Un nuevo estudio de investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC) que fue publicado en la revista Nature Communications, dio luz verde a los procesos celulares claves para la progresión de la enfermedad del Parkinson que afecta alrededor de 10 millones de personas en todo el mundo.
Este trastorno neurodegenerativo es causado por la pérdida progresiva de células cerebrales que son las responsables de producir dopamina, el neurotransmisor que desempeña un papel esencial en la regulación del movimiento y la coordinación. Normalmente, a medida que estas neuronas se degeneran y la dopamina disminuye, las personas con esta patología suelen experimentar varios síntomas que incluyen temblores, rigidez, y dificultad con el equilibrio y la coordinación.
Para detener la progresión de esta enfermedad, el autor principal del estudio, junto con colegas de la Universidad de Cambridge y Mission Therapeutics, realizaron experimentos complementarios que demostraron que inhibir una encima específica en un modelo de ratón denominado USP30, puede proteger las neuronas productoras de dopamina que normalmente se pierden cuando avanza esta enfermedad.
Este hallazgo abre la puerta al desarrollo e implementación de nuevas terapias que están dirigidas a la encima que puede retrasar o prevenir la progresión del Parkinson en las personas. La primera autora, Tracy-Shi Zhang Fang, destacó que “nuestro laboratorio se centra en descubrir los orígenes de la enfermedad de Parkinson y tenemos la esperanza de que, algún día, podamos ralentizar o incluso prevenir la progresión de la enfermedad en los pacientes”.
Datos relevantes del desarrollo de la investigación de Parkinson
En la enfermedad de Parkinson, la evidencia científica ha sugerido que las células productoras de dopamina mueren al padecer esta enfermedad porque no se desarrolló con normalidad la eliminación de las mitocondrias viejas y disfuncionales de las células. Por ello, los investigadores se centraron en la enzima USP30 desubiquitilante, la cual desempeña un papel esencial en este proceso.
Como tal, el agotamiento de USP30 mediado por ARNip rescata la mitofagia en células con deficiencia y protege las neuronas dopaminérgicas y las neuronas humanas en cultivos celulares, por lo que la inhibición de USP30 es una estrategia terapéutica atractiva para restaurar la mitofagia y lograr la neuroprotección en la enfermedad de Parkinson.
Entre tanto, el objetivo principal de este estudio fue investigar los efectos de la desactivación de Usp30 o la inhibición farmacológica en un modelo de ratón con EP basado en αSyn, donde se demuestra que los efectos protectores de la desactivación de Usp30 contra la α-sinucleinopatía y la neurodegeneración dopaminérgica en un modelo de mamífero basado en αSyn. Se evidenció, como tal, mayor eliminación de mitocondrias dañadas en las neuronas y protección contra la pérdida de neuronas productoras de dopamina.
Por otra parte, el equipo hizo otro experimento donde logró validar los estudios de inactivación utilizando una molécula patentada por Mission Therapeutics para bloquear la acción de la enzima en las neuronas productoras de dopaminas. Al igual que en los ratones knockout, la inhibición de la acción de la enzima aumentó la eliminación de mitocondrias disfuncionales y protegió las neuronas productoras de dopamina.
Por su parte, David K. Simon, MD, Ph.D., director del Centro de Enfermedad de Parkinson y Trastornos del Movimiento del BIDMC refirió que las dos estrategias experimentales juntas son mucho más convincentes que cualquiera de ellas por separado. “En conjunto, nuestros hallazgos muy significativos respaldan la idea de que reducir el USP30 justifica realizar más pruebas para determinar sus efectos potencialmente modificadores de la enfermedad en la enfermedad de Parkinson”.