La Superintendencia Nacional de Salud realizó el jueves 14 de mayo de 2026 una jornada de inspección a gestores farmacéuticos en Bucaramanga, en respuesta a denuncias de usuarios sobre retrasos y dificultades para recibir sus medicamentos. La visita fue liderada por el superintendente Daniel Quintero Calle, quien señaló que durante los recorridos varios pacientes manifestaron estar esperando desde hace semanas, e incluso meses, la entrega de sus tratamientos.



De acuerdo con lo informado por la entidad, algunos usuarios también reportaron que debían llegar desde la madrugada para intentar recibir atención en los puntos de dispensación. Este tipo de situación evidencia una barrera crítica dentro de la ruta de acceso a tecnologías en salud, especialmente cuando la oportunidad en la entrega de medicamentos resulta determinante para la continuidad terapéutica, la adherencia al tratamiento y la estabilidad clínica de los pacientes.
El hallazgo más relevante se produjo durante el ingreso de los equipos de la Supersalud a un punto de dispensación del gestor farmacéutico Cafam. Según explicó Quintero Calle, allí se encontraron medicamentos e insumos disponibles, pese a que algunos usuarios denunciaban que se les informaba la inexistencia de productos requeridos. “Le dicen a la gente que no están los medicamentos y cuando entramos encontramos que sí están, incluso almacenados en cajas. A algunos pacientes les decían que no había pañales y había pañales hasta el techo”, afirmó el superintendente.
La situación descrita por la autoridad sanitaria plantea interrogantes sobre la gestión interna de inventarios, los procesos de entrega, la capacidad operativa de los puntos de dispensación y los mecanismos de información al usuario. Aunque la existencia física de medicamentos o insumos no explica por sí sola todas las causas de una barrera de acceso, sí exige una verificación rigurosa sobre los procesos que impiden que estos lleguen oportunamente a los pacientes.
Fallas en la atención y reacción ante la vigilancia de la autoridad sanitaria
Durante la inspección, la Supersalud también evidenció cambios inmediatos en la operación del punto de atención. Según indicó Daniel Quintero Calle, al momento de la llegada de la entidad había entre cinco y seis personas atendiendo a los usuarios, pero posteriormente se habilitaron los 20 cubículos disponibles.



“Cuando llegamos había cinco o seis personas atendiendo y ahora están funcionando los 20 cubículos. No puede ser que solo reaccionen cuando hay vigilancia de la autoridad”, señaló el funcionario.
Esta afirmación pone de relieve un problema operativo de fondo: la diferencia entre la capacidad instalada disponible y la capacidad efectivamente utilizada para atender a los usuarios. En los servicios de dispensación farmacéutica, la oportunidad no depende únicamente de la existencia de medicamentos, sino también de la organización del recurso humano, la apertura de ventanillas o cubículos, la priorización de pacientes y la capacidad de respuesta frente a la demanda diaria.
Para médicos, administradores de clínicas, aseguradores y gestores del sistema, este caso vuelve a llamar la atención sobre la necesidad de revisar los puntos críticos de la cadena de acceso a medicamentos. La dispensación es una etapa final, pero esencial, dentro del proceso asistencial: cuando falla, puede anular decisiones clínicas previas, interrumpir tratamientos formulados y generar riesgos adicionales para pacientes con condiciones crónicas, prioritarias o de alta vulnerabilidad.
En Bucaramanga, las denuncias recogidas por la Supersalud incluyeron esperas prolongadas, filas desde la madrugada y dificultades reiteradas para acceder a medicamentos e insumos. Estas situaciones, cuando se presentan de forma persistente, no solo afectan la satisfacción del usuario, sino que también pueden convertirse en una barrera material para el cumplimiento de tratamientos ordenados por profesionales de salud.
Supersalud anuncia nuevas medidas frente a gestores farmacéuticos
Tras la jornada de inspección, el superintendente Daniel Quintero Calle anunció que la Supersalud prepara nuevas medidas para reforzar el control sobre los gestores farmacéuticos. El objetivo, será evitar barreras en la entrega de medicamentos, con especial atención en pacientes prioritarios y menores de edad.
El anuncio se produce en un contexto en el que la entrega oportuna de medicamentos se ha consolidado como uno de los puntos más sensibles para los usuarios del sistema de salud. Las demoras, la entrega incompleta, la falta de información clara y la necesidad de acudir repetidamente a los puntos de dispensación son situaciones que impactan directamente la experiencia del paciente y la continuidad de la atención.
Desde una perspectiva institucional, la intervención de la Supersalud en Bucaramanga también envía un mensaje a los gestores farmacéuticos sobre la importancia de contar con procesos verificables, trazabilidad de inventarios, disponibilidad real de personal y canales de atención efectivos. La autoridad sanitaria no solo verificó la existencia de medicamentos e insumos, sino también la forma en que el servicio estaba operando frente a los usuarios.
El caso de Cafam en Bucaramanga, de acuerdo con lo señalado por la Supersalud, muestra una brecha entre la disponibilidad de productos y la respuesta efectiva al paciente. Esa diferencia resulta especialmente relevante porque el acceso a medicamentos no se agota en la compra, almacenamiento o distribución, sino que se concreta únicamente cuando el usuario recibe el tratamiento indicado en condiciones oportunas y adecuadas.
La situación también refuerza la necesidad de priorizar a poblaciones vulnerables. La entidad anunció que las nuevas medidas buscarán proteger especialmente a pacientes prioritarios y menores de edad, grupos en los que las demoras pueden tener consecuencias clínicas y sociales más sensibles.
En adelante, el seguimiento de la Supersalud será clave para determinar si las acciones anunciadas logran traducirse en mejoras sostenidas en la dispensación, más allá de respuestas inmediatas durante las visitas de inspección. Para el sistema de salud, el reto no está solo en corregir casos puntuales, sino en garantizar que la entrega de medicamentos funcione de manera continua, transparente y centrada en el usuario.

