Lo que debes saber sobre la enfermedad de Alzheimer

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Cada 21 de septiembre se conmemora el día mundial del alzhéimer, una enfermedad devastadora para quien lo padece, así como para su círculo familiar y social más cercano. Lo que comúnmente inicia como ‘pequeños olvidos’ atribuidos a la edad, en realidad son los primeros indicios de una patología degenerativa que causa la muerte de las neuronas.

Hasta la fecha, los especialistas desconocen el origen específico del alzhéimer, considerada como la forma más común de demencia. Actualmente, representa el 60% -80% de todos los casos con este tipo de alteraciones. Por lo general, las personas se diagnostican alrededor de los 65 años, aunque existen casos en los que sucede prematuramente.

Estos son los primeros indicios de la enfermedad de Alzheimer

Una de las manifestaciones iniciales del alzhéimer es la pérdida para retener información nueva o recientemente aprendida. De acuerdo con Alzheimer’s Association, las personas tampoco logran recordar fechas o momentos importantes, se hacen solicitudes repetidas frente a una misma información y se hace uso de dispositivos o ayudas para recordar algunos datos.

A medida que el alzhéimer progresa, va disminuyendo la capacidad de las personas afectadas para realizar las tareas domésticas -desde las más simples como tomar una ducha o vestirse, hasta otras más complejas como preparar recetas guiadas o hacer las compras-. También hay problemas con el manejo de presupuestos, ubicación espacial de los objetos en casa o fuera de ella, desmotivación para hacer actividades de su interés.

Quizás, el síntoma más conocido de esta forma de demencia es la desubicación geoespacial de la persona. Por ese motivo, las personas suelen extraviarse en recorridos cortos, inclusive si los han hecho con anterioridad o no logran recordar el camino a casa, sus datos personales o su teléfono. Sin embargo, hay otros síntomas que suelen pasar desapercibidos, pero que no deberíamos ignorar:

  • Dificultades para la toma de decisiones acertadas.
  • Cambios en la personalidad y conducta: depresión, desinhibición, agresividad, desconfianza, entre otros.
  • Problemas para mantener diálogos simples o solucionar problemas numéricos.
  • Trastornos del sueño por modificación parcial o total de los patrones.

¿Cómo se llega al diagnóstico del alzhéimer?

En medicina, las demencias abarcan un extenso grupo de anomalías. Y si bien el principal motivo de consulta es la disminución de la memoria, este síntoma no es exclusivo del alzhéimer, también puede ser indicio de otras condiciones neurodegenerativas.

Para llegar al diagnóstico certero, se requieren de exámenes clínicos exhaustivos, que dependerán también de las revisiones con especialistas. Ante la sospecha de alzhéimer, se pueden solicitar los siguientes:

  • Revisión neurológica: evaluación de sentidos, fuerza y tono muscular, coordinación, equilibrio y capacidades motrices.
  • Análisis de sangre: medición de la proteína beta-amiloide, proteína tau (opciones que no están disponibles en todos los países o servicios médicos), medición de proteínas y vitaminas, entre otros.
  • Diagnóstico con escaneo cerebral: suele utilizarse la resonancia magnética, la tomografía computarizada. Gracias a la evolución de la tecnología hay opciones más especializadas como la tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa o la tomografía por emisión de positrones del amiloide.

Etapas o fases de la enfermedad de Alzheimer

Según la evidencia científica disponible, una persona diagnosticada con alzhéimer suele vivir un promedio de cuatro a ocho años, aunque la duración puede extenderse hasta 20 años en función de otros factores individuales, dependiendo en todos los casos de la rapidez del deterioro cerebral.

Para facilitar el manejo y el cuidado de una persona con la enfermedad, se reconocen cinco etapas o fases de progresión: enfermedad presintomática, deterioro cognitivo leve, alzhéimer leve, moderado y severo o grave. Aunque no hay un estándar para este proceso, estos son los rasgos característicos de cada una de ellas:

Enfermedad presintomática

La enfermedad de Alzheimer inicia mucho tiempo antes de que los síntomas sean evidentes. Durante esta etapa, ni la persona afectada, ni quienes la rodean notan cambios en su funcionamiento; de hecho, pueden pasar años o décadas hasta que los primeros indicios sean notorios.

La fase preclínica del alzhéimer se detecta, generalmente, en entornos investigativos. No obstante, la aparición de nuevas tecnologías ya han logrado identificar biomarcadores asociados o contar con pruebas genéticas para medir el riesgo.

Deterioro cognitivo leve por enfermedad de Alzheimer

En esta fase, las personas presentan alteraciones de memoria y pensamiento, sin que ello afecte su vida cotidiana o las interacciones sociales. Usualmente, los problemas ocurren en situaciones fáciles de recordar, como conversaciones recientes, eventos recientes o citas. Además, pueden tener dificultades para calcular el tiempo necesario para realizar una tarea o para determinar adecuadamente la cantidad de pasos necesarios para completarla.

Cabe señalar que, no todas las personas con deterioro cognitivo leve son pacientes con alzhéimer. A esta conclusión solo puede llegar un especialista.

Enfermedad de Alzheimer leve

En el alzhéimer leve, la persona aún conserva su capacidad para llevar una vida independiente, lo que le permite conducir, trabajar y participar en actividades sociales. Sin embargo, es común que experimente episodios de pérdida de memoria, como olvidar palabras familiares o la ubicación de objetos cotidianos. Es en esta fase cuando el círculo social cercano comienzan a notar los cambios. En el contexto de una entrevista médica detallada, los médicos pueden identificar problemas de memoria y concentración que son indicativos de la enfermedad.

Enfermedad de Alzheimer moderada

A medida que la enfermedad progresa, los individuos diagnosticados requieren mayor apoyo o necesidad de asistencia en las actividades diarias y el cuidado personal. En esta etapa también se experimenta más confusión y pérdida de memoria, a las que se suman los siguientes comportamientos:

  • Experimentar inquietud o agitación, especialmente al final del día o comportamientos agresivos sin causa.
  • Tener tendencia a deambular, posiblemente en busca de un entorno más familiar, lo que hace peligroso dejar a la persona sola.
  • Confundir a sus seres queridos o amigos cercanos entre sí, o incluso a desconocidos con miembros de la familia.
  • Cambios notables en su personalidad y comportamiento, incluyendo sospechas infundadas, como la creencia de que les están robando, acusaciones infundadas a sus seres queridos o cuidadores de tener aventuras y la percepción de cosas que no son reales.

Enfermedad de Alzheimer grave

La etapa avanzada de la enfermedad de Alzheimer, conocida como demencia grave, se caracteriza por el deterioro definitivo de las funciones mentales, la afectación en la movilidad y las habilidades físicas de la persona. Para esta etapa, la asistencia de personal de enfermería o medicina es imprescindible para garantizar la calidad de vida del individuo.

  • Se experimenta un marcado declive en las capacidades físicas, con dificultades para caminar, sentarse o mantener la cabeza erguida sin ayuda, así como la pérdida progresiva de la capacidad para tragar y controlar las funciones corporales.
  • Imposibilidad para comunicarse, se pierde la capacidad para comunicarse coherentemente. Algunas personas dejan de hablar por completo.
  • También hay pérdida del control de esfínteres y reflejos, rigidez muscular. En algunos casos, la persona es incapaz de mantener su cabeza erguida.

Tratamientos para la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es una condición compleja y actualmente no existe un enfoque único o intervención universalmente efectiva. Sin embargo, en los últimos años, los científicos han realizado significativos avances en su comprensión y en el desarrollo de nuevas opciones de tratamiento.

Dentro de las más recientes, dos inmunoterapias, el lecanemab y el aducanumab, obtuvieron aprobación acelerada de la FDA para tratar la enfermedad las etapas iniciales. Estos fármacos apuntan a la proteína beta-amiloide con el propósito de reducir las placas amiloides, uno de los marcadores cerebrales característicos.

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