Las defensas de la placenta frente a las infecciones virales pueden verse comprometidas por mecanismos distintos, incluso cuando el órgano consigue limitar la presencia del patógeno. Así lo muestran dos investigaciones científicas publicadas en 2026 que examinaron la interacción del virus del Zika y el SARS-CoV-2 con las células placentarias. Los resultados identifican una vía de propagación intercelular asociada con alteraciones del crecimiento fetal y una respuesta antiviral relacionada con la acumulación de hierro en los tejidos placentarios.
Los trabajos, desarrollados por equipos de investigación vinculados a la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) y otras instituciones estadounidenses, contaron con la participación de Indira U. Mysorekar. Aunque fueron realizados de manera independiente, ambos aportan evidencia sobre los mecanismos que intervienen en la protección de la interfaz maternofetal y las posibles consecuencias de las infecciones durante la gestación.
El virus del Zika aprovecha nanotúbulos celulares para propagarse en la placenta
La primera investigación, publicada en la revista mBio el 21 de agosto de 2026, examinó el papel de los nanotúbulos de túnel (tunneling nanotubes, TNT) en la propagación del virus del Zika durante el embarazo. Estas estructuras microscópicas, formadas por componentes del citoesqueleto como la actina, permiten la comunicación directa entre células y el intercambio de materiales biológicos.
El equipo, encabezado por Rafael Tomoya Michita y Long B. Tran, investigó cómo el virus aprovecha estas conexiones para facilitar su diseminación. Estudios previos habían identificado que la proteína viral no estructural NS1 interviene en la formación de nanotúbulos, particularmente a través de una región comprendida entre los aminoácidos 40 y 52.
Para examinar este mecanismo en organismos vivos, los investigadores utilizaron tres modelos experimentales de ratones gestantes. Compararon una variante del virus capaz de inducir nanotúbulos con otra genéticamente modificada, denominada ZIKV-ΔTNT, que había perdido esa capacidad.
Los modelos permitieron evaluar distintas condiciones de infección, considerando el momento de la gestación, las vías de exposición subcutánea e intravaginal y las respuestas inmunitarias maternas. La comparación mostró que la variante con capacidad de inducir nanotúbulos alcanzaba una mayor propagación hacia los tejidos maternos y fetales, mientras que el virus modificado presentaba una diseminación considerablemente menor. Estos resultados aportan evidencia experimental sobre una vía de propagación viral que no depende exclusivamente de la liberación de partículas infecciosas al espacio extracelular.
La propagación del Zika se relaciona con alteraciones placentarias y restricción del crecimiento fetal
Las diferencias entre las variantes virales también se reflejaron en las características de la placenta y los desenlaces fetales observados en los animales. La infección con el virus capaz de inducir nanotúbulos se asoció con mayor afectación de la arquitectura placentaria y alteraciones del crecimiento fetal. En contraste, los animales expuestos a ZIKV-ΔTNT presentaron una patología placentaria menos intensa, mejor eficiencia placentaria y protección frente a la restricción del crecimiento fetal, según las condiciones experimentales evaluadas.
Otro resultado estuvo relacionado con los interferones de tipo III, particularmente IFN-λ, que participan en la respuesta antiviral. Los investigadores observaron diferencias en la persistencia y propagación viral que sugieren que las conexiones intercelulares podrían facilitar la evasión de determinados mecanismos de defensa.
No obstante, el propio estudio reconoce limitaciones. La ausencia de marcadores específicos para identificar nanotúbulos en el tejido placentario impidió confirmar directamente todas estas estructuras. Tampoco fue posible establecer cuánto de la menor infección placentaria observada con el virus modificado correspondía a una reducción de la propagación sistémica o específicamente a la pérdida de transmisión mediante nanotúbulos.
SARS-CoV-2 y ferroptosis: una respuesta antiviral asociada con alteraciones del hierro
La segunda investigación, publicada el 27 de octubre de 2026 en Cell Reports, abordó un mecanismo diferente. El trabajo, encabezado por Eliza R. McColl y Deepak Kumar, examinó cómo la infección por SARS-CoV-2 modifica la regulación del hierro en la placenta y activa señales relacionadas con la ferroptosis.
La ferroptosis es una forma regulada de muerte celular asociada con la acumulación de hierro y la oxidación de lípidos. Aunque este proceso se ha estudiado en diferentes enfermedades, su participación en la respuesta placentaria frente al SARS-CoV-2 no estaba completamente caracterizada.
Los investigadores analizaron placentas humanas de embarazos con antecedentes de infección por SARS-CoV-2, junto con modelos experimentales de células trofoblásticas y organoides derivados de células madre. En estos últimos utilizaron la variante Delta para estudiar directamente las respuestas celulares a la infección.
Los resultados identificaron varios cambios relevantes:
- Acumulación de hierro: las placentas expuestas a infección durante etapas tempranas de la gestación presentaron alteraciones persistentes de su distribución y regulación al término del embarazo.
- Disminución de proteínas protectoras: se observó menor expresión de GPX4, una enzima que contribuye a limitar la peroxidación lipídica y la ferroptosis.
- Alteración del transporte de hierro: en los modelos experimentales infectados disminuyó la ferroportina, proteína que participa en la salida del hierro desde las células, junto con cambios en otros reguladores celulares.
Un hallazgo particularmente relevante fue que la activación farmacológica de la ferroptosis redujo los títulos virales en las células trofoblásticas estudiadas. Esta observación respalda la hipótesis de que determinados procesos asociados con la ferroptosis podrían contribuir a restringir la replicación del SARS-CoV-2 en la placenta.
La retención placentaria de hierro podría comprometer su transferencia hacia el feto
La posible función antiviral de esta respuesta plantea una dificultad fisiológica: el hierro que permanece acumulado en los tejidos placentarios podría no transferirse adecuadamente hacia la circulación fetal. Durante el embarazo, este micronutriente es fundamental para la formación de hemoglobina, el crecimiento y el desarrollo neurológico. Por ello, las alteraciones de los mecanismos encargados de transportarlo pueden tener relevancia para la salud fetal, incluso cuando la infección viral se encuentra controlada.
El estudio identificó cambios en la localización de proteínas relacionadas con el transporte de hierro y una disminución de GPX4 en placentas obtenidas al término de embarazos con exposición temprana al SARS-CoV-2. Esto sugiere que algunas modificaciones celulares podrían persistir después de superada la infección.
Sin embargo, los investigadores no demostraron que la acumulación placentaria de hierro produzca directamente anemia neonatal, alteraciones neurológicas o restricción del crecimiento fetal. La posibilidad de una transferencia maternofetal insuficiente constituye una implicación biológica que requiere estudios adicionales.
La evidencia también plantea interrogantes sobre las consecuencias de modificar farmacológicamente la ferroptosis durante el embarazo, dado que una intervención dirigida a reducir el daño celular podría interferir con mecanismos que, en determinados contextos, contribuyen al control viral.
¿Qué aportan estos hallazgos a la comprensión de las infecciones durante el embarazo?
Los dos estudios muestran que la interacción entre los virus y la placenta no puede entenderse únicamente a partir de la presencia o ausencia de transmisión vertical. En el caso del Zika, los resultados identifican un mecanismo asociado con mayor propagación viral y afectación placentaria en modelos animales. En el estudio sobre SARS-CoV-2, la evidencia señala una respuesta celular potencialmente protectora frente a la replicación viral, acompañada de modificaciones que podrían interferir con una función esencial del órgano.
La distinción es importante porque la placenta desempeña simultáneamente funciones inmunológicas, endocrinas y de intercambio de nutrientes. Los mecanismos que favorecen su protección frente a determinados patógenos pueden tener efectos diferentes sobre otras funciones fisiológicas.
¿Qué investigaciones se necesitan antes de trasladar estos resultados a la práctica clínica?
Los hallazgos abren líneas de investigación relacionadas con la prevención de la transmisión viral, la identificación de alteraciones placentarias y la evaluación de sus posibles consecuencias fetales.
En el estudio de Zika será necesario establecer con mayor precisión el papel específico de los nanotúbulos en tejidos placentarios humanos y determinar si es posible intervenir sobre estas estructuras sin comprometer funciones celulares normales. Para SARS-CoV-2, los siguientes pasos incluyen aclarar la relación entre ferroptosis, regulación del hierro y transferencia maternofetal, así como determinar si las alteraciones observadas se asocian con desenlaces clínicos medibles.