Los sistemas de laboratorio constituyen una capacidad esencial para que los países puedan detectar amenazas sanitarias, confirmar diagnósticos con oportunidad y transformar los resultados en decisiones de salud pública. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que su fortalecimiento requiere inversiones sostenidas incluso durante los periodos en los que no existen emergencias, porque la preparación depende tanto de infraestructura y tecnología como de profesionales capacitados, redes de referencia, bioseguridad, sistemas de información y mecanismos seguros para el traslado de muestras.
El planteamiento fue presentado por Jarbas Barbosa, director de la OPS, durante el evento de alto nivel “Crisis de preparación, laboratorios y capacidad de respuesta en primera línea en tiempos del ébola”, realizado en Nueva York en el marco de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. El encuentro fue coorganizado por la Fundación Mérieux USA, Weill Cornell Medicine, los Centros GHESKIO y la OPS.
La discusión situó a los laboratorios dentro de una estructura más amplia de preparación sanitaria. Para la OPS, disponer de equipos sofisticados o contar con un laboratorio nacional capaz de realizar una prueba especializada no es suficiente cuando los demás componentes necesarios para reconocer, estudiar y contener una amenaza no funcionan de manera articulada.
Sistemas de laboratorio requieren una capacidad integrada de respuesta
El fortalecimiento de los sistemas de laboratorio implica que los países puedan detectar eventos inusuales, recolectar y trasladar muestras de manera segura, ofrecer diagnósticos oportunos y confiables, intercambiar información entre instituciones y fronteras y convertir los hallazgos obtenidos en acciones de salud pública.
Esta concepción traslada el énfasis desde el equipamiento individual hacia el funcionamiento de una red. La capacidad diagnóstica adquiere utilidad sanitaria cuando está vinculada con vigilancia epidemiológica, evaluación del riesgo, análisis genómico y mecanismos que permitan compartir resultados con rapidez.
La OPS señaló que la preparación exige inversión sostenida en plataformas moleculares adaptables, profesionales capacitados, sistemas de gestión de calidad, bioseguridad y bioprotección. También incluye mecanismos confiables de transporte de muestras, cadenas de suministro resistentes, sistemas de información interoperables y redes nacionales y regionales de laboratorios.
El hantavirus puso a prueba la coordinación entre países
La experiencia reciente con hantavirus fue presentada por la OPS como un ejemplo de la importancia de integrar diagnóstico, vigilancia genómica y epidemiología. Durante 2025, ocho países de las Américas notificaron más de 200 casos confirmados y 60 muertes. Ante esta situación, la Organización emitió una alerta epidemiológica, fortaleció protocolos diagnósticos y desarrolló capacitaciones regionales junto con laboratorios de referencia y Centros Colaboradores de la Organización Mundial de la Salud ubicados en Argentina, Estados Unidos y Panamá.
Posteriormente, estas capacidades fueron utilizadas ante un grupo de casos de síndrome pulmonar por hantavirus asociado al virus Andes y relacionado con el crucero MV Hondius. El episodio se convirtió en un evento de salud pública de alcance internacional.
La OPS apoyó la comunicación entre los países involucrados y la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud, ANLIS-Malbrán, de Argentina, aportando capacidad especializada para el diagnóstico del virus Andes. A medida que fueron identificados contactos en España, Reino Unido, Países Bajos y posteriormente Canadá, laboratorios, epidemiólogos y autoridades sanitarias pudieron intercambiar información y coordinar las acciones de respuesta.
La Organización también colaboró con el equipo encargado de la caracterización genómica del virus. Los resultados del laboratorio y del análisis genómico fueron conectados con la investigación epidemiológica y la evaluación del riesgo, un modelo que la OPS considera fundamental para una preparación efectiva.
Ébola mantiene activa la preparación de las Américas
Aunque actualmente el ébola no circula en las Américas, la OPS mantiene acciones de preparación ante la posibilidad de casos importados. Después del brote registrado en África a comienzos de 2026, la Organización reforzó el trabajo regional en vigilancia, diagnóstico de laboratorio, bioseguridad, prevención y control de infecciones y transporte seguro de muestras hacia laboratorios especializados.
El enfoque muestra que la capacidad de respuesta no comienza cuando aparece un caso. Los procedimientos para manejar muestras, los canales de comunicación, los profesionales de referencia y los mecanismos para acceder a pruebas especializadas deben encontrarse definidos previamente.
El encuentro en Nueva York retomó además experiencias derivadas del ébola, la COVID-19, la influenza H5N1 y otras enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes para discutir soluciones que permitan utilizar los sistemas de laboratorio tanto en la atención habitual como en la preparación frente a futuras emergencias.
¿Todos los países necesitan las mismas capacidades de laboratorio?
La OPS plantea que no necesariamente cada país debe disponer internamente de todas las tecnologías altamente especializadas de diagnóstico o genómica. El elemento crítico es garantizar que pueda acceder rápidamente a esas capacidades a través de redes nacionales, regionales e internacionales confiables.
En esta estrategia se inscribe PAHOGen, la red regional de vigilancia genómica de la OPS, que conecta capacidades y conocimientos especializados entre los países de las Américas. Su funcionamiento permite distribuir competencias complejas sin exigir que todos los sistemas nacionales reproduzcan la misma infraestructura.
La lógica cobra mayor importancia cuando una amenaza atraviesa fronteras. En ese escenario, comenzar a identificar laboratorios de referencia, expertos, protocolos diagnósticos, mecanismos de transporte y canales de comunicación una vez iniciada la emergencia puede reducir la velocidad de respuesta.
¿Por qué la preparación debe mantenerse entre una emergencia y otra?
El principal mensaje expuesto por Barbosa es que la preparación sanitaria se construye durante los periodos de normalidad. Los sistemas de vigilancia, protocolos de laboratorio, conocimiento genómico, profesionales capacitados y relaciones institucionales desarrollados antes de una crisis son los mismos que permiten reconocer antes los eventos inusuales, comprenderlos con mayor rapidez y actuar antes de que aumenten su magnitud.
Bajo este enfoque, el fortalecimiento de los laboratorios no constituye únicamente una inversión tecnológica. La capacidad depende de que diagnóstico, vigilancia, información, talento humano y cooperación funcionen como componentes de un mismo sistema.
Para la OPS, esa continuidad convierte a los sistemas de laboratorio en una pieza de la seguridad sanitaria y de la resiliencia de los sistemas de salud. La preparación efectiva no se mide solo por la posibilidad de realizar una prueba compleja, sino por la capacidad de convertir oportunamente un resultado diagnóstico en información útil para contener una amenaza y orientar la respuesta sanitaria.


