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Opinión

Corrupción en el Sector Salud

Considero que, si bien los médicos hemos hecho parte del ecosistema de corrupción nacional, no puede convertirse este antecedente en la justificación para bloquear el relacionamiento virtuoso y transparente entre los actores del sector. (OPINIÓN).

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La corrupción es sin duda el mayor problema que enfrentan las sociedades. Los costos estimados generados por prácticas corruptas son inimaginables, para la unión europea se calculan en 56 billones de dólares al año; en nuestro país se habla de 50 billones de pesos al año.

Desconozco las variables de estos cálculos en detalle, pero no hace falta ser economista para intuir que generan un impacto profundo en la inversión social, pero además que es un excelente negocio.

Para que un acto humano de intercambio (como el soborno) se constituya o sea percibido como un acto de corrupción debe tener estas tres características:

  • Debe existir una parte que corrompe y una parte que acepta, pero el beneficio obtenido debe ser uno que no está permitido para otro(s) en circunstancias normales.
  • Los participantes de este intercambio deben “negociar” elementos que están fuera de las normas sociales y que en circunstancias normales quien lograse estos privilegios debería ser castigado.
  • El acto corrupto debe ser dependiente de entidades sociales que bajo condiciones normales gozan de credibilidad y ostentan autoridad.

De acuerdo con lo anterior, la corrupción es percibida por las personas como el “secuestro” intencional de un ente social (bien sea sistema, organización o institución) para el beneficio de un grupo minoritario. Por este motivo estos actos generan repulsión, ya que representan la hipocresía y los comportamientos oportunistas en las relaciones de confianza construidas en las sociedades modernas, especialmente en el hemisferio occidental.

La corrupción es tan antigua como el hombre mismo, y –atención con esto- siempre se ha percibido como una experiencia caótica y casi existencialista de deterioro social.

Quizás en este mundo moderno interconectado y dependiente de las redes sociales la sensación de congoja comunitaria se sienta con mayor fuerza y haya una tendencia a mayor repulsión.

Las principales causas de persistencia de la corrupción son:

  • La naturaleza de los entes sociales (entendidos nuevamente como sistemas, organizaciones o instituciones) los hace profundamente corruptibles debido a su complejidad intrínseca y además a la facilidad de incorporar prácticas poco éticas en el ADN institucional sin que necesariamente se noten. Topográficamente la corrupción puede permear a estos entes de adentro hacia fuera, de afuera hacia dentro o en forma bidireccional. Entre más compleja sea una organización más alto es el riesgo de estas prácticas (¿les suena el sector público?).
  • La naturaleza humana. De acuerdo con el modelo de Bourdieu sobre los habitus y los campos. Los habitus son el complejo de patrones hereditarios y adquiridos que nos distinguen como individuos (oportunidades, inteligencia, sentido moral, etc) y los campos son los entes sociales en las cuales nos movemos y progresamos en nuestras vidas. Esto explicaría en parte que aquellos con habitus sociopáticos tengan la tendencia a buscar campos con oportunidades de corrupción. Lo llamativo es que debido a una alineación (inconsciente) entre los habitus y los campos de los rasgos sociopáticos, estos individuos tienden a tener un excelente desempeño en dichos entes sociales.  Esto explicaría por qué frecuentemente son corruptas personas reconocidas como de alto desempeño profesional. (Little, 2018).

la corrupción en el sector

En el sector salud las cifras de corrupción también son alarmantes. Se estima que 3 a 10% del gasto nacional en salud puede irse en manos de los corruptos. Las agencias de salud europeas han creado la HFCN (Red Europea para el Fraude y la Corrupción en Salud), como un intento por frenar la pérdida de recursos derivados de estos actos.

Dentro de los conceptos generados por esta red respecto a la corrupción en el sector hay varios elementos que vale la pena mencionar.

Existe una categoría de actos asociados a la atención en salud que transitan por diferentes niveles así:

Todas estas categorías de actos las vemos frecuentemente en la prestación de servicios de salud, pero excepto los actos corruptos, los demás pueden superponerse entre sí y hacerse inclusive normales dentro del paisaje del sector.

Esta misma red ha clasificado los actos corruptos en los servicios de salud en una tipología que involucra a todos los actores del sistema.

Los más importantes actos de corrupción encontrados en el sector salud son:

Estos actos de corrupción usualmente son individuales, pero la corrupción puede clasificarse también como institucional cuando se reciben beneficios dirigidos a los objetivos de la empresa y no solo al aprovechamiento individual. La segunda es más difícil de detectar ya que a diferencia de la corrupción individual en donde la línea de base es la ley, en la institucional no hay puntos de partida claros. Quizás los códigos de ética corporativa sean los análogos a la ley en estos casos.

Dado lo anterior, y teniendo en cuenta que es un problema complejo y sistémico (social de hecho), las medidas tendientes a disminuir los niveles de corrupción en el sector salud deben tener un enfoque integrativo de individuos y actores sociales.

Sin embargo, los datos publicados por la colección Cochrane en 2016 respecto al impacto de estas medidas en los servicios de salud son francamente desalentadoras (Cochrane Database of Systematic Reviews 2016, Issue 8. Art. No.: CD008856.)

Las medidas que mayor potencial de impacto tienen son:

  • Implementación de sistemas de información que generen trazabilidad sobre las dinámicas de los actores (¿les suena MIPRES o la resolución de transferencias de valor?).
  • Guías institucionales que modulen el relacionamiento con la industria farmacéutica (especialmente de los prestadores).
  • Optimización del sistema de control interno en los hospitales y EPS públicas.
  • Reducción de incentivos a los pagos informales dentro del sector (pagos negociados “por debajo de la mesa”).
  • Optimización del sistema de información de los recobros y reembolsos.

Adicionalmente incluiría el fortalecimiento de los códigos de ética profesionales por parte de las asociaciones científicas, facultades de medicina y empresas del sector con sanciones sociales y profesionales severas para quienes incurran en estas prácticas.

Considero que, si bien los médicos hemos hecho parte del ecosistema de corrupción nacional, no puede convertirse este antecedente en la justificación para bloquear el relacionamiento virtuoso y transparente entre los actores del sector.

Los médicos, quienes en su gran mayoría ejercemos nuestra actividad clínica, quirúrgica y/o administrativa basados en nuestros principios, debemos ser los primeros vigilantes de este tipo de actos y los últimos en aceptarlos. Bienvenidas las plataformas de seguimiento, las regulaciones de las transferencias de valor y demás, pero además bienvenidas también todas las medidas que continúen fortaleciendo nuestra autonomía y autoregulación. “Quien nada debe, nada teme”.

Opinión

Modelo Exponencial en Cáncer – Parte Final

Iniciamos esta parte final con el Propósito de Transformación Masiva (PTM), en el cual se basa el modelo exponencial en cáncer (OPINIÓN).

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Iniciamos esta parte final con el Propósito de Transformación Masiva (PTM), en el cual se basa el modelo exponencial: “El cáncer como condición clínica es una oportunidad para brindar mejores experiencias de vida y transformarlo en una sinergia ganadora, disruptiva, humana y ética con ayuda de la tecnología y el soporte institucional”. 

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Transformación preconcebidos

De esta forma hay conceptos preconcebidos que deben transformarse:

  1. El cáncer no es un diagnóstico, es un momento de vida.
  2. Este no lleva consigo la tragedia sino la oportunidad
  3. El cáncer no puede ser sombrío, hay que volverlo alegría
  4. Curar no es el único desenlace, pero vamos por el sí lo creemos posible
  5. Nos importa dar lo mejor, queremos dar lo máximo ¿Qué soñamos con un modelo exponencial en cáncer?
  6. Deestigmatizar el cáncer
  7. Equlibrar el miedo
  8. Entregar servicios de salud como no se hace antes
  9. Desaparecer las barreras físicas
  10. Travesías innovadoras del paciente
  11. Mediciones que importan, indicadores que sirven y valores cocreados.
  12. Arquitectura biodigital al servicio de la transformación

evolucionar a ese modelo

¿Cómo se evoluciona a este modelo? Usamos la palabra “evolucionar”, porque en el modelo exponencial se usa la tecnología no para desarrollar una nueva máquina sino para humanizar realmente la atención del paciente, generar un cambio disruptivo en la percepción de esta enfermedad y centrarnos en una atención integral y en la armonización del paciente durante su diagnóstico, es entonces -con lo loco que suena- utilizar la tecnología para humanizar el cáncer.

Para esta transformación masiva propuesta es crítico potenciar las 4 Cs del médico, descritas por Nirav Shah: Pensamiento CRÍTICO para evaluar el contexto del paciente, COMUNICACIÓN para ir más allá de la consulta captando el cambio de la vida del paciente en cuanto a la enfermedad, la COLABORACIÓN al entender que no puede ser solo el medico contra todo, si no que hay diferentes agentes que intervienen en el proceso (hermanos, padres, enfermeras, etc). Y finalmente CREATIVIDAD para traer nuevas soluciones a los problemas que vayan surgiendo.

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Una vez aclaramos la importancia del médico para la evolución de la medicina hacia un modelo exponencial podemos centrarnos en como abordaremos E: entorno del paciente y el P: paciente para aumentar nuestra x, y darle un valor exponencial a la medicina y tratamiento del cáncer. 

Atención del paciente y su entorno

Para este propósito transformador, el modelo abordará el paciente y su entorno a través de:

  1. Interfaces innovadoras: Asistentes médicos de inteligencia artificial y en el intercambio de información a distancia.
  2. Cuadros de mando persuasivos: Plataforma de analítica avanzada para el tratamiento del cáncer.
  3. Mejora de procesos y experimentación rápida: Metodología Fast Lean, optimización de procesos “in situ” y en tiempo real.
  4. Autonomía: Gobierno clínico creativo
  5. Tecnologías sociales: integración de la comunidad y las partes interesadas.

Resultados del modelo

Con esto en mente, los resultados esperados del modelo son:

  1. Personal a demanda: Una dinámica de personal basada en las necesidades de pacientes, familias, equipo e institución. Dinámicas de entrada y salida de funciones más que de funcionarios. 
  2. Comunidad y multitud: Valorar la creación y las redes comunitarias de cáncer.
  3. Analítica y algoritmos avanzados: analítica predictiva y redes neuronales centradas en una nueva generación, adquisición y uso de nuestros datos clínicos-administrativos. Esperamos crear y medir nuevos indicadores claves de rendimiento (KPIs) en cáncer.
  4. Activos apalancados: Una nueva dinámica de cadena de valor para la atención del cáncer.
  5. Compromiso disruptivo: Nuevos roles para cada miembro del personal y los clientes.

El modelo debe finalizar constituyéndose en el tejido para una plataforma de cadena de bloques (blockchain) sectorial que permita a través de contratos inteligentes el desarrollo de transacciones de todo tipo, el intercambio de información en tiempo real, la gestión administrativa in cloud (invisible para pacientes) y prestaciones innovadoras con generación de datos para analítica avanzada que permita medir el modelo pero a la vez generar planeación inteligente del cuidado. Este sería el efecto exponencial de este nuevo enfoque de entrega de servicios de salud.

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Opinión

La Insoportable Levedad del Ser Médico

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A todos alguna vez nos absorbió ese monstruo al que llamamos ciencia. El mismo leviatán que nos desvía frecuentemente de aquella realidad que pretendemos conocer y a veces transformar.

Pero, en el modelo hipotético-deductivo y horizontal de pensamiento que aprendemos los médicos no hay cabida para el fracaso y el error.  Nos aterra la cercanía del caos y el mundo de lo desconocido y nos defendemos con lo que Estanislao Zuleta definió maravillosamente como la ‘no reciprocidad lógica‘, es decir lo malo que generamos se debe a la circunstancialidad y los errores del otro a su esencialidad. Nos cuesta reconocer que somos humanos, imperfectos y estúpidamente soberbios.

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Cuando me encuentro con mis estudiantes, veo en sus ojos el anhelo del conocimiento pragmático, de los detalles de la molécula, del conocer el cataclismo fisiológico de la enfermedad. No lo niego, es fascinante, pero mi siguiente pregunta siempre es el para qué. ¿Entregamos valor en lo que hacemos?, o es un simplemente un anhelo de superioridad intelectual, de saber que sabemos y pretender que estamos más allá de los niveles básicos de pensamiento. Cuanta vanidad tenemos, y cuanto sufrimiento nos hace falta.

“Debemos partir de un hecho fundamental: los médicos intervenimos en la vida y en la muerte, los dos procesos biológicos más complejos e imperfectos de la naturaleza. ¿Cómo podemos asegurar algo en esa hecatombe? Quién ha dicho que, en medio de tantas variables independientes, de tantas incertidumbres sin remedio, alguna de nuestras intervenciones tendrá realmente un impacto en la travesía del ser.

Sí claro, me dirán que hemos transformado tendencias, que la mortalidad infantil y la esperanza de vida han mejorado sustancialmente, que las vacunas han erradicado enfermedades y que los tratamientos que hoy tenemos en cáncer están brindando respuestas nunca antes vistas.

Pero, ¿la sociedad lo entiende?, no veo ningún nivel concordante de reciprocidad. Esto casi que es una ilusión terapéutica.

Y después de navegar por las aguas del “conocimiento”, de sacrificar horas de sueño y calidad de vida llegamos a la conclusión de que el impacto de lo que hacemos no está ligado a la cantidad de lo que sabemos sino a la materialización de lo que somos. Es cuando, después de todo, es más valioso ese imperfecto ser que habla, que entiende, que siente y que comunica que el que lucha por hacerse visible, por publicar y por tener mayor reconocimiento. Y la soledad de la hegemonía intelectual es una realidad.

Agobiados entre burocracia, fallas del sistema, reprocesos e ineficiencias ahí estamos, pensando que somos grandes, que constituimos el pivote de un macromercado que hace rato nos dio la espalda o peor aún se dio cuenta de nuestras múltiples debilidades.

Entonces ¡¿Qué nos queda?!. Increíblemente nos queda hacer una buena lectura de las dinámicas, una especie de adivinación del futuro de nuestro arte tecnológico llamado medicina. Nuestra fortaleza reside sin duda en nuestra capacidad técnica, pero es nada sin las sinergias adecuadas y sin un enfoque diferente.

Entregar medicina sin hacerlo exponencialmente no solo es aburrido e inútilmente fatuo sino también anacrónico.

Nuestros pacientes han cambiado. Ellos esperan hoy más que un imponente doctor una especie de coach de salud. Un ser humano palpable y asertivo. Ese es el verdadero gradiente competitivo de quienes nos sentamos al frente hoy y quienes debemos sentarnos al lado mañana.

Sin duda me dirán que deliro, que la realidad supera las buenas intenciones y que al final del día hay que ver muchos pacientes, llenar muchos formatos, proteger el puesto de trabajo y bajar la cabeza ante las hegemonías propias del sistema. Claro, y por eso el título del escrito, pero como dice Kundera “…el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: sólo aquello que es necesario, tiene peso; sólo aquello que tiene peso, vale”.

Seamos capaces de aceptar esta impertinente imperfección para generar un nuevo pensamiento, para lateralizar nuestras ideas, para encontrar salidas creativas al tedio agobiante de la rutina, para creer y soñar, pero también para equivocarnos felizmente y fracasar una y otra vez sin miedo a deshonrar ese M.D. que un día soñamos y que a tantos parece baldío.

Hagamos que esto realmente valga la pena.

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Contenido Exclusivo

EL REGRESO TRIUNFAL DE LA INTEGRACIÓN VERTICAL EN EL SECTOR SALUD

“Es fácil concluir, entonces, que lo que quería el legislador era prohibir que las EPS contrataran, directamente o a través de terceros, con IPS de su propiedad, más del 30% del valor del gasto en salud. No otra cosa puede inferirse del término “propias IPS”. Afirmó Morales.

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"Es fácil concluir, entonces, que lo que quería el legislador era prohibir que las EPS contrataran, directamente o a través de terceros, con IPS de su propiedad, más del 30% del valor del gasto en salud. No otra cosa puede inferirse del término “propias IPS”. Afirmó Morales.
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