¿Puede la salud complementaria aliviar al sistema colombiano sin aumentar la desigualdad?

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Puede la salud complementaria aliviar al sistema colombiano sin aumentar la desigualdad

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Del seguro privado y sus peleas peso por peso. Colombia pareciera no necesitar copiar un seguro privado extranjero ni crear otra puerta de posible exclusión. Necesita convertir los Planes Adicionales de Salud en una posible herramienta complementaria, voluntaria y regulada, con incentivos condicionados a prevención, medicamentos, continuidad y equidad.

La discusión colombiana sobre salud suele quedar atrapada en una supuesta pelea: Estado contra mercado. Pero la evidencia internacional podría estar llevando al cuadrilátero una pregunta más pugilística y, por eso mismo, más útil: ¿pueden los recursos privados producir valor público sin debilitar el derecho universal? La respuesta no depende de la ideología del seguro, sino de su diseño.

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Colombia ya permite los Planes Adicionales de Salud. El artículo 169 de la Ley 100 de 1993 los concibe como coberturas voluntarias financiadas con recursos distintos de las cotizaciones obligatorias, y la Ley 1438 de 2011 mantuvo su carácter complementario. Por tanto, no hace falta “autorizar” “su peso” en esta discusión. Lo que faltan son unas reglas o política que condicione cualquier incentivo laboral o tributario a resultados verificables: prevención, diagnóstico temprano, manejo de enfermedades crónicas, continuidad y acceso a medicamentos.

En otras palabras, hablamos de un combate entre mejores indicadores en salud en general, versus estímulos tributarios adecuados.

La posible sorpresa es que otros países no han encontrado una fórmula única. Francia obligó desde 2016 a los empleadores privados a ofrecer cobertura complementaria y pagar al menos la mitad de la prima de seguro. La reforma llevó la cobertura complementaria de los asalariados a niveles cercanos a la universalidad. Pero también trasladó costos hacia aseguradores complementarios y empleadores. La lección no es simplemente “que pague la empresa”. Es que la cobertura laboral puede masificarse cuando hay una canasta mínima, reglas comunes y cofinanciación obligatoria.

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Estados Unidos, por su parte, -OJO: país de eso pesado, allá TODO es más caro y la salud ni se diga…- ofrece una mirada distinta, porque allí el seguro patrocinado por el empleador es la cobertura principal y no una complementaria. Según la encuesta 2024 de KFF, la prima anual promedio fue de USD 8.951 para cobertura individual y USD 25.572 para una familia, cerca de COP 27,8 millones y COP 79,5 millones al año (con la TRM de $3.109,30 del 15 de septiembre de 2026). El trabajador aportó en promedio USD 1.368 para cobertura individual y USD 6.296 para familia, además de un deducible individual promedio de USD 1.787 entre quienes lo tienen. Es decir, el empleador paga la mayor parte de la prima, pero el hogar conserva una exposición considerable. El modelo moviliza recursos enormes, aunque vincula la protección al empleo y concede un beneficio tributario de mayor valor para quienes enfrentan tarifas fiscales más altas.

Australia también subsidia el seguro privado, mediante un descuento sujeto a edad e ingreso, y aplica un recargo tributario a ciertos contribuyentes sin cobertura hospitalaria privada. Sin embargo, la evidencia causal sobre la descongestión pública es modesta. Estudios sobre el estado de Victoria encontraron reducciones pequeñas en tiempos de espera frente al aumento de cobertura privada, mientras evaluaciones de la Universidad de Melbourne mostraron que retirar el subsidio a algunos mayores de 65 años reduciría muy poco la afiliación y produciría ahorros fiscales importantes. El Estado puede terminar pagando por una decisión que muchas familias tomarían de todas maneras.

Irlanda, tan de moda en las comparaciones de crecimiento y productividad con Colombia, aporta una llave de equidad. Su mercado opera con calificación comunitaria, acceso abierto y renovación de por vida, mientras el alivio tributario está limitado a EUR 200 por adulto y EUR 100 por menor. Usando EUR 1 = USD 1,08 y USD 1 = COP 4.000, el tope adulto equivale a USD 216 o COP 864.000 anuales. El valor no crece ilimitadamente con el precio de la póliza. El mensaje para Colombia es directo: un incentivo sin techo sería regresivo.

Canadá y Alemania muestran otra posibilidad. Allí la cobertura privada complementaria se concentra, según el territorio y el producto, en medicamentos ambulatorios, odontología y otros servicios no cubiertos completamente por el plan público. En Canadá, aproximadamente 55% de la población tenía acceso a un plan de medicamentos patrocinado por el empleador, mientras el gasto privado financiaba una proporción relevante de los fármacos formulados. Esa arquitectura está más cerca de la necesidad colombiana que un seguro dedicado a habitaciones individuales o atención preferencial.

¿Qué cambiaría, entonces, en Colombia? Primero, el incentivo debería reconocer solo planes que mantengan su carácter complementario y cubran prevención, atención crónica, salud mental y medicamentos. Segundo, podría ser un descuento tributario con tope por trabajador, no una deducción abierta que favorezca más a los ingresos altos. Tercero, la empresa tendría que aportar una proporción mínima y ofrecer el beneficio bajo reglas no discriminatorias, no únicamente a la alta dirección. Cuarto, la persona debería conservar temporalmente la cobertura al perder el empleo y nunca ver interrumpido un tratamiento en curso. (algunas cosas de esas ya suceden en empresa grandes, donde los Pactos Colectivos contemplan estos beneficios, pero no de tanto alcance como para llegra a cubrir medicamentos. La política fiscal debería buscar incentivos adicionales para el empleador, en estos casos).

También habría que abrir una ruta para las mipymes, mediante compras agrupadas, asociatividad, cajas de compensación o productos estandarizados. De lo contrario, el incentivo será capturado por las grandes compañías y por los trabajadores formales mejor remunerados, precisamente donde ya existe mayor capacidad de compra.

La discusión no puede vender una promesa que la evidencia no sostiene: que cada afiliado privado libera automáticamente recursos públicos (¿Pero sí en largo plazo?). Lo que sí puede afirmarse es que un PAS (Plan Adicional en Salud) bien diseñado moviliza financiación adicional y puede comprar prevención, adherencia y oportunidad. El Congreso o la Superintendencia (según se regule) debería exigir en su legislación una evaluación periódica de costo fiscal, utilización, gasto de bolsillo, continuidad y reducción de hospitalizaciones evitables.

No se trata de privatizar con golpes bajos la salud ni de ofrecer una fila rápida a quienes pueden pagar. Se trata de premiar coberturas que eviten que un diabético, por ejemplo, abandone sus medicamentos, que una mujer llegue tarde a un diagnóstico o que una enfermedad crónica termine innecesariamente en urgencias. Esa sería la diferencia entre subsidiar comodidad y financiar salud. Y esa es la conversación que Colombia empieza a dar. Hagan sus apuestas. 

Anexo técnico con IA: fuentes, gráficos y mecánica de pago

Este anexo diferencia prima, aporte empresarial, aporte del trabajador, deducible, copago e incentivo fiscal. No todos los países publican una “prima típica” comparable, porque la cobertura privada cumple funciones distintas.

País / modeloPrecio o incentivo citadoQuién paga y qué enseña
Colombia | PASLas primas varían por edad, red y producto; no existe una tarifa nacional única comparable.Pago voluntario del hogar o empleador. La propuesta sería crear un incentivo condicionado y con tope, sin sustituir el SGSSS.
Estados Unidos | seguro empresarial2024: USD 8.951 individual (COP 35,8 millones) y USD 25.572 familiar (COP 102,3 millones) al año.Empleador paga la mayoría. Trabajador: USD 1.368 individual y USD 6.296 familiar; deducible individual promedio USD 1.787.
Francia | complementario laboralEl precio depende del contrato y la composición del hogar; la regla comparable es el aporte patronal mínimo de 50%.Empleador privado financia por lo menos la mitad de la prima del contrato colectivo obligatorio.
Irlanda | seguro voluntario reguladoAlivio tributario máximo: EUR 200 por adulto, aprox. USD 216 / COP 864.000 al año; EUR 100 por menor.El usuario compra la póliza; el alivio está topado y el mercado usa community rating y open enrolment.
Australia | seguro hospitalario privadoRebate variable según edad e ingreso; el costo fiscal agregado llegó a alrededor de AUD 7,9 mil millones en estimaciones citadas.Hogar paga la prima y recibe rebate si es elegible. Puede enfrentar excess y copagos; algunos contribuyentes sin póliza pagan Medicare Levy Surcharge.
Canadá | medicamentos y beneficios laboralesNo existe una prima nacional típica comparable; aproximadamente 55% tenía plan de medicamentos del empleador en 2019.Empleador y trabajador suelen compartir la prima. La cobertura privada se concentra en fármacos, dental y beneficios no universales.
Brasil | salud suplementariaTarifa altamente variable por edad, estado, red y contratación colectiva o individual.Predominan contratos colectivos empresariales. La experiencia advierte sobre segmentación y necesidad de regular reajustes y redes.

Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.

Fuentes verificables y lectura de tablas o gráficos

  • 1. OECD (2023). OECD, Health at a Glance 2023: OECD Indicators. Enlace Los capítulos de cobertura y financiación comparan la población cubierta por esquemas públicos/obligatorios y voluntarios, y la composición del gasto sanitario por gobierno, seguro obligatorio, seguro voluntario y gasto de bolsillo.
  • 2. Francesca Colombo y Nicole Tapay, OECD (2004). Private Health Insurance in OECD Countries. Enlace Clasifica el seguro privado como primario, sustitutivo, duplicativo, complementario o suplementario y compara regulación, cobertura y efectos sobre equidad y gasto.
  • 3. World Health Organization (actualización continua). Global Health Expenditure Database. Enlace Permite extraer por país y año la participación del seguro voluntario, gasto de bolsillo, gobierno y aseguramiento obligatorio en el gasto corriente en salud.
  • 4. World Bank (actualización continua). World Development Indicators: Current health expenditure. Enlace La serie compara gasto corriente en salud como porcentaje del PIB; las series relacionadas permiten contrastar gasto de bolsillo y gasto per cápita.
  • 5. OECD y World Bank (2023). Health at a Glance: Latin America and the Caribbean 2023. Enlace Los gráficos regionales comparan gasto, cobertura, recursos y protección financiera, y ubican a Colombia frente a América Latina y el Caribe.
  • 6. Inter-American Development Bank (2022). Colombia: Toward a High-Quality Health System. Enlace Examina desempeño, calidad, resultados y retos institucionales del sistema colombiano; sirve para situar cualquier PAS dentro de un sistema de cobertura casi universal.
  • 7. European Observatory on Health Systems and Policies (2023). France: Health System Review. Enlace Describe la cobertura obligatoria y complementaria, el reparto de costos y el mandato empresarial. Sus diagramas de financiación muestran cómo interactúan seguro público, complementario y pagos de hogares.
  • 8. The Commonwealth Fund (2020-2024). International Health Care System Profiles: France, Germany, Canada, Australia. Enlace Cada perfil resume financiación, beneficios, pagos de pacientes y papel del seguro privado; las secciones de cost-sharing permiten comparar deducibles, copagos y topes.
  • 9. KFF (2024). 2024 Employer Health Benefits Survey. Enlace Las figuras sobre primas muestran USD 8.951 anuales para cobertura individual y USD 25.572 para familiar, además de las contribuciones promedio de empleador y trabajador. Las figuras de cost-sharing reportan deducibles y otros pagos.
  • 10. Australian Taxation Office (2024-2025). Private Health Insurance Rebate. Enlace Las tablas oficiales organizan el porcentaje de rebate por edad, ingreso y situación familiar; muestran que el subsidio disminuye y puede desaparecer a mayores ingresos.
  • 11. Revenue Ireland (2024). Tax Relief at Source for Medical Insurance. Enlace Explica el alivio del 20% sujeto a una prima elegible máxima de EUR 1.000 por adulto y EUR 500 por menor, equivalente a topes de EUR 200 y EUR 100.
  • 12. McKinsey & Company, análisis sectoriales complementarios (2024). Employer Health Benefits: 2024 Survey. Enlace Los análisis de beneficios empresariales describen presiones de costo, diseño de redes, atención virtual y gestión de crónicos. Deben usarse como análisis de mercado, no como sustituto de estadísticas oficiales.

Normas colombianas clave

  • 1. Congreso de Colombia (1993). Ley 100 de 1993, artículo 169. Enlace Define los Planes Adicionales de Salud como voluntarios y financiados con recursos diferentes de las cotizaciones obligatorias.
  • 2. Congreso de Colombia (2011). Ley 1438 de 2011. Enlace Reforma el SGSSS y mantiene el marco de planes voluntarios y complementarios.
  • 3. Ministerio de Salud y Protección Social (2016). Decreto 780 de 2016, Decreto Único Reglamentario del Sector Salud. Enlace Compila la regulación sectorial aplicable al aseguramiento y a los planes voluntarios de salud.
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