Estados Unidos saldrá oficialmente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hoy jueves 22 de enero de 2026, pese a advertencias de expertos sobre las repercusiones que tendría para la salud global y la coordinación internacional frente a amenazas sanitarias. La decisión había sido anticipada por el presidente Donald Trump, quien avisó que el país abandonaría la organización el primer día de su presidencia en 2025.
El retiro abre un frente jurídico interno: la información disponible sostiene que la ley estadounidense exige un aviso con un año de antelación y el pago de las tasas pendientes antes de formalizar la salida. En ese marco, se reporta que existe una obligación de pago de US$260 millones en cuotas adeudadas, que aún no se habrían saldado. La OMS, además, indicó que EE. UU. no ha pagado las cuotas correspondientes a 2024 y 2025.
La discusión sobre el retiro y su manejo institucional está programada para llegar al consejo ejecutivo de la OMS en febrero. En paralelo, la Asamblea Mundial de la Salud recibiría un informe del consejo ejecutivo sobre las salidas de Estados Unidos y Argentina, esta última notificada para hacerse efectiva el 17 de marzo.
El elemento jurídico sitúa el foco en dos condiciones: de acuerdo con esa misma ley, Estados Unidos debía avisar con un año de antelación y pagar todas las tasas pendientes antes de retirarse. En ese contexto, se recuerda que el presidente Donald Trump anunció que el país abandonaría la organización “el primer día de su presidencia en 2025”. Sin embargo, la salida formalizada en 2026 se presenta con el interrogante abierto sobre el pago efectivo de lo adeudado.
A esta discusión se suma una confirmación institucional de la propia OMS: la agencia señaló que Estados Unidos “aún no ha pagado las cuotas que deben de 2024 y 2025”. La organización informó, además, que los Estados miembros prevén debatir la salida y “cómo se gestionará” en el consejo ejecutivo de la OMS en febrero, según un portavoz citado por correo electrónico.
La advertencia de Tedros: “una pérdida” para Estados Unidos y para el mundo
El retiro no solo se presenta como una decisión administrativa. En el último año, varios expertos en salud global han impulsado un replanteamiento sobre el tema, incluida la voz del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
El pronunciamiento mantiene un tono directo y político-institucional: “Espero que Estados Unidos recapacite y se reincorpore a la OMS”, dijo Tedros a periodistas en una rueda de prensa a principios de mes. En la misma intervención, agregó: “Retirarse de la OMS es una pérdida para EE.UU. y para el resto del mundo”.
El mensaje del director general resume uno de los argumentos centrales de quienes se oponen a la salida: el retiro no sería un hecho aislado, sino un cambio estructural con potencial de impactar capacidades compartidas de respuesta sanitaria en un entorno global que depende de coordinación y canales técnicos multilaterales.
Impacto en la OMS: crisis presupuestaria, recortes y reducción de personal
Para la OMS, la salida de Estados Unidos ya detonó efectos internos de ajuste: ha desencadenado una crisis presupuestaria que llevó a la organización a reducir a la mitad su equipo directivo y a reducir el trabajo, con recortes presupuestales en toda la agencia. En ese sentido, se recuerda el peso histórico del aporte estadounidense: “Tradicionalmente, Washington ha sido, con diferencia, el mayor patrocinador financiero… aportando alrededor de 18% de su financiación global”.
El ajuste también se proyecta en el empleo institucional: la OMS “prescindirá de una cuarta parte de su personal a mediados de este año”. El dato cuantifica la dimensión del recorte y sugiere cambios operativos relevantes, aunque el texto no detalla qué áreas serían las más impactadas.
Riesgos para la colaboración sanitaria: vigilancia, prevención y respuesta
Más allá del financiamiento, el retiro plantea incertidumbre sobre el funcionamiento de la cooperación técnica. La OMS sostuvo que ha estado trabajando con Estados Unidos y compartiendo información durante el último año, pero “no está claro cómo funcionará la colaboración en el futuro”. Expertos en salud global, consideran que la situación genera riesgos para Estados Unidos, para la OMS y para el mundo.
Una advertencia concreta provino de Kelly Henning, directora del programa de salud pública de Bloomberg Philanthropies: “La retirada de Estados Unidos de la OMS podría debilitar los sistemas y colaboraciones en los que el mundo confía para detectar, prevenir y responder a las amenazas sanitarias”.
El retiro oficial queda descrito como un giro con impacto doble, presiona el modelo financiero de la OMS en un momento de recortes internos y abre interrogantes sobre el futuro de los mecanismos de cooperación y respuesta frente a amenazas sanitarias, con efectos potenciales tanto domésticos como globales.




