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Día Mundial del Parkinson: lo que debe saber sobre esta enfermedad

Día Mundial del Parkinson: lo que debe saber sobre esta enfermedad
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El Día Mundial de Parkinson se conmemora el 11 de abril de cada año y tiene como principal objetivo concientizar a la población acerca de esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en el mundo. Esta fecha coincide con el aniversario del nacimiento de James Parkinson, un neurólogo británico que en 1817 descubrió lo que se denominó en ese momento parálisis agitante.

Conoce los síntomas, las causas, el diagnostico y el tratamiento de esta enfermedad.

¿Qué causa la enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson se caracteriza principalmente por la degeneración o muerte de las células nerviosas en los ganglios basales, una región cerebral crucial para el control del movimiento. Estas células, conocidas como neuronas, son esenciales para la producción de dopamina, un neurotransmisor vital para coordinar la actividad motora. La disminución de dopamina resultante de la pérdida neuronal conduce a los distintivos problemas motores asociados con la enfermedad. La etiología precisa de la muerte celular en la enfermedad de Parkinson sigue siendo un enigma para la comunidad científica.

Además, se observa una reducción en las terminaciones nerviosas que generan norepinefrina, neurotransmisor fundamental del sistema nervioso simpático, encargado de regular funciones corporales como la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Esta pérdida puede explicar síntomas no motores de la enfermedad, tales como fatiga, fluctuaciones de la presión arterial y trastornos digestivos.

Una característica neuropatológica de la enfermedad son los cuerpos de Lewy, que son inclusiones anómalas de la proteína alfa-sinucleína en las células cerebrales. Las investigaciones están centradas en entender las dinámicas normales y patológicas de la alfa-sinucleína, así como su conexión con las variaciones genéticas que influyen tanto en la enfermedad de Parkinson como en la demencia con cuerpos de Lewy.

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Si bien existen casos hereditarios de Parkinson, ligados a mutaciones genéticas específicas, la mayoría de los casos no parecen tener un patrón hereditario directo. Se postula que la enfermedad resulta de la interacción entre predisposiciones genéticas y factores ambientales, como la exposición a toxinas, sugiriendo una etiología multifactorial para la enfermedad de Parkinson.

Síntomas del Parkinson

La enfermedad de Parkinson es uno trastorno del cerebro que genera movimiento involuntarios o incontrolables como los temblores, rigidez y dificulta con el equilibrio y la coordinación. Normalmente, la sintomatología comienza poco a poco y empeoran con el pasar del tiempo. Conforme la enfermedad progresa, es posible que las personas experimenten dificultades para caminar y comunicarse verbalmente. Además, se podrían manifestar cambios en su estado mental y comportamiento, dificultades para conciliar el sueño, episodios de depresión, problemas de memoria y fatiga.

La enfermedad de Parkinson tiene cuatro síntomas principales:

  • temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula o la cabeza.
  • rigidez muscular, donde el músculo permanece contraído durante mucho tiempo.
  • lentitud de movimiento.
  • deterioro del equilibrio y la coordinación, lo que a veces provoca caídas.

Además de estos síntomas también pueden aparecer:

  • depresión y otros cambios emocionales.
  • dificultad para tragar, masticar y hablar.
  • problemas urinarios o estreñimiento.
  • problemas de la piel.

Cabe mencionar que, con frecuencia, aquellos afectados por esta enfermedad desarrollan un patrón de marcha parkinsoniana, caracterizado por una inclinación hacia adelante, pasos cortos y rápidos, así como una reducción en el movimiento de los brazos. Además, pueden experimentar dificultades para iniciar o mantener un movimiento.

Ahora bien, los síntomas suelen comenzar en un lado del cuerpo o incluso en una extremidad de ese lado. A medida que la enfermedad avanza, tiende a afectar ambos lados, aunque los síntomas pueden ser más pronunciados en uno que en el otro.

Antes de que aparezcan la rigidez y los temblores característicos, muchas personas con enfermedad de Parkinson experimentan problemas para conciliar el sueño, estreñimiento, pérdida del olfato y síndrome de piernas inquietas. Aunque algunos de estos síntomas pueden ser parte del envejecimiento normal, es importante hablar con un médico si empeoran o comienzan a interferir en la vida diaria.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Parkinson

El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson se basa en un enfoque clínico, ya que no existen pruebas de laboratorio específicas, como análisis de sangre, para confirmar su presencia en casos no genéticos. Los profesionales de la salud confían en la historia clínica detallada del paciente y en un exhaustivo examen neurológico para establecer el diagnóstico. La respuesta positiva a los medicamentos antiparkinsonianos, manifestada por una mejora en los síntomas, refuerza el diagnóstico de Parkinson.

Diversos trastornos pueden presentar síntomas parecidos a los de la enfermedad de Parkinson, lo que puede conducir a diagnósticos diferenciales como el parkinsonismo, un término que engloba afecciones con características similares, pero de origen distinto, como la atrofia multisistémica y la demencia con cuerpos de Lewy.

Aunque estos trastornos pueden ser confundidos inicialmente con la enfermedad de Parkinson, pruebas diagnósticas específicas y la observación de la respuesta a los tratamientos pueden facilitar la diferenciación y el diagnóstico correcto. Dado que existen numerosas condiciones con síntomas parecidos que requieren distintos enfoques terapéuticos, es crucial establecer un diagnóstico preciso de manera temprana.

El tratamiento de la enfermedad de Parkinson se enfoca en aliviar los síntomas, ya que actualmente no hay cura. Las estrategias incluyen:

  • Medicamentos: el principal es la levodopa, que incrementa los niveles de dopamina en el cerebro, con carbidopa para reducir sus efectos secundarios y aumentar su eficacia. Otros fármacos empleados son los agonistas de la dopamina, inhibidores enzimáticos que previenen la degradación de la dopamina, amantadina para los movimientos involuntarios y anticolinérgicos para temblores y rigidez.
  • Estimulación Cerebral Profunda (ECP): recomendada cuando los medicamentos no son suficientes, consiste en implantar electrodos en el cerebro que se conectan a un dispositivo en el pecho, mejorando los síntomas motores.
  • Terapias Complementarias: incluyen fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, dieta balanceada, ejercicio regular, masajes, yoga y tai chi, que ayudan a manejar los síntomas físicos y cognitivos.

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