Estudio asocia consumo de pescado en el embarazo con 25 % menos probabilidades de cólico y eccema simultáneos en bebés

Compartir noticia:

Un estudio publicado en JAMA Network Open sugiere que el consumo regular de pescado durante el embarazo está asociado a menor riesgo de cólico y eccema en bebés.
Consumo de pescado durante el embarazo puede reducir riesgo de cólico y eccema en bebés, según estudio en JAMA Network Open

Escucha esta noticia

Cargando audio...

El consumo de pescado en el embarazo podría estar relacionado con una menor probabilidad de que los bebés presenten cólico infantil y eccema de manera simultánea durante sus primeros seis meses de vida. Una investigación publicada en JAMA Network Open encontró que cada porción semanal adicional de estos alimentos en la dieta materna se asoció con un 25 % menos probabilidades de presentar ambas condiciones conjuntamente. El estudio también identificó resultados favorables entre las mujeres con mayor adherencia a la dieta mediterránea.

La investigación desarrollada por Emily Oken y colaboradores, analizó información de 1.324 parejas de madres e hijos de la cohorte estadounidense Project Viva. El estudio original publicado en JAMA Network Open examinó la relación entre los patrones de alimentación prenatal y la presencia de cólico y eccema durante la primera infancia, considerando tanto la aparición individual de estas condiciones como su coexistencia. Los resultados corresponden a asociaciones estadísticas observadas y no establecen una relación directa de causa y efecto.

Consumo de pescado durante el embarazo se relacionó con menores probabilidades de cólico y eccema

Uno de los principales hallazgos fue la asociación entre una mayor ingesta de pescados y mariscos durante la gestación y una menor probabilidad de que los bebés presentaran simultáneamente cólico y eccema. Por cada porción adicional consumida semanalmente, los investigadores observaron una razón de probabilidades de 0,75, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,58 y 0,97, después de ajustar el análisis por diferentes características maternas.

La relación también fue examinada mediante un indicador de adherencia a la dieta mediterránea, un patrón alimentario que incluye frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y otros grupos de alimentos. Por cada punto adicional en esta escala, las probabilidades de presentar ambas condiciones fueron un 15 % menores.

En contraste, una mayor puntuación en el índice inflamatorio de la dieta se asoció con un incremento del 34 % en las probabilidades de presentar conjuntamente cólico y eccema. Este indicador permitió evaluar las características generales de la alimentación materna, más allá del consumo de un alimento específico.

Los investigadores precisaron que las asociaciones observadas con los patrones generales de alimentación no se reprodujeron claramente cuando el cólico y el eccema se analizaron como condiciones independientes. La relación más consistente se presentó entre los bebés que desarrollaron ambas manifestaciones, lo que orientó el análisis hacia posibles características compartidas entre estos cuadros durante la infancia.

Estudio analizó la alimentación de 1.324 mujeres durante la gestación

La investigación utilizó información de Project Viva, una cohorte prospectiva que incorporó mujeres embarazadas en el este de Massachusetts, Estados Unidos, entre abril de 1999 y noviembre de 2002. El seguimiento de los hijos se realizó hasta octubre de 2003, mientras que el análisis estadístico de los datos se desarrolló entre noviembre de 2025 y julio de 2026.

La edad promedio de las participantes fue de 32,6 años y el 40,2 % reportó antecedentes de atopia, es decir, predisposición a determinadas enfermedades alérgicas, como asma, rinitis alérgica o eccema. La evaluación de la alimentación se efectuó mediante cuestionarios de frecuencia de consumo aplicados durante el primer trimestre del embarazo y alrededor de la semana 28 de gestación.

Al evaluar a los bebés, cuya edad mediana era de 6,3 meses, los investigadores encontraron la siguiente distribución:

Los modelos estadísticos consideraron variables como edad materna, raza y etnia, nivel educativo, número de partos previos, antecedentes de tabaquismo y antecedentes de atopia. Esta metodología permitió examinar las asociaciones entre alimentación prenatal y resultados infantiles teniendo en cuenta diferentes características de las participantes.

Dieta materna, antecedentes alérgicos y consumo de otros alimentos

El análisis también exploró si los antecedentes maternos de atopia modificaban las asociaciones identificadas. Los investigadores encontraron que las relaciones entre determinados indicadores de calidad dietética y menores probabilidades de cólico fueron más marcadas entre los hijos de mujeres con antecedentes alérgicos, especialmente al examinar ciertos subgrupos de la población estudiada.

En cuanto a los alimentos habitualmente asociados con reacciones alérgicas, el consumo prenatal de frutos secos y maní mostró una asociación pequeña con mayores probabilidades de cólico sin eccema. Sin embargo, esta relación no se observó para la presentación conjunta de ambas condiciones, que constituía el principal resultado de interés de la investigación.

Por otra parte, la ingesta de lácteos y huevos durante el embarazo no presentó asociaciones significativas con los resultados evaluados. Los investigadores señalaron que estos hallazgos deben interpretarse dentro del conjunto de evidencia científica disponible sobre alimentación materna y enfermedades alérgicas en la infancia.

El estudio también examinó el consumo de pescado y mariscos según sus diferentes categorías. Aunque se observaron estimaciones favorables para algunos grupos, los resultados individuales no fueron estadísticamente concluyentes, mientras que la asociación con el consumo total de productos del mar sí se mantuvo en el análisis de la coexistencia de cólico y eccema.

¿Qué relación podría existir entre la alimentación prenatal y la salud intestinal e inmunitaria del bebé?

Los autores plantean que la combinación de cólico y eccema podría representar una manifestación clínica relacionada con procesos inmunitarios y gastrointestinales compartidos. El cólico infantil se caracteriza por episodios de llanto excesivo y difícil de consolar, mientras que el eccema corresponde a una enfermedad inflamatoria de la piel. Ambas condiciones pueden coexistir durante los primeros meses de vida.

La investigación señala que estas manifestaciones comparten factores relacionados con la microbiota gastrointestinal y pueden presentarse en contextos de sensibilidad a proteínas alimentarias. Además, estudios previos han relacionado el cólico infantil con determinadas enfermedades atópicas que aparecen posteriormente, lo que ha motivado nuevas preguntas sobre sus mecanismos biológicos.

En este contexto, los autores destacan que los pescados y mariscos constituyen una fuente alimentaria de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, relacionados con procesos inflamatorios. No obstante, el estudio no permite determinar si estos nutrientes explican las asociaciones encontradas ni establecer un mecanismo biológico específico.

La hipótesis central propone que, en un grupo de bebés, la aparición conjunta de cólico y eccema podría corresponder a características inmunológicas particulares. Esta posibilidad requiere nuevas investigaciones que permitan examinar los procesos biológicos involucrados y establecer si los resultados se reproducen en otras poblaciones.

¿Qué aportan los hallazgos a la investigación sobre alimentación durante el embarazo?

Los resultados amplían la evidencia sobre la relación entre la alimentación prenatal y algunas manifestaciones clínicas durante los primeros meses de vida. A diferencia de investigaciones centradas exclusivamente en el cólico o en el eccema, este trabajo examinó su coexistencia y encontró asociaciones con la calidad general de la dieta y el consumo de productos del mar.

Los autores también señalan que la evidencia científica disponible no respalda restringir alimentos específicos durante el embarazo con el propósito de prevenir alergias infantiles. En consecuencia, las asociaciones identificadas no constituyen una recomendación de modificar o eliminar determinados grupos de alimentos para evitar el cólico o el eccema.

La investigación tiene en cuenta que ambos resultados infantiles fueron reportados por las madres, mediante información sobre síntomas de cólico y diagnósticos de eccema comunicados por profesionales sanitarios. El carácter observacional del estudio también impide establecer relaciones causales entre los alimentos consumidos durante la gestación y las condiciones evaluadas.

El trabajo aporta una perspectiva para futuras investigaciones sobre el cólico infantil, al examinar su aparición conjunta con manifestaciones atópicas. La identificación de posibles características inmunológicas compartidas podría ayudar a comprender mejor la diversidad clínica del cólico y orientar estudios posteriores sobre los factores prenatales asociados con estas manifestaciones en la primera infancia.

Compartir noticia:

Temas relacionados

suscríbete-consultorsalud-2023 (opt)

Recibe actualizaciones del sector salud directamente en tu correo electrónico.

RELACIONADAS

Otras noticias para ti

¡Gracias por suscribirte!

Desde ya haces parte de la familia de CONSULTORSALUD,  por favor revisa tu bandeja de correo electrónico, te hemos enviado un mensaje de bienvenida.

¡Gracias por Registrarte!

Hemos recibido tus datos, por favor revisa tu correo electrónico, donde te enviaremos información ampliada sobre el evento.

Ciclo de Actualización

Tarifas, Precios y Cartera Sector Salud 2026 - 2027

Dias
Hora
Min
Seg
¡Descuento para
grupos y empresas!

Ciclo de Actualización

Tarifas, Precios y Cartera Sector Salud 2026 - 2027

Dias
Hora
Min
Seg
¡Descuento para
grupos y empresas!
Preinscríbete y recibe información ampliada
XXI Congreso Nacional de Salud