La Semana de Vacunación de las Américas, que se lleva a cabo del 24 al 30 de abril de 2026, coincide con un momento crítico para la salud pública en Colombia. El país atraviesa un incremento de infecciones respiratorias agudas debido a la temporada de lluvias y a la circulación de virus como la influenza, el sincitial respiratorio (VSR) y la tos ferina.
En Bogotá, con corte al 28 de marzo, se reportaron 359.315 atenciones por infección respiratoria aguda, mientras que la demanda de Unidades de Cuidado Intensivo aumentó cerca de 15,5%. Estas cifras reflejan una mayor presión asistencial sobre el sistema de salud, especialmente en servicios pediátricos, urgencias y cuidado crítico.
Aunque las infecciones respiratorias afectan a todos los grupos poblacionales, el impacto más severo se concentra en bebés, niños menores de cinco años, adultos mayores y personas con condiciones de vulnerabilidad. En ese contexto, la vacunación vuelve a ocupar un lugar estratégico no solo como medida preventiva individual, sino como herramienta de protección colectiva frente a enfermedades respiratorias prevenibles.
Vacunación infantil, clave frente al pico respiratorio en Colombia
El virus sincitial respiratorio continúa siendo una de las principales amenazas para los menores de un año. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, este virus causa cada año cerca de 100.000 muertes y más de 3,6 millones de hospitalizaciones en niños menores de cinco años en el mundo.
Frente a este riesgo, la OMS recomienda dos estrategias complementarias para proteger a los lactantes: la vacunación materna durante el embarazo y la administración de anticuerpos monoclonales a recién nacidos. En Colombia, Bogotá ya avanza con un modelo de prevención frente al VSR. Desde noviembre de 2025 y con corte a febrero de 2026, una estrategia combinada permitió vacunar a más de 21.000 gestantes e inmunizar a más de 1.200 recién nacidos de alto riesgo.
Para el doctor Iván Felipe Gutiérrez, pediatra infectólogo y miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, replicar este enfoque en el país permitiría cerrar brechas de acceso, anticiparse a los picos respiratorios y reducir hospitalizaciones y muertes en la población más vulnerable, especialmente en regiones donde la presión sobre el sistema de salud aumenta durante las temporadas de alta circulación viral.
El llamado de los especialistas es claro: la prevención debe fortalecerse antes de que los servicios hospitalarios enfrenten mayores niveles de ocupación. Esto implica recuperar esquemas atrasados, mejorar el acceso a los biológicos disponibles y priorizar a los grupos de mayor riesgo.
Tos ferina enciende alertas por aumento de casos
El pico respiratorio coincide con el resurgimiento de enfermedades prevenibles por vacunación. Una de las mayores preocupaciones es la tos ferina, una infección respiratoria altamente contagiosa que puede causar complicaciones graves e incluso la muerte, principalmente en lactantes.
Según la Organización Panamericana de la Salud, los casos de tos ferina en las Américas pasaron de 11.202 en 2023 a 66.184 en 2024, lo que representa un aumento de 490%. El incremento ha sido reportado en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Panamá y Paraguay.
En Colombia, el comportamiento también genera preocupación. Mientras en 2019 se registraron 399 casos de tos ferina, en 2025 la cifra superó los 1.100 casos, según el Instituto Nacional de Salud. Este aumento evidencia la necesidad de mantener esquemas de vacunación completos y oportunos, especialmente en menores de cinco años.
El doctor Herberth Maldonado, presidente del Consejo Nacional de Práctica de Inmunizaciones de Guatemala, advirtió que este es un momento clave para evitar que la tos ferina siga afectando a los lactantes menores de un año y para reducir el riesgo de otras enfermedades mediante esquemas completos de vacunación infantil.
El riesgo también está en los esquemas incompletos
Más allá de la circulación de virus y bacterias, uno de los principales riesgos para la región sigue siendo la falta de protección oportuna. Según estimaciones de la OMS y UNICEF de 2024, en las Américas 1.465.000 niños no recibieron la vacuna DPT, fundamental para prevenir difteria, tos ferina y tétanos.
Este dato evidencia una brecha crítica en inmunización. Los llamados niños “cero dosis” representan un desafío para los sistemas de salud, porque concentran mayor riesgo de enfermar, presentar complicaciones y requerir atención hospitalaria.
La evidencia global respalda el impacto sanitario de la vacunación. De acuerdo con la OMS, la inmunización evita entre 3,5 y 5 millones de muertes al año en el mundo. Además, en los últimos 50 años ha salvado alrededor de 154 millones de vidas, equivalente a seis vidas por minuto.
En el contexto colombiano, el llamado de los expertos se concentra en revisar el carné de vacunación, verificar si el esquema está completo según la edad y acudir a los puntos habilitados por las autoridades sanitarias para ponerse al día con las dosis pendientes. También se destaca el papel de las vacunas combinadas, que permiten proteger contra varias enfermedades en una sola aplicación y pueden facilitar el cumplimiento de los esquemas.
En el caso de la tos ferina, las vacunas acelulares se asocian con menos fiebre, dolor y efectos secundarios posteriores a la vacunación, lo que puede favorecer la aceptación y continuidad de los esquemas.
La Semana de Vacunación de las Américas se convierte así en una oportunidad para reforzar la prevención en medio del actual pico respiratorio. Para Colombia, el reto no solo está en responder a la demanda asistencial, sino en anticiparse a nuevas complicaciones mediante una estrategia sostenida de inmunización, especialmente dirigida a bebés, niños menores de cinco años, gestantes, adultos mayores y personas con mayor vulnerabilidad.

