Dermatitis atópica, más que una alergia en la piel

El 14 de septiembre se considera el Día Mundial de la Dermatitis Atópica, una ocasión para visibilizar una de las condiciones dermatológicas más frecuentes. En este artículo, la Dra. Natalia Hernández muestra un panorama sobre la enfermedad y su situación en Colombia
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El 14 de septiembre el mundo centra su atención en la dermatitis atópica, una de las enfermedades cutáneas más comunes en la población. Aunque se conoce como una patología que se manifiesta en la infancia, no es infrecuente su aparición o persistencia en la edad adulta. En la actualidad, se estima que la padecen entre un 15 – 20% de niños y entre el 7 -10% de adultos. Sin embargo, la comunidad internacional ha alertado sobre un aumento paulatino de esta condición, sin que haya un rango de edad con mayor predisposición. 

Para un gran número de personas, tanto si se trata de profesionales de la salud o no, la enfermedad es fácilmente identificable. Quienes la padecen experimentan uno o todos estos síntomas: fuerte prurito o rasquiña -exacerbada en algunos casos por el calor o el ejercicio-, aparición de placas rojizas en manos, pies, tobillos, cuello y otras zonas, piel reseca, agrietada, piel sensible e inflamada. Aunque se desconocen las causas específicas que desencadenan esta patología, cada vez hay un mayor conocimiento de la etiología de la enfermedad: se trata de una afección multifactorial producida por la alteración del sistema inmune, microbioma y de la barrera cutánea de los afectados. 

Por otra parte, se relaciona con comorbilidades atópicas: alergias a alimentos, medicamentos o animales, rinitis, asma o fiebre del heno. También se suma la predisposición genética de cada persona. 

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Incluso, de acuerdo con una investigación adelantada en Suiza, se ha llegado a la conclusión de que si uno de los padres sufre la enfermedad o su piel padece de resequedad, la probabilidad de que el hijo desarrolle dermatitis atópica es del 30%. Este porcentaje aumenta al 70% cuando ambos padres presentan una piel atópica. 

La dermatitis atópica no tiene un único rango de edad en el que se manifiesta. Los especialistas diagnostican a bebés, niños en edad escolar, adolescentes y adultos, entre los que se incluyen individuos de la tercera edad. A pesar de que se habla del mismo trastorno, numerosas investigaciones han encontrado ciertas diferencias en su aparición según la edad de la persona afectada: 

  • Lactantes: aparición en mejillas 
  • Infantes: dermatitis en pliegues antecubitales y poplíteos 
  • Adolescencia: cuello, cuero cabelludo, tórax y espalda
  • Adultez: cara, genitales, tórax o manos. También hay casos en los que la aparición se asocia a la ocupación del paciente
  • Vejez: placas generalizadas que requieren una valoración exhaustiva por parte del médico tratante

También se han documentado diferencias raciales en la presentación de la enfermedad. Si bien en algunos estudios no se catalogan como significativas, en la comunidad latina  es frecuente ver lesiones redondeadas o numulares y papulares o tipo prurigo. 

La dermatitis atópica esconde causas más profundas

Ya se ha mencionado que son inciertas las causas específicas de la patología. Sin embargo, los profesionales de la salud la reconocen como una enfermedad multifactorial. Esto quiere decir que, debido al componente genético implicado, los pacientes viven con un sistema inmune comprometido de forma innata o adquirida. De ahí que las personas con dermatitis atópica sean más reactivas ante diferentes estímulos que para otras personas son inocuos. 

En todos los pacientes también se presenta una alteración del microbioma cutáneo. La piel, como el órgano más extenso del cuerpo humano y al igual que otros órganos, alberga a distintos microorganismos que son únicos en cada persona, de forma similar a la huella digital o a las papilas gustativas de la lengua. Pese a que suena contradictorio, estas bacterias deben mantenerse en equilibrio para que la piel permanezca sana. 

Cuando se presentan alteraciones, la piel se vuelve más propensa a desarrollar diversas patologías. Para el caso de la dermatitis atópica, se registra un aumento en las infecciones por estafilococo dorado, situación que se produce por modificación en los lípidos estructurales de la barrera cutánea, y una alteración en el factor humectante natural, lo cual se asocia con la resequedad de la piel la cual es una característica casi universal en los pacientes con dermatitis atópica. 

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Al ser una enfermedad crónica, los pacientes experimentan episodios de mejoría y recaídas que tampoco están asociados a una causa única. Hoy en día, los especialistas han identificado algunos desencadenantes de estos brotes: ambientes secos, el uso de ciertos detergentes, el contacto con algunas sustancias químicas, cambios abruptos de temperatura, estrés y polución. La posibilidad de una recaída es uno de los aspectos que más preocupan a los pacientes, ya que el tratamiento depende de la severidad de esta condición. La clasificación en leve, moderada o severa no solo depende de los síntomas, también comprende el impacto de la dermatitis atópica sobre la calidad de vida del individuo. 

En el caso de los pacientes con dermatitis leve, el tratamiento consiste en la aplicación de cremas antiinflamatorias, hidratación permanente de la piel e identificación de los desencadenantes para evitar un brote. En los casos moderados -cuando ya hay aparición de eczema-, las terapias dependerán de la extensión de las lesiones cutáneas. Pero, se puede formular fototerapia -cámaras de luz  que utilizan un espectro de luz ultravioleta-. Y en los casos severos, se pueden usar medicamentos orales inmunosupresores para tratar la dermatitis atópica. Gracias a los avances de la ciencia, actualmente los especialistas también pueden utilizar un medicamento biotecnológico cuyo mecanismo de acción va dirigido a modular la alteración en la respuesta inmunológica causante de la enfermedad. 

Algunos pacientes pueden caer en el peligro de la automedicación al utilizar por periodos más prolongados los medicamentos formulados por el médico o a toma o aplicación inyectada de corticoides sistémicos, esta práctica es muy peligrosa por los eventos adversos que esto acarrea.

De todos modos, las personas con esta enfermedad deben combinar el tratamiento médico con hábitos de cuidado de la piel. Es decir, el uso permanente de emolientes (neutros y sin aroma),  los cuales ayudan a mantener la piel hidratada, disminuyen las recidivas y el prurito. Evitar las situaciones que generen estrés, el uso de prendas elaboradas con telas suaves (algodón) y el consumo de agua también son aconsejables para mejorar el aspecto externo e interno de la piel. 

Una enfermedad de impacto infravalorado

A pesar de que la mayoría de los casos son leves, todos los pacientes con dermatitis atópica son impactados negativamente por la enfermedad. Por lo general, esta se asocia al prurito, insomnio, alteración en las relaciones, en la vida productiva, ansiedad y depresión, entre otras. El efecto de la patología sobre la vida cotidiana -especialmente en adultos- depende de la severidad con la que se manifieste; es decir, de la visibilización y tipo de las lesiones cutáneas que conllevan a la estigmatización de la persona, extremada sensibilidad y prurito, afectación sobre las relaciones sociales y sexuales. 

Dentro de toda la sintomatología, el prurito es el que más inconvenientes causa sobre los pacientes. En el caso de los niños, de acuerdo con investigaciones internacionales, ellos pueden ser víctimas de matoneo en el colegio por las lesiones causadas por un rascado excesivo y tener una menor capacidad de concentración, resultado de los trastornos del sueño que son provocados por la dermatitis atópica.  

Si es el caso de los adultos, los individuos se alteran y angustian al no poder rascarse frente a otras personas, presentan un bajo rendimiento laboral debido al insomnio y otras alteraciones. Cuando se trata de casos con dermatitis moderada a severa, los pacientes tienen mayor prevalencia de trastornos de comportamiento, ansiedad, depresión, hiperactividad, entre otras, en los casos muy severos se presenta un importante porcentaje de ideación suicida.

Pero estos no son todos los efectos. A nivel internacional se ha estudiado y publicado el impacto económico de la enfermedad, en los que se ha evidenciado que la dermatitis atópica genera costos directos relacionados con la consulta médica, copagos, tratamientos, costos de desplazamiento; costos indirectos asociados días de incapacidad de los pacientes o el tiempo invertido por los padres o acudientes para acompañar a sus hijos en casa o en las consultas y costos intangibles asociados a la incertidumbre o tristeza que puede producirse por el padecimiento de la enfermedad o el no poder ejercer cierta profesión por la posible exacerbación de la dermatitis subyacente.

¿Qué sucede en Colombia con la dermatitis atópica? 

En Colombia, de forma similar a otros países, se presenta un aumento en el diagnóstico de la condición. Por esta razón, desde la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, el Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta y el Instituto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (IETS), se publicaron en 2018 las Guías Colombianas de Dermatitis Atópica. En los documentos se describen lineamientos precisos para el diagnóstico, tratamiento, seguimiento y remisión a  un especialista en pacientes que padezcan esta enfermedad. Las guías pueden ser revisadas por quienes lo deseen, ya que están publicadas en internet con acceso libre aquí.

Además de este importante avance, la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica realizó la primera parte de un estudio para conocer las características de los pacientes con dermatitis atópica moderada a severa, sus signos, sus síntomas, género, edad de inicio y diagnóstico, comorbilidades, escala de gravedad, terapéutica, evolución e impacto evaluado en costos directos e indirectos y alteraciones anímicas asociadas a la dermatitis atópica. En la investigación participan dermatólogos de todo el país y 213 pacientes adolescentes y adultos que también integrarán la segunda parte, ya que serán encuestados en el segundo semestre del año para evaluar la evolución de la enfermedad.

Dentro de los resultados se encontró que no existe diferencia de género, aunque el 53% de casos se dan en el sexo femenino. Existe historia familiar de enfermedad atópica hasta en el 86% de los encuestados, lo cual confirma la importante impronta genética. Además el 83% de los pacientes refiere comorbilidad atópica, especialmente rinitis. 

En otros aspectos, de acuerdo con una escala visual analógica, el promedio del prurito referido por los pacientes es de 7/10, el trastorno del sueño fue calificado en 6/10 y se presenta en el 48% de los pacientes. El 31% refiere antecedentes de trastorno de su estado emocional, especialmente depresión y ansiedad, aunque no necesariamente habían tenido diagnóstico por un especialista,  y el 37% refiere síntomas actuales de depresión y ansiedad. Vale la pena tener en cuenta que 49 de los 213 participantes de esta investigación son adolescentes. En este grupo etario, el padecimiento de dermatitis atópica de moderada a severa se asocia con un importante impacto en la calidad de vida actual y en su vida adulta.

En cuanto a los costos asociados a la enfermedad es interesante resaltar que el 44% de los pacientes invierten entre 200 y 500 mil pesos al mes en el cuidado de su piel, especialmente en emolientes, productos de higiene, tratamientos y atención médica. El 40% ha estado incapacitado.

Respecto a los tratamientos utilizados, el 100% ha utilizado medicamentos tópicos, el 62% – fototerapia, entre el 17 y 28% – terapia sistémica y el 6% medicamentos biotecnológicos. El 63 % de los pacientes ha utilizado corticoides sistémicos y el 37% medicina alternativa. Es importante enfatizar en los eventos adversos serios de los corticoides sistémicos y, aunque en la literatura no se encuentra respaldo para el uso de medicina alternativa, muchos de los pacientes recurren a estos tratamientos cuando no encuentran mejoría o cuando no han podido asistir a una consulta médica especializada.

En el estudio de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, los resultados preliminares son concordantes con la literatura mundial respecto a las comorbilidades, impacto económico, laboral, social y emocional de esta importante y prevalente enfermedad.

El día mundial que visibiliza la dermatitis atópica es una muy buena oportunidad para recordar su importancia, frecuencia, necesidad de un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado junto con mejor acceso a la consulta especializada. De esto depende que esta enfermedad se controle y no deje secuelas físicas y emocionales en los pacientes que la padecen y sus familias.

Para conocer más detalles sobre el panorama de la dermatitis atópica en el país, te invitamos el próximo 16 de septiembre a las 6:00 pm al webinario gratuito Día mundial de la dermatitis atópica,  impacto en la calidad de vida de los pacientes”, en el que la Dra. Natalia Hernández, expresidente de Asocolderma ampliará la información presentada en este artículo. El registro lo puedes completar haciendo clic aquí.

Material para público general, diseñado con fines educativos. La información presentada en este material fue elaborada por Consultorsalud y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante. MAT-CO-2001265 / SEPT 2020

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