – conoce todos los cambios

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La nueva guía conjunta ACC/AHA 2026 de once sociedades científicas redefine objetivos lipídicos, introduce ecuaciones de riesgo más precisas y amplía el protagonismo clínico de Lp(a), ApoB y el calcio coronario.
Dislipidemia

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Dislipidemia nueva guía 2026: El 28 de abril de 2026 fue publicada en Circulación la “2026 ACC / AHA / AACVPR / ABC / ACPM / ADA / AGS / APhA / ASPC / NLA / PCNA Guideline on the Management of Dyslipidemia”, liderada por Roger S. Blumenthal, y desarrollada con la participación de once sociedades científicas. El documento (que puedes descargar al final del artículo) que es un informe del Comité Conjunto sobre Directrices de Práctica Clínica del American College of Cardiology y la American Heart Association retira y reemplaza la guía de 2018 sobre manejo del colesterol en sangre. Con 123 páginas y una búsqueda bibliográfica actualizada hasta diciembre de 2024, esta actualización modifica umbrales de tratamiento, introduce herramientas de estratificación que no existían en la versión anterior y, en varios puntos, eleva la clase de recomendación de intervenciones que antes tenían evidencia provisional. Este artículo ha sido escrito especialmente para los profesionales de la salud que manejan las patologías cardiovasculares y metabólicas.

Para los gestores de aseguramiento, los equipos de auditoría médica y los actores del mercado farmacéutico en Colombia, esta guía dislipidemia 2026 tiene implicaciones concretas en protocolos de atención, reconocimiento de tecnologías y proyección de gasto en medicamentos de alto costo. A continuación se sintetizan los cambios estructurales más relevantes.

El fin de las Pooled Cohort Equations como estándar de referencia

La guía 2026 ACC / AHA / AACVPR establece de forma explícita que las Pooled Cohort Equations (PCE), utilizadas desde 2013, sobreestimaban sistemáticamente el riesgo cardiovascular aterosclerótico (ASCVD) entre un 40 % y un 50 % para un mismo perfil de factores de riesgo. Esa sobreestimación tenía consecuencias clínicas directas: millones de adultos en Estados Unidos recibían tratamiento farmacológico con un beneficio neto marginal o negativo.

Las nuevas ecuaciones PREVENT-ASCVD (Predicting Risk of cardiovascular disease EVENTs), desarrolladas por la American Heart Association, fueron derivadas y validadas externamente en una muestra de aproximadamente 3,3 millones de adultos cada una. Sus características diferenciales son técnicamente relevantes: incorporan la función renal (eGFR) como variable de entrada en el modelo base; eliminan la raza/etnia como variable predictiva independiente (al no demostrar valor incremental en calibración); amplían el rango de edad inferior desde 40 a 30 años; y generan estimaciones de riesgo a 10 y 30 años, incluyendo predicción de insuficiencia cardiaca y enfermedad cardiovascular total, además del desenlace duro ASCVD.

Las estimaciones de riesgo derivadas de PREVENT-ASCVD son entre 40 % y 50 % más bajas que las del PCE para el mismo perfil de factores de riesgo. La guía ajustó los umbrales de tratamiento para preservar los grupos de riesgo equivalentes, no para reducir el número de pacientes candidatos a terapia.

La nueva estratificación de riesgo a 10 años en prevención primaria queda definida así: riesgo bajo (<3 %), riesgo limítrofe (3 % a <5 %), riesgo intermedio (5 % a <10 %) y riesgo alto (≥10 %). La guía adopta el marco denominado CPR — Calcular, Personalizar, Reclasificar — como algoritmo clínico para la toma de decisiones sobre terapia reductora de lípidos (LLT).

Las metas de LDL-C vuelven a ser numéricas

La guía de 2018 privilegiaba los porcentajes de reducción de LDL-C sobre las metas absolutas. La edición de 2026 restaura el enfoque por objetivos numéricos, sin abandonar el porcentaje de reducción como referencia complementaria. La justificación es pragmática: los porcentajes de reducción son útiles para seleccionar la intensidad del tratamiento, pero las metas absolutas orientan mejor la decisión de escalar terapia una vez iniciada la estatina.

Prevención secundaria

Para pacientes con ASCVD establecida en muy alto riesgo, la meta es LDL-C < 55 mg/dL (1,4 mmol/L) y colesterol no-HDL < 85 mg/dL (2,2 mmol/L). La guía reconoce que la mayoría de los pacientes con historia de eventos ASCVD calificarán para esta meta, que antes se reservaba a un subgrupo específico de muy alto riesgo.

Prevención primaria — alto riesgo (≥10 %)

Se recomienda estatina de alta intensidad para lograr una reducción de LDL-C ≥50 %. La meta razonable es LDL-C < 70 mg/dL y colesterol no-HDL < 100 mg/dL. Si no se alcanza la meta con estatina a dosis máxima tolerada, se recomienda añadir ezetimiba.

Prevención primaria — riesgo intermedio (5 % a <10 %)

Al menos estatina de intensidad moderada para lograr reducción ≥30 % a 49 % de LDL-C. Meta razonable: LDL-C < 100 mg/dL y colesterol no-HDL < 130 mg/dL. En el extremo superior del rango intermedio, la estatina de alta intensidad ofrece beneficio adicional.

Prevención primaria — riesgo limítrofe (3 % a <5 %)

La “Guideline on the Management of Dyslipidemia” considera razonable iniciar tratamiento farmacológico en este grupo, con estatina de intensidad moderada, después de la discusión clínico-paciente. Es un cambio relevante: la edición de 2018 no contemplaba el inicio de LLT en pacientes con riesgo a 10 años menor al 7,5 % por PCE —equivalente aproximado de este umbral— como recomendación de clase 2a.

Lp(a) y ApoB entran al estándar de evaluación

Lipoproteína(a)

La medición de Lp(a) al menos una vez en la vida de todo adulto recibe clase de recomendación I (evidencia B-NR). Los umbrales de riesgo establecidos son: Lp(a) ≥125 nmol/L (50 mg/dL) asociada a incremento ~1,4 veces en riesgo ASCVD; Lp(a) ≥250 nmol/L (100 mg/dL) asociada a incremento ≥2 veces. La presencia de Lp(a) elevada debe llevar a intensificación del tratamiento reductor de LDL-C y control más estricto de otros factores de riesgo modificables.

Según la guia dislipidemia 2026 este cambio tiene implicaciones farmacológicas importantes. El inclisirán y los inhibidores de PCSK9 reducen Lp(a) de manera modesta (15 % a 25 %). El muvalaplin, inhibidor oral de Lp(a) actualmente en fase III, no contaba con datos de desenlaces clínicos al momento del cierre de la búsqueda bibliográfica de esta guía, y no aparece en las recomendaciones definitivas. La guía identifica esta área como una brecha de evidencia prioritaria.

Apolipoproteína B (ApoB)

La medición de ApoB se eleva a clase 2a en adultos en terapia reductora de lípidos, especialmente aquellos con ASCVD, síndrome CKM (cardiovascular-renal-metabólico), diabetes tipo 2 y/o triglicéridos elevados (>200 mg/dL). La utilidad de ApoB reside en identificar la carga de lipoproteínas aterogénicas residuales cuando el LDL-C calculado es aparentemente normal, situación frecuente en pacientes con hipertrigliceridemia o con LDL-C < 70 mg/dL alcanzado mediante tratamiento.

ApoB mide la concentración de todas las partículas aterogénicas que contienen apolipoproteína B-100 —LDL, VLDL, IDL, Lp(a)—. Un LDL-C aparentemente controlado con ApoB persistentemente elevado indica riesgo residual que el perfil lipídico estándar no captura.

El puntaje de calcio coronario como herramienta de reclasificación y guía de metas

La guía formaliza el uso del puntaje de calcio coronario (CAC, en Unidades Agatston — AU) más allá de su rol tradicional de desempate en prevención primaria. En 2026, el CAC se convierte en una herramienta que opera en tres escenarios distintos:

Reclasificación de riesgo: En adultos a riesgo intermedio o limítrofe en quienes persiste incertidumbre sobre inicio de LLT, un CAC = 0 permite diferir la terapia y reclasificar a bajo riesgo, con reevaluación en 3 a 7 años (siempre que no existan condiciones de alto riesgo como HF, LDL-C ≥190 mg/dL, diabetes >40 años, tabaquismo activo o historia familiar de ASCVD prematura). Un CAC > 0 indica inicio de LLT.

Definición de metas de LDL-C en ausencia de ASCVD clínica: Por primera vez, la guía asigna metas lipídicas específicas según el valor del puntaje CAC para adultos sin ASCVD establecida (hombres ≥40 años, mujeres ≥45 años). CAC ≥1000 AU: meta LDL-C < 55 mg/dL, equivalente a prevención secundaria. CAC 300-999 AU: meta LDL-C < 70 mg/dL con LLT de alta intensidad. CAC 100-299 AU o ≥percentil 75: meta LDL-C < 70 mg/dL. CAC 1-99 AU: meta LDL-C < 100 mg/dL con estatina de intensidad moderada.

CAC incidental en TC no cardiaco: Cuando se identifica calcificación coronaria moderada o severa en tomografías realizadas por otras indicaciones (pulmonar, abdominal), la guía recomienda considerar este hallazgo en la toma de decisiones sobre LLT, con el respaldo de estudios como el NOTIFY-1.

Hipercolesterolemia familiar severa: mayor agresividad terapéutica

Para adultos con LDL-C ≥190 mg/dL (4,9 mmol/L) sin ASCVD clínica establecida, la nueva guía eleva a clase I la adición de ezetimiba, anticuerpos monoclonales anti-PCSK9 y/o ácido bempedoico sobre la estatina a dosis máxima tolerada, con meta de LDL-C < 100 mg/dL y colesterol no-HDL < 130 mg/dL. La versión de 2018 contemplaba ezetimiba en clase 2a solo para quienes no alcanzaban reducción del 50 % de LDL-C.

En paralelo, la guía recomienda no utilizar las ecuaciones de riesgo estándar (PREVENT-ASCVD ni PCE) en pacientes con hipercolesterolemia familiar (HF) heterocigota confirmada, dado que estas herramientas infra-estiman el riesgo en poblaciones con exposición prolongada a LDL-C extremadamente elevado desde la infancia. La prueba genética con panel de variantes patogénicas raras recibe clase 2a para adultos con LDL-C ≥190 mg/dL sin causa secundaria identificable.

Subpoblaciones con recomendaciones diferenciadas

Diabetes mellitus tipo 2 sin ASCVD establecida

Se mantiene la indicación de LLT en adultos de 40 a 75 años con diabetes, enfermedad renal crónica estadio 3 o 4, o infección por VIH, independientemente del nivel de LDL-C. Después de los 75 años, la decisión se individualiza con base en la discusión clínico-paciente.

Marcadores reproductivos de riesgo

La guía incorpora como factores modificadores de riesgo la menopausia precoz (antes de los 45 años) y los antecedentes obstétricos adversos: hipertensión gestacional, preeclampsia, diabetes gestacional, parto pretérmino. Estos marcadores reciben clase 2a como variables para personalizar la evaluación de riesgo ASCVD y considerar LLT en prevención primaria. Su inclusión representa el reconocimiento formal de trayectorias de riesgo cardiovascular femenino que operan de forma independiente al perfil lipídico estándar.

Pediatría

La tamización universal de lípidos en niños entre los 9 y 11 años, y nuevamente entre los 17 y 21 años, se mantiene. Los valores de referencia pediátricos se actualizan: LDL-C anormal ≥130 mg/dL, colesterol total anormal ≥200 mg/dL. La guía refuerza la indicación de estatinas en niños con HF desde los 8-10 años con LDL-C persistentemente elevado.

Suplementos dietarios: recomendación en contra con clase III

El uso de suplementos dietarios para reducir LDL-C o triglicéridos recibe clase III (no recomendado) por datos limitados, inconsistentes y beneficios insuficientes en reducción de LDL-C o disminución de riesgo ASCVD. Esta clasificación abarca explícitamente productos como esteroles vegetales, omega-3 a dosis de suplemento, berberina, ajo y levadura de arroz rojo, entre otros. La decisión es técnicamente relevante porque contrasta con la percepción pública y la prescripción frecuente en consulta.

La clase III no implica daño demostrado en todos los casos; implica que la relación beneficio/riesgo no justifica su recomendación sobre intervenciones de eficacia probada como los cambios en el patrón dietario y el ejercicio físico.

Hipertrigliceridemia: estatina como base y criterio de derivación nutricional

En pacientes con triglicéridos persistentemente elevados, la estatina permanece como el eje farmacológico para reducción de riesgo ASCVD. Los fibratos se reservan para prevención de pancreatitis en hipertrigliceridemia severa (TG ≥1.000 mg/dL). La guía introduce con fuerza de recomendación la derivación a nutricionista-dietista registrado: clase I para TG ≥1.000 mg/dL y clase 2a para TG ≥150 mg/dL con síndrome CKM.

Cálculo de LDL-C: adiós a la ecuación de Friedewald

La guía otorga clase I a las ecuaciones de Martin/Hopkins y Sampson/NIH para la estimación de LDL-C en adultos y niños con perfil lipídico estándar, por encima de la ecuación de Friedewald. La razón es técnica: Friedewald infraestima LDL-C en pacientes con triglicéridos elevados y puede subestimar el riesgo en quienes han alcanzado LDL-C < 70 mg/dL. Las nuevas ecuaciones mantienen precisión en estos escenarios.

Implicaciones para el sistema de salud

Dos dimensiones merecen atención específica desde la perspectiva de los actores del sistema de salud en Colombia. La primera es la expansión del número de pacientes candidatos a LLT en prevención primaria. El nuevo umbral de riesgo ≥3 % por PREVENT-ASCVD no amplía significativamente el volumen de pacientes elegibles en términos absolutos —los análisis del NHANES estiman cifras similares a las del umbral anterior con PCE—, pero sí reclasifica a candidatos más jóvenes con perfiles de riesgo que antes quedaban fuera del tratamiento por años adicionales, lo que tiene implicaciones sobre la carga acumulada de ASCVD a largo plazo.

La segunda dimensión es el incremento en la indicación de biomarcadores no convencionales. La medición universal de Lp(a) y el uso ampliado de ApoB y CAC introducen costos diagnósticos que en el modelo colombiano no tienen cobertura sistemática fuera de indicaciones puntuales. La adopción local de estas recomendaciones dependerá de procesos de evaluación de tecnologías en salud que incorporen análisis de costo-efectividad en el contexto del perfil epidemiológico nacional.

La guía dislipidemia 2026 establece un estándar clínico que inevitablemente presionará las decisiones de cobertura en los sistemas de aseguramiento. Los profesionales de auditoría médica, los equipos de gestión del riesgo en salud y los actores de la industria farmacéutica deben leer este documento como una señal regulatoria que, tarde o temprano, permeará la práctica clínica en la región.

Si tiene dislipidemia consulte a su médico tratante.

Descargue la “2026 ACC / AHA / AACVPR / ABC / ACPM / ADA / AGS / APhA / ASPC / NLA / PCNA Guideline on the Management of Dyslipidemia”, liderada por Roger S. Blumenthal, y desarrollada con la participación de once sociedades científicas

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