Las cifras sobre trastornos mentales suelen describir cuántas personas presentan una condición durante un periodo específico, pero no reflejan necesariamente a quienes la experimentarán en etapas posteriores. Un análisis internacional difundido por Our World in Data muestra que el riesgo de desarrollar alguna de las 13 condiciones estudiadas antes de los 75 años alcanza el 46,4 % en hombres y el 53,1 % en mujeres, una estimación que supera considerablemente las prevalencias de vida observadas en las encuestas.
El resultado procede de una investigación publicada en The Lancet Psychiatry en 2023 por John McGrath y colaboradores, que analizó 156.331 participantes de 32 encuestas realizadas en 29 países. Los datos fueron recopilados entre 2001 y 2022 mediante entrevistas diagnósticas estructuradas de la iniciativa World Mental Health Surveys.
La publicación de noviembre de 2026, elaborada por Hannah Ritchie, recupera estos resultados para explicar cómo cambia la probabilidad de presentar un trastorno mental durante el curso de vida. El análisis no corresponde a un nuevo levantamiento de información, sino a una revisión divulgativa de evidencia científica previamente publicada.
¿Por qué el riesgo acumulado supera la prevalencia registrada?
Una de las principales diferencias identificadas en la investigación original sobre riesgo acumulado y edad de aparición de trastornos mentales está relacionada con el indicador utilizado para medir su frecuencia.
En las encuestas internacionales, la prevalencia de haber presentado alguna vez un trastorno mental fue del 28,6 % entre los hombres y del 29,8 % entre las mujeres. Sin embargo, al estimar la probabilidad de experimentar por primera vez alguna de las condiciones analizadas hasta los 75 años, los porcentajes aumentaron considerablemente.
Esta diferencia se explica por la forma en que se construyen los indicadores. La prevalencia de vida observada registra los antecedentes identificados entre las personas entrevistadas hasta el momento de la encuesta, mientras que el riesgo acumulado utiliza las tasas de primera aparición a diferentes edades para estimar qué proporción podría experimentar un trastorno antes de cumplir una edad determinada.
Por ejemplo, una persona entrevistada a los 25 años que no haya presentado un trastorno mental podría desarrollarlo posteriormente. Su situación contribuye a la estimación del riesgo futuro, aunque no figure entre quienes reportaron antecedentes de la condición durante la entrevista. Por esta razón, las dos mediciones responden a preguntas epidemiológicas diferentes y no deben interpretarse como cifras contradictorias. Tampoco significa que el porcentaje estimado para los 75 años corresponda a personas que estarán enfermas simultáneamente.
Los resultados abarcan trastornos del estado de ánimo, ansiedad y consumo de sustancias
El estudio examinó 13 trastornos definidos mediante criterios diagnósticos del DSM-IV, agrupados en categorías que incluyen alteraciones del estado de ánimo, ansiedad, consumo de sustancias y determinados trastornos del comportamiento y del neurodesarrollo.
Entre las condiciones analizadas se encuentran el trastorno depresivo mayor, el trastorno bipolar, diferentes trastornos de ansiedad, la dependencia y el abuso de alcohol, los trastornos relacionados con otras sustancias, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el trastorno explosivo intermitente. La evaluación consideró tanto los antecedentes de estas condiciones como la edad de su primera aparición. De esta manera, las estimaciones permiten identificar patrones de riesgo acumulado sin limitar el análisis a las personas que tenían síntomas al momento de participar.
Una característica relevante es la posible coexistencia de diagnósticos. Una persona puede experimentar depresión y ansiedad en momentos distintos o presentar simultáneamente diferentes condiciones. En consecuencia, el riesgo total se calcula considerando a quienes han presentado al menos uno de los trastornos estudiados, sin contabilizar varias veces a una misma persona.
El alcance de los resultados también está delimitado por la selección de diagnósticos. Por tanto, la estimación cercana al 50 % se refiere a las condiciones incluidas en la investigación y no representa necesariamente la probabilidad de desarrollar cualquier problema relacionado con la salud mental.
¿Qué aporta la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025 de Colombia?
En el contexto colombiano, la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025, coordinada por el Ministerio de Salud y Protección Social, proporciona información reciente sobre trastornos mentales, bienestar percibido y acceso a servicios de atención. Uno de sus hallazgos señala que el 91,4 % de la población percibe su salud mental como buena o muy buena. No obstante, los resultados también muestran cambios en la prevalencia de determinados diagnósticos respecto a la medición realizada en 2015.
La comparación indicó que la prevalencia durante el último mes del trastorno depresivo mayor se triplicó, mientras que la correspondiente al trastorno de ansiedad generalizada fue cuatro veces mayor. Estos resultados fueron presentados por el Ministerio en octubre de 2026 y recogidos por CONSULTORSALUD en su informe sobre el aumento de depresión y ansiedad en Colombia.
Los resultados nacionales aportan información sobre la situación observada en Colombia, pero no representan el mismo indicador utilizado por la investigación internacional. La percepción favorable de la propia salud mental, la prevalencia mensual de un trastorno y el riesgo acumulado hasta los 75 años describen dimensiones diferentes.
Además, las encuestas colombianas y el estudio internacional corresponden a poblaciones, periodos y metodologías distintos. Por ello, no es posible concluir que la mitad de los colombianos desarrollará un trastorno mental únicamente a partir de la estimación conjunta de los 29 países.
¿Qué limitaciones deben considerarse al interpretar el riesgo de trastornos mentales?
Los investigadores identificaron limitaciones relacionadas con la reconstrucción de antecedentes clínicos a partir del recuerdo de los participantes. Las entrevistas utilizadas preguntaban por experiencias anteriores, pero algunos episodios pueden no ser recordados o reconocidos, especialmente cuando ocurrieron muchos años atrás. Este fenómeno, conocido como sesgo de recuerdo, puede producir subestimaciones de la frecuencia de los trastornos. La publicación de Our World in Data señala que el riesgo real podría ser superior al calculado, aunque la evidencia disponible no permite establecer cuánto aumentaría la estimación.
Otra consideración corresponde a la diversidad de contextos incluidos. Las encuestas se realizaron en países con diferentes niveles de ingreso y características poblacionales, mientras que los resultados generales se obtuvieron mediante procedimientos estadísticos que integran la información recopilada.
El análisis también se basó en entrevistas retrospectivas y modelos de aparición por edad, no en el seguimiento clínico continuo de las mismas personas desde la infancia hasta los 75 años. Esta distinción resulta necesaria para comprender el alcance de las estimaciones.
Los autores de la investigación concluyen que una parte importante de los trastornos mentales comienza en etapas tempranas y señalan la pertinencia de contar con servicios que permitan identificarlos y tratarlos oportunamente. Los resultados aportan una perspectiva complementaria a las encuestas nacionales, al mostrar cómo la frecuencia de estas condiciones cambia cuando se examina el riesgo acumulado durante la vida.


