El uso de catéter como acceso vascular entre los adultos prevalentes que reciben hemodiálisis en Colombia alcanzó el 30,62 % en 2025, frente al 27,93 % registrado en el periodo anterior. El resultado mantiene al país por encima del nivel considerado de bajo cumplimiento para este indicador y prolonga una tendencia ascendente que la Cuenta de Alto Costo (CAC) viene observando desde 2019.
El hallazgo forma parte del informe Situación de la enfermedad renal crónica, la hipertensión arterial y la diabetes mellitus en Colombia 2025, elaborado por la CAC con información correspondiente al periodo comprendido entre el 1.º de julio de 2024 y el 30 de junio de 2025. La publicación permite seguir la evolución de la atención de las personas con enfermedad renal crónica, entre ellas aquellas que requieren terapia dialítica.
Uso de catéter mantiene una tendencia ascendente desde 2019
La serie presentada por la Cuenta de Alto Costo muestra que el indicador nacional de adultos prevalentes en hemodiálisis con catéter pasó del 21,07 % en 2019 al 30,62 % en 2025. Durante ese periodo no se observa un retorno hacia los niveles registrados al comienzo de la serie y el resultado más reciente marca su valor más alto.
Entre 2024 y 2025, la proporción aumentó de 27,93 % a 30,62 %, una diferencia de 2,69 puntos porcentuales. La CAC expresa este cambio como un incremento relativo del 9,63 % frente al periodo anterior y señala que el indicador continuó alejándose de la meta establecida.
La evaluación utilizada para 2025 considera un cumplimiento alto cuando menos del 10 % de los adultos en hemodiálisis utiliza catéter como vía de acceso vascular. Los resultados entre 10 % y 20 % se clasifican como cumplimiento medio y aquellos superiores al 20 % corresponden a cumplimiento bajo. Con un resultado nacional de 30,62 %, Colombia se ubicó, por tanto, dentro de esta última categoría.
Régimen subsidiado registra el resultado más alto
La diferencia también es visible al desagregar los resultados por régimen de aseguramiento. En 2025, el indicador se situó en 27,59 % en el régimen contributivo y en 34,59 % en el subsidiado, una diferencia de siete puntos porcentuales.
En ambos regímenes hubo un deterioro frente a 2024. En el contributivo la proporción pasó de 25,17 % a 27,59 %, mientras que en el subsidiado aumentó de 31,43 % a 34,59 %. La CAC calculó estos cambios como incrementos relativos de 9,61 % y 10,05 %, respectivamente.
La brecha resulta relevante porque el propio informe señala que el régimen contributivo mantuvo mejores resultados que el subsidiado en este indicador. La diferencia no permite, por sí sola, establecer una causa específica, pero sí muestra que la dependencia del catéter fue mayor entre los adultos en hemodiálisis pertenecientes al régimen subsidiado.
¿Por qué el acceso vascular es clave para la hemodiálisis?
El acceso vascular es el mecanismo que permite extraer y retornar la sangre durante las sesiones de hemodiálisis. Su planificación, creación y mantenimiento constituyen, según la Cuenta de Alto Costo, un componente crítico para garantizar una terapia efectiva, segura y sostenible.
La elección debe realizarse de manera individualizada y tener en cuenta aspectos como la trayectoria clínica, expectativa de vida, comorbilidades, anatomía vascular, preferencias de la persona y continuidad prevista del tratamiento. En este contexto, disponer oportunamente de accesos arteriovenosos funcionales puede reducir la dependencia del catéter venoso central.
La CAC relaciona esa reducción con un menor riesgo de complicaciones infecciosas y trombóticas, la preservación de futuras opciones de acceso vascular y mejores resultados clínicos. En sus conclusiones, el organismo agrega que la elevada utilización de catéteres puede reflejar barreras en la planeación oportuna del acceso vascular definitivo y está asociada con mayores riesgos de infecciones, hospitalizaciones y costos de atención.
Más de 31.900 personas fueron analizadas en hemodiálisis
El informe analizó 31.934 personas que acumularon al menos 90 días continuos de permanencia en hemodiálisis durante el periodo estudiado. El 62,20 % eran hombres y el 50,03 % tenía entre 55 y 74 años. El grupo de 65 a 69 años concentró la mayor cantidad de casos, con el 14,08 %.
En términos territoriales, las regiones Central y Caribe concentraron cada una cerca de una cuarta parte de los casos de hemodiálisis. Bogotá registró 4.747 casos, Antioquia 4.317 y Valle del Cauca 3.521, las mayores cifras entre las entidades territoriales descritas en el informe.
La distribución por aseguramiento mostró, además, que el régimen contributivo concentró 16.831 casos, equivalentes al 52,72 % de la población analizada, mientras que el subsidiado reunió 14.231 casos, correspondientes al 44,57 %.
¿Qué muestran los otros indicadores de calidad de la hemodiálisis?
El deterioro observado en el acceso vascular no significa que todos los indicadores de atención dialítica hayan tenido un comportamiento desfavorable. Esta diferenciación es importante para interpretar correctamente los resultados de la CAC.
En los adultos sometidos a hemodiálisis, los cuatro indicadores adicionales evaluados alcanzaron las metas nacionales en 2025. Estos corresponden a dosis de diálisis medida mediante Kt/V, hemoglobina, albúmina y control de fósforo. Frente al año anterior, el fósforo y la hemoglobina se mantuvieron estables, mientras la dosis de Kt/V disminuyó 1,45 % y la albúmina 3,94 %, aunque conservaron el cumplimiento de sus respectivos objetivos.
De esta manera, el acceso vascular aparece como una brecha específica dentro de una atención dialítica que presenta resultados favorables en otros parámetros clínicos. La tendencia ascendente del uso de catéter, especialmente en el régimen subsidiado, concentra así uno de los principales desafíos identificados por el informe para la población adulta que recibe hemodiálisis.
La medición cambiará a partir del próximo periodo
Los resultados de 2025 también deben interpretarse considerando un cambio metodológico próximo. La CAC explica que este fue el último periodo evaluado bajo los documentos de consenso utilizados hasta ahora para medir los resultados clínicos de la hemodiálisis y la diálisis peritoneal en Colombia.
A partir del siguiente periodo entrará en aplicación la actualización del consenso basada en evidencia sobre indicadores mínimos para la medición, evaluación y monitoreo de la gestión del riesgo en adultos con enfermedad renal crónica tratados con diálisis, desarrollada en 2026. Este cambio será relevante al momento de comparar los futuros resultados del acceso vascular y otros indicadores de calidad con la serie histórica.
Los datos de 2025 dejan, entretanto, una señal concreta para la gestión renal: aunque diversos parámetros clínicos de la hemodiálisis mantienen niveles de cumplimiento favorables, la proporción de adultos que depende de un catéter como acceso vascular continúa aumentando y permanece lejos del nivel de referencia utilizado para este periodo.