Un ensayo clínico aleatorizado con 10.799 pacientes encontró que iniciar la colonoscopia de vigilancia cinco años después de retirar adenomas de alto riesgo no fue inferior a comenzar el seguimiento a los tres años frente a la incidencia de cáncer colorrectal observada durante los primeros cinco años. El hallazgo, publicado en The New England Journal of Medicine, abre una nueva discusión sobre cada cuánto realizar una colonoscopia después de retirar este tipo de pólipos, aunque los resultados todavía corresponden a un análisis interino.
El estudio EPoS II comparó dos intervalos de vigilancia después de la extracción completa de adenomas considerados de alto riesgo. A los cinco años, la incidencia acumulada de cáncer colorrectal fue de 0,77 % entre los pacientes asignados a una primera colonoscopia a los cinco años y de 0,82 % entre quienes iniciaron la vigilancia a los tres años. La diferencia cumplió el criterio estadístico de no inferioridad establecido previamente por los investigadores.
El resultado no significa que todas las personas puedan esperar cinco años para realizarse una colonoscopia. La investigación estudió específicamente pacientes a quienes previamente se les habían retirado adenomas de alto riesgo, un tipo de pólipo colorrectal asociado con una mayor probabilidad de desarrollar lesiones avanzadas o cáncer en el futuro.
Colonoscopia después de retirar pólipos de alto riesgo: qué evaluó el estudio
Los adenomas son un tipo de pólipo que aparece en el revestimiento del colon o el recto. Aunque la mayoría no evoluciona hacia cáncer, determinadas características aumentan el riesgo y justifican controles posteriores mediante colonoscopia. La periodicidad de esa vigilancia busca detectar nuevas lesiones antes de que progresen hacia cáncer colorrectal.
En EPoS II se consideraron de alto riesgo los pacientes que presentaban al menos un adenoma de 10 milímetros o más, displasia de alto grado, crecimiento velloso o entre tres y diez adenomas. Después de la resección de estas lesiones, los participantes fueron asignados aleatoriamente a diferentes esquemas de seguimiento.
Un total de 5.398 personas fueron asignadas a recibir su primera colonoscopia de vigilancia cinco años después de retirar los pólipos, mientras que 5.401 comenzaron la vigilancia a los tres años. Este segundo grupo también fue sometido a una nueva colonoscopia al llegar al quinto año. El ensayo se desarrolló en ocho países europeos.
La investigación fue diseñada como un ensayo de no inferioridad. Esto significa que no buscaba demostrar que esperar cinco años fuera mejor que hacer la colonoscopia a los tres, sino determinar si el intervalo más largo producía resultados que no fueran clínicamente peores dentro de un margen previamente definido.
Cáncer colorrectal fue similar con vigilancia a tres y cinco años
Después de cinco años, la incidencia acumulada de cáncer colorrectal fue de 0,77 % en el grupo con vigilancia menos frecuente y de 0,82 % en el grupo que inició las colonoscopias a los tres años. La diferencia absoluta fue de -0,05 puntos porcentuales.
El límite superior del intervalo estadístico calculado por los investigadores fue de 0,68 puntos porcentuales, por debajo del margen de no inferioridad fijado en 0,7 puntos. Con ese resultado, iniciar la vigilancia a los cinco años cumplió el criterio establecido para considerarse no inferior frente al esquema que comenzaba a los tres años.
La distribución del cáncer según el estadio en el momento del diagnóstico tampoco mostró diferencias sustanciales entre los grupos. Durante el periodo analizado murieron cinco participantes por cáncer colorrectal: tres, equivalentes al 0,06 %, en el grupo de cinco años y dos, correspondientes al 0,04 %, en el grupo de tres años.
El bajo número de fallecimientos impide interpretar esas cifras como evidencia de que uno de los intervalos reduzca o incremente la mortalidad. El objetivo de este análisis fue comparar principalmente la incidencia de cáncer colorrectal durante el periodo de seguimiento.
¿Cada cuánto se hace una colonoscopia después de retirar adenomas de alto riesgo?
El estudio no establece un intervalo universal para todas las personas que han tenido pólipos en el colon. La frecuencia de la colonoscopia depende del tipo de lesión encontrada, su número, tamaño, características histológicas, calidad de la colonoscopia inicial y condiciones particulares del paciente.
Lo que muestra EPoS II es más específico: entre pacientes con adenomas de alto riesgo completamente retirados, comenzar la vigilancia a los cinco años no produjo una incidencia acumulada de cáncer colorrectal superior a comenzar a los tres años dentro del margen definido por el ensayo durante esta primera etapa de seguimiento.
La diferencia es relevante porque las recomendaciones de vigilancia después de encontrar pólipos buscan equilibrar dos objetivos: identificar oportunamente lesiones que puedan evolucionar hacia cáncer y evitar procedimientos que no aporten un beneficio adicional suficiente para determinados pacientes.
La colonoscopia continúa siendo una herramienta central para detectar y retirar lesiones precursoras del cáncer colorrectal. La discusión sobre su utilización adquiere además mayor importancia ante cambios epidemiológicos como el incremento de casos de cáncer de colon en jóvenes, un fenómeno que también plantea retos para las estrategias de prevención y detección temprana.
¿Qué significaría ampliar de tres a cinco años la vigilancia con colonoscopia?
Si los resultados se confirman cuando termine el seguimiento del ensayo, podrían aportar evidencia para futuras discusiones sobre los intervalos utilizados después de retirar adenomas de alto riesgo. Una vigilancia menos frecuente también podría modificar la demanda de procedimientos endoscópicos y la utilización de capacidad instalada en los sistemas de salud.
Esto no significa que el estudio haya demostrado que realizar menos colonoscopias sea siempre mejor. El resultado indica únicamente que, dentro de la población estudiada y durante el periodo evaluado, iniciar la vigilancia a los cinco años cumplió el criterio de no inferioridad frente a comenzarla a los tres años para la incidencia de cáncer colorrectal.
La distinción resulta especialmente importante desde la perspectiva clínica. Un intervalo de vigilancia posterior a la extracción de adenomas no es equivalente al intervalo utilizado para tamización de cáncer de colon en personas sin antecedentes de pólipos, ni tampoco corresponde al seguimiento de pacientes con síntomas, cáncer colorrectal previo u otras condiciones de riesgo.
Por ello, los resultados no deben utilizarse para concluir que cualquier persona puede retrasar una colonoscopia indicada por su médico. El ensayo responde a una pregunta concreta sobre vigilancia después de la resección de adenomas de alto riesgo.
¿Por qué los resultados todavía no cambian automáticamente las recomendaciones clínicas?
EPoS II continúa en curso y su desenlace principal está previsto para los diez años. La publicación presentada ahora corresponde a un análisis interino realizado después de aproximadamente 5,5 años de seguimiento, por lo que todavía falta conocer si la equivalencia observada entre los dos esquemas se mantiene durante un periodo más prolongado.
Además, los 10.799 participantes procedían de ocho países europeos. El estudio aporta evidencia aleatorizada de gran escala, pero sus resultados deberán ser considerados junto con otros estudios, las características de cada población y las recomendaciones de las guías clínicas antes de modificar los esquemas de vigilancia utilizados en diferentes sistemas de salud.
La investigación tampoco evaluó la frecuencia de colonoscopia para la población general. Su pregunta se limitó a personas en quienes ya se habían identificado y retirado adenomas de alto riesgo, una diferencia fundamental para interpretar adecuadamente el hallazgo.
Por ahora, el ensayo aporta una respuesta relevante a una pregunta que afecta tanto la práctica clínica como la utilización de recursos endoscópicos: durante los primeros cinco años de seguimiento, iniciar la colonoscopia de vigilancia cinco años después de retirar adenomas de alto riesgo no mostró una mayor incidencia de cáncer colorrectal que comenzar a los tres años. La evaluación definitiva dependerá de los resultados que produzca el seguimiento completo a diez años.

