La vacunación infantil en Colombia enfrenta un desafío significativo: alcanzar nuevamente los niveles históricos de cobertura que superaban el 94% antes de 2020. A pesar de los esfuerzos del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), que garantiza un esquema gratuito y obligatorio para niños menores de 5 años, las cifras actuales aún no reflejan una recuperación completa. Este panorama plantea una urgente necesidad de fortalecer la confianza en las vacunas y garantizar el acceso oportuno a ellas.
A nivel mundial, las vacunas han sido una herramienta fundamental para prevenir enfermedades graves y reducir la mortalidad infantil. Ejemplos como la erradicación casi total de la poliomielitis, gracias a campañas lideradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1988, destacan su efectividad. Sin embargo, las coberturas de vacunación insuficientes representan un riesgo de reemergencia de enfermedades controladas.
Sergio Andrés Acuña Caicedo, docente coordinador del Área de Pediatría de la Universidad El Bosque, recuerda cómo los movimientos antivacunas han afectado la percepción pública, citando el caso del estudio de 1998 que vinculaba falsamente las vacunas con el autismo. Aunque dicho estudio fue desmentido por su falta de rigor científico, sus efectos persisten, afectando la adherencia de muchas familias a los programas de vacunación. “Es importante desmentir estos mitos y promover los beneficios comprobados de la inmunización”, señala Acuña.
El Programa Ampliado de Inmunizaciones en Colombia
El PAI, creado para proteger a los niños contra enfermedades prevenibles, ofrece un esquema completo de vacunación desde el nacimiento. Entre las vacunas clave se encuentran la BCG, para prevenir formas graves de tuberculosis, y la hepatitis B, administradas a los recién nacidos. A los dos meses, los niños reciben vacunas como la pentavalente, que protege contra difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y haemophilus influenzae tipo b, además de la polio, rotavirus y neumococo.
Acuña enfatiza que adherirse al calendario de vacunación es esencial no solo para proteger a los niños, sino también para prevenir la propagación de enfermedades en la comunidad. “Mantener altas tasas de vacunación protege incluso a quienes no pueden vacunarse por razones médicas”, asegura.
El rol de los padres y el Estado
Los padres juegan un papel crucial en la salud infantil mediante la asistencia puntual a las consultas de vacunación. Sin embargo, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar que las familias reciban información clara sobre los beneficios del PAI. La educación y el acompañamiento continuo por parte de los profesionales de la salud son esenciales para asegurar el éxito del programa.
El Ministerio de Salud y Protección Social ha implementado el Plan de Intensificación de la Vacunación, que se extenderá hasta finales de 2024. Este plan busca reforzar la cobertura en todo el país mediante jornadas de vacunación masiva y campañas informativas.
Recuperar la confianza y fortalecer la cobertura
Para recuperar y superar los niveles históricos de vacunación, es necesario reforzar la confianza en las vacunas y combatir la desinformación. La colaboración entre el sistema de salud, las familias y las comunidades es esencial para alcanzar este objetivo.
La vacunación no solo protege a los niños, sino que también contribuye al bienestar colectivo. En un contexto donde las enfermedades prevenibles aún representan un riesgo significativo, garantizar la cobertura total es una prioridad de salud pública. Con el compromiso de todos los actores, Colombia puede volver a liderar en cobertura de vacunación infantil y construir un futuro más saludable para las nuevas generaciones.