Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) estima que más de 66.000 casos de tuberculosis en personas con VIH podrían evitarse mediante la administración de tratamiento preventivo sin una prueba previa de infección tuberculosa, durante un horizonte de simulación de 17 años. La investigación comparó tres estrategias de prevención y encontró diferencias significativas tanto en su capacidad para reducir la aparición de tuberculosis activa como en los costos y beneficios económicos para el sistema de salud colombiano.
De acuerdo con la investigación divulgada por la Universidad Nacional de Colombia, desarrollada por Nicolás Currea Carrillo, químico farmacéutico y magíster en Epidemiología Clínica de la institución, las intervenciones preventivas podrían generar beneficios económicos superiores a sus costos desde determinadas perspectivas de financiación. Sin embargo, los resultados también evidencian diferencias entre los recursos que deben invertir los actores del sistema y los beneficios que reciben, un aspecto relevante para ampliar el acceso a la prevención en Colombia.
Tres estrategias para prevenir la tuberculosis en personas con VIH: ¿cuál evitaría más casos?
La investigación evaluó tres alternativas de prevención frente a la atención habitual: el uso de la prueba de tuberculina, el ensayo de liberación de interferón gamma (IGRA) y la administración de tratamiento preventivo sin exigir previamente una prueba de infección tuberculosa.
Los resultados del modelo matemático mostraron diferencias en el número de casos de tuberculosis activa que podrían evitarse durante los 17 años de simulación.
| Estrategia preventiva | Casos potencialmente evitables |
|---|---|
| Tratamiento preventivo sin prueba previa de infección tuberculosa | Más de 66.000 |
| Prueba IGRA seguida de tratamiento preventivo según la estrategia evaluada | 30.772 |
| Prueba de tuberculina seguida de tratamiento preventivo según la estrategia evaluada | 14.187 |
Fuente: Universidad Nacional de Colombia. Proyecciones del modelo epidemiológico frente a la atención habitual. No corresponden a casos efectivamente prevenidos.
La estrategia sin prueba previa presentó el mayor impacto potencial en la reducción de casos. Por su parte, IGRA superó a la tuberculina en los resultados proyectados, una diferencia relacionada con su desempeño para identificar la infección tuberculosa en personas con VIH. Estos hallazgos deben interpretarse dentro de los supuestos del modelo y no como resultados de una intervención clínica realizada sobre la población colombiana.
Modelo epidemiológico de 17 años: así se evaluó la prevención de tuberculosis
Para desarrollar el análisis, Currea Carrillo construyó un modelo matemático que combinó un árbol de decisiones y una cadena de Markov. Estas herramientas permiten representar diferentes escenarios de atención y estimar la evolución de los pacientes a lo largo del tiempo, incluyendo la progresión desde la infección tuberculosa hasta la enfermedad activa.
La investigación utilizó evidencia científica de estudios previos y registros nacionales de atención y costos sanitarios. Entre las variables consideradas estuvieron el desempeño de las pruebas diagnósticas, el riesgo de progresión a tuberculosis activa, los costos de las intervenciones preventivas y los gastos asociados al tratamiento de la enfermedad.
El horizonte de evaluación fue de 17 años, con una tasa de descuento anual del 5 % para expresar en valores presentes los costos y beneficios futuros. Además, el investigador realizó un análisis de sensibilidad que identificó el riesgo de progresión desde la infección tuberculosa hasta la enfermedad activa como una de las principales fuentes de incertidumbre. Esto significa que las estimaciones dependen, entre otros factores, de la probabilidad de que una persona con infección tuberculosa desarrolle la enfermedad, por lo que los resultados no deben interpretarse como predicciones definitivas.
Prevención de tuberculosis: beneficios económicos para aseguradoras y diferencias con el Ministerio de Salud
Uno de los hallazgos centrales corresponde a la distribución de los beneficios económicos. El estudio examinó las intervenciones desde tres perspectivas: la sociedad, el Ministerio de Salud y Protección Social y las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB).
Desde la perspectiva social, que incorpora costos médicos y gastos asumidos por las personas, las tres estrategias generaron beneficios superiores a sus costos. El mismo resultado se observó desde la perspectiva de las aseguradoras de salud. Sin embargo, ninguna de las alternativas resultó económicamente favorable frente a la atención habitual desde la perspectiva del Ministerio de Salud, de acuerdo con los parámetros del modelo.
La evaluación también identificó diferencias en los costos diagnósticos. La tuberculina presentó valores estimados de entre $27.000 y $33.000 por prueba, mientras que IGRA podía alcanzar los $350.000 por paciente. Aunque esta última implica un mayor costo diagnóstico, el estudio señala que ofrece un mejor desempeño en personas con VIH, particularmente cuando existe inmunosupresión.
La diferencia entre perspectivas económicas indica que una intervención puede representar beneficios para el conjunto de la sociedad o para las aseguradoras, sin generar el mismo balance para todas las entidades financiadoras. Por ello, la evaluación de estas estrategias exige considerar tanto sus efectos sanitarios como la distribución de los costos de implementación.
Colombia enfrenta brechas en el diagnóstico y tratamiento preventivo de tuberculosis
La investigación también expone dificultades en el acceso a los servicios preventivos. Según los datos presentados por la UNAL, en Colombia apenas el 59,62 % de las personas con VIH accede al diagnóstico de infección tuberculosa latente, mientras que el 42,15 % recibe tratamiento preventivo.
Estas brechas adquieren relevancia en un contexto de aumento de los casos de tuberculosis. De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Salud (INS) citadas por la universidad, en 2025 se registraron 22.193 casos de tuberculosis en Colombia, un incremento del 4,6 % frente a 2024. Este registro corresponde al total de casos de la enfermedad y no exclusivamente a personas con coinfección por VIH.
El investigador estima que aproximadamente nueve de cada diez pruebas utilizadas para detectar infección tuberculosa latente en el país corresponden a tuberculina, mientras que una de cada diez es IGRA, con mayor presencia de esta última en el sector privado. Esta distribución plantea desafíos para la detección de la infección en personas inmunosuprimidas, debido a que la tuberculina puede producir resultados falsamente negativos. La dificultad radica en que una infección no identificada puede retrasar el acceso a intervenciones preventivas cuando estas dependen del resultado diagnóstico.
Como contexto, CONSULTORSALUD ha documentado previamente los desafíos de la tuberculosis pulmonar para el sistema de salud colombiano, relacionados con los determinantes sociales, las condiciones clínicas de riesgo y la capacidad de respuesta de aseguradores y prestadores.
¿Es necesario realizar una prueba IGRA antes de iniciar el tratamiento preventivo de tuberculosis?
Aunque la investigación señala ventajas diagnósticas de IGRA frente a la tuberculina, su utilización debe distinguirse de los criterios clínicos para iniciar el tratamiento preventivo. Según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre prevención de tuberculosis, las personas adultas y adolescentes con VIH que, tras una evaluación clínica adecuada, tienen baja probabilidad de presentar tuberculosis activa deben recibir tratamiento preventivo como parte de la atención integral del VIH. La organización establece que las pruebas de infección tuberculosa no son un requisito obligatorio para iniciar esta intervención.
En consecuencia, la ausencia de tuberculina o IGRA no debería convertirse en una barrera para ofrecer tratamiento preventivo a personas con VIH que cumplen los criterios clínicos. No obstante, antes de su administración es fundamental evaluar y descartar tuberculosis activa, cuya atención requiere un abordaje terapéutico diferente.
Esta distinción es relevante para interpretar los resultados del estudio: la estrategia que proyectó el mayor número de casos evitables fue precisamente aquella que no exigía una prueba previa de infección tuberculosa, aunque la investigación también identificó ventajas diagnósticas y consideraciones económicas asociadas al uso de IGRA.
¿Qué necesita Colombia para ampliar la prevención de tuberculosis en personas con VIH?
A partir de los resultados, Currea Carrillo propone avanzar progresivamente hacia una mayor disponibilidad de IGRA en el sistema de salud colombiano. Sin embargo, su implementación requiere fortalecer la capacidad de los laboratorios, garantizar insumos y equipos para el procesamiento de muestras y disponer de talento humano capacitado.
El investigador plantea mantener la tuberculina en territorios donde todavía no existe infraestructura suficiente para implementar IGRA, considerando las diferencias en capacidad diagnóstica entre regiones. La propuesta supone una incorporación gradual de tecnologías, en lugar de una sustitución inmediata de las pruebas disponibles.
Para aseguradores, prestadores y autoridades sanitarias, los hallazgos ponen de relieve la necesidad de evaluar conjuntamente los resultados clínicos, las barreras de acceso y los recursos necesarios para ampliar la prevención. También muestran la importancia de distinguir entre el beneficio económico global de una intervención y su impacto presupuestal sobre cada financiador.
La investigación aporta así elementos para la discusión sobre cómo fortalecer la prevención de tuberculosis en personas con VIH en Colombia, mediante decisiones que consideren tanto la evidencia epidemiológica como la sostenibilidad y las capacidades operativas del sistema de salud.


