La cirugía robótica en reemplazos de rodilla y cadera ha ganado espacio como una alternativa destinada a mejorar la precisión en la planificación y ejecución de estos procedimientos. Sin embargo, dos grandes estudios publicados en The BMJ, con más de 1,3 millones de cirugías analizadas, encontraron que estas ventajas técnicas no se tradujeron en una mayor supervivencia global de los implantes ni en una reducción significativa del riesgo general de revisión frente a la cirugía convencional.
Los resultados aportan nueva evidencia a una discusión que involucra no solo a cirujanos y pacientes, sino también a hospitales y sistemas de salud que evalúan la incorporación de tecnologías quirúrgicas de alto costo. La principal conclusión no es que la asistencia robótica carezca de beneficios, sino que una mayor precisión técnica no necesariamente produce, por sí sola, mejores resultados clínicos de largo plazo.
Qué diferencia a la cirugía robótica de la cirugía convencional
En los reemplazos articulares asistidos por tecnología robótica, el procedimiento continúa bajo el control del cirujano. El sistema funciona como una herramienta que ayuda a planificar la intervención y proporciona información intraoperatoria para orientar aspectos como los cortes óseos, la alineación y el posicionamiento de los componentes.
La cirugía convencional utiliza referencias anatómicas e instrumentos quirúrgicos tradicionales para alcanzar esos mismos objetivos. La diferencia fundamental se encuentra, por tanto, en el nivel de asistencia tecnológica disponible durante la planificación y ejecución del procedimiento.
El interés por estas tecnologías ha aumentado porque pequeños cambios en la posición de los componentes pueden influir en la biomecánica de la articulación. En Colombia, por ejemplo, CONSULTORSALUD ya ha documentado la incorporación de la asistencia robótica en reemplazos articulares de rodilla como parte de la expansión de estas tecnologías en instituciones de alta complejidad.
Más de 1,3 millones de reemplazos permitieron comparar ambas estrategias
Los investigadores utilizaron información del National Joint Registry para realizar dos análisis independientes mediante una metodología de emulación de ensayo clínico. En conjunto se estudiaron 1.363.428 procedimientos de reemplazo de rodilla y cadera realizados entre 2018 y 2024.
El estudio sobre reemplazos de rodilla incluyó 697.145 procedimientos. De ellos, 675.034 fueron realizados mediante técnicas convencionales y 22.111 mediante asistencia robótica. Los investigadores analizaron supervivencia del implante, revisiones quirúrgicas, causas específicas de revisión y complicaciones intraoperatorias.
Por su parte, el análisis de reemplazos totales de cadera incluyó 666.283 procedimientos, de los cuales 656.080 fueron convencionales y 10.203 utilizaron asistencia robótica. La investigación evaluó supervivencia del implante, revisiones, complicaciones y problemas relacionados con la posición de los componentes.
Cirugía robótica de rodilla mostró una supervivencia del implante prácticamente igual
En los reemplazos totales de rodilla, la supervivencia estimada del implante a cinco años alcanzó 98,5 % con cirugía convencional y 98,6 % con cirugía robótica. El análisis no encontró diferencias estadísticamente significativas en el riesgo general de revisión entre ambos grupos.
Los investigadores también analizaron los reemplazos unicompartimentales de rodilla. En este grupo, la supervivencia estimada a cinco años fue de 97,8 % con cirugía convencional y 96,4 % con asistencia robótica, nuevamente sin diferencias significativas en el riesgo general de revisión.
Estos resultados son relevantes porque uno de los argumentos centrales para adoptar sistemas robóticos es la posibilidad de mejorar la precisión de la cirugía. Sin embargo, en esta gran cohorte nacional, esa mayor asistencia tecnológica no se asoció con una reducción demostrable del riesgo global de que el implante necesitara una nueva intervención.
En los reemplazos de cadera los resultados globales también fueron similares
El estudio sobre reemplazo total de cadera encontró una supervivencia estimada del implante a cinco años de 98,8 % tanto con cirugía convencional como con cirugía robótica. Tampoco se observaron diferencias significativas en el riesgo general de revisión ni en las complicaciones intraoperatorias.
Sin embargo, apareció un resultado que introduce un matiz importante. Los pacientes intervenidos mediante asistencia robótica presentaron un riesgo menor de revisiones relacionadas específicamente con problemas de posicionamiento del implante, que incluían luxación, discrepancia en la longitud de las piernas y mala alineación.
El riesgo de este tipo de revisión fue aproximadamente 47 % menor en el grupo robótico, con un hazard ratio de 0,53. Esto sugiere que la tecnología puede ofrecer ventajas en determinados componentes técnicos del procedimiento, aunque esas diferencias no modificaron la supervivencia global del implante ni el riesgo general de revisión.
Mayor precisión quirúrgica no significa automáticamente mejores resultados clínicos
La distinción entre precisión técnica y beneficio clínico resulta central para interpretar estos estudios. Una plataforma robótica puede ayudar a realizar cortes más controlados, reproducir una planificación quirúrgica o alcanzar con mayor consistencia una posición determinada del implante.
Pero los resultados relevantes para el paciente abarcan un conjunto mucho más amplio de variables. Entre ellas se encuentran el dolor, la movilidad, la función, las complicaciones, la satisfacción, la necesidad de nuevas cirugías y la duración efectiva del implante.
La evidencia disponible muestra que mejorar una variable técnica no garantiza necesariamente una diferencia detectable en todos esos desenlaces. En los dos análisis de The BMJ, la supervivencia global de los implantes permaneció muy elevada con ambas estrategias y las diferencias fueron mínimas.
Los resultados no significan que la cirugía robótica carezca de ventajas
Los estudios tampoco permiten concluir que la cirugía robótica sea innecesaria o que no aporte beneficios. La tecnología puede mejorar la planificación, facilitar la reproducibilidad de determinados pasos quirúrgicos y aportar información adicional al cirujano durante la intervención.
En cadera, precisamente, el menor riesgo de revisiones relacionadas con el posicionamiento del implante muestra que pueden existir beneficios específicos que no necesariamente se reflejan en el resultado global del procedimiento.
También existen factores que estos análisis no resuelven completamente, como la experiencia individual del cirujano, las características anatómicas del paciente, los diferentes sistemas robóticos, el tipo de implante utilizado y la curva de aprendizaje de cada institución.
El costo también forma parte de la evaluación de la cirugía robótica
La incorporación de plataformas robóticas implica inversiones en equipos, mantenimiento, software, insumos, capacitación y adaptación de procesos quirúrgicos. Por esa razón, la decisión de adoptar estas tecnologías no debería evaluarse únicamente a partir de su capacidad para aumentar la precisión.
Para hospitales y sistemas de salud, el análisis debe considerar si las mejoras técnicas se traducen en reducciones de complicaciones, menores tasas de revisión, mejores resultados funcionales o beneficios suficientes para justificar los costos adicionales.
Los nuevos estudios aportan precisamente un elemento a esa discusión. Cuando la supervivencia del implante y el riesgo general de revisión son similares entre dos estrategias, cobra mayor importancia determinar en qué pacientes, procedimientos o circunstancias la asistencia robótica puede generar un valor clínico adicional.
Qué debe considerar un paciente antes de elegir una cirugía robótica
La presencia de un sistema robótico en una institución no debería ser el único criterio para seleccionar el procedimiento. La indicación debe partir de una valoración individual y de la experiencia del equipo tratante.
Entre los elementos que pueden influir en la decisión se encuentran
- el tipo y grado de enfermedad articular
- la anatomía y características individuales del paciente
- las comorbilidades y riesgos quirúrgicos
- la experiencia del cirujano en reemplazos articulares
- el volumen de procedimientos realizados por la institución
- el tipo de prótesis y técnica seleccionada
- las expectativas funcionales del paciente
- el programa de rehabilitación posterior
La cirugía robótica debe entenderse como una herramienta de asistencia. La tecnología no sustituye la valoración clínica, la selección adecuada del paciente ni la experiencia del equipo quirúrgico.
¿La cirugía robótica ofrece mejores resultados que la convencional?
La evidencia procedente de estos grandes registros indica que, para los principales desenlaces evaluados, la cirugía robótica y la cirugía convencional ofrecen resultados globales muy similares en reemplazos de rodilla y cadera. En los reemplazos totales de rodilla no se encontró una reducción significativa del riesgo de revisión y la supervivencia estimada a cinco años fue prácticamente idéntica. En cadera ocurrió algo semejante, aunque la asistencia robótica sí estuvo asociada con menos revisiones relacionadas específicamente con problemas de posicionamiento del implante.
Esto obliga a interpretar la tecnología con mayor precisión. La pregunta ya no es únicamente si el robot permite realizar determinados pasos con mayor exactitud, sino si esa precisión termina produciendo beneficios clínicos suficientemente importantes para los pacientes.
¿Puede la cirugía robótica reemplazar a la cirugía convencional?
Con estos resultados no es posible anticipar que una estrategia vaya a reemplazar completamente a la otra. La cirugía robótica continúa expandiéndose y las plataformas tecnológicas probablemente seguirán evolucionando, pero su valor deberá demostrarse mediante resultados clínicos sostenidos y no únicamente mediante indicadores técnicos.
Los estudios también presentan una consideración metodológica importante. Aunque estimaron la supervivencia de los implantes hasta cinco años, el seguimiento medio disponible fue de aproximadamente 2,5 años y los análisis se basaron en registros observacionales, no en ensayos clínicos aleatorizados.
Por ello, será necesario continuar evaluando resultados a más largo plazo, funcionalidad, satisfacción de los pacientes y costo efectividad. Por ahora, la evidencia indica que la asistencia robótica puede ofrecer ventajas técnicas específicas, pero esas mejoras no se han traducido en una superioridad global frente a la cirugía convencional en la supervivencia de los reemplazos de rodilla y cadera.