Colombia registró 11.007 casos prevalentes de leucemias agudas en Colombia con corte al 30 de junio de 2026, mientras que durante el primer semestre del año se confirmaron 402 nuevos diagnósticos de leucemia linfoide aguda (LLA) y leucemia mieloide aguda (LMA) en personas de todas las edades. Las cifras, divulgadas por la Cuenta de Alto Costo (CAC) en su actualización sobre estas enfermedades, son preliminares y se encuentran pendientes del proceso de auditoría.
Más allá de la magnitud de los casos atendidos, los datos muestran un segundo componente para la gestión clínica: aunque la clasificación del riesgo ha mejorado en los últimos periodos, especialmente entre niños y adolescentes, persisten diferencias importantes respecto de los niveles esperados en la población adulta. En 2025, el indicador alcanzó el 63,72 % en LLA y el 57,55 % en LMA en adultos, todavía por debajo de la meta de referencia del 90 %.
Leucemias agudas en Colombia: 7.043 casos corresponden a población adulta
De los 11.007 casos prevalentes reportados al sistema de salud colombiano, 3.964 correspondían a menores de 18 años. En este grupo, la mediana de edad fue de 11 años y el 53,73 % de los pacientes eran de sexo masculino.
Los otros 7.043 casos se registraron en personas de 18 años o más. La mediana de edad fue de 34 años y las mujeres representaron el 50,19 % de los casos notificados.
La CAC también reportó 402 nuevos diagnósticos de LLA y LMA durante los primeros seis meses de 2026, aunque la publicación no presenta una desagregación de esa cifra entre los dos tipos de leucemia. La entidad insiste en que tanto estos nuevos diagnósticos como las cifras de prevalencia corresponden a información preliminar previa a auditoría.
Las leucemias se originan en los tejidos formadores de la sangre, generalmente en la médula ósea, y pueden clasificarse según el tipo celular comprometido y la velocidad de progresión. En las formas agudas, la evolución puede ser rápida si no se establece un tratamiento efectivo. La iniciativa internacional World Leukemia Day describe los principales signos y síntomas asociados a estas enfermedades, entre ellos fatiga, sangrado o aparición de moretones, infecciones repetidas, fiebre, sudoración nocturna, falta de aire y dolor óseo o articular. Estos síntomas son inespecíficos y requieren valoración clínica para establecer su causa.
La atención y notificación se concentran en varias regiones del país
La mayor proporción de los casos prevalentes notificados se ubicó en las regiones Central y Oriental y en Bogotá D. C., con concentraciones importantes en Antioquia y Valle del Cauca.
La interpretación de esta distribución requiere cautela. La CAC precisa que la ubicación geográfica de los casos no debe entenderse como evidencia de un mayor riesgo de desarrollar leucemia por residir en esos territorios. Los datos reflejan principalmente dónde están siendo atendidos y notificados los pacientes.
Esta distinción resulta particularmente importante para el análisis territorial, debido a que la concentración de la atención especializada puede hacer que determinados departamentos o ciudades acumulen registros correspondientes a pacientes procedentes de otras zonas del país.
La clasificación del riesgo muestra avances en menores de 18 años
La clasificación del riesgo reúne variables clínicas y biológicas utilizadas para estimar el pronóstico, valorar la respuesta al tratamiento y orientar las decisiones terapéuticas. También adquiere importancia cuando el equipo tratante evalúa alternativas como el trasplante.
En niños y adolescentes, los registros de la CAC muestran una evolución favorable entre 2024 y 2025. En los casos nuevos de leucemia linfoide aguda, la proporción con clasificación del riesgo al final de la inducción pasó de 30,59 % a 54,19 %, un incremento de 23,60 puntos porcentuales.
En leucemia mieloide aguda, el indicador aumentó de 36,00 % a 46,15 %, equivalente a 10,15 puntos porcentuales adicionales.
Aunque para este indicador pediátrico no se ha establecido una meta de cumplimiento, la CAC señala que su incremento representa un avance en la generación de información necesaria para orientar el manejo clínico. La metodología de seguimiento se sustenta en el Consenso basado en la evidencia para la definición de indicadores de gestión del riesgo en menores de 18 años con LLA y LMA, desarrollado por la propia entidad.
¿Por qué persiste una brecha en la clasificación del riesgo de los adultos?
La trayectoria también ha sido ascendente en adultos, pero los resultados permanecen alejados del parámetro establecido para su seguimiento.
Durante 2025, la proporción de casos nuevos con clasificación del riesgo llegó al 63,72 % para la leucemia linfoide aguda y al 57,55 % para la leucemia mieloide aguda. Ambos resultados superaron los observados en 2024, aunque continuaron por debajo de la meta de referencia del 90 %.
Para la atención clínica, el indicador tiene implicaciones que trascienden el reporte de información. Una caracterización adecuada del riesgo contribuye a establecer el pronóstico, evaluar la respuesta terapéutica y orientar el manejo de cada paciente.
El seguimiento de esta población se fundamenta en el Consenso de indicadores de gestión del riesgo en adultos con leucemia linfoide aguda y leucemia mieloide aguda en Colombia, publicado por la Cuenta de Alto Costo. El documento contempla indicadores relacionados con diagnóstico, tratamiento, estudios requeridos, clasificación del riesgo y resultados clínicos.
¿Qué plantea el Plan Decenal para el Control del Cáncer frente a las leucemias agudas?
Los nuevos resultados se conocen cuando Colombia inicia la implementación del Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035, adoptado mediante la Resolución 1233 de 2026 del Ministerio de Salud y Protección Social. La política prioriza dentro del cáncer infantil a la leucemia linfoblástica aguda y la leucemia mieloide aguda.
Entre las acciones previstas se encuentran fortalecer el diagnóstico oportuno y el tratamiento integral, establecer rutas prioritarias de atención de acuerdo con las condiciones territoriales y medir los tiempos transcurridos entre la sospecha, la confirmación diagnóstica y el inicio del tratamiento.
El Plan establece además una implementación entre 2026 y 2035, acompañada de evaluaciones previstas para 2028, 2030 y 2035. Como explicó CONSULTORSALUD al analizar la adopción del Plan Decenal para el Control del Cáncer, la hoja de ruta vincula a entidades territoriales, aseguradores, prestadores y demás actores del sistema en acciones de prevención, detección temprana, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación, seguimiento y cuidados paliativos.
En ese escenario, los datos publicados por la Cuenta de Alto Costo ofrecen una línea de seguimiento para uno de los grupos de cáncer priorizados por la política nacional. Los avances en población pediátrica muestran una mayor incorporación de la clasificación del riesgo, mientras que los resultados de los adultos identifican un margen considerable frente al estándar de referencia.
El comportamiento de estos indicadores durante los próximos periodos permitirá establecer si las acciones de gestión clínica y la implementación del Plan Decenal logran cerrar progresivamente esas brechas. Para 2026, la fotografía disponible deja 11.007 casos prevalentes notificados, 402 nuevos diagnósticos durante el primer semestre y un desafío todavía abierto en la clasificación adecuada del riesgo, especialmente en la población adulta. Las cifras de este año deberán interpretarse como preliminares hasta que finalice el proceso de auditoría de la Cuenta de Alto Costo.


