¿Por qué fracasan los proyectos en salud?

"la ejecución de proyectos sigue siendo una necesidad sectorial insatisfecha. (...) es importante que los grupos asistenciales cada vez se interesen más por liderar estas iniciativas"

“El éxito económico de los países difiere en el tipo de instituciones (extractivas Vs inclusivas), en las reglas que influyen en cómo funciona la economía y en los incentivos que motivan a las personas…”

Acemoglü y Robinson en Por qué Fracasan los Países (2012)

Como bien mencionó Peter Drucker “la cultura se come la estrategia al desayuno”; esto significa que la planeación estratégica, elemento fundamental en los proyectos de transformación empresarial, se enfrenta al gigantesco reto de la ejecución. El convertir ideas en realidades sigue siendo el eslabón perdido de la gestión corporativa. Los países por su parte corren el riesgo de fracasar esencialmente cuando hay incoherencia entre sus instituciones y los intereses nacionales entre otras.

En el sector salud se adelantan diversos tipos de proyectos: Acuerdos de voluntades entre EPS e IPS, diseño y/o adopción de tecnologías, optimización de líneas de servicio, integración de operaciones. Sin embargo, todos ellos enfrentan importantes complejidades que dificultan su desarrollo efectivo, cayendo en los profundos abismos de la ineficiencia y la desmotivación, lo que termina acabando con muchos de ellos durante su línea de ejecución e inclusive antes de su lanzamiento.

Después de acompañar a varios de estos ejercicios sectoriales y basado en una serie de interesantes referencias que ayudan a explicar nuestra tendencia regional a la improductividad, considero importante compartir los 6 elementos que en mi opinión llevan al fracaso de los proyectos en salud. Obviamente existen muchos más elementos asociados a este fenómeno, pero he intentado agruparlos para facilitar la lectura y el análisis. Bienvenidos.

1. Enfoque inadecuado

En la teoría de administración se denomina a esto un inadecuado caso de negocio. En este aspecto los principales errores son la definición inexacta del alcance y el objetivo de los proyectos. Los médicos somos idealistas y soñadores lo cual atenta contra el alcance efectivo de los proyectos y obviamente contra su ejecución efectiva. Es importante saber utilizar la información para definir adecuadamente el problema a resolver y el alcance de este, esto a su vez permite definir las capacidades, recursos y temporalidad del proyecto. También es importante definir la tipología del proyecto para establecer posteriormente la metodología de ejecución y medición que se ajuste mejor al mismo.

2. Dilución de los proyectos

Este fenómeno se deriva del anterior. Si no hay un adecuado enfoque del proyecto se corre el riesgo de generar una dilución de las capacidades y recursos destinados al mismo. De igual forma, dado que nuestro sector es una fuente inagotable de necesidades insatisfechas debe ejecutarse un ejercicio de priorización (matrices de Hanlon etc) para medir objetivamente el impacto y la posibilidad de ejecutar las diferentes iniciativas. Esto debe corresponder a un ejercicio cuantitativo ya que la subjetividad inherente al ser humano especialmente el sesgo de confirmación hace muy difícil que cada línea de intervención carezca de patrocinadores y termine siendo una definición por niveles de poder y no de realidades. He visto muchas instituciones enfocadas en líneas de servicio que no son coherentes con su estructura corporativa (muchas veces basadas solamente en un anhelado retorno a la inversión) y esta es el primer paso hacia el fracaso.

3.Tecnología como solución global

Nada más falso. Si bien las tecnologías exponenciales actuales son un elemento clave especialmente en la automatización de procesos y en la disminución de la variabilidad, en el sector salud aún son escasos los ejemplos en los cuales la adopción masiva de estas capacidades genere soluciones reales en los proyectos sectoriales. Ejemplo de lo anterior son los miles de aplicaciones digitales inservibles. Los procesos de transformación digital parten esencialmente de una realineación estratégica cultural y no de adoptar soluciones de este tipo. En mi opinión los encuentros denominados hackaton, ideaton y demás ferias de innovación no generan valor alguno si no se ha solventado adecuadamente el enfoque de los problemas y su priorización. De igual forma en el sector es imprescindible que tanto los puntos críticos como las potenciales soluciones -digitales o no- sean discutidas y definidas en equipos mixtos con la esencial participación de los grupos asistenciales. Estoy cansado de ver dinero malgastado en soluciones digitales inservibles.

4. Planeación insuficiente

Si bien la metodología puede ser enemiga de la ejecución en muchos proyectos (como lo veremos más adelante) el ejercicio de planeación del proyecto sencillo y efectivo si debe ser un elemento esencial. Las empresas de consultoría, quizás por aparentar mejores capacidades, terminan generando procesos de planeación con metodologías de difícil adopción especialmente por los equipos asistenciales. No hay nada que desestimule más a los equipos mixtos de planeación que las famosas dinámicas grupales disfrazadas de brainstorming. La planeación debe ser dinámica, inteligente, ágil y ajustada a la cultura corporativa con definiciones exactas y responsables explícitos de la ejecución. Es importante mencionar como lo he escrito previamente, que al ser el servicio de salud esencialmente una experiencia, deben usarse metodologías como el pensamiento de diseño para capturar puntos esenciales de mejora en nuestro sector. (ver “El servicio de salud como experiencia en www.consultorsalud.com)

5. Omisión de escenarios

Algo que ayuda mucho en la planeación y el diseño del proyecto es la estructuración de escenarios. A los médicos nos gustan los modelos matemáticos predictivos en la práctica clínica, pues bien, es importante adoptar ejercicios de prospectiva aplicada en la metodología ya que nuestra baja tolerancia a la frustración nos lleva al negacionismo del fracaso. Es importante simular escenarios negativos ya que ello disminuye la probabilidad de terminar con el proyecto ante las adversidades que puedan presentarse con el mismo. El éxito usualmente está construido sobre fracasos y no sobre un camino lleno de rosas.

6. Desconexión cultural

Este es el que veo con mayor frecuencia. Se da por una desconexión entre los equipos de diseño, planeación y ejecución, pero es esencialmente un elemento cultural derivado de modelos de pensamiento. Los equipos metodológicos usualmente provienen del mundo de la administración y los negocios con un marginal conocimiento del sector mientras los equipos asistenciales son tecnocéntricos basados en el método científico con un importante componente humanístico. Lo anterior genera que para los primeros los equipos asistenciales sean un grupo de difícil permeación a la creatividad e innovación y para los segundos que los que planean proyectos sean unos comerciantes de la salud.

Es increíble el nivel de bloqueo que he conocido bajo esta mezcla de situaciones. Los proyectos en salud, de cualquier tipo son esenciales para la mejora de las instituciones y los sistemas de salud, luego se requiere una sinergia metodológica para lograr productos de alto valor. Las discusiones siempre presentes en este tipo de reuniones se centran en la autonomía médica, en el romanticismo de la medicina, en la narrativa de logros personales y en la siempre “catastrófica” percepción del sistema de salud de unos y otros. Si no se sale de este círculo vicioso, entendiéndose que la planeación y ejecución de proyectos no corresponde a un ejercicio de revisión de la evidencia o a una guía de práctica clínica o consenso de expertos es muy difícil pasar de la idea a la realidad.

Existen varias estrategias (desde la ciencia) que permiten sobreponerse a este tipo especial de falla estructural, pero por motivo de espacio solo diré que no son técnicas, sino que están en el terreno de la neuroeconomía (se tratarán en futuros artículos).

Finalmente debo mencionar que la ejecución de proyectos sigue siendo una necesidad sectorial insatisfecha. Como lo he dicho en varios escenarios, es importante que los grupos asistenciales cada vez se interesen más por liderar estas iniciativas, que salgamos de las paredes de los hospitales para abarcar por fuera de la evidencia médica las estrategias que puedan mejorar el sistema y no solo apostarles a las necesidades gremiales que son importantes, pero no generan el mismo valor para todos.

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