Avances de la vacuna ARNm contra Citomegalovirus o CMV

Avances de la vacuna ARNm contra Citomegalovirus o CMV
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Aunque actualmente, no existe ninguna vacuna autorizada contra el citomegalovirus o CMV, se han hecho muchos intentos de desarrollar una en los últimos 50 años, afortunadamente la tecnología de vacunas de ARN mensajero o ARNm que se utilizó para desarrollar con éxito vacunas contra COVID-19 ha inspirado un nuevo y prometedor enfoque para el desarrollo de vacunas contra el CMV, afirma la Dra. Chrissie Jones, catedrática asociada de enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Southampton y del Hospital Universitario de Southampton, en el Reino Unido.

En medio de una entrevista publicada por la revista Medscape, la Dra. Jones asegura que parte de las dificultades para desarrollar una vacuna segura y eficaz contra el CMV ha sido la complejidad del propio virus, incluido su gran genoma rodeado por una envoltura externa que contiene al menos 19 proteínas.

Desde la década de 1970, las vacunas de microorganismos vivos atenuados podían inducir anticuerpos en concentraciones similares a las de la infección natural. Sin embargo, seguían siendo insuficientes para prevenir las infecciones primarias o secundarias por CMV en mujeres con niños pequeños.

Ya en los años 80 y 90, los investigadores evaluaron vacunas de subunidades recombinantes que incorporaban la glicoproteína B de superficie del CMV, que ayuda al virus a entrar en las células. Si bien las vacunas de subunidades inducían una mayor respuesta de anticuerpos que la infección natural, la inmunidad duraba poco. Y solo proporcionaban una protección modesta a las adolescentes y mujeres seronegativas.

En una sola vacuna de ARNm pueden incluirse múltiples ARNm que codifican para múltiples proteínas víricas. Esto permite producir con éxito antígenos multiméricos complejos, lo que es más difícil de conseguir con las tecnologías tradicionales.

Según afirma la experta “la mayor parte de la atención se ha centrado en el desarrollo de vacunas contra el CMV que contengan inmunógenos además de la glicoproteína B. Concretamente, el complejo pentamérico de la superficie del CMV que está formado por 5 proteínas diferentes y es decisivo para la entrada del virus en las células huésped”.

Se ha demostrado que el pentámero induce muchos más anticuerpos neutralizantes que la glucoproteína B por sí sola. Y tanto el pentámero como la glucoproteína B son esenciales para que el CMV infecte las superficies epiteliales de barrera y acceda al organismo, lo que constituye el primer paso de la infección por CMV.

Se están estudiando varias plataformas de vacunas dirigidas al complejo pentamérico. La vacuna contra el CMV más avanzada en cuanto a ensayos clínicos es una vacuna de ARNm, la cual combina seis cadenas de ARNm, cinco de las cuales codifican las subunidades proteínicas del complejo pentamérico. La sexta cadena de ARNm codifica la glicoproteína B.

La Dra. Jones agrega que en un estudio de fase 2, el ARNm-1647 demostró una fuerte inmunogenicidad tanto en participantes seronegativas como positivas al CMV “ahora se está realizando un ensayo de fase 3 para evaluar la seguridad y eficacia de la vacuna en la prevención de la infección primaria por CMV en mujeres seronegativas en edad de procrear”.

También se están estudiando vacunas contra el CMV basadas en la cepa AD169. Esta, recientemente se ha puesto a prueba en un ensayo clínico de fase 2 una vacuna contra el CMV de replicación defectuosa, denominada V160. La V160 fue bien tolerada e inmunógena en mujeres seronegativas al CMV en edad de procrear, pero la eficacia fue sólo del 42% en el grupo que recibió tres dosis y del 32% en el grupo que recibió dos dosis. El desarrollo posterior parece haberse estancado.

Una de los principales retos que enfrentan actualmente los investigadores es sobre ¿cuál es la población elegible como objetivo óptimo y el mejor momento para la vacunación contra el CMV? La Dra. Jones afirma que dirigir la vacunación a las mujeres en edad de procrear tiene sentido, dado que la prevención de la infección por CMV durante el embarazo evitaría la infección congénita por CMV.

Sin embargo, un reto de este enfoque es cuándo administrar la vacuna. La vacunación poco antes del embarazo conferiría la máxima protección inmunitaria durante el primer trimestre. Pero muchos embarazos no son planificados. Esto es especialmente cierto en las mujeres de los países en desarrollo y los entornos socioeconómicos más bajos. Además, la mayoría de las mujeres no suelen buscar atención previa a la concepción.

La administración de la vacuna a todas las mujeres en edad de procrear resolvería el problema de la sincronización con el embarazo. Pero este enfoque sólo funcionaría si la respuesta inmunitaria generada por la vacuna fuera tan duradera que cubriera un periodo de fertilidad de 20 o 25 años. También podrían administrarse dosis de refuerzo, pero sería necesario que la inmunogenicidad persistiera por un periodo aceptable.

Sin embargo, esto no excluye vacunar a los niños pequeños para evitar que contraigan una infección primaria por CMV, se puede evitar que excreten CMV y lo transmitan a sus madres o cuidadores. Además, la vacunación contra el CMV podría añadirse a los programas sistemáticos de inmunización infantil, lo que garantizaría una cobertura generalizada.

Vacunar a los niños para proteger a los padres no es algo sin precedentes: actualmente vacunamos a los niños contra la rubéola. Sin embargo, como en el caso del CMV, la finalidad no es proteger al niño, sino evitar que transmitan el virus a las mujeres embarazadas.

Así las cosas, uno de los mayores retos es inducir una inmunidad duradera tanto en las mujeres seropositivas como en las seronegativas “si realmente queremos prevenir la infección congénita por CMV, una vacuna debe ser eficaz contra la infección primaria, la reactivación y la infección secundaria por otra cepa de CMV” menciona la Dra.

Además, agrega que “la vía más prometedora parece la expresión de varios antígenos en una sola vacuna, que podría garantizarse mediante vacunas vectoriales y vacunas de ARNm, capaces de estimular más zonas del sistema inmunitario”.

Dados los desafíos asociados con el uso de medicamentos antivirales y que aún no se dispone de una vacuna eficaz, el abordaje de la infección congénita por CMV actualmente debe centrarse en la reducción del riesgo. Puesto que la principal fuente de infección primaria por CMV en mujeres embarazadas es la transmisión viral por parte de los niños pequeños, la forma más eficaz de reducir el riesgo de infección congénita por CMV es minimizar el contacto directo con su saliva u orina.

¿Qué es el citomegalovirus?

El citomegalovirus es un género de herpesvirus dentro de la subfamilia Betaherpesvirinae, de la familia Herpesviridae. Su nombre alude al aumento de tamaño que se observa en las células infectadas producto del debilitamiento del citoesqueleto. Se hallan en muchas especies de mamíferos.

Este género incluye el herpes humano conocido como HHV-5 (Human HerpesVirus 5), que es una de las principales causas de mononucleosis infecciosa. Los CMV principalmente atacan a las glándulas salivales y su infección puede ser grave o fatal para los pacientes que sufren inmunodeficiencia y para los fetos durante el embarazo . Una vez que contraes la infección, el citomegalovirus permanece en tu cuerpo de por vida. La mayoría de las personas no saben que tienen citomegalovirus porque raramente causa problemas en personas sanas.

Si estás embarazada o si tu sistema inmunitario está debilitado, el citomegalovirus es motivo de preocupación. Las mujeres que desarrollan una infección activa por citomegalovirus durante el embarazo pueden transmitir el virus a sus bebés, quienes podrían experimentar síntomas. En las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados, como las que han tenido un trasplante de órganos, médula ósea o células madre, una infección con citomegalovirus puede ser mortal.

El citomegalovirus se propaga de una persona a otra a través de los fluidos corporales, como la sangre, la saliva, la orina, el semen y la leche materna. No tiene cura, pero hay medicamentos que pueden ayudar a tratar los síntomas.

Sintomatología del Citomegalovirus

La mayoría de las personas sanas que están infectadas con el citomegalovirus pueden no experimentar ningún síntoma. Algunos experimentan síntomas de poca importancia. Las personas que tienen más probabilidades de experimentar signos y síntomas del citomegalovirus incluyen:

  • Los recién nacidos que se infectaron con citomegalovirus antes de nacer (citomegalovirus congénito).
  • Bebés que se infectan durante el nacimiento o poco después (citomegalovirus perinatal). En este grupo se incluyen los bebés infectados por la leche materna.
  • Las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados, como las que han tenido un trasplante de órganos, médula ósea o células madre, o las que están infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

La mayoría de las personas saludables que se contagian citomegalovirus presentan pocos síntomas o ninguno. Al infectarse por primera vez, algunos adultos pueden tener síntomas similares a la mononucleosis infecciosa, como fatiga, fiebre, dolor de garganta, dolores musculares,

En el caso de las personas con sistemas inmunitarios debilitados, la infección por citomegalovirus puede ser grave o incluso mortal. Las personas que se han sometido a trasplantes de células madre o de órganos parecen ser quienes corren mayor riesgo.

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