La actualización normativa del Ministerio de Salud de Brasil busca estandarizar la red física del SasiSUS sin desconocer las diferencias culturales, geográficas y sanitarias de los pueblos indígenas. La medida define criterios para la organización de unidades de salud, alojamientos, centros de referencia, espacios de tránsito, estructuras farmacéuticas y casas destinadas al diálogo entre la medicina indígena y la medicina convencional, con el objetivo de fortalecer la infraestructura y la respuesta institucional en salud indígena.
En términos sanitarios, la norma reconoce que la infraestructura para la atención indígena no puede responder a un único modelo. Las condiciones de acceso, la dispersión territorial, el tamaño de las comunidades, el perfil epidemiológico y las particularidades socioculturales obligan a una planificación diferenciada. Por eso, la ordenanza incorpora nuevas tipologías de establecimientos y actualiza la clasificación de unidades ya existentes.
Según la subsecretaria de la Secretaría de Salud Indígena (Sesai), Putira Sacuena, la actualización mantiene estructuras ya consolidadas, como las Unidades Básicas de Salud Indígena (UBSI), la sede del Centro Base, las Casas de Salud Indígena (Casai) y los alojamientos, pero además incorpora equipamientos que responden con mayor precisión a la diversidad territorial, cultural y sanitaria de los pueblos indígenas.
Nuevas tipologías para atención primaria, urgencias y servicios especializados
Uno de los cambios centrales es la regulación del Centro de Referencia de Salud Indígena (CRSI). Esta unidad queda definida como una estructura orientada a ofrecer servicios especializados, atención en situaciones de urgencia y emergencia, vigilancia sanitaria y respuesta ante emergencias de salud. Su función será especialmente relevante en regiones remotas, donde la distancia y la logística de acceso pueden limitar la oportunidad de atención.
La creación formal del CRSI introduce un nivel de referencia dentro de la red indígena, con capacidad para responder a necesidades que superan la atención básica. Para los equipos sanitarios, esto supone una organización más clara de responsabilidades y flujos de atención, especialmente cuando se requieren servicios especializados o capacidad de respuesta frente a eventos agudos.
La norma también establece el Punto de Atención de Salud Indígena (PASI), diseñado para comunidades pequeñas o ubicadas en zonas de difícil acceso. Esta estructura permitirá prestar servicios de atención primaria, prevención y promoción de la salud mediante citas programadas realizadas por los Equipos Multiprofesionales de Salud Indígena (EMSI).
El PASI puede interpretarse como una herramienta de acercamiento territorial. Su objetivo no es reemplazar unidades de mayor capacidad, sino facilitar la presencia periódica de servicios básicos en comunidades donde la infraestructura permanente puede ser limitada o donde las condiciones geográficas dificultan el desplazamiento de los usuarios.
Capasi y Casai: apoyo al desplazamiento para atención especializada
La ordenanza también prevé la creación de la Casa de Tránsito de Salud Indígena (Capasi), un espacio destinado al alojamiento temporal de usuarios indígenas y sus acompañantes durante viajes para recibir atención especializada o tratamientos de corta duración.
Este componente es relevante porque el acceso a servicios especializados suele depender no solo de la disponibilidad clínica, sino también de la capacidad de traslado, permanencia y acompañamiento durante el proceso asistencial. En comunidades alejadas, el alojamiento temporal puede ser una condición práctica para garantizar continuidad del cuidado.
Las Casas de Apoyo a la Salud Indígena (Casai) también fueron actualizadas en su clasificación. La normativa establece que podrán organizarse en niveles local, regional y nacional. Esta diferenciación permite adaptar su función a la escala territorial de referencia y a la complejidad de los desplazamientos requeridos por los usuarios.
Medicamentos, suministros y asistencia farmacéutica
Otro componente de la actualización es la gestión de la asistencia farmacéutica. La norma establece el Centro de Suministro Farmacéutico (CAF) como una unidad específica para el almacenamiento, control y distribución de medicamentos y suministros estratégicos.
La formalización del CAF responde a una necesidad operativa crítica: asegurar que los medicamentos e insumos lleguen a territorios con dificultades logísticas y puedan mantenerse bajo condiciones adecuadas de almacenamiento y control. Para los administradores de servicios de salud, esta definición aporta un marco más claro para organizar inventarios, distribución y abastecimiento dentro del SasiSUS.
En contextos indígenas, donde la distancia y la dispersión territorial pueden afectar la disponibilidad de insumos, la asistencia farmacéutica requiere una planificación estrechamente vinculada con la red física, los equipos de salud y las rutas de acceso.
UBSI y Casas de Medicina Indígena: tamaño poblacional y diálogo intercultural
La ordenanza actualiza la clasificación de las Unidades Básicas de Salud Indígena (UBSI). A partir de la nueva normativa, su tamaño se determinará en función de la población de las aldeas, con el fin de adecuar la infraestructura a las necesidades reales de cada territorio.
Este cambio introduce un criterio poblacional para dimensionar la infraestructura básica. En la práctica, puede contribuir a evitar tanto la subestimación como la sobredimensión de los establecimientos, siempre que la planificación territorial incorpore variables epidemiológicas, geográficas y socioculturales.
La norma también menciona las medicinas indígenas y el diálogo intercultural. En ese marco, las Casas de Medicina Indígena son definidas como espacios destinados a la preservación del conocimiento tradicional, la atención integral y la interacción entre el conocimiento ancestral y la medicina convencional.
Este punto es especialmente significativo para la salud indígena, porque reconoce que la atención no se reduce a infraestructura, equipamiento o servicios biomédicos. También implica pertinencia cultural, respeto por los saberes tradicionales y articulación entre modelos de cuidado.
Planificación sanitaria con enfoque territorial
La actualización establece que los proyectos de infraestructura deberán considerar el perfil epidemiológico, las características socioculturales, las condiciones geográficas, la logística de acceso, la población atendida y la planificación del distrito.
Ese enfoque es clave para que la estandarización no se convierta en homogeneización. La red física del SasiSUS requiere criterios comunes, pero también flexibilidad para responder a territorios con realidades distintas. En comunidades de difícil acceso, la logística puede ser tan determinante como la disponibilidad de talento humano o equipamiento.
Para el sector salud, la Ordenanza GM/MS n.º 11.925 representa una reorganización normativa de la infraestructura sanitaria indígena en Brasil. Su alcance no se limita a definir edificios: ordena funciones, clasifica unidades, incorpora nuevas estructuras y plantea una planificación basada en territorio, población y pertinencia cultural.
El reto estará en que estos parámetros mínimos se traduzcan en infraestructura efectiva, continuidad de servicios, abastecimiento oportuno, atención primaria resolutiva y mejores condiciones de acceso para los pueblos indígenas dentro del SasiSUS.


