La Secretaría Distrital de Salud y la Secretaría Distrital de la Mujer presentaron oficialmente el Capítulo de Salud de las Mujeres, una apuesta institucional que busca responder a barreras persistentes en la atención sanitaria de mujeres y personas menstruantes en la ciudad. El lanzamiento se realizó el 28 de mayo de 2026, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y del Día de la Salud Menstrual.
La estrategia hace parte del Modelo MAS Bienestar y propone fortalecer la atención integral en salud desde tres enfoques centrales: género, territorio y curso de vida. Esta combinación busca reconocer que las necesidades en salud de las mujeres no son homogéneas y que están atravesadas por condiciones sociales, culturales, económicas, territoriales y comunitarias que inciden en el acceso efectivo a los servicios.



Durante la jornada “Bogotá por la salud plena de las mujeres”, el Distrito reunió a representantes institucionales, organizaciones sociales, lideresas comunitarias, juventudes, población étnica, población LGBTI, talento humano en salud y otros actores vinculados a la garantía del derecho a la salud de las mujeres. Este escenario permitió ubicar la discusión más allá del componente asistencial y ampliar el análisis hacia las condiciones que determinan el bienestar físico, mental y social.
El secretario distrital de Salud, Gerson Bermont, señaló que la salud de las mujeres no puede entenderse de manera aislada ni limitarse exclusivamente a la dimensión reproductiva. En sus palabras, hablar de salud plena implica reconocer los factores sociales, culturales y económicos que atraviesan la vida de las mujeres y afectan su bienestar y su acceso efectivo a los servicios de salud. También implica avanzar hacia una atención más humana, sin sesgos y con mayor capacidad de escucha.
Una atención más humana, territorial y centrada en las realidades de las mujeres
El Capítulo de Salud de las Mujeres busca responder a brechas en acceso, calidad y oportunidad de los servicios, reconociendo que las desigualdades de género tienen efectos directos sobre el bienestar de mujeres y personas menstruantes. En este punto, el enfoque distrital plantea un cambio en la forma de comprender y prestar los servicios de salud: no solo se trata de ampliar cobertura, sino de modificar prácticas institucionales que pueden reproducir sesgos o barreras.
La hoja de ruta contempla acciones para fortalecer la humanización de los servicios, la articulación intersectorial, la territorialización de las respuestas institucionales y la reducción de barreras en la atención. Este enfoque supone que los prestadores y equipos de salud deben reconocer las necesidades de las mujeres sin prejuicios, escuchar sus experiencias y garantizar una atención digna, oportuna y pertinente.
Uno de los elementos centrales del comunicado es la necesidad de promover un cambio cultural en los prestadores y en la forma de atender. Esto cobra relevancia en un sistema donde, según lo expuesto por las autoridades distritales, las necesidades, dolores y decisiones de las mujeres han sido históricamente minimizados o tratados como asuntos secundarios. La estrategia, por tanto, introduce una dimensión ética y relacional en la calidad del servicio.
El documento también plantea que las mujeres puedan priorizar su salud y bienestar. La Secretaría Distrital de Salud reconoce que muchas veces ellas postergan su propio cuidado debido a cargas familiares, laborales y comunitarias. Por esta razón, Bogotá busca acercar servicios más amigables, integrales y pertinentes a sus realidades, con respuestas institucionales que reconozcan sus diversidades y condiciones de vida.



Salud plena, autonomía y vidas libres de violencias
La Secretaría Distrital de la Mujer vinculó el concepto de salud plena con autonomía, dignidad y derecho a vivir sin violencias. Laura Tami Leal, secretaria distrital de la Mujer, señaló que la salud plena de las mujeres también significa poder vivir sin miedo, sin violencias y con autonomía sobre sus cuerpos y sus vidas.
La funcionaria advirtió que durante muchos años las necesidades, dolores y decisiones de las mujeres fueron minimizados o abordados como asuntos secundarios. En ese contexto, destacó que la Secretaría Distrital de la Mujer ha fortalecido acciones de prevención de violencias basadas en género, acompañamiento psicosocial y jurídico, transformación cultural y articulación institucional para avanzar hacia una ciudad donde los derechos de las mujeres sean garantizados de manera integral.
Esta perspectiva amplía el alcance del Capítulo de Salud de las Mujeres, porque conecta la atención sanitaria con determinantes sociales y situaciones de violencia que impactan directamente el bienestar. Desde una lectura de salud pública, la atención integral no se limita a consultas, procedimientos o intervenciones clínicas, sino que también exige rutas institucionales capaces de responder a riesgos psicosociales, violencias, barreras culturales y desigualdades estructurales.
La apuesta distrital reafirma un principio clave: una política de salud para las mujeres debe reconocer diferencias y reducir desigualdades. En esa medida, el enfoque de curso de vida permite considerar las necesidades de niñas, adolescentes, mujeres adultas, mujeres mayores y personas menstruantes en diferentes contextos, mientras que el enfoque territorial busca que las respuestas institucionales se ajusten a las realidades concretas de cada comunidad.
Salud menstrual: dignidad, territorio y diversidad en el centro del debate
La conmemoración también incluyó el panel “Salud menstrual, territorio, diversidad y dignidad”, un espacio de diálogo sobre las experiencias alrededor de la menstruación, los estigmas persistentes y los retos para avanzar hacia entornos más dignos e inclusivos. La inclusión de este tema dentro de la jornada evidencia que la salud menstrual no se plantea como un asunto aislado, sino como parte de la garantía del derecho a la salud de mujeres, niñas, adolescentes y personas menstruantes.
De igual forma, se desarrolló la puesta en escena “Cuerpos, silencios y dignidad menstrual”, una intervención artística y reflexiva orientada a visibilizar experiencias y barreras que enfrentan niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes en distintos contextos sociales y territoriales. Este componente permitió abordar la salud menstrual desde una dimensión cultural, simbólica y comunitaria, no únicamente biomédica.
El lanzamiento del Capítulo de Salud de las Mujeres marca un avance en la consolidación de acciones orientadas a servicios más humanos, accesibles y sensibles a las necesidades de las mujeres en sus diversidades. Su relevancia radica en que propone una respuesta institucional articulada para reducir inequidades y garantizar atención integral libre de violencias.
Para el sector salud, el reto estará en traducir esta hoja de ruta en prácticas verificables: servicios oportunos, equipos formados en enfoque de género, reducción de sesgos, fortalecimiento de rutas intersectoriales y capacidad territorial para escuchar y responder a las necesidades reales de las mujeres. En ese sentido, el Capítulo de Salud de las Mujeres no solo plantea una agenda asistencial, sino una transformación en la forma de entender la calidad, la dignidad y la integralidad de la atención en Bogotá.