La salud en las Américas muestra avances en áreas como eliminación de enfermedades, recuperación de coberturas de inmunización, salud digital, atención materna y preparación frente a emergencias, pero la región enfrenta simultáneamente desafíos que exigen acelerar las respuestas de los sistemas sanitarios. Ese balance marca el inicio del 63.º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que reúne en Washington a ministros y altas autoridades sanitarias de los países del continente entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre de 2026.
Durante el encuentro, los Estados Miembros revisarán la situación sanitaria regional y discutirán políticas que podrían orientar la cooperación durante los próximos años. La agenda incluye emergencias sanitarias, resistencia a los antimicrobianos, enfermedades arbovirales, inocuidad de los alimentos y acceso a vacunas, medicamentos y otras tecnologías sanitarias, además de debates sobre atención primaria de salud, transformación digital y eliminación de enfermedades.
El escenario combina, por tanto, resultados positivos con riesgos persistentes y emergentes. Para la OPS, el reto ya no se limita a recuperar las capacidades afectadas durante la pandemia, sino a sostener los progresos obtenidos y cerrar brechas de acceso mientras los sistemas afrontan cambios demográficos, climáticos, epidemiológicos y tecnológicos.
Salud en las Américas avanza, pero persiste una alta carga evitable de enfermedad
La edición 2026 de Salud en las Américas identifica mejoras de largo plazo en esperanza de vida, acceso a los servicios y control de algunas enfermedades que históricamente han afectado a la población. Sin embargo, la OPS advierte que una proporción importante de la carga de enfermedad de la región continúa siendo potencialmente evitable mediante atención oportuna y de calidad, medidas de salud pública y estrategias efectivas de prevención primaria.
Este punto modifica el enfoque del debate sanitario regional. La discusión no se concentra exclusivamente en ampliar servicios, sino en determinar cuánto de la enfermedad, discapacidad y mortalidad podría evitarse utilizando mejor las capacidades disponibles. La atención primaria aparece en este contexto como uno de los instrumentos centrales para mejorar acceso, prevención, diagnóstico temprano, continuidad asistencial y manejo de enfermedades crónicas.
La OPS ha venido impulsando junto con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo una alianza regional para fortalecer la atención primaria. Al presentar los resultados de 2025, el organismo informó que cerca de US$1.000 millones habían sido movilizados mediante esta iniciativa y que diez países se habían vinculado al mecanismo.
Eliminación de enfermedades e inmunización muestran avances y retrocesos
Uno de los contrastes más relevantes está en las enfermedades transmisibles y prevenibles mediante vacunación. La región ha acumulado resultados históricos de eliminación y mantiene programas de inmunización consolidados, pero estos logros no pueden considerarse irreversibles.
En 2025, Surinam se convirtió en el primer país de la cuenca amazónica certificado como libre de malaria y Brasil logró la validación de la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH. Al mismo tiempo, las Américas perdieron nuevamente su estatus regional de eliminación del sarampión después del restablecimiento de la transmisión endémica. La OPS ha señalado que el episodio obliga a reforzar vigilancia, identificación de cadenas de transmisión y vacunación.
La inmunización ofrece otro indicador de esa tensión. La OPS sostiene que las Américas han recuperado y superado en algunos indicadores los niveles de vacunación previos a la pandemia, pero todavía existen brechas. Entre 1974 y 2024, la vacunación infantil habría evitado aproximadamente 15 millones de muertes en menores de cinco años en la región, lo que dimensiona el impacto sanitario de mantener coberturas sostenidas.
Emergencias, resistencia antimicrobiana y arbovirosis entran en la agenda regional
El 63.º Consejo Directivo examinará una estrategia de gestión del riesgo y emergencias sanitarias para el periodo 2026-2031, orientada a fortalecer la preparación, detección y respuesta frente a epidemias, desastres y otras amenazas. También se discutirá un plan regional sobre resistencia a los antimicrobianos para 2027-2031 y acciones relacionadas con las enfermedades transmitidas por vectores.
El contexto climático añade presión. La OPS advirtió en septiembre que el fortalecimiento de El Niño podría incrementar durante los próximos meses riesgos relacionados con sequías, inseguridad alimentaria, dengue, incendios forestales e inundaciones. La organización ha aclarado que no todos los eventos observados pueden atribuirse directamente al fenómeno, pero el escenario incrementa la necesidad de preparación de los sistemas sanitarios.
En paralelo, los países analizarán la aplicación de ciencia de datos, inteligencia artificial y tecnologías emergentes en salud pública, mientras continúan los esfuerzos para avanzar hacia sistemas de información interoperables y ampliar el uso de herramientas digitales en la prestación y gestión sanitaria.
¿Puede la atención primaria cerrar las brechas que todavía persisten?
La OPS mantiene la atención primaria como uno de los ejes de transformación de los sistemas sanitarios de la región. Su alcance incluye no solo la consulta del primer nivel, sino redes integradas de servicios, financiamiento, gobernanza, disponibilidad de talento humano y capacidad de ofrecer atención continua en los territorios.
Un ejemplo de esta estrategia es HEARTS en las Américas, iniciativa que ya opera en más de 10.000 centros de atención primaria de 28 países y proporciona atención estandarizada para hipertensión a más de seis millones de personas. Según la OPS, en los países con implementación completa alrededor de seis de cada diez pacientes atendidos alcanzan control de la presión arterial, casi el doble del promedio regional reportado por la organización.
La discusión regional plantea así un desafío operativo: transformar los acuerdos multilaterales y las estrategias técnicas en capacidad efectiva de prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento en los servicios que atienden cotidianamente a la población.
¿Qué prioridades deberán acelerar los países de las Américas?
Las decisiones del Consejo Directivo se producirán en un momento en que los países deben gestionar simultáneamente enfermedades transmisibles, crecimiento de las condiciones crónicas, envejecimiento poblacional, emergencias climáticas y nuevas tecnologías. A ello se suman las desigualdades en el acceso y las limitaciones financieras que condicionan la capacidad de los sistemas para responder.
La agenda que comienza en Washington busca convertir estas presiones en líneas regionales de acción sobre seguridad sanitaria, resistencia antimicrobiana, enfermedades arbovirales, atención primaria, eliminación de enfermedades y acceso a tecnologías. El balance de la OPS muestra que los avances acumulados son importantes, pero también que sostenerlos dependerá de la capacidad de los países para evitar retrocesos, identificar las brechas todavía abiertas y trasladar las estrategias regionales a resultados concretos en salud.