Las autoridades de salud de la región aprobaron la Estrategia y Plan de Acción sobre la Inocuidad de los Alimentos 2026-2031 durante el 63.º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este marco, firmado el 30 de septiembre de 2026, busca fortalecer los sistemas de inocuidad alimentaria y disminuir el impacto sanitario, económico y social de las enfermedades transmitidas por alimentos en las Américas, que según la OPS afectan a cerca de 43,7 millones de personas y provocan alrededor de 78.000 muertes anualmente.
Estrategia y Plan de Acción sobre la inocuidad alimentaria 2026-2031: objetivos y líneas de acción
La Estrategia y Plan de Acción 2026-2031 establece la urgencia de mejorar la vigilancia, la respuesta y la gobernanza en la inocuidad alimentaria. El documento reconoce que los riesgos asociados a la cadena de alimentos han aumentado por factores ambientales y climáticos, así como por la expansión del comercio internacional. Esto genera peligros como la presencia de micotoxinas, fallas en cadenas de frío y fraudes alimentarios, escenarios agravados por la conectividad entre países y el uso de nuevas tecnologías.
El marco propone tres líneas de acción principales:
Fortalecer los sistemas nacionales de inocuidad alimentaria. El objetivo es garantizar la vigilancia y el control a lo largo de toda la cadena, desde la producción hasta el consumo, mediante marcos regulatorios más sólidos, servicios de laboratorio robustos y coordinación multisectorial.
Institucionalizar el análisis de riesgos basado en evidencia científica. Esto implica hacer de la evaluación, gestión y comunicación de riesgos un componente central de la toma de decisiones regulatorias.
Fortalecer la coordinación y la gobernanza regional. A través de la cooperación internacional, el intercambio de información y respuestas articuladas frente a emergencias sanitarias, pretende aumentar la preparación y la capacidad de reacción entre países.
Enfermedades transmitidas por alimentos, carga y segmentos poblacionales más afectados
Las enfermedades transmitidas por alimentos representan, según la OPS, una carga importante para la salud pública y afectan de forma desproporcionada a grupos vulnerables como niños menores de 5 años, personas mayores y personas inmunocomprometidas. A este grupo se suman aquellas comunidades en situación de vulnerabilidad social y ambiental, lo que añade presión sobre los sistemas sanitarios nacionales, la seguridad alimentaria y sectores como el turismo y el comercio.
El incremento de brotes y su rápida propagación transfronteriza conlleva la necesidad de contar con mecanismos de vigilancia más eficientes, sistemas de trazabilidad y cooperación efectiva entre países para identificar y contener los riesgos temprano, elemento resaltado tanto por la OPS como por su director, Jarbas Barbosa.
Metas operativas para 2031: incremento en vigilancia, inspección y cooperación
La Estrategia y Plan de Acción sobre la Inocuidad de los Alimentos 2026-2031 define metas cuantificables. Para 2031, aspira a más que duplicar el número de países y territorios, de 8 a 15, que elaboran boletines de vigilancia sobre enfermedades transmitidas por alimentos y aquellos que realizan inspecciones basadas en el riesgo. Igualmente, busca un aumento, de 9 a 15, de los países que emplean evaluación de riesgos para decisiones regulatorias y la expansión, de 19 a 27, de quienes participan en mecanismos regionales de cooperación y coordinación en el tema.
Este avance operativo será acompañado por acciones para fortalecer la capacidad de los laboratorios nacionales, mejorar la detección de brotes y armonizar los procedimientos con estándares internacionales como el Codex Alimentarius. La OPS, a través de PANAFTOSA, liderará el apoyo técnico para la implementación.
Brechas persistentes y enfoque multisectorial
Pese a los avances regionales en inspección, vigilancia y capacidad de laboratorio, el documento identifica brechas relevantes: la falta de institucionalización del enfoque de riesgo, debilidades en la gestión de la calidad en los laboratorios y bajo uso sistemático de la evidencia científica en la toma de decisiones regulatorias.
La estrategia subraya que la gestión de la inocuidad alimentaria rebasa la capacidad exclusiva del sector salud. En línea con el enfoque de Una Sola Salud, promueve la coordinación transversal entre salud, agricultura, ambiente, comercio, industria y protección del consumidor. Esta visión integrada implica el fortalecimiento de laboratorios intersectoriales, la comunicación eficaz entre actores y la armonización regulatoria binacional y regional.
El proceso de adopción y los próximos pasos
La elaboración de este marco estuvo a cargo de PANAFTOSA y contó con consultas técnicas con 27 países y territorios durante los primeros meses de 2026, incluyendo una sesión virtual en marzo que permitió integrar aportes de ministerios de salud y agricultura de la región.
A partir de octubre de 2026, los países deberán fortalecer sus sistemas de inocuidad de acuerdo con la Estrategia y Plan de Acción 2026-2031, con apoyo de la OPS para capacitación técnica, trabajo en redes y movilización de recursos. El enfoque subraya la adaptación a contextos nacionales al tiempo que impulsa la armonización regional y la respuesta coordinada frente a un reto de salud pública con impacto directo sobre poblaciones vulnerables y la economía ligada a los alimentos.