Las condiciones en las que trabaja el talento humano en salud constituyen un punto de partida para repensar los ecosistemas hospitalarios. En Colombia, un estudio con 510 trabajadores asistenciales de un hospital público encontró que el 31,4 % reportó niveles moderados o altos de desgaste profesional.¹ Otra investigación, con 49 profesionales de enfermería de un hospital de Bogotá, identificó que el 57,1 % percibió su entorno laboral como no saludable, según el instrumento aplicado, con valoraciones desfavorables en la planeación del personal y las políticas de talento humano.² Aunque corresponden a instituciones específicas y no representan al conjunto del país, estos resultados evidencian necesidades relevantes para la gestión.
Atenderlas exige comprender el hospital como un entorno donde la organización del trabajo, los recursos y los espacios configuran las condiciones del cuidado. La disponibilidad de personal, las posibilidades de descanso y el funcionamiento de la infraestructura deben considerarse conjuntamente en la planeación. Esta perspectiva permite incorporar los desafíos ambientales que enfrentan las instituciones sin perder de vista la salud y el bienestar de quienes trabajan en ellas.
El cambio climático añade exigencias a este escenario. Las olas de calor, las inundaciones y las sequías pueden afectar los recursos esenciales y la infraestructura sanitaria. Sus repercusiones también incluyen enfermedades relacionadas con el calor, cambios en los riesgos de enfermedades transmitidas por agua, alimentos y vectores, inseguridad alimentaria y afectaciones a la salud mental asociadas a desastres y pérdida de medios de vida. ³ Los hospitales deben responder a estas necesidades mientras fortalecen su capacidad operativa y protegen las condiciones en las que se presta la atención.
La transformación hospitalaria requiere, por tanto, articular la sostenibilidad y la adaptación climática con el mejoramiento de las condiciones laborales. La economía azul y la psicología ambiental ofrecen perspectivas complementarias para orientar esta tarea: aprovechar los recursos, planear los espacios y comprender la experiencia de las personas, incorporando la salud física y mental y el bienestar del talento humano como criterios de gestión.
¿Qué es la economía azul y cuáles son sus principios?
La economía azul de Gunter Pauli propone aprender del funcionamiento de la naturaleza para aprovechar los recursos disponibles localmente y satisfacer necesidades como agua, alimentación, vivienda, energía, empleo y atención médica.⁴ Un rasgo distintivo es el aprovechamiento en cascada: relacionar los flujos de materiales y energía para generar múltiples beneficios y aprovechar en otros procesos los recursos disponibles.⁵ Su aplicación hospitalaria exige evaluar la compatibilidad técnica y sanitaria de cada alternativa.
La presentación de principios de The Blue Economy de 2026 organiza el enfoque en cuatro ejes. ⁵ Su interpretación hospitalaria permite plantear las siguientes oportunidades:
- Inspirarse continuamente en la naturaleza: Comprender la interdependencia de los sistemas naturales orienta decisiones que consideren el funcionamiento del conjunto. En los hospitales, invita a integrar iluminación natural, confort térmico, calidad del aire, control del ruido y espacios restaurativos. La psicología ambiental permite examinar cómo se experimentan estas condiciones, atendiendo las exigencias clínicas y de bioseguridad.
- Cambiar las reglas del juego: Generar beneficios económicos, sociales y ecológicos supone ampliar los criterios de sostenibilidad. La eficiencia energética y la gestión de residuos pueden articularse con las condiciones laborales y el bienestar del talento humano como criterios de planeación y evaluación institucional.
- Centrarse en lo que está disponible localmente: Reconocer los recursos, conocimientos y capacidades del territorio permite orientar soluciones acordes con sus características climáticas y socioculturales. Este principio puede guiar la gestión del agua y la energía, la selección de materiales y la incorporación de infraestructuras verdes y azules.
- Ver el cambio como la única constante: La adaptación y el aprendizaje invitan a anticipar riesgos, evaluar las condiciones de trabajo e incorporar al personal en las decisiones sobre su entorno. Su experiencia cotidiana aporta información para ajustar la infraestructura y la organización de los servicios, además de construir soluciones basadas en evidencia y experiencia.
Estos ejes ofrecen criterios para relacionar recursos, procesos y personas. Las experiencias documentadas permiten examinar cómo se han aplicado o explorado algunas de estas ideas.
De la economía azul a la transformación de los ecosistemas hospitalarios
El hospital de Las Gaviotas, en Colombia, constituye un referente de diseño adaptado al territorio mediante el aprovechamiento de las condiciones climáticas y la circulación natural del aire.⁶ Los sistemas de calentamiento solar de agua desarrollados en Las Gaviotas también incluyen aplicaciones hospitalarias que ilustran el uso de energía disponible localmente para atender necesidades del servicio.⁷ Ambos casos aportan referentes para vincular infraestructura, recursos y requerimientos operativos.
Desde la gestión, una investigación sobre gerencia sanitaria en pandemia analiza las percepciones de tres gerentes hospitalarios y fuentes documentales. Propone la biomímesis y las alianzas interinstitucionales para reorganizar el aprovechamiento de recursos. Su eje principal es la economía circular, aunque incorpora planteamientos de economía azul y aporta propuestas exploratorias de gestión. ⁸
Estos antecedentes ofrecen una base para profundizar la investigación sobre los resultados ambientales, operativos y humanos de las iniciativas hospitalarias. La pregunta es cómo vincular el aprovechamiento de los recursos y la transformación de la infraestructura con mejores condiciones de trabajo y oportunidades de recuperación para quienes cuidan. La psicología ambiental permite examinar esta relación desde la experiencia de las personas.
¿Cómo siguen aportando los conceptos de psicología ambiental?
La psicología ambiental estudia las relaciones entre las personas y sus entornos naturales y construidos. Examina los vínculos con los lugares, las condiciones que favorecen la recuperación psicológica o contribuyen al estrés y los factores que facilitan los comportamientos de cuidado ambiental. ⁹ En los hospitales, pacientes y trabajadores comparten espacios, pero sus necesidades difieren según sus actividades. La distribución de las áreas, el mobiliario y los lugares de descanso requieren atención por su posible relación con la salud mental. ¹⁰
Los estudios aplicados permiten precisar estas posibilidades. Un ensayo cruzado con 29 profesionales de enfermería encontró mejoras significativas en las puntuaciones de agotamiento emocional y despersonalización durante los periodos de pausas en un jardín hospitalario, frente a los descansos interiores. La dimensión de realización personal no presentó cambios significativos. ¹¹ El hallazgo respalda explorar los jardines como espacios de recuperación y ampliar la investigación a otras instituciones.
Una evaluación de una sala de descanso con temática de naturaleza registró una reducción significativa de la ansiedad después de su uso, mientras que el cambio en el estrés percibido no alcanzó significación estadística. ¹² Su diseño antes y después, sin grupo de comparación, señala la importancia de incorporar comparaciones y seguimiento para precisar la contribución del ambiente y la permanencia de los cambios.
Por su parte, una evaluación de una huerta hospitalaria entre trabajadores de nutrición y alimentación identificó aceptación y beneficios psicosociales percibidos, junto con dificultades organizativas y de diseño. ¹³ Esta experiencia destaca la participación del personal y las condiciones necesarias para mantener las iniciativas.
Los resultados corresponden a indicadores y diseños diferentes. Profundizar mediante muestras más amplias, cotejos y seguimiento permitiría comprender qué intervenciones resultan pertinentes, para quiénes y en qué condiciones. Para la gestión, ofrecen una base para incorporar la experiencia del talento humano a las decisiones sobre los espacios y evaluar sus resultados.
Planeación de los ecosistemas hospitalarios: de la articulación conceptual a la acción
La articulación de ambos enfoques puede orientar iniciativas que cada hospital deberá valorar según sus necesidades. Las siguientes líneas constituyen una propuesta de aplicación sustentada en los fundamentos y antecedentes presentados. Su desarrollo requiere participación del personal, investigación y evaluación en cada contexto.
La adaptación climática debe incorporarse a la planeación de la infraestructura. Evaluar las condiciones térmicas, la disponibilidad de agua, el consumo energético y los espacios de permanencia permitiría identificar vulnerabilidades. Según el contexto, podrían estudiarse techos verdes, espacios de sombra, adecuación de los sistemas de refrigeración y refugios climáticos destinados al resguardo frente al calor y al descanso. Su selección exige evaluar viabilidad técnica, accesibilidad, mantenimiento, seguridad y continuidad asistencial.
La gestión del agua y la energía constituye otro ámbito de intervención. El consumo responsable, la identificación de pérdidas y la captación de aguas lluvias para usos compatibles con las exigencias sanitarias ofrecen oportunidades que deben examinarse según los requerimientos de calidad, tratamiento y mantenimiento. La revisión del consumo energético y de los equipos también permitiría identificar alternativas de eficiencia y reducción de emisiones.
Desde la economía azul, estas decisiones pueden relacionarse para atender varias necesidades institucionales. La planeación debe considerar los beneficios esperados, los costos de operación y el mantenimiento, integrando las iniciativas ambientales al funcionamiento del hospital. El criterio es aprovechar las conexiones entre recursos y procesos, con soluciones pertinentes para el territorio.
Los espacios exteriores permiten vincular esta gestión con la experiencia del personal. Conservar áreas vegetadas, seleccionar especies apropiadas y crear jardines accesibles con sombra puede integrar objetivos de biodiversidad, manejo del agua y contacto con la naturaleza. Los estudios sobre jardines y huertas aportan antecedentes para explorar descanso, participación y bienestar. ¹¹, ¹³ Su desarrollo requiere investigar cómo se utilizan estos espacios y qué condiciones favorecen la restauración psicológica.
La organización del trabajo resulta decisiva para que estas intervenciones puedan aprovecharse. Los jardines, los lugares de descanso y los refugios climáticos deben ofrecer acceso efectivo durante los distintos turnos. Esto exige decisiones sobre pausas y disponibilidad de personal. Las necesidades identificadas en el estudio colombiano de enfermería refuerzan la importancia de incorporar esta dimensión organizacional. ² La infraestructura debe planearse junto con las condiciones que permiten utilizarla.
La educación ambiental y la participación pueden conectar las iniciativas con las prácticas cotidianas. Talleres sobre agua, energía, cuidado de áreas naturales y riesgos climáticos deben articularse con la consulta al personal y acompañarse de recursos, procedimientos y responsabilidades que faciliten actuar. La psicología ambiental contribuye a comprender las barreras y condiciones que influyen en estos comportamientos. ⁹ La participación comunitaria también puede incorporarse cuando resulte pertinente para el cuidado de espacios compartidos.
Finalmente, profundizar la investigación debe formar parte de la transformación hospitalaria. Documentar las condiciones iniciales, acompañar la implementación y realizar seguimiento permitiría fortalecer el conocimiento para decidir. La evaluación debería integrar uso de recursos, desempeño ambiental, condiciones térmicas, accesibilidad y resultados en el bienestar del talento humano. Investigar en diferentes instituciones y territorios ayudaría a adaptar las intervenciones y orientar la inversión en prevención.
Articular la economía azul y la psicología ambiental ofrece una oportunidad para integrar el cuidado de los recursos, los espacios y las personas en la gestión hospitalaria. Avanzar exige participación del talento humano, inversión en prevención e investigación que oriente las decisiones. Porque un hospital ambientalmente sostenible también debe ser saludable para quienes dedican su vida a cuidar la salud de otros.
Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.
Referencias
- Amaya-Arias, A. C., Jaimes, F., & García-Valencia, J. (2025). Trabajo en equipo y desgaste profesional en trabajadores de la salud de un hospital público en Colombia. Biomédica, 45(1), 64–79. https://doi.org/10.7705/biomedica.7240
- Peña Alfaro, B. S., Arango Bayer, G. L., & Alvarez, S. L. (2023). Entorno laboral de enfermería en un hospital de Bogotá, 2022. Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo, 25. https://doi.org/10.11144/Javeriana.ie25.eleh
- Intergovernmental Panel on Climate Change. (2022). Climate change 2022: Impacts, adaptation and vulnerability. Contribution of Working Group II to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009325844
- Pauli, G. (2022). La economía azul 3.0: 100 innovaciones, 100 millones de empleos (A. García Leal, Trad.; 7.ª ed., edición especial). Universidad Industrial de Santander.
- Blue Education. (2026). Los principios de la economía azul. The Blue Economy. https://www.theblueeconomy.org/es/principes
- The Blue Economy. (2013b, 14 de Marzo). Case 103: Cluster: From building design, glass, and landfills. https://www.theblueeconomy.org/en/cas/cas-103-cluster-de-la-conception-des-batiments-du-verre-et-des-decharges
- The Blue Economy. (2013a, 4 de enero). Case 15: Hot water for 25 years (minimum). https://www.theblueeconomy.org/en/cas/cas-15-eau-chaude-pendant-25-ans-minimum
- Camacho Díaz, F. J. (2021). Gerencia sanitaria en pandemia: Una visión emergente redimensionada desde la economía circular. Revista Honoris Causa, 13(1), 53–70. https://revista.uny.edu.ve/ojs/index.php/honoris-causa/article/view/51
- Gifford, R. (2014). Environmental psychology matters. Annual Review of Psychology, 65, 541–579. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010213-115048
- Chun, S., Jung, K., Won, H., & Cha, S. H. (2026). Impact of physical environmental factors on mental health in the hospital: A comprehensive review. Indoor and Built Environment, 35(2), 163–192. https://doi.org/10.1177/1420326X251396419
- Cordoza, M., Ulrich, R. S., Manulik, B. J., Gardiner, S. K., Fitzpatrick, P. S., Hazen, T. M., Mirka, A., & Perkins, R. S. (2018). Impact of nurses taking daily work breaks in a hospital garden on burnout. American Journal of Critical Care, 27(6), 508–512. https://doi.org/10.4037/ajcc2018131
- Besa, R., Angelo, E., Cutroneo, A., Frieman, A., Paliwal, M., & Williams, D. (2023). Effect of nature-themed recharge room on healthcare workers’ level of stress and anxiety. The Journal of Nursing Administration, 53(9), 481–489. https://doi.org/10.1097/NNA.0000000000001319
- Carroll, C., McCray, S., & Utter, J. (2023). Acceptability and feasibility of a hospital-based herb and vegetable garden for health care workers. Journal of Nutrition Education and Behavior, 55(12), 877–883. https://doi.org/10.1016/j.jneb.2023.10.008