La búsqueda de alternativas no farmacológicas para el manejo de los síntomas de la menopausia está impulsando nuevas aplicaciones de la inteligencia artificial (IA) en la salud femenina. En este contexto, un estudio presentado en la Reunión Anual 2026 de The Menopause Society evaluó la viabilidad y aceptación de MenoZen VR™, un programa de realidad virtual con IA diseñado para facilitar intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual (TCC).
La investigación, desarrollada a pequeña escala, examinó el uso de esta tecnología en mujeres de mediana edad con síntomas vasomotores molestos, principalmente sofocos. Los resultados preliminares sugieren una disposición favorable de las participantes hacia una intervención personalizada y no farmacológica, aunque todavía no permiten establecer su eficacia clínica en la reducción de los síntomas.
El estudio, titulado Qualitative Validation of MenoZen VR™: An AI-Enhanced Virtual Reality Program for Menopause Symptom Management, forma parte de las investigaciones incluidas en el encuentro científico celebrado en San Diego, Estados Unidos, del 20 al 24 de octubre de 2026. Su objetivo es explorar una modalidad tecnológica que permita ampliar las posibilidades de acceso a intervenciones psicológicas durante la transición menopáusica.
Inteligencia artificial y realidad virtual para la menopausia: ¿por qué se investigan nuevas alternativas?
Aproximadamente el 80 % de las mujeres de mediana edad experimenta sofocos y sudores nocturnos, conocidos como síntomas vasomotores, según The Menopause Society. Estas manifestaciones pueden coexistir con alteraciones del sueño, cambios emocionales y dificultades cognitivas, con repercusiones sobre el bienestar y la calidad de vida durante la transición menopáusica.
Aunque la terapia hormonal continúa siendo el tratamiento farmacológico de referencia, su utilización sigue siendo limitada. El comunicado señala que apenas el 1,7 % de las mujeres estadounidenses la utilizó en 2023, una cifra que permite contextualizar el interés por ampliar las opciones disponibles para quienes requieren intervenciones complementarias o no farmacológicas.
Entre estas alternativas se encuentra la terapia cognitivo-conductual, que cuenta con evidencia favorable para el manejo de diferentes síntomas asociados a la menopausia, incluidos sofocos, insomnio, depresión y disfunción sexual. Sin embargo, la disponibilidad de profesionales capacitados y las dificultades para acceder a servicios cercanos representan barreras para recibir este tipo de atención.
En respuesta a estas limitaciones, los investigadores desarrollaron una herramienta que combina realidad virtual e inteligencia artificial para ofrecer experiencias guiadas mediante estrategias conductuales y psicoeducativas. Su propósito es explorar nuevas formas de facilitar intervenciones basadas en evidencia, con un enfoque adaptado a las necesidades biopsicosociales de las mujeres.
¿Cómo funciona MenoZen VR™ para el manejo de los síntomas de la menopausia?
MenoZen VR™ fue diseñado como un programa inmersivo que integra estrategias psicológicas y educativas mediante un entorno de realidad virtual. La investigación, descrita por The Menopause Society como multicéntrica y de pequeña escala, incluyó mujeres entre los 45 y 60 años, con más de 28 episodios semanales de sofocos molestos y que no utilizaban terapia hormonal al momento de participar.
Para desarrollar la experiencia se utilizó el dispositivo Meta Quest 3S, a través del cual las participantes interactuaron con Maia, un avatar virtual apoyado por inteligencia artificial. Esta herramienta las orientó mediante módulos que incorporan diferentes principios de intervención conductual, con actividades enfocadas en el conocimiento y manejo de los síntomas menopáusicos.
El programa reúne cuatro componentes de intervención:
- Terapia cognitivo-conductual: estrategias conductuales y psicológicas aplicadas al manejo de los síntomas.
- Psicoeducación y terapia conversacional: herramientas para comprender las manifestaciones asociadas a la menopausia.
- Atención plena (mindfulness): ejercicios centrados en la conciencia de las experiencias físicas y emocionales.
- Respiración controlada: prácticas de respiración pausada integradas a las actividades del programa.
La combinación de estos recursos permite explorar una modalidad de acompañamiento estructurado mediante tecnología inmersiva. No obstante, la investigación se centró en conocer la aceptación y viabilidad inicial del programa, por lo que sus resultados no constituyen una demostración de eficacia clínica frente a los síntomas vasomotores.
MenoZen VR™: resultados preliminares muestran aceptación de la intervención
Los hallazgos del estudio cualitativo indican que las participantes manifestaron un elevado interés en utilizar una intervención no farmacológica, personalizada y específicamente orientada a la menopausia. Esta respuesta favorable sugiere que las tecnologías inmersivas podrían constituir una modalidad aceptable para facilitar determinadas estrategias terapéuticas durante esta etapa.
La doctora Karisma Suchak, autora principal e investigadora del Cedars-Sinai Center for Virtual Medicine and Health System Transformation, destacó que los resultados respaldan la viabilidad y aceptación inicial de estos programas. Según explicó, la combinación de inteligencia artificial y realidad virtual podría facilitar la entrega de terapias basadas en evidencia y contribuir a superar barreras de acceso.
Aunque el desarrollo tecnológico busca apoyar la reducción de la carga sintomática y mejorar la calidad de vida, estos beneficios todavía requieren comprobación mediante investigaciones clínicas. Por tanto, el principal hallazgo comunicado corresponde a la recepción favorable de las participantes frente al programa, sin que se hayan presentado resultados concluyentes sobre su efectividad terapéutica.
¿Qué falta para demostrar la eficacia clínica de la realidad virtual en la menopausia?
Pese a los resultados iniciales, The Menopause Society señaló que se necesitan investigaciones de mayor escala para determinar la eficacia clínica de MenoZen VR™. La evidencia comunicada permite identificar su potencial como modalidad de intervención, pero aún no establece la magnitud de los beneficios que podría generar en la frecuencia o intensidad de los síntomas.
La doctora Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society y coautora del estudio, explicó que muchas mujeres enfrentan dificultades para acceder a tratamientos no farmacológicos respaldados por evidencia debido a problemas de disponibilidad, costos y conveniencia. En este contexto, destacó el potencial de las tecnologías inmersivas para ampliar el acceso a la terapia cognitivo-conductual.
Sin embargo, Faubion subrayó que los hallazgos deberán complementarse con estudios más amplios que permitan evaluar los resultados clínicos. Esta distinción resulta fundamental, dado que la aceptación de una herramienta tecnológica no equivale necesariamente a demostrar su capacidad para reducir los síntomas o mejorar los resultados en salud.
¿Qué oportunidades plantea la inteligencia artificial para la atención de la menopausia?
La investigación abre posibilidades para explorar nuevas modalidades de atención durante la transición menopáusica, especialmente en entornos donde la disponibilidad de profesionales capacitados dificulta el acceso a intervenciones psicológicas. La realidad virtual con inteligencia artificial podría contribuir a diversificar los canales de prestación y facilitar experiencias adaptadas a las necesidades de las pacientes.
Desde la perspectiva de los servicios de salud, estas tecnologías plantean oportunidades para integrar herramientas digitales a las estrategias de acompañamiento no farmacológico. Sin embargo, su eventual incorporación a la práctica clínica deberá sustentarse en evaluaciones rigurosas que permitan determinar su eficacia, seguridad y pertinencia dentro de los modelos de atención.
Los resultados de MenoZen VR™ representan un avance preliminar en la exploración de soluciones digitales para la salud de las mujeres durante la menopausia. Su potencial para ampliar el acceso a intervenciones basadas en evidencia dependerá de futuras investigaciones que confirmen beneficios clínicos medibles, más allá de la aceptación y viabilidad observadas inicialmente.