Por: María Fernanda Velasco, Directora Médica Pfizer Colombia
Pese a que, por muchos siglos, la historia y sus actores han relegado a la mujer a un papel secundario dentro de la vida social y productiva de las civilizaciones, hoy en día el mundo es distinto, pues, las mujeres conocemos aún más nuestros derechos y estudiamos y trabajamos con ahínco para tener mayor presencia académica, profesional, laboral y social.
No obstante, sigue existiendo un desbalance de género cuando se hace un análisis de la participación de las mujeres en el campo de la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), las brechas persisten entre hombres y mujeres en este sector clave para el desarrollo.
Así como lo indica la Organización Panamericana de la Salud, las mujeres están subrepresentadas en las posiciones de liderazgo y gobernanza en el sector de la salud en América Latina, y a pesar de que representan aproximadamente el 72,8% del personal sanitario y el 87% del personal de enfermería, ocupan menos del 30% de los cargos directivos. Lo que determina que, al ritmo actual de progreso, la región tardará 53 años en alcanzar la plena paridad en la toma de decisiones.
Aún queda mucho por hacer para abordar los obstáculos que enfrentan las mujeres para participar de las disciplinas STEM en la región, especialmente a medida que la tecnología y la inteligencia artificial han ido ganando protagonismo en la economía global. Es de reconocer que en América Latina y el Caribe el logro de la paridad en la educación STEM sigue estando lejos, pues, se estima que cerca del 41% de los graduados en estas disciplinas son mujeres.
De ahí que el 11 de febrero se celebre el Día Mundial de la Mujer Médica, una fecha creada para reconocer el rol que ha venido desempeñando la mujer en el área de la medicina y como tributo especial a la doctora Elizabeth Blackwell por ser la primera mujer en el mundo en recibir este título, y luego poder ejercer tan loable profesión para el beneficio de la humanidad.
Hoy celebro el honor de ser mujer y médica, una profesión que exige entrega, pasión y compromiso, reconociendo que las mujeres médicas no sólo enfocamos nuestros conocimientos a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades, sino que transformamos vidas, brindando esperanza y luchando por un mundo más justo, equitativo y saludable para todos.
Superando barreras y luchando contra estereotipos, el esfuerzo y la dedicación de las mujeres en la medicina es un legado de conocimiento y empatía al servicio de la salud ¡Bienvenida la presencia de las mujeres en el campo de la ciencia!