En una medida que ha generado profunda preocupación y debate en la comunidad científica y de salud pública global, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos en cabeza de su secretario de salud Robert F. Kennedy Jr., ha anunciado la cancelación de contratos y la retirada de financiación de vacunas y proyectos contra virus respiratorios, incluyendo la gripe y el COVID-19, que utilizaban la innovadora tecnología de ácido ribonucleico mensajero (ARNm).
We reviewed the science, listened to the experts, and acted. BARDA is terminating 22 mRNA vaccine development investments because the data show these vaccines fail to protect effectively against upper respiratory infections like COVID and flu. We’re shifting that funding toward… pic.twitter.com/GPKbuU7ywN
— Secretary Kennedy (@SecKennedy) August 5, 2025
Retiro estratégico de fondos y el debate sobre las vacunas ARNm
El anuncio realizado por Robert F. Kennedy Jr. este martes 5 de agosto marca un punto de inflexión en la política de salud pública de Estados Unidos. La retirada de esta financiación destinada al desarrollo de vacunas basadas en tecnología ARNm para combatir virus respiratorios como la gripe y el COVID-19 ha resonado con fuerza en los círculos profesionales de la salud.
Esta decisión, que afecta a proyectos de empresas líderes en el sector como Pfizer y Moderna, se enmarca en una serie de acciones por parte del actual secretario de salud, quien ha sido un crítico declarado de las vacunas de ARNm y ha manifestado su escepticismo sobre las recomendaciones de inmunización.
La postura de Kennedy Jr., según sus propias declaraciones en redes sociales, se fundamenta en la búsqueda de “estrategias de vacunación más seguras y amplias”. Kennedy Jr. ha expresado su intención de priorizar el desarrollo de “vacunas contra el virus completo y las plataformas novedosas que no se colapsan cuando los virus mutan”, en sustitución de lo que él denomina “problemáticos programas de ARNm”. Esta visión contrasta drásticamente con el consenso científico predominante y ha provocado una fuerte reacción por parte de expertos en enfermedades infecciosas y preparativos para pandemias.
“Una estrategia peligrosa”: la reacción de los expertos
La cancelación de esta financiación ha sido calificada por prominentes figuras de la salud pública como una determinación de alto riesgo. Mike Osterholm, experto en enfermedades infecciosas y preparativos para pandemias de la Universidad de Minnesota, afirmó contundentemente: “No creo haber visto una decisión más peligrosa en salud pública en mis 50 años en el negocio”. Esta declaración subraya la gravedad con la que la comunidad científica percibe el retiro del apoyo a una tecnología que ha demostrado ser fundamental en la contención de crisis sanitarias.
Los expertos en enfermedades infecciosas han defendido la seguridad y eficacia de la tecnología ARNm, destacando su papel crucial en la desaceleración de la pandemia de coronavirus en 2020. Atribuyen a su rápido desarrollo, iniciado durante la primera Administración Trump en 2016, la capacidad de responder ágilmente a la emergencia sanitaria. La principal preocupación expresada por estos especialistas es que futuras pandemias podrían ser significativamente más difíciles de contener sin la disponibilidad de vacunas de ARNm, dada su ventaja en la velocidad de producción.
Paul Offit, reconocido experto en vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia, criticó el enfoque de Kennedy Jr. como “corto de miras”. Offit enfatizó el impacto salvavidas de las vacunas de ARNm existentes, afirmando que “Sin duda ha salvado millones de vidas”. Estas declaraciones resaltan la profunda divergencia entre la postura del secretario de Sanidad y la opinión de la mayoría de los científicos y profesionales de la salud pública, quienes ven en la tecnología ARNm una herramienta indispensable para la protección global.
Tecnología ARNm vs. métodos tradicionales: una diferencia fundamental
Para comprender la magnitud de esta decisión, es fundamental diferenciar entre la tecnología de ARNm y los métodos de producción de vacunas más antiguos. Tradicionalmente, la elaboración de vacunas ha requerido el cultivo de fragmentos de virus, un proceso que a menudo se realiza en huevos de gallina o en grandes cubas de células, seguido de la purificación de ese material para su uso en la vacuna. Este proceso es laborioso y consume mucho tiempo, lo que limita la capacidad de respuesta rápida ante nuevas amenazas virales.
En contraste, el método del ARNm representa un avance significativo. Este enfoque se basa en un fragmento de código genético que contiene instrucciones específicas para que el cuerpo humano fabrique proteínas. Los científicos seleccionan la proteína diana del virus, inyectan este código genético y el organismo del individuo produce la cantidad suficiente de dicha proteína para “desencadenar la protección inmunitaria, produciendo su propia dosis de vacuna”. Esta capacidad del cuerpo para generar su propia respuesta inmune de manera eficiente es una de las ventajas clave de la tecnología ARNm, permitiendo una producción y adaptación mucho más rápidas a nuevas variantes virales.
Además de su aplicación en vacunas contra enfermedades infecciosas, la tecnología ARNm es objeto de una intensa investigación a nivel mundial por parte de científicos y biólogos. Se está explorando activamente su potencial para el tratamiento del cáncer y otras enfermedades, lo que subraya su versatilidad y el amplio espectro de sus posibles aplicaciones en el campo de la medicina. La decisión de retirar la financiación a proyectos de ARNm en el ámbito de las vacunas respiratorias podría, por tanto, tener implicaciones más amplias para el avance de la investigación médica en general.
Cambio de prioridades con la cancelación de la financiación de vacunas y la búsqueda de una vacuna universal
En un comunicado emitido el mismo día del anuncio, el Ministerio de Salud estadounidense aclaró que la cancelación de estos proyectos de ARNm “no afecta a otros usos de la tecnología de ARNm dentro del departamento”. Esta precisión sugiere que, si bien se ha retirado el apoyo a ciertas iniciativas de vacunas respiratorias, la investigación y aplicación de ARNm en otros campos de la salud podrían continuar. El departamento de salud justificó la decisión como un cambio en las prioridades de desarrollo de vacunas, indicando que se comenzará a invertir en mejores soluciones.
Horas después del anuncio, en declaraciones desde Anchorage, Alaska, el responsable sanitario estadounidense reiteró el compromiso de su departamento y de la Administración con la búsqueda de una alternativa a las vacunas de ARNm. El objetivo declarado es desarrollar una “vacuna universal” que aspire a imitar la inmunidad natural. Esta ambiciosa meta, aunque deseable, presenta desafíos significativos y su viabilidad a corto y mediano plazo es un tema de debate entre los expertos.
La cancelación de esta financiación representa un giro estratégico en la política de salud pública de Estados Unidos, alejándose de una tecnología que ha sido fundamental en la respuesta a la pandemia de COVID-19. La comunidad profesional de la salud, incluyendo médicos, administradores de clínicas y estudiantes avanzados, deberá seguir de cerca las implicaciones de esta decisión, no solo para la preparación ante futuras pandemias, sino también para el panorama general de la investigación y el desarrollo de vacunas a nivel global. La tensión entre la innovación tecnológica y las posturas políticas subraya la complejidad de las decisiones en salud pública y su impacto directo en la capacidad de proteger a la población.