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Opinión

Impacto económico y social de COVID19 en Colombia para no economistas

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Impacto economico y social del Covid19

Es bastante pretencioso el título de esta breve revisión, y más pretencioso aún si quien lo
escribe es un médico con formación administrativa y económica y no un economista. Aunque
pienso que esto último favorece que este tema de alta complejidad técnica pueda llegar a
una audiencia no experta en economía.

Para cualquiera de nosotros es claro y obvio que esta inoportuna pandemia tiene y tendrá
un potente impacto negativo en el desarrollo económico de países como el nuestro. Este
efecto que es multidimensional ha sido confrontado con estrategias que se basan en
planeación de escenarios, sin soporte en evidencia alguna. Estamos como los exploradores
del pasado, sin brújula y sin GPS.

Para simplificar este análisis lo he dividido en los siguientes cuatro aspectos:

  1. ¿En qué consiste la crisis actual en Colombia?
  2. ¿Cuáles son los escenarios posibles y las políticas para afrontarlos?
  3. ¿Cuáles son los impactos económicos y sociales más importantes para Colombia?
  4. ¿Cuáles son las oportunidades para la Colombia post Covid-19?

Empecemos entonces.

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1. ¿En qué consiste la crisis actual en Colombia?

Es claro que la situación actual obedece a una emergencia de salud publica global, una crisis
humanitaria. Más allá de teorías conspirativas sobre el verdadero origen del virus SARS-CoV2
en China y a partir de ahí al mundo. A este respecto las sociedades científicas mundiales han
descartado que este virus haya sido producto de una manipulación de laboratorio y, por
tanto, debemos creer que su nacimiento obedece a la deriva antigénica propia de este tipo
de zoonosis. Para reducir el debate el virus ya está aquí, y por el momento aquí seguirá.

Colombia es un país situado en la franja de ingresos bajos a medios en el panorama
económico mundial. Nuestro producto interno bruto (PIB) per cápita,es decir el valor
monetario total de lo que se ha producido en Colombia durante un año, dividido entre la
población colombiana para el año 2019 fue de casi 5800 euros. Es decir, si distribuyéramos
el dinero que produjo Colombia en el año 2019 entre sus habitantes nos correspondería a
cada uno un poco más de 21 millones de pesos (que obviamente no nos van a dar). Pues
bien, en los últimos años este PIB ha crecido en valores de 3 a 3,5% anual, lo cual es bueno
comparándonos con países similares. Pero esto claramente no ocurrirá así para el año 2020.

En síntesis, enfrentamos una emergencia de salud pública en un país con una economía en
desarrollo, pero frágil y sin capacidad económica para afrontarla.

Muchos ven este escenario como la dicotomía entre salud y economía, entre salud y
bienestar poblacional, entre médicos y economistas o como alguna vez escribí entre
Hipócrates y Porter. Pues bien, no lo es.

Sin duda la vida de las personas es el bien fundamental de la sociedad, luego ella no entra en
ninguna matriz de priorización, sin embargo, las medidas que se deben tomar para
protegerla en escenarios como este pueden generar un grande y grave impacto sobre las
cadenas de producción, la oferta, la demanda y obviamente sobre los stakeholders o actores
del mercado global. Es importante por tanto definir como serán los esquemas de contención
social ya que hoy (sin tratamiento estándar efectivo ni vacuna) esta es la única estrategia de
contención y mitigación de la pandemia.

La dicotomía tampoco está entre salvar personas o empresas, como algunos políticos
irresponsables han expresado. Si bien el colombiano tiende a ver al empresariado como un
grupo de privilegiados aprovechados, es ese tejido empresarial el mayor responsable del
desarrollo económico nacional. En este escenario debe protegerse tanto a unos como a
otros.

Otros tantos se esperanzan en el “aplanamiento de una curva”. Lo que llamamos curva es
una tendencia estadística que, en Colombia refleja un estado de casos del pasado. Claro, esta
tendencia sirve para que los matemáticos y/o epidemiólogos puedan proyectar posibles
escenarios, pero el cambio en la tendencia no necesariamente es un indicador de victoria.

Entonces, la crisis actual en Colombia no es una dicotomía entre salud y economía y mucho
menos una lucha por alcanzar una tendencia estadística.

Con esto en mente pasemos a hablar de los posibles escenarios futuros y sus estrategias.

2. ¿Cuáles son los escenarios posibles y sus estrategias?

El mundo no estaba preparado para una pandemia, por tanto, no existen soluciones
estándar. Hay modelos a partir de los cuales hemos aprendido el como podría afrontarse la
crisis. Dentro de estos modelos tenemos:

  • El modelo chino consistente en un confinamiento social masivo rápido y posterior
    adaptación de capacidades de respuesta.
  • El modelo coreano basado en investigación estricta de los clústers de contagio y
    escalonamiento rápido de capacidades del sistema de salud mediante la realización masiva
    de pruebas de diagnóstico y seguimiento inteligente.
  • El modelo británico y americano consistente en dos fases, inicialmente una mínima
    contención social apostándole a la inmunidad de rebaño y posterior adopción urgente del
    modelo chino.

Nuestro modelo se parece más al chino ya que nos concentramos en la contención social
obligatoria y hemos realizado una rápida y pienso que adecuada adaptación (excepto por el
número de pruebas realizadas) de capacidades del sistema de salud.

El gobierno decidió ampliar la contención social o la llamada “cuarentena” hasta el 27 de
abril, sin duda una medida necesaria, pero la economía del país no podrá resistir un
aislamiento mayor. ¿Qué pasará después del 27 de abril?, Considero que pasaremos a una
estrategia que algunos denominan inteligente. Yo prefiero llamarla fragmentada,
intermitente o en acordeón ya que se caracteriza por contención y liberación en forma
escalonada y dependiente de la dinámica de la enfermedad.

Desconocemos la eficacia de la estrategia en acordeón ya que hasta el momento ningún país
la está ejecutando. Será China el país a observar ya que a hoy es el único que podría entrar
en ella. Esta estrategia lo que intenta es lograr un equilibrio entre el impacto en salud pública
y el impacto económico.

Por lo anterior, es importante tener paciencia con quienes toman decisiones en nuestro país
ya que se están generando políticas sin evidencia alguna y sobre escenarios hipotéticos con
unas dinámicas muy rápidas.

La estrategia en acordeón debería ejecutarse identificando los siguientes segmentos:

a. Las características epidemiológicas de la población afectada, aumentando la capacidad
masiva de pruebas para conocer la tendencia real, el índice reproductivo básico R0 y planear
su impacto en salud de acuerdo a las adaptaciones del sistema de salud ya ejecutadas.

b. La territorialización de la pandemia. En Colombia hay hoy 1000 municipios sin reporte de
casos y las áreas rurales tienen menos probabilidad de la enfermedad. Debe evaluarse si esta
tendencia continúa y replantear si el confinamiento social puede liberarse en dichas zonas o
no.

c. La segmentación de los sectores económicos, Alemania por ejemplo ya esta abriendo
nuevos sectores para reactivar la economía como el sector de la construcción. En nuestro
país podría pensarse en “reiniciar” algunos sectores críticos adicionales a los de servicios y
salud que tenemos hoy.

La prioridad de cualquier estrategia debe continuar siendo el fortalecimiento de la salud
publica teniendo como principio vital el proteger a los equipos sanitarios y optimizar el
desarrollo de pruebas masivas rápidamente, esto tendrá un impacto también en la posterior
reapertura de la economía.

3. ¿Cuáles son los impactos económicos y sociales más importantes para Colombia?

Respecto al tema económico y social, es imperativo que el gobierno mantenga unos mínimos
vitales para la población y a la vez tome medidas destinadas a aliviar el impacto a los
diferentes sectores de la producción.

Es importante también tener un plan de reactivación económica ante este choque de la
oferta que es un efecto similar al de una postguerra.

Primero debemos tener en cuenta los siguientes panoramas coincidentes con Covid-19:

Hay una “guerra de petróleo” entre Rusia y Arabia Saudita, la cual no detallaré, pero que
ha llevado a unos precios mínimos históricos del crudo. La economía colombiana proyectada
para 2020, se trazó con un precio del crudo de 50 USD, hoy debido a la sobreoferta de
petróleo no solamente tenemos un petróleo mas barato sino más difícil de vender, pero
además con unos mayores precios de lifting. Es decir: el precio es menor, casi no se vende y
cuesta mas sacarlo a dicha venta. El precio real del barril colombiano puede estar por debajo
de 20 USD hoy. Calculemos el impacto de esto.

La rebaja en la calificación crediticia de algunas firmas calificadoras para Colombia. Esto nos
sitúa como un país de riesgo para inversión. Se calcula en casi 90.000 millones de dólares el
capital de inversión que las empresas americanas han retirado de los países latinos.

Lo anterior dificulta aún más el tener un flujo de ingresos que permita afrontar la pandemia.

El gobierno colombiano en forma responsable ha asegurado en primera instancia un flujo de
dinero equivalente a 14,8 billones de pesos para mitigar la primera fase de la pandemia. Este
es un periodo de alta incertidumbre y por tanto las estrategias han sido inicialmente tomar
recursos de fondos de estabilización como el FAE que era lo más rápido. El siguiente paso
han sido los créditos con organismos multilaterales como el banco mundial (250 millones de
dólares). Una vez agotados estos mecanismos debería pasarse a otros extraordinarios como
el préstamo del banco de la republica, pero sin duda seria en una fase posterior. Algunos ya
hablan de liberar la regla fiscal colombiana para permitir mayor endeudamiento.

Sin embargo, estas medidas, aunque necesarias,serán insuficientes por varios motivos, entre
ellos:

  • La clase media vulnerable corresponde a 40% de la población colombiana (8 millones de hogares). La pobreza multidimensional en Colombia es de 19,6% y esta crisis para estos grupos es de un impacto mayor. Un 67% de los colombianos están en la franja de vulnerabilidad de la pobreza, con un riesgo alto de caer en ella. Los programas de asistencia social como Familias en Acción son necesarios y cruciales, pero en realidad son 10 millones de hogares en necesidad y estos programas pueden llegar solo a 7 millones lo cual genera una gran brecha de cobertura.
  • El plan de reactivación económica se calcula en 50 a 60 billones de pesos (3 a 6% del PIB) para un estimado de 3 meses. USA y Europa han proyectado que su plan de reactivación económica podría estar en el orden de 22% del PIB. Esta cifra dependerá del impacto medido en los primeros 3 meses de pandemia y aún no lo sabemos.
  • Las cifras de crecimiento económico calculadas por Fedesarrollo, quienes habían proyectado un crecimiento del PIB para 2020 en 3,5%, hoy son de 2,5% en un escenario optimista y de 0,4% en uno pesimista. Otros aún más pesimistas plantean un decrecimiento de -3.9%. Pero además se habla de una tasa de desempleo proyectada en 19,5% e inclusive mayor.

La protección del empleo es esencial. Colombia tiene 22 millones de empleos formales que
es en donde deben enfocarse las medidas para evitar el despido masivo. Esto debe lograrse
mediante el apoyo al tejido empresarial y a las cadenas productivas. La caja de las empresas
tiene una duración de 1,8 meses en promedio. Si no se sostiene de alguna forma a las
empresas se va a generar una oleada de despidos. En Colombia el empleo formal lo produce
solo el 1,2% de las empresas (19.000 empresas) y estas son las que aseguran la cadena de
producción hacia abajo. Esto incluye no solo a las PYMEs. Se les esta dando liquidez a través
de la banca, pero esto claramente colapsará ya que conlleva un alto riesgo para el sector
bancario.

Según la ANDI, el 70% de las empresas están en riesgo de quiebra. Ya hay algunas empresas
de diversos sectores económicos que están acogiéndose a la ley de quiebra. Muchas de ellas
tienen sus mercados en europa y asia y por tanto están en graves problemas. La ley de
insolvencia en Colombia (ley 1116) esta siendo revalorada por el gobierno para implementar
preacuerdos de insolvencia en los cuales el deudor llega a un acuerdo privado de
reorganización con sus acreedores para minimizar el impacto.

Debe existir un balance entre obligar a las empresas a mantener sus nóminas, así como sus
obligaciones de pagos, pero si esto no se flexibiliza podrían generarse mayores quiebras y
obviamente una oleada de despidos. Se habla de alivios empresariales como la congelación
de la deuda, la reducción de salarios, el no pago de parafiscales y de cajas de compensación
etc., pero estas medidas también tienen un gran impacto sobre otros actores de la economía.

Ni hablar del efecto en otros sectores que no trataré como el educativo y el de salud, este
último es mi sector, pero requiere un análisis independiente dada su alta complejidad. Según
McKinsey y Co los sectores productivos de mayor impacto negativo por la pandemia son:
Petróleo y gas, industria aeronáutica, turismo, aseguradores (de vida y salud) y otros servicios
financieros. La mayoría de estos sectores regresarán a cifras pre Covid-19 hacia el primer
semestre del año 2021.

Por todo lo anterior se hace imprescindible la reapertura de la economía, pero esta debe ser
gradual, identificando primero como se van a abrir algunos sectores a través de protocolos
de protección para los trabajadores. Hoy hay un protocolo generalizado para todos los
sectores, pero deben generarse lineamientos específicos para abrir progresivamente los
sectores que puedan abrirse como la construcción, la confección y algunos servicios.

El país tiene limitaciones, pero también oportunidades en miras a la reactivación económica.
Hoy las medidas son inmediatas y casi intuitivas, pero estas deben ser muy pensadas para
que no tengan un mayor impacto futuro.

Un último factor crítico es la seguridad. A este respecto, las autoridades deben estar
coordinadas y tener datos y roles muy claros, concertados con los mandatarios locales. Hay
personas que tratan de tomar ventajas políticas de la situación, algunos de estos sectores
inclusive desearían ver una gran crisis social que favorezca su postura de oposición irracional.
Colombia es un país de tradición violenta, cuyos indicadores en esta materia venían
mejorando, pero si no hay respuesta efectiva con las estrategias de apoyo social se pueden
generar hechos de violencia masiva favorecidos por el desespero y el aprovechamiento de la
coyuntura por algunos inescrupulosos con poder mediático.

La tasa de desempleo se relaciona con la tasa de violencia por lo cual es de altísima sensibilidad este tema. El peligroso coctel de alto desempleo, narcotráfico, minería ilegal, el fenómeno venezolano etc,
combinados con la situación actual podrían generar dinámicas sociales violentas y un colapso
social.

4. ¿Cuáles son las oportunidades de esta crisis?

Toda crisis, inclusive las macondianas como esta traen oportunidades. Una de ellas es la
transformación empresarial, la migración de las empresas a otros sectores es necesaria, por
ejemplo, las empresas de confección deberían incursionar en la producción de elementos
médicos y quirúrgicos no solamente para el país sino para las naciones vecinas. Ya algunas
empresas como Indumil han empezado a elaborar camas hospitalarias aportando a la
ampliación de las capacidades del sector salud.

Otra oportunidad para la cual Covid-19 ha sido el mayor catalizador es la transformación
digital empresarial. En salud por ejemplo ha habido una migración masiva a telemedicina y
asistencia remota, en ello no me detendré. Esto obviamente requiere definiciones claras
sobre como formalizar el ambiente laboral online y replantear la estrategia de productividad
del futuro post covid-19.

Los lideres del mundo post Covid-19 deben pensar y actuar en 5 horizontes R, adaptados de
McKinsey y Co:

Resolver los retos de salud publica que el virus genera con la menor disrupción posible a las
cadenas de producción básicas

Resiliencia consiste en manejar los retos que trae el impacto económico, dentro de ellos esta
la adaptación y el sostenimiento del nuevo ambiente laboral online y remoto.

Retornar es decir crear un plan detallado para regresar a los negocios.

Reinventarse es decir pensar en la nueva normalidad y las nuevas dinámicas económicas
apalancadas por la transformación digital vertiginosa derivada de este escenario.

Reformar es decir tener claro como este escenario transformará el entorno regulatorio y el
ambiente competitivo de la industria en el futuro inmediato.

Colombia es un país de crisis endémica. Nuestras dinámicas sociales giran en torno a la
incertidumbre y a la turbulencia sociopolítica. No es esta la primera ni la última ocasión en
que tendremos un panorama adverso del cual tendremos que salir. Por supuesto que habrá
un fuerte impacto en nuestra realidad económica, pero saldremos vivos de esta y de las
demás.

Nuestro principal capital hoy son la solidaridad y la resiliencia, además de un sector
salud que -a pesar de sus detractores- se ha fortalecido a través de los años y que es un activo
nacional. Es necesario como colombianos ver la realidad o lo mas cercano a ella, pero
también ser optimistas en medio del caos, tener inteligencia colaborativa y además poner en
funcionamiento esa innovación frugal que otros llaman “malicia indígena” en esta
oportunidad única para evaluar nuestra madurez como nación.

Opinión

Las Nuevas Pandemias: De la crisis medioambiental a la crisis sanitaria

Análisis de la Dra. Carolina Corcho sobre el impacto de las nuevas pandemias, la crisis sanitaria y medioambiental en el mundo.

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Las Nuevas Pandemias De la crisis medioambiental a la crisis sanitaria

Recientemente la comunidad científica ha documentado que se ha descubierto un nuevo virus que se estaría reproduciendo en los cerdos y pueden saltar a los seres humanos, con la posibilidad de generar nuevas pandemias, como es nuevo, las personas podrían tener poca o menos inmunidad frente a este virus. El estudio fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El virus es un descendiente de la cepa que generó la pandemia por el H1N1 en el año 2009 que causó la muerte de entre 150 mil y 500 mil personas en todo el mundo, el núcleo del virus causa  la influenza aviar, al que los seres humanos no tienen inmunidad. Los investigadores encontraron 179 virus de influenza porcina, pero este es el que representa una preocupación por su potencialidad de pasar a los humanos.

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Esta sería la continuidad de una serie de pandemias que se han presentado en la época contemporánea, en el 2003 se presentó el SARS COV que es una especie de coronavirus que generó 780 decesos en el mundo, luego tuvo lugar el MERS COV2, una epidemia que afectó a 27 países el mundo y que tuvo como epicentro Arabia Saudita. La característica de estas epidemias es que se denominan zoonosis porque se desarrollan en animales y pasan al ser humano. En el siglo XX trajo consigo este tipo de enfermedades, siendo la más conocida el VIH /SIDA, que junto la peste negra y la fiebre española han sido las epidemias que más vidas han cobrado.

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Lo que está quedando claro, es que se ha desvirtuado la teoría conspirativa del origen del Covid19, que señalaba que este se había producido como un arma biológica, de ataque de China contra EEUU, postura aupada por el Presidente Donald Trump, que logra considero, ha puesto en jaque las dos economías. Los centros de pensamiento científicos cada vez apuntan al origen de estos virus zoonóticos, en la economía extractiva y depredadora del medio ambiente dada por la agroindustria.

En ese sentido, las zoonosis estarían estrechamente vinculadas con el consumo de los animales, alimentación que se produce de manera intensiva en una industria pecuaria que apela al uso de antibióticos y tratamientos hormonales para mantener condiciones biológicas asépticas de los animales hasta que llegan al matadero. La Organización Mundial de la Salud se ha manifestado respecto al uso de antibióticos de manera indiscriminada por parte de esta industria, dado que esto ha sido en gran parte la responsable del desarrollo de mecanismos de resistencia antibacteriana, lo que significa que las bacterias aprenden a eludir los mecanismos de acción de los antibióticos, y estos se vuelven obsoletos para el tratamiento de enfermedades ocasionadas por estos.

Nuevas pandemias

De otro lado, la FAO ha manifestado desde el 2009 en su informe “la larga sombra del ganado”, que esta actividad ha tenido un gran impacto en el agua, la fauna y la biodiversidad, ocupando un 30% de la tierra libre de hielo, siendo una de las principales fuentes de contaminación ambiental y de emisión de gases de efecto invernadero, por lo que le atribuyen el 70% de la contaminación del planeta. Esta crisis medio ambiental tiene efectos directos sobre la salud humana, porque posibilita una exposición del ser humano a las enfermedades generadas en el contexto de la crisis climática como el dengue y la malaria.

En ese contexto, varios virólogos han señalado que hay una relación entre la producción cárnica intensiva y la generación de las pandemias, esta se da por tres vías, por un lado, esta industria es generadora de emisión de gases de efecto invernadero que contribuyen a la crisis climática con su calentamiento, por el otro esta industria cambia las condiciones ecosistémicas de la fauna y la flora silvestre con el uso de agrotóxicos, en un tercer momento, como se ha dicho esta apela a un uso indiscriminado de antibióticos y antivirales, estas condiciones han posibilitado condiciones de reproducción y mutación de los virus, que en la ruptura del equilibrio de la naturaleza han alcanzado un nivel de mutación que afecta a los seres humanos.

En ese sentido, cabe decir, que el enemigo no es el virus, sino el modelo económico agroindustrial y medio ambiental que ha generado las condiciones para que estos se produzcan y se reproduzcan, sino se intervienen estas condiciones, lo más seguro, como lo está señalando la comunidad científica en este momento, es que sobrevengan otras pandemias, lo que obligará a que la vida humana, tal y como la conocemos en sus formas relacionales hasta ahora tenga que cambiar. Se debe tener en cuenta que esta industria, que es de carácter monopólico y no redistributivo de la riqueza, solo responde por el 30% de la alimentación de la humanidad, el otro 70% esta soportado por la pequeña granja y la agricultura de la pequeña familia campesina quienes son los que sostienen la mayoría de la soberanía alimentaria en el mundo.

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No obstante, conocida esta realidad, en países como Colombia, la industria de la caña de azúcar, que ha sido identificada como una forma de cultivo que causa deforestación, agotamiento de los acuíferos del Valle del Cauca, algunos de sus productos se utilizan para la combustión de gasolina, que es una energía fósil asociada con la crisis climática y el calentamiento global, recibe subsidio por parte del estado hasta por un billón doscientos mil de pesos al año, en una industria poco redistributiva que favorece solo a 5% familias. En el otro lado se encuentra la agricultura del café, de la que viven un millón ochocientos mil familias, lo que equivale a 5 millones setecientos mil colombianos, que son el 14% de la población de este país, no reciben estos subsidios y tienen que apelar de manera permanente a protestas frente a los gobiernos colombianos para acceder a subsidios para mantener los cultivos. Este tipo de desequilibrios se presentan en el mundo entero, aún cuando la comunidad científica ha alertado que este tipo de economías agroindustriales son depredadoras del medio ambiente.

La pandemia del coronavirus no es la causa de la crisis, es la consecuencia de una crisis del modelo económico, ecológico y civilizatorio, que se expresa en una crisis sanitaria que puso en jaque la vida de la humanidad. Leonardo Boff en sus disertaciones sobre el problema de la crisis climática que inspiró la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común, ha dicho que la Madre Tierra se defiende cuando se siente atacada, para ello se sacude con maremotos, terremotos, y con pandemias, no es un castigo, es una reacción natural ante las agresiones proferidas por la especie humana, esta reflexión es compartida por el movimiento medio ambiental en el mundo y los indígenas, que han advertido esta situación durante años.

Dice Boff que los seres humanos podemos llegar a tener conciencia del modelo civilizatorio que ha adoptado, de consumo irracional de los recursos naturales que son limitados, que puede llevar a un colapso ecológico y social, por la vía de la autorregulación y la toma de decisiones de carácter planetario que detengan la depredación, o por la vía de la tragedia, cuando el ser humano enfrentado a la posibilidad de su propia muerte adquiera conciencia de su fragilidad y por esa vía decida cambiar. Esta es uno de los escenarios que nos presenta el coronavirus, la posibilidad de que se genera una nueva conciencia ciudadana en el cuidado de la vida.

Por lo pronto, es menester avanzar en la comprensión de la relación entre crisis climática y crisis sanitaria, comprender las causas de las tragedias, es el primer paso para generar alternativas de cambio y una perspectiva de futuro, de lo contrario continuaremos transitando con los ojos vendados hacia la disolución de nuestra especie.

Los cambios para evitar que surjan las nuevas pandemias requerirá una nueva gobernanza planetaria que emprenda unas acciones para detener la crisis climática, unas decisiones agroeconómicas para fortalecer la soberanía alimentaria y a quienes responden por ella, que es el campesinado, una nueva salud pública que integre diversos saberes para la comprensión de las realidades del proceso salud enfermedad, y logre superponerse a la cooptación de los intereses corporativos de la industria farmacéutica y otros, que direccionan la investigación científica hacia tecnologías y tratamientos que generan lucro, en menoscabo de que la ciencia se ponga al servicio de la humanidad. Son estos los retos que nos permite vislumbrar la pandemia del coronavirus.

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Opinión

Farmacoeconomía Intervencionista

El alto costo de los medicamentos innovadores en áreas como oncologia han llevado no sólo a nuevos modelos de acceso sino también a generar estudios de optimización que hacen parte de la nueva fármacoeconomía intervencionista.

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Farmacoeconomía Intervencionista

No existe sistema de salud en el mundo, ni público, privado o mixto que pueda pagar y acceder a las tecnologías sanitarias del siglo XXI.

La narrativa de la desgracia generada por las enfermedades de alto costo se encuentra con la autopista de la evidencia, por la cual discurren vehículos de alta gama a grandes velocidades, un escenario en el cual los lesionados serán la sostenibilidad financiera y el acceso equitativo.

El problema radica en que la presión tecnológica obliga a los entes de políticas públicas en salud a generar estrategias para intentar cruzar con seguridad esta confluencia de caminos. Las estrategias usualmente se enfocan en contención de costos y modelos de negociación que equilibren lo que el país puede pagar con lo que a ese mismo país le conviene adquirir.

En este tenso ambiente surgen variados discursos que no siempre se centran en el punto crucial que son mejores resultados en salud alineados a una mejor experiencia de atención.

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El mundo cambió, la forma de prestar los servicios de salud también y nuestra plataforma de Telemedicina está probada y lista para apoyarte en esta transición.

Dado que los medicamentos innovadores son el elemento crítico del costo en las tecnologías sanitarias, se hace necesario el desarrollo de evaluaciones científicas enfocadas a determinar el valor y la asequibilidad de estas moléculas. A esta ciencia le llamamos farmacoeconomía. Sin embargo, la farmacoeconomía es una especialidad “pasiva” que gravita sobre modelos econométricos, iterativos, complejos para tratar de sustentar las decisiones de política pública relacionadas con medicamentos. Recientemente en Oncología hemos empezado a hablar de una variante de la farmacoeconomía que pretende generar estrategias de optimización de costos mediante modificaciones en los esquemas de tratamiento sin afectar la eficacia y seguridad de los mismos. Esta variante se ha denominado Farmacoeconomía Intervencionista (FEI).

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Estrategias de la FEI

La diferencia fundamental de la FEI respecto a la farmacoeconomía tradicional es el tipo de estudios realizados ya que en esta última se ejecutan modelos farmacocinéticos y farmacodinámicos para evaluar modificaciones terapéuticas de los medicamentos y de igual forma se desarrollan estudios de evidencias del mundo real para evaluar el eventual impacto en eficacia y/o seguridad. Esta nueva ciencia está siendo liderada por la Universidad de Chicago y el centro de cáncer MD Anderson en Estados Unidos, con varios estudios de este tipo en cáncer específicamente para evaluar dosis adaptativas de las inmunoterapias como nivolumab y pembrolizumab y en hematología con modificaciones de dosis para ibrutinib en leucemia linfocitica crónica.

Algunos cambios adicionales derivados de la FEI serán por ejemplo los nuevos diseños para estudios de no inferioridad basados en modelos bayesianos que son más exactos para la comparabilidad de intervenciones terapeuticas similares en los diferentes escenarios clínicos.

Las 4 grandes intervenciones en fármacos son:

Disminución de dosis:

Muchos medicamentos claramente mantienen su objetivo farmacodinamico con dosis inferiores a las de los estudios de fase III y/o están modificados por el uso concomitante con otros medicamentos o alimentos. Ejemplo de esto es abiraterona para cáncer de próstata, cuya dosis aprobada es de 1000 mg al día, pero en la cual hay estudios de igual eficacia con dosis tan bajas como 250 mg día asociados a la ingesta del medicamento con una comida baja en grasa. Esta última opción inclusive ya tiene aprobación por FDA y estñá incluida en la guía americana de cáncer de próstata. La disminución en costos de dicha estrategia es cercana a 75% para el sistema de salud.

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Aumentar Intervalo de dosis: 

En el caso de los medicamentos de inmunoterapia hay pruebas basadas en modelos farmacocinéticos/farmacodinamicos de igual eficacia a dosis ajustadas por kilogramo de peso corporal mas que a dosis fijas e inclusive con intervalos mayores de infusión de hasta 8 a 10 semanas (en la actualidad estos medicamentos están aprobados para dosis de entre 2 a 6 semanas).

Menor duración de tratamiento:

Hay enfermedades y medicamentos que logran su objetivo con un menor tiempo de intervención y podrían ser inclusive llevar a su supensión vigilada en personas que hacen respuestas completas (imatinib en leucemia mieloide crónica) o a acortar esquema de tratamiento (trastuzumab adyuvante en cáncer de mama temprano con mutación HER2 o adyuvancia de solo 3 meses en cáncer colorectal).

Sustitución terapéutica:

Posicionamientos terapeuticos de moleculas de similar eficacia pero menor costo, por ejemplo bevacizumab en degeneración macular relacionada con la edad versus aflibercept o la inclusión de biosimilares antineoplásicos.

Además de optimizar costos, mantener la eficicacia clínica y mejorar la adherencia la FEI pretende también disminuir el riesgo de eventos adversos asociados a dosis o esquemas potencialmente tóxicos para los pacientes.

Conclusiones

La FEI es una nueva ciencia que se abre camino paralelamente a la farmacoeconomia clásica ya que potenciará la gestion de desperdicios en los sistemas de salud y además permitirá indirectamente brindar mejor acceso a medicamentos innovadores manteniendo resultados en salud y niveles de seguridad.

Uno de los grandes retos de la FEI es la financiación para la ejecución de este tipo de estudios ya que tradicionalmente los estudios clínicos han sido apoyados por la industria farmaceútica, pero los diseños y finalidad de este tipo de ensayos no es atractivo para los productores de medicamentos por obvias razones de impacto directo en sus ingresos. Es entonces importante construir un tejido de investigación en FEI en los organismos de política pública en salud, las agencias regulatorias y las universidades con vision de sistema.

Sin duda esta es una ciencia que se vislumbra muy atrayente para los actores sectoriales ya que es una forma inteligente de impactar positivamente en el acceso a medicamentos innovadores y en el logro de la cuádruple meta. 

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Opinión

Investigación Científica Absoluta

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Investigación Científica Absoluta

Ha sido una explosión intelectual lo que hemos visto en la pandemia del virus SARS-CoV2 y su enfermedad Covid-19. Es sin duda la enfermedad más rápidamente estudiada de la historia, en solo los primeros 3 meses de su aparición (diciembre 2019 a marzo de 2020) encontramos 1510, 655 y 30 publicaciones acerca de Covid-19 en las bases de Pubmed, Scopus y Lilacs respectivamente. La principal especialidad médica hallada fue infectología, seguida por neumología y epidemiología. De acuerdo al enfoque, el más encontrado fue epidemiología (35,7%), seguido de tratamiento (29,7%) y diagnóstico (19,7%), para el total de publicaciones en las tres bases de datos. Los países con más publicaciones sobre Covid19 fueron Estados Unidos (31,8%), Inglaterra (27,6%%) y China (15,49%) en Pubmed, y Brasil

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(66,6%) y Colombia (23,3%) en Lilacs (Datos en publicación por Pino L, Triana I, Viola L y Barros M). 

Seguramente estos datos bibliométricos serán mucho mayores para el segundo semestre de 2020. Hoy, sin embargo no tenemos tratamiento efectivo y la tan prometida vacuna si bien ha superado los estudios de fase I por al menos 3 grupos de investigación en alianza con la industria farmaceútica, no estará disponible antes del año 2021. Hemos escrito mucho pero se ha logrado poco. No critico el tema, es una enfermedad compleja y desconocida. El mundo es igualmente complejo, y así son las preguntas que surgen de el.

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¡Es tu momento!

El mundo cambió, la forma de prestar los servicios de salud también y nuestra plataforma de Telemedicina está probada y lista para apoyarte en esta transición.

Hay sin embargo una gran movilización de recursos que han facilitado sinergias no vistas previamente en el gigantesco mundo de la investigación científica. Los procesos vinculados a la pandemia han tenido una velocidad vertiginosa, lo cual ha impactado en estudios y evidencias claramente fallidos (el ejemplo de hidroxicloroquina y cloroquina) e insuficientes. Algunos hablan inclusive de medicina de minima evidencia, altamente falible. Tampoco los culpo.

Investigación Absoluta

Lo anterior me lleva a exponer la idea central de este pequeño texto: La urgente necesidad de una ciencia de investigación integrada y transdisciplinar en Covid-19 y más allá de la pandemia. A este tipo de investigación la he llamado investigación absoluta, corriendo el riesgo de ser confundido con verdad absoluta, la cual nunca -afortunadamente- será conquistada por la investigación.

Dado que estamos hablando de la atmósfera Covid-19 es importante mencionar que la investigación científica en este campo se ha centrado en tres disciplinas complementarias: La salud pública, la epidemiología y la infectología. Claramente estas tres ciencias son esenciales, pero insuficientes. Otras disciplinas han debido intervenir secuencialmente en el estudio de la enfermedad y sus múltiples dimensiones: Farmacología, biología celular molecular, microbiología, genética, inmunología, psicología, economía, ciencias sociales y de la comunicación, física, química, geografía, ciencias computacionales y bioética entre otras.

Niveles de la Disciplinariedad en Investigación

Rosenfield describe una estructura de tres niveles para entender la colaboración entre las diferentes disciplinas en la investigación científica:

  1. En el nivel de multidisciplinariedad los investigadores trabajan en paralelo o secuencialmente desde el punto de vista de su especialidad para intentar solucionar un problema común. El nivel que usualmente conocemos en la práctica médica por ejemplo.
  • En el nivel interdisciplinar los investigadores trabajan conjuntamente pero con aportes específicos de cada especialidad para solucionar el problema. (corresponde al nivel dialético, ver más adelante)
  • En el nivel transdisciplinar los investigadores trabajan conjuntamente utilizando una misma malla conceptual para generar teorías y conceptos específicos desde su especialidad pero integrados a la solución del problema. La dialéctica de este nivel es mucho mayor pudiendo inclusive generarse nuevas disciplinas desde esta integración de saberes. En sociedades como la nuestra los saberes ancestrales deberán incluirse en esta nueva estructura.

La investigación absoluta claramente debe tener un enfoque de nivel trasndisciplinar,  e innovador. Como se explicó en Next-generation Medicine parte III, publicado previamente, los modelos de investigación científica están migrando a metodologías ágiles con diseños adaptativos en los cuales este tejido dialéctico se convierte en el sustrato principal.

Peñuela describe las diferentes tipologías de las interacciones entre disciplinas en el marco de la investigación científica (Ver figura 1), de estas el mayor nivel alcanzado es el denominado fractal que conlleva interacción y afectación recíproca pudiendo -como mencioné previamente- generar nuevas disciplinas que no son necesariamente la sumatoria de sus disciplinas originadoras (la bioética y la economía de la salud podrían ser ejemplos).

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Para todos es claro que más allá del Covid-19 nos enfrentamos evolutivamente a problemas cada vez más complejos lo cual nos genera un problema que va más allá de esta construcción de la investigación absoluta y es la implementación de los productos de dicha investigación en la práctica. La base fundamental de este problema radica en que las preguntas de investigación se formulan desde las temáticas que se trabajan y no desde los objetos de investigación, es decir desde la teoría y no desde la realidad que pretende transformarse.

Conclusiones

En resumen la investigación científica absoluta requiere:

  1. Un entendimiento de la creciente complejidad en los problemas de investigación.
  2. Un replanteamiento de las preguntas e hipótesis de investigación desde el objeto y el sujeto final de las mismas.
  3. Una dialéctica fractal que permita abordar el problema de investigación con un solo marco conceptual integrador.
  4. la adopción de metodologías ágiles y diseños adaptativos.
  5. La conexión de esta investigación absoluta a las redes de desarrollo pragmático (Hubs de investigación, empresas de biotecnología, agencias nacionales de I+D+i, clústeres de salud etc).
  6. Nuevos modelos de medición de resultados e impacto.

Un gran reto para Colombia en donde el ecosistema de ciencia, tecnología e innovación aún se encuentra desarticulado, con más preguntas que desarrollos. Es primordial que los líderes de la investigación cientifica asuman este nuevo relacionamiento en el mundo de la complejidad biológica, social y tecnológica que esta pandemia nos está dejando. La investigación absoluta puede ser el eslabón perdido entre la hipótesis y la realidad.

Figura 1: Tipologías de la Disciplinariedad en Investigación Científica

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