La tuberculosis pulmonar, causada por Mycobacterium tuberculosis, mantiene su posición como una de las principales amenazas infecciosas a nivel global y continúa generando carga significativa en países de ingreso medio y bajo. En Colombia, la enfermedad no solo refleja los retos clásicos de salud pública, sino que también activa tensiones operativas para EPS, IPS y autoridades sanitarias, debido a la combinación de factores sociales, epidemiológicos y clínicos que inciden en la transmisión y el control efectivo.
Según la revisión publicada en abril de 2026 por Portales Médicos, la tuberculosis pulmonar continúa asociada a determinantes sociales como hacinamiento, desnutrición, inmunosupresión y coinfección con VIH.
Colombia en el panorama internacional: incidencia, tendencias y factores de riesgo
En 2023, Colombia registró una tasa de incidencia de tuberculosis de todas las formas de 35,61 casos por 100.000 habitantes, mientras que la tuberculosis pulmonar alcanzó 30,65 casos por 100.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Salud. En ese año, el país reportó una tendencia al aumento frente a los años previos y un incremento de 11,6% en la tasa general frente a 2022.
La pandemia de COVID-19 afectó la búsqueda, el diagnóstico y la continuidad de la atención de tuberculosis en distintos países, por lo que la recuperación de la detección y del seguimiento de casos sigue siendo un reto para los programas nacionales de control.
El análisis de la revisión internacional coincide en identificar los principales factores de riesgo:
- Coinfección con VIH: en Colombia, los reportes oficiales identifican esta condición como una de las principales comorbilidades asociadas a la tuberculosis.
- Diabetes mellitus: la diabetes es reconocida como un factor de riesgo relevante para tuberculosis activa y debe ser considerada dentro de la evaluación clínica y programática de los pacientes.
- Hacinamiento: en áreas urbanas densas, el hacinamiento incrementa el riesgo de transmisión intrafamiliar y comunitaria.
- Desnutrición: la inseguridad alimentaria, agravada en ciertas regiones rurales y dispersas, eleva la vulnerabilidad.
La epidemiología colombiana presenta una distribución heterogénea. En 2023, las entidades con mayor carga de tuberculosis fueron Antioquia, Cali, Bogotá, Santander y Barranquilla, mientras que las tasas de incidencia más altas se registraron en Amazonas, Barranquilla, Cali, Risaralda y Caquetá, según el Instituto Nacional de Salud.
Diagnóstico y tratamiento: brechas operativas frente a la normatividad colombiana
El abordaje diagnóstico recomendado en la revisión —combinación de baciloscopía, cultivo, métodos moleculares y estudios de imagen— está alineado con el protocolo colombiano vigente, adoptado mediante la Resolución 227 de 2020 del Ministerio de Salud y Protección Social. Sin embargo, la operación en terreno muestra diferencias.
- El Plan Nacional para acelerar la eliminación de la tuberculosis 2025–2031 plantea ampliar progresivamente el acceso a pruebas moleculares rápidas en personas con tuberculosis presuntiva, con una línea base de 30%, una meta de 45% en 2025, 60% en 2026 y 100% desde 2027.
- La oportunidad diagnóstica sigue siendo un reto en los territorios con menor capacidad instalada, especialmente por las diferencias en acceso a pruebas moleculares, laboratorios de referencia y redes de remisión.
- El acceso a exámenes de imagen depende de la red de IPS y de la integración efectiva con laboratorios de salud pública.
- En cuanto al tratamiento, el esquema estándar colombiano replica el modelo internacional: fase intensiva de dos meses con isoniazida, rifampicina, etambutol y pirazinamida, seguida de fase de continuación de cuatro meses con isoniazida y rifampicina.
- El Plan Nacional para acelerar la eliminación de la tuberculosis 2025–2031 mantiene como meta alcanzar 90% de tratamiento exitoso en pacientes con tuberculosis. Este indicador continúa siendo uno de los principales retos programáticos para el país.
- La farmacorresistencia continúa siendo una de las principales alertas para el control de la tuberculosis. En 2024, Colombia registró 606 casos notificados de tuberculosis farmacorresistente, frente a 329 casos en 2019, lo que representa un incremento de 84,2% en ese periodo, según el Instituto Nacional de Salud.
Impacto operativo para EPS e IPS: adherencia, vigilancia y presión financiera
La gestión de la tuberculosis pulmonar activa consecuencias directas para actores del sistema.
Para las EPS, la identificación y gestión de los casos índice impacta los indicadores de gestión del riesgo en salud pública y el cumplimiento de las rutas integrales de atención. La adherencia al tratamiento es un componente clave para reducir recaídas, abandono terapéutico, transmisión comunitaria y riesgo de farmacorresistencia.
Para las IPS, el cumplimiento de los protocolos de notificación, el aseguramiento de la vigilancia de contactos y la integración con laboratorios de referencia determinan la calidad y oportunidad de la atención. La ampliación de capacidad diagnóstica molecular es un reto operativo concreto para IPS rurales y de baja complejidad.
Para las autoridades territoriales, la vigilancia epidemiológica y la respuesta a conglomerados dependen de la articulación con las EPS y de la capacidad de rastreo de contactos. El subregistro, especialmente en población migrante y no asegurada, reduce la efectividad de las intervenciones.
La presión financiera asociada a la tuberculosis se relaciona con la necesidad de diagnóstico oportuno, seguimiento clínico, tratamiento completo, vigilancia de contactos y manejo de casos farmacorresistentes. En estos últimos, la complejidad terapéutica, la duración del tratamiento y los requerimientos de seguimiento generan mayores exigencias para EPS, IPS y autoridades sanitarias.
Vacíos y preguntas abiertas en la respuesta nacional
A pesar de la alineación normativa y la existencia de protocolos técnicos, se mantienen vacíos que condicionan el avance del control de la tuberculosis pulmonar en Colombia.
- ¿Cuál será la estrategia operativa para acelerar el acceso a pruebas moleculares rápidas en territorios con menor capacidad diagnóstica?
- ¿Cómo avanzará la actualización de las rutas de manejo y acceso a tratamientos para tuberculosis farmacorresistente, de acuerdo con las recomendaciones técnicas vigentes?
- ¿Qué mecanismos fortalecerán el seguimiento de contactos en zonas con alta movilidad poblacional, población migrante y barreras de acceso a los servicios de salud?
- La integración de la estrategia DOTS con la atención primaria en salud aún carece de una ruta operativa única a nivel nacional. ¿Se incluirá una directriz específica en la próxima actualización del Plan Nacional de Respuesta a la Tuberculosis?
Implicaciones para el sector en 2026: monitoreo y acción priorizada
El contexto analizado obliga a EPS, IPS y autoridades sanitarias a intensificar la identificación temprana y el seguimiento estricto de los casos, especialmente ante el aumento sostenido de la farmacorresistencia y la persistencia de determinantes sociales adversos.
El fortalecimiento del diagnóstico molecular, la vigilancia de contactos, el tratamiento completo y la respuesta frente a la tuberculosis farmacorresistente será un foco de seguimiento técnico para el sistema de salud en 2026.
El sector deberá monitorear la expedición de normas y circulares técnicas que definan la ruta operativa para ampliar el acceso a diagnóstico molecular, así como la actualización de lineamientos terapéuticos y la interoperabilidad de sistemas de información para vigilancia de contactos. Los actores que logren anticipar la integración de buenas prácticas internacionales en el marco normativo colombiano tendrán ventaja en la gestión del riesgo y en la optimización de recursos.
El panorama de la tuberculosis pulmonar en 2026 exige respuestas técnicas, articuladas y sostenibles. El dato ausente no es menor: el tiempo para cerrar las brechas diagnósticas y terapéuticas define la carga futura de enfermedad y el costo sistémico para el sistema de salud colombiano.