La crisis de salud en Colombia evidenciada por la Gobernación del Valle del Cauca expone fallas estructurales en la prestación de servicios, la gestión financiera y la continuidad asistencial. La secretaria Departamental de Salud, María Cristina Lesmes, advirtió que la situación ha alcanzado niveles críticos, con redes sin contratar, interrupción masiva de tratamientos y ausencia de recursos para sostener la operación de hospitales públicos y privados.
¿Qué está ocurriendo con la prestación de servicios de las EPS intervenidas?
La secretaria Lesmes describió un panorama especialmente crítico en el Valle del Cauca, donde según afirmó “las redes de servicios no están contratadas por las EPS”. Indicó además que “en el Valle del Cauca, ninguna de las EPS intervenidas por el Gobierno nacional, con un agente interventor puesto por la Superintendencia Nacional de Salud, tiene red de prestación de servicios”. La falta de contratación con hospitales y clínicas ha derivado en un vacío asistencial que afecta tanto la atención básica como los servicios de alta complejidad.
Este fenómeno se traduce en desatención para pacientes con enfermedades crónicas, catastróficas y de alto costo. Sin red contratada, los prestadores quedan sin soporte financiero para continuar tratamientos, realizar procedimientos o dispensar medicamentos. El deterioro operativo se intensifica en departamentos donde la concentración de servicios especializados es limitada, obligando a remisiones hacia ciudades como Cali.
El traslado tardío de pacientes ha llevado a un aumento visible de complicaciones y mortalidad. Según Lesmes, “están llegando cuando ya no tenemos nada para hacer”. Estas demoras, asociadas al colapso contractual y financiero, han generado una cadena de fallas que impacta directamente las rutas de atención y la capacidad de respuesta institucional.
¿Qué consecuencias está enfrentando la población más vulnerable?
La situación descrita por la autoridad departamental revela graves afectaciones en grupos de alto riesgo. Lesmes señaló que “pacientes de cáncer que no tienen quien los atienda; pacientes de enfermedades huérfanas que se están muriendo”. Una cifra particularmente alarmante indica que “hay 1.501 pacientes de huérfanas en Colombia fallecidos entre enero y agosto por falta de medicación”, reflejando un desfinanciamiento que compromete la entrega de terapias vitales.
Los casos de hemofilia en niños del Valle del Cauca también evidencian el deterioro asistencial. La funcionaria advirtió que “los pacientes con hemofilia, especialmente los niños del Valle del Cauca, están sangrando porque no tienen medicamentos”. La interrupción de tratamientos oncológicos pediátricos y adultos ha profundizado el riesgo clínico, acompañado además de un desabastecimiento generalizado: “no hay medicamentos ni para las enfermedades normales”.
Se reporta además una situación particularmente crítica para la población trasplantada. Según Lesmes, “los pacientes con trasplante están perdiendo sus órganos trasplantados porque no reciben los medicamentos”. Este grupo depende estrictamente de inmunosupresores que no pueden interrumpirse sin consecuencias graves, lo que convierte estos casos en una alerta de salud pública.
Los testimonios recogidos por la Secretaría incluyen situaciones de pacientes remitidos desde Casanare, Putumayo, Cauca, Nariño y zonas del propio Valle del Cauca, todos enfrentando barreras para ser atendidos oportunamente. Una de las situaciones destacadas es la de la niña de El Plateado, Cauca, quien “recibió el riñón donado de su hermana, pero lleva dos meses sin medicamentos y corriendo el riesgo de perder su riñón”.
La urgencia financiera del sistema impide la continuidad operativa
El deterioro en la red hospitalaria pública y privada está directamente vinculado al desfinanciamiento. Lesmes afirmó que “la solución a esto es dinero”, enfatizando que en el Valle del Cauca “se deben 4 billones de pesos a los prestadores de salud”. Este volumen de deuda limita la compra de medicamentos, la adquisición de insumos y la contratación del talento humano en salud, elementos esenciales para la operación asistencial.
Sin flujo de recursos, los hospitales enfrentan restricciones para sostener áreas críticas como unidades de oncología, laboratorios, cuidados intensivos y servicios quirúrgicos. La acumulación de cartera por parte de EPS intervenidas ha profundizado la fragilidad financiera de los prestadores y ha generado dificultades incluso para la atención básica, que antes se mantenía pese a los retrasos en el pago.
La autoridad departamental advirtió que “una condición que ya no les permite seguir ni comprando medicamentos ni insumos”, lo que demuestra un agotamiento operativo que se extiende a todas las líneas de atención. La falta de liquidez también afecta la sostenibilidad administrativa, desde la contratación de especialistas hasta el sostenimiento de turnos, vigilancias epidemiológicas y equipos de respuesta inmediata.
El llamado al Gobierno nacional demanda acciones inmediatas
La Gobernación del Valle del Cauca dirigió un mensaje directo al Gobierno nacional solicitando decisiones urgentes en materia financiera y operativa. La secretaria Lesmes aseguró que “se necesita dinero que debe salir ordenado por presidencia de la República, de los ministerios de Salud y Hacienda”. El planteamiento se orienta a la asignación extraordinaria de recursos para evitar que continúe el deterioro de servicios y prevenir más muertes evitables.
El énfasis de la funcionaria se centra en que “hoy la prioridad es la vida de los vallecaucanos y de los colombianos”. El llamado busca que el Gobierno adopte medidas de emergencia, alivie la presión sobre la red hospitalaria y garantice continuidad para los pacientes de alto riesgo. Su advertencia, “estamos empezando a contar los muertos y vamos a ponerle cara y nombre a esta circunstancia”, subraya la urgencia de decisiones que trasciendan las intervenciones administrativas actuales.
La solicitud de la Gobernación se enmarca en un contexto donde la operación de EPS intervenidas no ha logrado estabilizar la prestación de servicios, generando repercusiones directas en territorios que dependen de redes complejas, como el Valle del Cauca. La alerta enfatiza que sin una respuesta inmediata, el deterioro asistencial podría profundizarse en las próximas semanas.
La crisis expuesta por la Gobernación del Valle del Cauca muestra un sistema en tensión extrema, marcado por la ausencia de contratación, desabastecimiento y una deuda que impide la funcionalidad de la red hospitalaria. Los testimonios presentados evidencian afectaciones severas en pacientes oncológicos, pediátricos, huérfanos y trasplantados, poblaciones donde la continuidad terapéutica es determinante para la supervivencia. El llamado a la acción, dirigido al Gobierno nacional, se centra en garantizar flujo de recursos y medidas urgentes que eviten un agravamiento adicional en la mortalidad y la operatividad de los servicios.



