La Organización Mundial de la Salud actualizó sus Estimaciones Mundiales de Salud con datos hasta 2023 y confirmó una transformación sostenida en las causas de muerte en el mundo y en la carga de discapacidad. Mientras la esperanza de vida mundial se acerca nuevamente a los niveles previos a la pandemia, las enfermedades no transmisibles aumentan su participación y representan ya el 74 % de todos los fallecimientos globales.
Las nuevas estimaciones permiten seguir tendencias anuales entre 2000 y 2023 para más de 160 enfermedades y lesiones, con resultados globales, regionales y nacionales desagregados por edad, sexo y causa. En 2023 se registraron aproximadamente 61 millones de muertes en el mundo y las diez principales causas concentraron 33 millones, equivalentes al 54 % del total.
Cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular lideran la mortalidad mundial
La cardiopatía isquémica se mantuvo como la principal causa de muerte del planeta. En 2023 provocó alrededor de 9,5 millones de fallecimientos, equivalentes al 16 % del total mundial. Desde 2000, fue además la causa que registró el mayor incremento absoluto, con tres millones de muertes adicionales.
El accidente cerebrovascular ocupó el segundo lugar con 6,8 millones de fallecimientos, cerca del 11 % del total, mientras que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica se ubicó tercera con 3,6 millones y una participación aproximada del 6 %.
Las infecciones de las vías respiratorias inferiores ocuparon el cuarto lugar y volvieron a ser la enfermedad transmisible más mortal del mundo, con 2,7 millones de muertes. La OMS señala que esta cifra regresó a niveles similares a los observados en 2019 después de que el riesgo competitivo generado por COVID-19 disminuyera durante 2022 y 2023.
Las diez principales causas de muerte en el mundo – 2023
| Puesto | Causa | Dato destacado |
|---|---|---|
| 1 | Cardiopatía isquémica | 9,5 millones de muertes |
| 2 | Accidente cerebrovascular | 6,8 millones |
| 3 | Enfermedad pulmonar obstructiva crónica | 3,6 millones |
| 4 | Infecciones respiratorias inferiores | 2,7 millones |
| 5 | Alzheimer y otras demencias | 2,1 millones |
| 6 | Diabetes mellitus | 2 millones |
| 7 | Cánceres de tráquea, bronquios y pulmón | 1,8 millones |
| 8 | Cardiopatía hipertensiva | Entre las diez primeras |
| 9 | Enfermedades renales | Ascendieron desde el puesto 17 en 2000 |
| 10 | Enfermedades diarreicas | Permanecen entre las diez primeras |
Ocho de estas diez causas corresponden a enfermedades no transmisibles. En conjunto representaron el 47 % de todas las muertes registradas en 2023 y el 88 % de los fallecimientos concentrados dentro del top 10 mundial.
Las enfermedades crónicas aumentan su participación desde 2000
La transformación no se limita al orden de las principales causas de muerte. Las enfermedades no transmisibles pasaron de representar el 58 % de los fallecimientos globales en 2000 al 74 % en 2023, lo que refleja una transición epidemiológica que la OMS observa cada vez con mayor claridad en todos los grupos de ingreso.
Entre los cambios más marcados aparecen la diabetes, las demencias, las enfermedades renales y determinados cánceres.
- La diabetes provocó dos millones de muertes en 2023, más del doble de las registradas en 2000.
- Los cánceres de tráquea, bronquios y pulmón aumentaron de 1,1 millones de muertes en 2000 a 1,8 millones en 2023.
- Las enfermedades renales pasaron del puesto 17 al noveno y registraron un aumento del 86 % en el número de muertes.
- El VIH y el sida descendieron del séptimo lugar en 2000 al puesto 22 en 2023 y sus muertes disminuyeron 62 %.
La enfermedad de Alzheimer y otras demencias ocuparon el quinto lugar mundial con 2,1 millones de fallecimientos. La OMS señala además una diferencia importante por sexo, ya que las mujeres representaron el 66 % de las muertes atribuidas globalmente a estas enfermedades.
La carga de enfermedad va más allá del número de muertes
Las Estimaciones Mundiales de Salud también evalúan los años de vida saludable perdidos por muerte prematura o discapacidad mediante los años de vida ajustados por discapacidad, conocidos como DALYs. En 2023 se perdieron aproximadamente 2.900 millones de años de vida saludable por enfermedad, discapacidad o muerte prematura.
La cardiopatía isquémica encabezó también este indicador y acumuló aproximadamente 210 millones de DALYs durante 2023. Sin embargo, el ranking cambia cuando se incorpora la discapacidad, ya que condiciones como el dolor de espalda y cuello, las caídas y las lesiones por tránsito adquieren mayor peso que en la clasificación basada únicamente en mortalidad.
Ese contraste permite diferenciar dos dimensiones del problema. Una muestra qué enfermedades provocan más muertes y la otra qué condiciones generan una mayor pérdida de años de vida saludable, incluso cuando no necesariamente ocupan los primeros lugares entre las causas de fallecimiento.
¿Cómo cambia la mortalidad según el nivel de ingreso de los países?
El perfil de mortalidad no es uniforme, dado que en los países de ingresos bajos todavía existe un peso considerable de las enfermedades transmisibles, mientras que las enfermedades crónicas predominan ampliamente en economías de ingresos altos. Sin embargo, la OMS identifica una transición hacia una mayor presencia de enfermedades no transmisibles en prácticamente todos los grupos.
| Grupo de ingreso | Perfil observado en 2023 |
|---|---|
| Bajos ingresos | 7 de las 10 principales causas fueron transmisibles |
| Ingresos medios bajos | 5 no transmisibles, 4 transmisibles, maternas, neonatales o nutricionales y 1 lesión |
| Ingresos medios altos | 8 de las 10 principales fueron no transmisibles |
| Altos ingresos | 9 de las 10 principales fueron no transmisibles |
En los países de bajos ingresos, malaria, tuberculosis y VIH/sida todavía permanecieron entre las diez principales causas de muerte. Las infecciones respiratorias inferiores continuaron ocupando el primer lugar en este grupo y registraron más de 350.000 fallecimientos anuales durante prácticamente todo el periodo 2000-2023.
La OMS destaca además un cambio histórico. Por primera vez en 2023, las enfermedades transmisibles representaron menos de la mitad de todas las muertes ocurridas en los países de bajos ingresos, otro indicador de la transición epidemiológica que se está produciendo globalmente.
En los países de ingresos medios bajos, las muertes por cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular y EPOC aproximadamente se duplicaron desde 2000 y estas tres condiciones pasaron a ocupar los primeros lugares. La diabetes también avanzó del puesto 15 al quinto y sus muertes se multiplicaron por más de tres.
En los países de ingresos medios altos, las muertes por cáncer de pulmón más que se duplicaron entre 2000 y 2023, mientras que Alzheimer y otras demencias ascendieron del puesto 16 al quinto. Este fue además el único grupo de ingreso donde COVID-19 permaneció entre las diez principales causas de muerte en 2023.
En los países de altos ingresos, nueve de las diez principales causas fueron enfermedades no transmisibles. Cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular permanecieron entre las tres primeras, aunque el número absoluto de muertes por ambas disminuyó 18 % y 26 %, respectivamente, frente al año 2000.
COVID-19 desciende al puesto 14 entre las causas de muerte
COVID-19 protagonizó uno de los mayores cambios en el ranking reciente. En 2020 provocó aproximadamente 5,3 millones de muertes directamente atribuidas y se convirtió en la tercera causa mundial. Un año después ascendió al primer lugar con alrededor de 9,4 millones de fallecimientos.
La tendencia comenzó a revertirse posteriormente. Para 2023, las muertes directamente atribuidas a COVID-19 habían disminuido a aproximadamente 900.000 y la enfermedad cayó al puesto 14, quedando fuera del top 10 mundial por primera vez desde el comienzo de la pandemia.
Este descenso ocurrió mientras las infecciones respiratorias inferiores regresaron al cuarto lugar global y las enfermedades no transmisibles recuperaron una mayor participación dentro de las principales causas de muerte.
¿Qué pasó con la esperanza de vida y los años vividos con buena salud?
La esperanza de vida mundial alcanzó 73,3 años en 2023, prácticamente el mismo nivel observado antes de la pandemia. En 2019 había llegado a 73,4 años, por lo que la diferencia actual es de apenas una décima de año.

La recuperación de la esperanza de vida saludable ha sido más lenta. En 2023 se situó en 62,8 años y permaneció 0,4 años por debajo del nivel registrado en 2019, lo que indica que la recuperación de los años vividos con buena salud todavía no ha alcanzado completamente los niveles prepandémicos.
Los principales indicadores muestran
- 73,3 años de esperanza de vida global en 2023.
- 73,4 años de esperanza de vida global en 2019.
- 62,8 años de esperanza de vida saludable en 2023.
- 0,4 años por debajo del nivel de esperanza de vida saludable observado antes de la pandemia.
Alain Labrique, director del Departamento de Datos, Salud Digital, Análisis e Inteligencia Artificial de la OMS, señaló que el siguiente desafío consiste en lograr que los años adicionales de vida transcurran con buena salud y que los sistemas sanitarios puedan responder a las necesidades cambiantes de las poblaciones.
La OMS advierte sobre una transición epidemiológica cada vez más global
La recuperación posterior a la pandemia ocurre en un escenario diferente al observado al inicio del siglo. La OMS señala que se han producido avances importantes frente a las enfermedades infecciosas y la mortalidad cardiovascular, al mismo tiempo que diabetes, demencia, trastornos de salud mental y trastornos asociados al consumo de sustancias generan una carga creciente.
La transición hacia una mortalidad dominada por enfermedades no transmisibles tampoco se limita ya a las economías de altos ingresos. La tendencia aparece progresivamente en países de diferentes niveles de desarrollo, aunque persisten diferencias importantes en la velocidad de esta transformación y en las enfermedades que concentran la mortalidad.
La calidad de los datos sigue siendo un desafío para los sistemas de salud
La OMS subraya que comprender las causas de muerte no consiste únicamente en contabilizar fallecimientos. Estos datos permiten identificar riesgos, reconocer causas prevenibles, evaluar intervenciones y orientar recursos hacia las poblaciones con mayores necesidades.
La información también puede orientar decisiones en sectores diferentes al sanitario, como transporte, agricultura, alimentación y protección ambiental. Sin embargo, en numerosos países los sistemas de información sobre mortalidad continúan siendo fragmentados, incompletos o inconsistentes, especialmente en economías de bajos ingresos.
Cuando la información se desagrega por edad, sexo y ubicación geográfica puede mostrar desigualdades que no siempre son visibles en los indicadores agregados. La OMS también considera que los datos sobre discapacidad son indispensables para obtener una visión más completa de la salud poblacional y no limitar el análisis únicamente a la mortalidad.
Las Estimaciones Mundiales de Salud combinan múltiples fuentes de información
Las estimaciones de la OMS se elaboran a partir de diferentes fuentes consolidadas y buscan producir series comparables sobre mortalidad, morbilidad y carga de enfermedad.
Entre las principales fuentes utilizadas se encuentran
- Registros nacionales de estadísticas vitales.
- Estimaciones elaboradas por los programas técnicos de la OMS.
- Información de organismos y socios de Naciones Unidas.
- Datos provenientes de grupos interinstitucionales.
- Estudios científicos y otras fuentes internacionales de carga de enfermedad.
Antes de su publicación, las estimaciones son revisadas por los Estados Miembros mediante consultas con puntos focales nacionales, oficinas de país y oficinas regionales de la OMS. La organización aplica además métodos científicos consolidados para procesar, integrar y analizar los datos disponibles.
La OMS advierte que, debido a modificaciones en los datos disponibles y en algunos métodos utilizados, las estimaciones correspondientes al periodo 2000-2023 no deben compararse directamente con versiones anteriores de las Estimaciones Mundiales de Salud. La comparación válida debe realizarse dentro de la nueva serie publicada en 2026.
Mortalidad, discapacidad y longevidad configuran un nuevo panorama sanitario
Las nuevas estimaciones muestran simultáneamente tres movimientos relevantes. La esperanza de vida recupera prácticamente los niveles anteriores a la pandemia, las enfermedades no transmisibles concentran una proporción creciente de las muertes y la carga de discapacidad adquiere mayor peso para evaluar las necesidades de salud de la población.
Este conjunto de indicadores ofrece una base común para seguir cambios en mortalidad, discapacidad y longevidad entre países y regiones. Para la OMS, disponer de datos comparables y desagregados resulta fundamental para determinar prioridades, identificar desigualdades y orientar las decisiones de política sanitaria y asignación de recursos.


