La transición hacia la menopausia y la perimenopausia ha ganado visibilidad en los últimos años gracias a nuevos estudios científicos y al interés creciente del público. Sin embargo, el aumento de productos y servicios destinados al bienestar de las mujeres en esta etapa ha ido acompañado de informaciones imprecisas y exageradas, especialmente sobre su impacto en la salud mental. Diversos estudios, publicados y verificados por equipos de investigación internacionales, promueven una visión basada en la evidencia sobre los verdaderos efectos de la perimenopausia y la menopausia en el ánimo y la calidad de vida.
Perimenopausia, menopausia y cambios de ánimo: ¿qué muestra la evidencia?
Según investigaciones citadas por Jennifer L. Gordon en The Conversation, las alteraciones en el ánimo pueden surgir tempranamente en la denominada transición menopáusica. Esta etapa se caracteriza por variaciones importantes y a menudo inadvertidas en la duración del ciclo menstrual, como ocurrencias de ciclos consistentemente siete días más cortos o más largos que lo habitual. Los síntomas depresivos tienden a aparecer antes de que la mujer se reconozca en esta fase, lo que dificulta asociar los cambios de humor con la perimenopausia.
El foco de la investigación se ha centrado principalmente en la depresión, pero existe creciente reconocimiento de que otros síntomas psicológicos pueden manifestarse. Un estudio reciente realizado por este equipo siguió a mujeres durante tres meses y reportó que más del 50% experimentó episodios de enojo e irritabilidad de intensidad moderada a severa. Las variaciones semanales en la calidad del sueño y la gravedad de los sofocos, junto con los cambios hormonales, predijeron la aparición de ira durante el mismo periodo. Además, se identificó una mayor sensibilidad al rechazo interpersonal asociada a las fluctuaciones de estrógeno, manifestando que los cambios psicológicos durante la menopausia superan el simple sentido de “estar decaída”.
Relación entre sofocos, ánimo y salud mental
Si bien los sofocos son un síntoma muy frecuente (afectando entre 60% y 80% de las mujeres en la transición hacia y después del último periodo menstrual) la severidad o presencia de estos no explica de manera íntegra los cambios en el estado de ánimo. A nivel poblacional, los síntomas de depresión tienden a aumentar antes de que los sofocos sean notorios, y cuando estos últimos alcanzan su mayor intensidad, la incidencia de síntomas depresivos suele estar en descenso. Es decir, muchas mujeres pueden experimentar depresión sin tener sofocos y otras pueden tener sofocos sin cambios de ánimo significativos.
Terapias hormonales: alcance y limitaciones
La terapia hormonal menopáusica (THM) ha demostrado ser muy eficaz para tratar sofocos y sudoraciones nocturnas. El uso de crema de estrógeno vaginal es igualmente reconocido como seguro y eficiente para la resequedad vaginal y las dificultades sexuales que pueden surgir en cualquier etapa. Sin embargo, el beneficio de la terapia hormonal sobre las dificultades cognitivas, calidad del sueño o el estado de ánimo es limitado y no está claramente establecido.
Varios ensayos clínicos rigurosos han descartado que la terapia hormonal prevenga el deterioro cognitivo asociado a la edad. Si bien la THM puede mejorar los trastornos del sueño en mujeres con sudoraciones nocturnas, la evidencia de su efectividad en mujeres sin estos síntomas es menos concluyente. El impacto general de la terapia hormonal sobre el ánimo se considera modesto, aunque algunas mujeres podrían beneficiarse más que otras. Para los síntomas depresivos, tanto en la perimenopausia como en la menopausia, las primeras líneas de tratamiento siguen siendo la terapia cognitivo-conductual y los antidepresivos basados en serotonina.
Diversidad de experiencias y estigmas persistentes
La atención hacia la perimenopausia y la menopausia es fundamental para mejorar el abordaje del cuidado de las mujeres de mediana edad y evitar el silencio o la falta de tratamiento. Sin embargo, persiste el riesgo de caer en discursos que refuercen estigmas, como asociar lo “hormonal” con falta de racionalidad o capacidad de decisión en las mujeres.
Las investigaciones revisadas destacan grandes diferencias individuales en la sensibilidad de las mujeres a los cambios hormonales. Algunas experimentan alteraciones notorias en el ánimo, mientras que para otras estos efectos son mínimos o inexistentes. Esta disparidad enfatiza la necesidad de reconocer y tratar a quienes presentan síntomas problemáticos, y también de valorar las dimensiones positivas que pueden surgir en esta etapa, como mayor confianza, autonomía y nuevas oportunidades personales y profesionales.
¿Los cambios de ánimo y la perimenopausia afectan a todas las mujeres por igual?
No. La literatura científica muestra que, aunque un grupo significativo de mujeres puede atravesar la perimenopausia con síntomas psíquicos notorios, existe una diversidad amplia en la respuesta a los cambios hormonales. Algunas encuentran alivio al cesar la menstruación y perder la preocupación por embarazos no planeados, mientras que otras pueden enfrentar desafíos emocionales importantes. Por ello, la recomendación es mantener una perspectiva equilibrada: procurar atención y tratamientos con respaldo científico para quienes los necesitan, y no generalizar los síntomas ni sus implicaciones para todas las mujeres en esta etapa.
¿Qué tratamientos cuentan con evidencia científica para los síntomas anímicos?
Según los estudios y revisiones revisados, la terapia hormonal debe reservarse principalmente para casos de sofocos y dificultades vaginales severas. Los síntomas depresivos se abordan mejor mediante terapia cognitivo-conductual y antidepresivos orientados a la serotonina, opciones consideradas de primera línea. La expectativa es que futuras investigaciones clarifiquen qué subgrupos de mujeres podrían beneficiarse adicionalmente de la terapia hormonal en el plano anímico.
La clave, apuntan los expertos, es resistir explicaciones simples y mensajes sensacionalistas, apoyándose en la diversidad de la experiencia femenina y en las mejores pruebas científicas disponibles.