La historia de la medicina moderna está atravesada por la imagen. Desde las primeras radiografías a finales del siglo XIX hasta las sofisticadas resonancias magnéticas actuales, cada salto tecnológico ha redefinido la manera en que los médicos observan el cuerpo humano y, en consecuencia, cómo deciden tratarlo. Hoy estamos ante un cambio de magnitud semejante: la llegada de la tomografía computarizada por conteo de fotones. No se trata de una mejora incremental. Hablamos de una transformación que redefine el lenguaje mismo de la imagen médica y su papel en la toma de decisiones clínicas.
El principio detrás de esta innovación es aparentemente sencillo: contar cada fotón de rayos X que atraviesa el cuerpo del paciente. A diferencia de los detectores convencionales —que convierten la energía de los rayos en señales eléctricas acumuladas—, el conteo de fotones registra cada interacción individual y la clasifica por energía. El resultado es una representación mucho más detallada, con capacidad para integrar simultáneamente información anatómica y funcional. Esta precisión, sumada a la reducción de artefactos y a la disminución de dosis de radiación, abre un horizonte completamente nuevo en la práctica médica¹.
Pero el impacto real de esta tecnología se mide en el punto neurálgico de la medicina: la reducción de la incertidumbre diagnóstica. Cada decisión terapéutica depende de qué tan nítida sea la información de partida. Y aquí es donde el conteo de fotones marca una diferencia radical. Pensemos en la neurología: hasta un 40% de los accidentes cerebrovasculares isquémicos obedecen a obstrucciones en vasos pequeños (M2 o M3), prácticamente invisibles con técnicas previas².
Hoy, la posibilidad de ver estas arterias con claridad expande dramáticamente el número de pacientes que pueden recibir tratamiento oportuno. Estamos hablando de menos secuelas, de mayor calidad de vida, de personas que recuperan su autonomía. Lo mismo ocurre en la detección de tumores cerebrales, donde la capacidad de diferenciar tejidos con mínima radiación permite diagnósticos más tempranos y seguimientos menos invasivos.
En oncología, la transformación es igual de profunda. La diferenciación tisular precisa facilita la detección de lesiones más pequeñas y —quizás más importante aún— permite evaluar con detalle si un tratamiento está funcionando. En cáncer, donde cada ciclo de terapia cuenta y las decisiones deben tomarse sobre evidencia sólida, esta capacidad resulta invaluable. No se trata solo de ver mejor, sino de decidir mejor.
La cardiología ha encontrado en esta tecnología un aliado insustituible. La capacidad de “ver a través” del calcio y las endoprótesis coronarias ofrece una exactitud inédita en la valoración de la enfermedad coronaria. Esto no solo mejora la planificación terapéutica, sino que evita en muchos casos procedimientos invasivos innecesarios como la angiografía⁴. En neumología, la precisión resulta especialmente valiosa en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas que requieren seguimientos frecuentes: la reducción de dosis posibilita estudios repetidos sin riesgo acumulado³.
Y luego están las urgencias, donde la velocidad diagnóstica no es una conveniencia sino una cuestión de vida o muerte. Ya sea en casos de trauma, embolia pulmonar o accidente cerebrovascular, la combinación de imágenes de alta resolución con menor exposición a radiación ofrece información precisa en el menor tiempo posible. La consecuencia es inmediata: decisiones clínicas más rápidas y vidas salvadas.
Pero más allá de estos ejemplos específicos, lo que realmente distingue al conteo de fotones es algo menos tangible y más profundo: su capacidad de convertirse en un lenguaje común. No es una tecnología restringida a radiólogos. Sus capacidades se vuelven idioma compartido para oncólogos, cardiólogos, neurólogos y emergenciólogos. Este carácter transversal redefine la colaboración clínica y permite decisiones terapéuticas más integradas, basadas en evidencia visual más clara y compartida.
Lo que comenzó como un avance en ingeniería hoy se revela como un nuevo idioma en la medicina: un lenguaje hecho de fotones que ofrece certeza, precisión y confianza en el momento en que más se necesita. La medicina del futuro inmediato no puede concebirse sin esta herramienta, que ya está cambiando la forma en que se toman decisiones clínicas en todo el mundo. Y cuando hablamos de cambiar decisiones clínicas, estamos hablando en última instancia de cambiar vidas.
- Cademartiri F. INSIGHT INTO PHOTON COUNTING CT TECHNOLOGY. Disponible en: https://www.linkedin.com/posts/filippocademartiri_pcct-photoncounting-quantumhd-activity-7232677930269646848-8Bd1/?utm_source=share&utm_medium=member_desktop
- Pourmorteza A, Symons R, Reich DS, Bagheri M, Cork TE, Kappler S, et al. Photon-counting CT of the brain: In vivo human results and image-quality assessment. AJNR Am J Neuroradiol [Internet]. 2017;38(12):2257–63.
- Aurumskjöld M-L, Sjunnesson L, Pistea A, Ásbjörnsson G, Wellman F, Bozovic G. A new era of high-resolution CT diagnostics of the lung: improved image quality, detailed morphology, and reduced radiation dose with high-resolution photon-counting CT of the lungs compared to high-resolution energy-integrated CT. Acta Radiol. 2024;65(10):1211–1221.
- Hagar MT, Soschynski M, Saffar R, Rau A, Taron J, Weiss J, et al. Accuracy of ultrahigh-resolution photon-counting CT for detecting coronary artery disease in a high-risk population. Radiology [Internet]. 2023;307(5).




