Desabastecimiento de medicamentos ¿un fenómeno prevenible?

Análisis del Presidente de Salud Total sobre el desabastecimiento de medicamentos y su impacto en la salud.
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El desabastecimiento de medicamentos es un problema a nivel globa. En países como Estados Unidos, Australia, Canadá, los que integran la Unión Europea o Zimbawe lo padecen. Por ejemplo, en el año 2011 se reportó en los Estados Unidos la escasez de 5 grupos de medicamento: oncología, antiinfecciosos, cardiovasculares, sistema nervioso central y tratamiento del dolor (Gray & Manasse, 2012).

Pero ¿Qué puede considerarse como desabastecimiento de medicamentos? La Agencia Española de Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) lo define como una asimetría entre la oferta y la demanda al presentarse una disponibilidad del medicamento inferior a la demanda, generando dificultades en el tratamiento de los pacientes, reacciones adversas por cambios en la formulación, errores en la medicación, hospitalizaciones y aumento de la mortalidad, interrupción del tratamiento; problemas con el médico tratante, costos por la reformulación e insatisfacción con los Sistemas de Salud.

Como se mencionó este es un fenómeno global y creciente, por ejemplo, en España lo notificado como desabastecimiento en el primer semestre de 2019, superó lo correspondiente al año 2017; aunque se indicó que el 80% era posible sustituirlo por otro medicamento con el mismo principio activo y vía de administración. A nivel global, los medicamentos más reportados como desabastecidos son los antibióticos y los antineoplásico. Esta misma agencia estableció las siguientes causas; incremento en la demanda (14%), dificultad para conseguir el principio activo (9%); sin embargo, el 60% se debe a problemas de fabricación o capacidad de los laboratorios productores, factores que según la AEMPS son prevenibles para disminuir su impacto. Interesante por sus implicaciones negativas es la fatiga de alertas debido a la cantidad de alertas por desabastecimiento impactando la atención por parte del talento humano de salud (Hernández & Orueta, 2019).

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A su vez, se considera que no se debe confundir desabastecimiento con falta de suministro, en este último se establece que la oferta no se ajusta a la demanda, principalmente por dificultades en la fabricación y distribución. Los problemas de desabastecimiento o suministro se deben, entre otras causas, a dificultades con el etiquetado, errores de cálculo de la demanda o incluso a la concentración de la producción en algunos países asiáticos. Si bien no se considera un problema de salud pública, debido a que se dispone de alternativas terapéuticas, el incremento en el desabastecimiento podría poner en serias dificultades el tratamiento de los pacientes por lo que requiere un seguimiento estricto y medidas para solucionar las dificultades (Fundación Universitaria San Pablo CEU, 2020).

Para la industria farmacéutica, una de las causas del desabastecimiento de algunos fármacos es la definición, por parte de los Sistemas de Salud, de precios por debajo de los costos de producción (Europa Press, 2019).

Esta situación generó, por ejemplo, que la AEMPS definiera un plan para garantizar el abastecimiento de medicamentos en el período 2019-2022, estableciendo tres objetivos: prevenir los problemas de suministro, gestionarlos e informar los problemas. Objetivos que se despliegan en acciones relacionadas con el control, regulación, garantía de suministro de medicamentos esenciales, sanciones, normativa, identificación oportuna, mejores herramientas de gestión, optimizar la información, integrarla y mejorar su alcance; coordinación con otros países, incorporar a las partes interesadas y evaluar el plan (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, 2019).

En el informe de la cumbre internacional sobre desabastecimiento de medicamentos se reiteran las anteriores dificultades en el abastecimiento, lo que indica que hay un consenso en torno sus causas. Para solucionar o mitigar el impacto de este fenómeno, se proponen cinco recomendaciones sobre el fortalecimiento de la información, establecer una lista de productos críticos o vulnerables, mecanismos de compra que garanticen continuidad de la distribución, mejorar la regulación para eliminar la variabilidad innecesaria y crear la institucionalidad para establecer la información sobre demanda y distribución (Advancing Farmacy Worldwide, 2013).

Para el caso de Colombia, la política farmacéutica nacional plantea 10 estrategias para mejorar el acceso, la oportunidad de dispensación, calidad y uso adecuado según las necesidades de la población. De estas estrategias, 3 son trasversales.

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En el diagnóstico que se elaboró se definió como problema central la inequidad en el acceso y la deficiente calidad de la atención, dificultad atribuible a 5 causas de las cuales se destaca, para el problema del desabastecimiento, una oferta, suministro y disponibilidad insuficiente de medicamentos esenciales, situación que se ha evidenciado de tiempo atrás en especial con medicamentos estratégicos y esenciales. Se reconoce la información inadecuada y la no existencia de incentivos para generar producción nacional. Para responder a esta situación se define la estrategia adecuación de la oferta de medicamentos a las necesidades de salud nacional y regional, centrada en investigación, desarrollo y producción de medicamentos estratégicos, promoción de la competencia en cuanto a genéricos se refiera y disponibilidad de medicamentos para aquellas enfermedades priorizadas por el Ministerio (Departamento Nacional de Planeación. Consejo Nacional de Política Económica y Social, 2012).

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El fenómeno que se presenta a nivel global se refleja en nuestro país; en efecto, son las mismas causas y efectos. Permanentemente se expiden alertas sobre el desabastecimiento de medicamentos esenciales, sin embargo, no es clara la respuesta como Sistema ante este fenómeno. No existe información oportuna hacia los prescriptores, no se gestionan existencias estratégicas y no hay posibilidad de anticiparse a la escasez, entre otras situaciones que afectan el abastecimiento.

En 2014, el Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS) publicó un boletín sobre el desabastecimiento de medicamentos en el país. En este informe se estableció que entre noviembre de 2012 y junio de 2014 se recibieron 35 alertas de desabastecimiento relacionadas con grupos terapéuticos como los oncológicos (60%), trasplante (10%), cardiovascular (10), neurología (10%) y salud pública (10%). Se identificaron como causas el bajo número de oferentes (32%), desabastecimiento en materia prima (24%) y discontinuación del producto (24%) entre los principales motivos (Ministerio de Salud y Protección Social, 2014).

Al momento de escribir este artículo, hay desabastecimiento de medroxiprogesterona, fundamental en los programas de anticoncepción; interferón alfa 2 beta y peginteferón alfa 2 beta para el manejo de la hepatitis B-C y algunos tipos de cáncer; la amiodorona para el tratamiento de arritmias; L-asparaginasa para algunos tipos de cáncer y bacilo Calmette Guering para cáncer de vejiga, entre otros medicamentos que se han declarado como desabastecido en los últimos meses[i].

Si bien se dispone de alguna información, la dimensión del desabastecimiento de medicamentos en el país no se conoce a profundidad, esta se limita a boletines de desabastecidos ya fuera por parte del MSPS o actualmente por el Invima, no existe a la fecha análisis de impactos en cohortes específicas, ni análisis de riesgos frente a esta problemática en la cadena de abastecimiento, frente a esto aun el país se encuentra lejos de plantear como sistema posibles soluciones a esta problemática, el análisis y propuesta de sustitución terapéutica en los casos que se pueda dar, la disminución en los tiempos de importación de aquellos medicamentos que son declarados como vitales no disponibles y que deberían tener  prioridad según la población afectada y riesgo de la misma, incluso en estos casos aun falta analizar  como se financiara el sobre costo para el sistema como  se garantizara la continuidad de los tratamientos en aquellos paciente que lo requieran.

Por lo anterior, la política farmacéutica nacional se debe revisar, estamos a 8 años de haber expedido el Conpes y no existe una evaluación sobre los aspectos positivos, las dificultades y los planes a seguir; si en realidad ha sido efectiva o no. Este debe ser el punto de partida para definir planes como el establecido en España, mejorar la información pública, promover la producción en el país, revisar a fondo los mecanismos de distribución, mejorar el sistema de alertas para que sea efectivo a nivel de los médicos tratantes e incentivar reservas estratégicas de algunos medicamentos.

En resumen, desde el Sistema de Salud se deben generar acciones efectivas para mitigar, y ojalá eliminar, el fenómeno del desabastecimiento en nuestro país. Si se parte que este fenómeno es prevenible, seguramente la calidad de la atención mejorará notablemente, la adherencia a los tratamientos se aseguraría, muchos de los reprocesos desaparecerían, los costos disminuirían y los desperdicios se reducirían notablemente.

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