Cambios en Supersalud y Nueva EPS podrían agravar la crisis de pagos y llevar al cierre de servicios, advierte UNIPS

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En un momento crítico para el sistema de salud, las IPS advirtieron que los movimientos recientes en Supersalud y Nueva EPS podrían profundizar los riesgos que ya enfrenta el aseguramiento en el país.

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El remezón institucional en uno de los momentos más delicados del sistema de salud encendió las alertas del sector prestador. Los recientes cambios en la Superintendencia Nacional de Salud y la llegada de un nuevo agente interventor a Nueva EPS abrieron un nuevo foco de preocupación entre clínicas, hospitales y demás instituciones prestadoras, que advierten riesgos para la estabilidad financiera, la continuidad operativa y la atención de millones de usuarios.

La advertencia fue hecha por la Unión de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, UNIPS Colombia, que manifestó su profunda preocupación por el escenario que enfrenta el sistema de aseguramiento. Para el sector, estos movimientos institucionales no ocurren en un momento cualquiera, sino en medio de una creciente fragilidad financiera, tensiones operativas y una incertidumbre que sigue golpeando a la red de prestación.

Desde la mirada de las IPS, la situación exige estabilidad, continuidad técnica y reglas claras. En ese marco, se alertó que cualquier variación en la conducción de los procesos de supervisión e intervención puede impactar el flujo de recursos, la operación de los servicios y, en última instancia, la atención de los pacientes.

¿Qué está en juego con los cambios en Supersalud y Nueva EPS?

El sistema de aseguramiento en salud depende de condiciones de estricta gobernanza, continuidad técnica y decisiones consistentes. Por eso, la rotación en cargos clave de supervisión e intervención genera preocupación en el sector prestador, que ve con inquietud los efectos de estos cambios sobre la estabilidad institucional.

La falta de continuidad en estos liderazgos puede traducirse en modificaciones abruptas en los criterios técnicos y administrativos, así como en una posible discontinuidad de las estrategias de vigilancia y control. A esto se suma el debilitamiento de la confianza entre los distintos actores del sistema, en un contexto donde la coordinación resulta determinante para sostener la operación.

En medio de este panorama, la mayor preocupación de las instituciones prestadoras es que las decisiones de corto plazo terminen profundizando una crisis que ya afecta la sostenibilidad de hospitales, clínicas y centros asistenciales en distintas regiones del país.

Nueva EPS vuelve al centro de la tensión del sistema

La designación de un nuevo agente interventor en Nueva EPS también fue leída como un hecho de alto impacto para la red de prestación. Se trata de uno de los principales aseguradores del país y de un actor con peso determinante en la compra de servicios y en la relación financiera con las IPS.

En este nuevo escenario, las instituciones prestadoras advierten que podría abrirse un periodo de revisión o redefinición de procesos asociados a la compra de servicios, la auditoría y el pago a la red. Esa posibilidad incrementa la incertidumbre para las entidades que dependen de la oportunidad en esos giros para mantener su operación.

El cambio en la conducción de Nueva EPS llega en un año especialmente exigente para los prestadores. Por eso, se advirtió que cualquier retraso adicional en el flujo de recursos o cualquier ajuste en la priorización del gasto podría afectar directamente la prestación efectiva de los servicios de salud.

Las alertas de las IPS frente al flujo de recursos

El sistema atraviesa una crisis de cartera sin precedentes y cualquier alteración en la gestión del asegurador puede agravar una situación ya crítica para hospitales y clínicas. En ese contexto, se enumeraron los principales riesgos que hoy enfrenta la red prestadora

Sin flujo oportuno de recursos, la sostenibilidad del sistema prestador queda seriamente comprometida. La advertencia cobra mayor fuerza en territorios donde las instituciones tienen menor margen financiero y donde cualquier retraso en pagos puede traducirse en afectaciones inmediatas sobre la capacidad de respuesta.

UNIPS también señaló que el margen de maniobra de la red es prácticamente inexistente. En esas condiciones, la falta de previsibilidad regulatoria y de decisiones técnicas consistentes podría acelerar el deterioro de la capacidad instalada y comprometer la continuidad de servicios esenciales.

La preocupación se traslada a la atención de los pacientes

El impacto final de la inestabilidad del aseguramiento recae sobre los usuarios del sistema. Entre los principales riesgos identificados aparecen las interrupciones en tratamientos, las restricciones en el acceso a servicios y el agravamiento del deterioro en la calidad, accesibilidad y oportunidad de la atención.

A su vez, se advirtió sobre el cierre de servicios a las EPS, en especial a las intervenidas, por el no pago oportuno de servicios prestados. Esa situación no solo tensiona la relación entre aseguradores y prestadores, sino que también puede repercutir en la continuidad de la atención para los pacientes.

La red de prestación necesita reglas claras y decisiones que ofrezcan estabilidad en un momento crítico. De lo contrario, la presión financiera y operativa podría seguir escalando y comprometer aún más la capacidad del sistema para responder a las necesidades de los pacientes.

El llamado apunta a estabilidad, pagos y diálogo técnico

Frente a este panorama, se hizo un llamado urgente a garantizar estabilidad técnica tanto en la Superintendencia Nacional de Salud como en Nueva EPS. De igual forma, se pidió que los procesos de intervención prioricen el flujo de recursos hacia la red de servicios de salud.

También se solicitó asegurar el pago de la cartera corriente y activar mesas de saneamiento para garantizar el reconocimiento y pago de la cartera vencida. A esto se sumó la necesidad de establecer reglas claras, consistentes y sostenibles para el sistema de aseguramiento, así como abrir espacios de diálogo técnico con los prestadores para mitigar riesgos.

En el pronunciamiento, el sector reiteró su disposición para trabajar de manera articulada en la construcción de soluciones que protejan la sostenibilidad del sistema y el derecho fundamental a la salud de los colombianos. En medio de una coyuntura cada vez más tensa, el mensaje apunta a una misma dirección, evitar que la incertidumbre institucional termine convirtiéndose en una nueva amenaza para la prestación de los servicios de salud.

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