Bogotá presentó un plan para acelerar la eliminación de enfermedades transmisibles en Bogotá con seis prioridades sanitarias: tuberculosis, enfermedad de Hansen, sífilis congénita, transmisión maternoinfantil del VIH, sarampión y rubéola, y rabia humana transmitida por perros. La estrategia, desarrollada con acompañamiento de la Organización Panamericana de la Salud, propone integrar vigilancia epidemiológica, diagnóstico oportuno, continuidad asistencial, acción intersectorial y participación comunitaria con horizonte al 2030.
El Plan Distrital de Aceleración para la Eliminación de Enfermedades Transmisibles fue presentado como una hoja de ruta para coordinar intervenciones que hasta ahora pueden operar desde programas, servicios y sectores distintos. Su planteamiento central es que la eliminación no depende exclusivamente de tratamientos o campañas clínicas, sino de la capacidad de identificar tempranamente los casos, sostener la atención y actuar sobre las barreras sociales que favorecen la transmisión o dificultan el acceso a los servicios.
“Las ciudades tienen la responsabilidad de liderar respuestas innovadoras frente a los grandes desafíos de salud pública. Bogotá asume ese reto con una estrategia que cataliza el conocimiento, aprovecha las experiencias de la cooperación internacional y fortalece el liderazgo territorial para acelerar la eliminación de las enfermedades transmisibles”, afirmó Gerson Bermont, secretario Distrital de Salud.
La iniciativa incluye enfermedades con comportamientos epidemiológicos y mecanismos de transmisión diferentes. Por ello, el concepto de eliminación no tendrá necesariamente el mismo significado ni requerirá los mismos indicadores para cada una. El reto será traducir esa diversidad en metas verificables, responsabilidades territoriales y mecanismos de seguimiento comparables.
Eliminación de enfermedades transmisibles en Bogotá: seis prioridades con metas diferenciadas
El plan plantea consolidar expedientes técnicos de desempeño distrital que permitan sustentar procesos de verificación y validación epidemiológica relacionados con la ausencia de transmisión autónoma en rabia humana, enfermedad de Hansen y tuberculosis.
Para la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis congénita, la estrategia proyecta una reducción sostenida de la incidencia hasta alcanzar su control y eliminación como problemas de salud pública. En sarampión y rubéola, el propósito es contribuir al mantenimiento de la certificación nacional, lo que implica conservar capacidades de vigilancia, respuesta rápida y control frente a casos sospechosos o importados.
Esta diferenciación resulta relevante porque evita presentar la eliminación como una única meta homogénea. Algunas enfermedades requieren demostrar interrupción de la transmisión; otras exigen mantener indicadores por debajo de umbrales epidemiológicos y sostener coberturas, vigilancia y capacidad de respuesta durante periodos prolongados.
¿Qué propone cambiar el plan en la respuesta sanitaria?
La estrategia busca integrar componentes que suelen gestionarse de manera separada: vigilancia en salud pública, acceso al diagnóstico, continuidad del tratamiento, prevención, intervención sobre determinantes sociales y participación de las comunidades.
El fortalecimiento de la detección oportuna ocupa un lugar central. En enfermedades como tuberculosis, lepra, VIH o sífilis congénita, los retrasos diagnósticos pueden mantener cadenas de transmisión, aumentar complicaciones y reducir la efectividad de las intervenciones disponibles. Sin embargo, detectar un caso no garantiza por sí mismo el resultado sanitario: también se requiere asegurar su vinculación efectiva con los servicios y evitar interrupciones durante el seguimiento o el tratamiento.
“La eliminación de estas enfermedades exige mucho más que intervenciones clínicas. Requiere integrar la vigilancia en salud pública, el diagnóstico oportuno, la continuidad de la atención, la acción sobre los determinantes sociales y la participación comunitaria en una sola respuesta territorial”, explicó Bermont.
El funcionario añadió que ese es el cambio propuesto por el plan y la forma en que el modelo MAS Bienestar pretende fortalecer las capacidades de la ciudad para acelerar resultados sostenibles.
Equidad territorial y poblaciones con mayores barreras de acceso
El plan prioriza a personas privadas de la libertad, población de bajos ingresos, migrantes y otros grupos históricamente excluidos. La decisión parte de que las enfermedades seleccionadas comparten determinantes sociales y tienden a concentrarse en comunidades expuestas a barreras económicas, administrativas, territoriales o culturales.
La inclusión de estas poblaciones exige intervenciones diferenciadas. En establecimientos penitenciarios, por ejemplo, la capacidad para detectar y controlar enfermedades transmisibles depende de la coordinación entre los sectores de salud, justicia y administración carcelaria. En la población migrante, la continuidad del cuidado puede verse afectada por la movilidad, las dificultades de afiliación, la falta de documentación o el desconocimiento de las rutas de atención.
El enfoque de equidad también implica que los resultados no deberían medirse únicamente mediante promedios distritales. Una disminución general puede ocultar la persistencia de transmisión, retrasos diagnósticos o interrupciones del tratamiento en determinadas localidades, instituciones o grupos poblacionales.
Vigilancia epidemiológica, redes comunitarias y acción intersectorial
El plan contempla fortalecer las capacidades territoriales y consolidar redes de cuidado comunitario. Estas redes podrían facilitar la identificación de síntomas, la orientación hacia los servicios, el acompañamiento durante los tratamientos y la difusión de información preventiva.
La participación comunitaria, no obstante, requerirá funciones claras y articulación con las rutas institucionales. El acompañamiento territorial no debería sustituir las responsabilidades de aseguradores, prestadores o autoridades sanitarias, sino complementar la respuesta clínica y epidemiológica, reducir barreras y mejorar la oportunidad del contacto con el sistema.
La estrategia también reconoce que la eliminación de las enfermedades seleccionadas exige coordinación con sectores distintos al sanitario. Las condiciones de vivienda, movilidad, ingresos, privación de la libertad y acceso a servicios públicos pueden influir tanto en la exposición como en la posibilidad de completar el diagnóstico y el tratamiento.
Consulta y descarga el Plan Distrital Intersectorial de Aceleración para la Eliminación de Enfermedades Transmisibles aquí: