El dengue y arbovirosis representan un desafío creciente para los sistemas de salud de las Américas, en un escenario marcado por epidemias de mayor magnitud, circulación simultánea de diferentes virus y expansión geográfica de los vectores. Ante este panorama, los Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aprobaron un marco regional común para fortalecer la vigilancia, prevención, preparación y respuesta frente a estas enfermedades durante la próxima década.
El documento fue adoptado durante el 63.º Consejo Directivo de la OPS y establece una hoja de ruta para el periodo 2026-2035. La estrategia busca fortalecer las capacidades de los países frente a la creciente complejidad epidemiológica y promover una respuesta integrada que articule vigilancia, laboratorios, servicios de salud, control vectorial, comunicación de riesgo, participación comunitaria y preparación ante epidemias.
Las Américas enfrentan una mayor complejidad frente a las arbovirosis
La aprobación de la estrategia ocurre después de una década caracterizada por epidemias de dengue cada vez más frecuentes y extensas. En 2024, las Américas registraron más de 13 millones de casos de dengue y más de 8.400 muertes, cifra que la OPS identifica como la mayor epidemia de dengue documentada hasta ese momento.
La región también ha enfrentado importantes brotes de chikunguña, la expansión geográfica del virus Oropouche fuera de sus áreas tradicionales de transmisión y un aumento de casos de fiebre amarilla en nuevas zonas geográficas. La circulación simultánea de diferentes arbovirus se combina con factores climáticos, ambientales, sociales y de movilidad poblacional que incrementan la complejidad de la respuesta sanitaria.
La estrategia plantea, por ello, fortalecer capacidades que permitan anticipar riesgos y actuar de manera más temprana frente a brotes y epidemias. La OPS señala que el objetivo es avanzar desde respuestas predominantemente reactivas hacia enfoques más anticipatorios y territoriales, apoyados en una mayor integración de información epidemiológica, entomológica, virológica y de laboratorio.
Cuatro líneas de acción orientarán la respuesta regional
El nuevo marco establece cuatro líneas de acción prioritarias para fortalecer la prevención y el control de las enfermedades arbovirales en los países de las Américas.
- Gestión integrada del riesgo arboviral, con acciones orientadas a fortalecer la preparación y anticipación frente a los riesgos.
- Mejora de la vigilancia epidemiológica, entomológica y virológica, mediante una mayor integración de información para fortalecer los sistemas de alerta temprana.
- Fortalecimiento de los sistemas de salud, especialmente en la detección temprana y la atención clínica frente a brotes y epidemias.
- Modernización del manejo integrado de vectores, mediante enfoques sostenibles e innovadores.
La integración de estos componentes busca mejorar la evaluación de riesgos y facilitar una toma de decisiones más oportuna. La estrategia también incorpora las lecciones obtenidas durante la última década y plantea fortalecer la coordinación entre vigilancia, laboratorios, servicios de salud y control vectorial.
¿Qué tecnologías incorpora la nueva estrategia para el control vectorial?
La estrategia regional incorpora herramientas innovadoras para el manejo integrado de vectores. Entre ellas se encuentra el uso de mosquitos con la bacteria Wolbachia, que reduce su capacidad para transmitir virus, así como la liberación de mosquitos irradiados.
El documento también fortalece la vigilancia colaborativa y el uso de herramientas digitales. A esto se suma el enfoque de Una Sola Salud, que reconoce la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental y plantea la necesidad de una respuesta articulada frente a las enfermedades arbovirales. La OPS señala que estas herramientas hacen parte de una estrategia orientada a mejorar la capacidad de los países para anticipar riesgos, fortalecer la vigilancia y responder de manera integrada ante amenazas emergentes.
¿Cómo se implementará la estrategia regional durante la próxima década?
La OPS brindará cooperación técnica a los países y territorios de la región para apoyar la implementación del nuevo marco aprobado por los Estados Miembros. Como referencia técnica y metodológica utilizará la Estrategia de Gestión Integrada para la Prevención y el Control de las Enfermedades Arbovirales en las Américas 2026-2035, conocida como EGI-Arbovirus.
El seguimiento de los avances se realizará mediante informes regionales programados para 2031 y 2036. De esta manera, la estrategia establece una hoja de ruta de largo plazo para fortalecer las capacidades regionales de vigilancia, prevención, preparación y respuesta frente al dengue y otras enfermedades arbovirales durante el periodo 2026-2035.


