La presentación de los informes de país 2025 de la OPS expone un balance regional que combina resultados concretos, experiencias territoriales y evidencia de impacto derivada de la cooperación técnica desarrollada durante el último año. La Organización Panamericana de la Salud planteó estos informes como un instrumento para visibilizar logros, sistematizar aprendizajes y fortalecer la rendición de cuentas en torno a las prioridades sanitarias de cada nación.
De acuerdo con la organización, los informes recogen los principales resultados de sus oficinas nacionales en colaboración con los gobiernos y otros socios estratégicos, en un contexto regional marcado por la necesidad de reforzar la resiliencia de los sistemas de salud. Aunque los documentos muestran realidades distintas entre países, también ponen en evidencia una agenda compartida centrada en ampliar el acceso, modernizar la gestión sanitaria y mejorar la capacidad de respuesta ante desafíos persistentes.
El director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa, subrayó el alcance estratégico de estas acciones al afirmar que “las iniciativas presentadas en estos informes no solo contribuyen a proteger la salud y el bienestar de las poblaciones, sino que también apoyan la estabilidad, la seguridad y el desarrollo social en las Américas”. Añadió además que la publicación de los informes permite reflexionar sobre “un año que puso a prueba nuestra resiliencia, desafió nuestros sistemas de salud y subrayó la importancia del panamericanismo”.
Agenda regional con prioridades compartidas
Más allá de la diversidad territorial, la OPS identifica en sus informes un esfuerzo común por fortalecer los sistemas de salud. En ese marco, varios países avanzaron en la ampliación del acceso a tecnologías, tratamientos esenciales y suministros de calidad a precios asequibles, apoyados en los Fondos Rotatorios Regionales de la organización. Este componente es relevante porque conecta la cooperación técnica con resultados operativos sobre disponibilidad y acceso.
Los informes también resaltan avances en tres áreas que se consolidan como ejes de transformación sanitaria en la región: salud digital, atención primaria y salud mental. Estas líneas de trabajo reflejan una visión de fortalecimiento sistémico que trasciende la atención de eventos coyunturales y se orienta a modificar capacidades estructurales de los servicios.
A lo largo de 2025, la OPS, en articulación con los Estados Miembros y sus socios, impulsó además iniciativas de alto impacto vinculadas con dos frentes estratégicos. El primero fue el progreso hacia la eliminación de más de 30 enfermedades priorizadas para 2030. El segundo fue el fortalecimiento de las capacidades nacionales para la preparación y respuesta ante emergencias de salud. Ambos aspectos dan cuenta de una cooperación que combina metas de largo plazo con necesidades inmediatas de protección sanitaria.
Acceso a medicamentos, salud mental y enfermedades no transmisibles entre los logros regionales
Uno de los grupos de resultados destacados se concentra en el acceso sostenido y equitativo a medicamentos, vacunas e insumos esenciales. En este campo, la OPS reportó avances en Argentina, Bermuda, Haití y Venezuela, países que fortalecieron mecanismos para asegurar disponibilidad de productos clave para la atención.
En salud mental, los informes muestran un proceso de integración más amplia dentro de los sistemas nacionales. Belice, Bolivia y Curaçao avanzaron mediante marcos normativos, planes nacionales, fortalecimiento de servicios y empoderamiento del personal de primera línea, con enfoques comunitarios, intersectoriales y basados en derechos. Este componente sugiere una evolución desde respuestas fragmentadas hacia modelos con mayor anclaje institucional.
En materia de enfermedades no transmisibles y factores de riesgo, la OPS reportó progresos en Barbados y países del Caribe Oriental, Cuba, Guyana, Islas Caimán y México, con acciones orientadas a prevención, control, tratamiento y mejora de la calidad de la atención. La inclusión de este bloque de países muestra la persistencia de las enfermedades crónicas como prioridad sanitaria regional y la necesidad de sostener respuestas integrales.
Atención primaria, salud digital y modernización del sector salud ganan protagonismo
La atención primaria volvió a ocupar un lugar central en la cooperación técnica regional. En este ámbito, Chile, Costa Rica y Paraguay fortalecieron sus estrategias con un enfoque de acceso a la salud para todas las personas, determinantes sociales y abordaje intercultural tanto a nivel nacional como territorial. La OPS presenta estos avances como parte de una visión que vincula servicios, contexto social y pertinencia cultural.
De forma paralela, la transformación digital emergió como una de las líneas más visibles en los informes de 2025. Colombia, Panamá y Trinidad y Tabago registraron avances en modernización del sector salud a través de interoperabilidad de sistemas, alfabetización digital del personal, telesalud y adopción de estándares internacionales. Según la OPS, estas medidas buscan una atención más eficiente y equitativa, en un momento en que la digitalización dejó de ser una aspiración tecnológica para convertirse en una herramienta de gestión sanitaria.
Este punto resulta particularmente relevante porque conecta la innovación digital con mejoras funcionales en acceso y coordinación. La interoperabilidad, la telesalud y la capacitación digital del talento humano aparecen aquí no como elementos aislados, sino como parte de una arquitectura institucional orientada a reducir brechas y aumentar capacidad resolutiva.
Emergencias, malaria y salud materna muestran avances concretos en varios países
La preparación y respuesta ante emergencias de salud constituyó otro de los capítulos centrales. Ecuador, El Salvador, Honduras, Islas Turcas y Caicos, Jamaica, Nicaragua y Perú fortalecieron capacidades nacionales frente a emergencias, epidemias y pandemias. Entre los hechos reportados, la OPS destacó su apoyo inmediato en Jamaica tras el huracán Melissa, evento que dañó cinco hospitales y más de cien centros de atención primaria, afectando la continuidad de los servicios de salud. La intervención buscó precisamente sostener esa continuidad en medio del impacto sobre la infraestructura sanitaria.
En salud materna y neonatal, Bahamas, Brasil y Guatemala avanzaron en reducción de mortalidad materna, fortalecimiento de redes de servicios y promoción de entornos más favorables para el envejecimiento saludable. Aunque se trata de áreas distintas, la OPS las presenta dentro de un mismo marco de fortalecimiento de redes y de curso de vida.
Uno de los hitos más significativos en eliminación de enfermedades se registró en Suriname, que se convirtió en el primer país de la cuenca amazónica certificado como libre de malaria. Con ello, la región alcanza 20 países libres de esta enfermedad. A su vez, Uruguay elaboró un Plan Nacional para acelerar la eliminación de enfermedades, alineado con las metas regionales priorizadas hacia 2030.
Un instrumento de rendición de cuentas y aprendizaje regional
La OPS subraya que estos informes no solo documentan resultados individuales, sino que también reúnen buenas prácticas y lecciones aprendidas con potencial de adaptación a distintos contextos nacionales. En esa medida, funcionan como una herramienta de aprendizaje regional y también de visibilidad institucional sobre el alcance de la cooperación técnica.
El balance de 2025 adquiere mayor peso si se considera la escala operativa de la organización. La OPS cuenta con 27 oficinas en la región, dos centros especializados y presencia en 35 Estados Miembros y cuatro Miembros Asociados. Fundada en 1902, es la agencia internacional de salud pública más antigua del mundo, organismo especializado en salud del Sistema Interamericano y, desde 1949, Oficina Regional de la OMS para las Américas.
En conjunto, los informes de país 2025 muestran una región heterogénea, pero conectada por desafíos comunes y respuestas compartidas. El mensaje central es claro: la cooperación técnica, cuando se adapta a prioridades nacionales y se traduce en capacidades concretas, puede generar impactos tangibles en acceso, resiliencia, continuidad de servicios y modernización del sector salud.