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Auditoria médica: ¿mejora en la calidad del servicio o control de costos?

Desde que nace la auditoría médica, como una de las consecuencias del informe Flexner en 1910, ésta se expresó como una intervención para mejorar la calidad de la atención en los servicios de salud buscando validar el acto médico descrito en la historia clínica

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Desde que nace la auditoría médica, como una de las consecuencias del informe Flexner en 1910, ésta se expresó como una intervención para mejorar la calidad de la atención en los servicios de salud buscando validar el acto médico descrito en la historia clínica a través de la contrastación con evidencia científica con un enfoque más centrado en la enfermedad que en la persona enferma. Sin embargo, en el mundo, mucho del quehacer en este campo ha evolucionado y ahora cobra mucha vigencia lo que su contraparte generacional, William Osler, manifestaba como muy importante en el accionar médico: el control de errores, la biología variacional, el método científico y el humanismo.

La auditoría médica debe diferenciarse de la auditoría en salud que tiene fundamentalmente un enfoque de sistema buscando una adecuada gestión organizacional a través de indicadores de estructura, proceso y resultado. La auditoría en salud puede ser desempeñada por cualquier profesional de salud con conocimientos básicos de gestión de procesos y nociones generales de administración en salud. El auditor médico, como bien señalan las normas en algunos países latinoamericanos, debe ser un médico quien luego de entrenarse académicamente en esta especialidad demuestra adecuadas competencias en lectura crítica y medicina basada en evidencia además de entrenamiento básico en el campo legal y financiero aplicado. A pesar de ello, llama mucho la atención que, en los últimos años, las corrientes de la globalización hayan redireccionado la esencia de esta especialidad para enfocar prioritariamente su labor en la eficiencia de las instituciones administradoras de fondos de salud buscando evitar “costos innecesarios” puestos en la práctica como negación de reembolsos a las instituciones prestadoras de salud.

Algunos confunden al médico auditor como si fuera “costeador” que debe reducir al máximo las intervenciones y beneficios que conlleva una atención o, un perito legal que sólo debe aparecer cuando se sospecha de mala praxis cuando la finalidad de éste es mirar cómo se desarrolla el “error médico”, en el contexto de lo planteado por Lucian Leape del cual el sistema es responsable, y evitar eventos adversos o recomendar mejoras luego del análisis de los mismos.

La auditoría médica es educación médica continua porque permite al que la ejerce mantenerse actualizado y además ver reflejado sus propios procesos de atención con sus respectivas fallas en otros colegas profesionales. Esta intervención de ningún modo es punitiva, nunca se ataca a las personas más bien se es muy enfático en abordar el problema y sus raíces, fomenta la capacitación en servicio, el empoderamiento y trabajo en equipo. El médico auditor, por tanto, recomienda no decide.

Debemos reconocer que la prestación de un servicio de salud debe ser eficiente pero no controlista, tampoco podemos dejar a libre elección la terapéutica a seguir si ésta previamente no ha sido validada por un instituto de tecnologías sanitarias. Se debe manejar los criterios de costear con métodos modernos tipo costeo ABC (Activity Based Costing) pero siempre priorizando la individualización terapéutica pues una las claves de la definición de la medicina basada en evidencia no sólo es tomar las decisiones más significativamente aceptadas sino además es respetar las preferencias del paciente. Es ahí donde la labor de auditoría médica requiere que el profesional piense por sobretodo como médico más que como un simple auditor.

La labor del auditor queda garantizada si la institución tiene establecidas estrategias de mejora continua de la calidad y una cultura de seguridad del paciente por lo que la eficiencia y el control de costos no se convierten en el objetivo sino en la consecuencia de adecuadas intervenciones sanitarias. Esto hace que los profesionales médicos que realizan las intervenciones se sientan firmemente respaldados y continuamente retroalimentados en su accionar evitando tener una percepción de “coacción administrativa” en la toma de sus decisiones.

Ahora bien, la labor del médico auditor se hace más compleja si tomamos en cuenta que debemos mirar más allá de la enfermedad y centrarnos en la persona enferma y más que enferma centrarnos en que presenta problemas de salud. Este enfoque hace más sistémico el abordaje pues debemos de tomar en cuenta cómo factores protectores o de riesgo inherentes a la persona, familia y comunidad intervienen en el proceso o desenlace de una situación problemática sanitaria.

Es por ello que el médico auditor tiene una visión holística y un rol de intervención integral que fortalece el compromiso del personal de salud, que evalúa para formar capacidades e integrar y que recomienda acciones basadas en la evidencia.

En este nuevo lanzamiento de CONSULTOR SALUD en Latinoamérica nos abre una ventana interactiva para contrastar los diversos criterios que se tiene de auditoria médica en cada parte del continente y mirar cómo van sus resultados en relación a la calidad del servicio que es el fundamento de una buena gestión en salud. Es por ello que, desde Perú, felicito a los organizadores y les deseo los mejores éxitos a esta gran iniciativa que consolida el aprendizaje colaborativo y empoderamiento de la región.

El Siglo XXI nos abre las puertas al gobierno clínicos, a los “big data”, al enfoque exhaustivo en lograr la seguridad del paciente, pero también se abre a los hospitales “líquidos”, a las redes del conocimiento y a la adecuada comunicación expresada en una buena entrevista clínica. Sigamos construyendo una Latinoamérica que respeta la salud como derecho humano, que genera servicios sanitarios de calidad fortaleciendo capacidades y que aborda la comprensión de los problemas de salud con evidencia e interpretaciones sociales y antropológicas del comportamiento individual.

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Nuevos Modelos de Servicios de Salud

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Nuevos modelos de atención en salud

La transformación de la sociedad a través de la digitalización nos ha vuelto ciudadanos globales, de interconexión nativa e información inmediata. Nos hicimos visibles en tiempo real para los demás, estamos compartiendo nuestras vidas en una nube que no vemos pero que todos conocemos.

No juzgo si esto es bueno o malo, simplemente es diferente. Esta transformación social como es apenas obvio ha traído consigo una nueva realidad económica. Hace 20 años empresas como las denominadas “Unicornio” estarían en la quiebra, serían inviables y especialmente incomprendidas. El ciudadano digital de hoy entiende el mundo y su entorno en una forma diferente.

En este escenario, el concepto anacrónico de salud como un producto entregable en cantidades industriales al mundo ha desaparecido. Las comunidades y los individuos hoy saben o deberían saber que la salud es un constructo multidimensional, un recurso autogestionable para hacer frente a la vida misma y no fracasar en el intento. (Jadad, 2012). Este cambio de concepto coloca al paciente y su entorno en el centro de la entrega de servicios de salud.

En resumen, la nueva realidad social y económica, los mercados emergentes y la revolución industrial 4.0 han cambiado la definición de lo que es la atención en salud, de como se entrega la misma y en como esa experiencia debe cambiar.

La salud es un mercado imperfecto (de eso podrían escribirse textos completos), pero el cambio esencial de dicho mercado hoy se centra en la transformación de empresas con enfoque en volumen a empresas con enfoque en valor (esa palabra de la cual todos hablamos, pero nadie sabe definir).

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En el concepto antiguo las empresas basadas en volumen (que siguen siendo muchas de hoy) tenían como eje central un proceso horizontal de asuntos médicos, regulatorios y logísticos para entregar servicios con objetivos de retornos financieros, márgenes amplios y ampliar participación en el mercado. Los innovadores actuales deben generar modelos integrados del sistema del valor mediante la integración de evidencia medica a través de gobierno clínico y toma de decisiones con base en analítica de datos para generar exponencialidad hacia el paciente, hacia sus proveedores y otros stakeholders incluyendo a los pagadores y a la comunidad global.

Es clave además reconocer que estos paradigmas de atención en salud basada en el valor se desarrollaran en un entorno de servicios de salud digital para pacientes digitales en un ambiente virtual e interconectado.

Hoy entonces la proposición de valor se enfoca en los atributos clínicos de un producto versus los de los competidores individuales y colectivos, pero en el futuro las propuestas de valor deberán centrarse en servicios de salud enfocados a la entrega de resultados y en servicios interconectados a través de sensores (“wearables”), redes sociales y soluciones ampliamente disponibles en tiempo real.

Por lo anterior los lideres de salud innovadores deberán: 

  • Clarificar el posicionamiento de su compañía en el mercado de la salud buscando resultados para los pacientes que generen valor para todo el sistema. (El valor se define por el usuario final, no por quien lo busca).
  • Definir las capacidades diferenciales necesarias para lograr dichos objetivos.
  • Crear una empresa de alto desempeño de colaboradores y adquisición y retención del talento. (El talento de hoy posiblemente requiera mayores capacidades blandas que duras)

Bajo esta óptica, los 4 modelos emergentes de negocios en salud de acuerdo a Jeff Elton son:

  • Modelo de Innovadores Lean

Estos innovadores combinan las mejores practicas de producción eficiente especialmente a través de metodologías lean para optimizar su cadena de suministros, crean excelentes estructuras de costo y modelos de operación que están enfocados a la eficiencia y ahorro de desperdicios en su cadena.

  • Modelos de Innovación Centrados en el Paciente

Este modelo se fundamenta en economía asociada a la mejora de los pacientes y de los sistemas de salud lográndolo mediante la integración de toda la cadena de valor con procesos de gobierno clínico. (Es un modelo centrado en los acuerdos entre actores).

  • Modelos Innovadores de Valor

Están centrados en el producto salud, enfocados en terapéutica especializada y en la experiencia de atención del paciente usando tecnologías de apalancamiento y analítica para mejorar resultados. Un ejemplo de este modelo son los centros de cuidado clínico.

  • Modelos de Nueva Salud Digital

Modelos de economía basados en ecosistemas digitales a escala global mediante la aplicación de tecnologías 4.0, dispositivos interconectados e información intercambiable en la nube (cloud health) que pueden cambiar el como y el donde se atiende al paciente.

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Las empresas de salud del futuro (y del presente) posiblemente combinarán estos enfoques para definir las 3 actividades que sus líderes definan. El compromiso del gerente de salud actual es entender estos cambios, prepararse para afrontarlos y generar datos para soportar su creación de valor. 

La pregunta final es obvia: ¿Estamos preparados como actores y/o receptores de la nueva salud en este escenario?

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Urge pensar en salud digital

El conocimiento obtenido en las últimas décadas en ciencias de la vida y en ciencias del comportamiento, más el desarrollo exponencial de herramientas digitales, presionan y cuestionan de manera intensa a la práctica actual de la medicina

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Urge pensar en salud digital

El conocimiento obtenido en las últimas décadas en ciencias de la vida y en ciencias del comportamiento, más el desarrollo exponencial de herramientas digitales, presionan y cuestionan de manera intensa a la práctica actual de la medicina  y  también a los sistemas y modelos de prestación de servicios de salud. Así mismo, los costos crecientes de las tecnologías  aplicadas a la medicina, alertan acerca de la insostenibilidad, y en el  caso colombiano, de la inviabilidad de nuestro sistema de seguridad social  en salud.

Nuestro sistema  tiene la complejidad intrínseca a cualquier sistema de cualquier parte del planeta, pero es cierto que nuestras particularidades adicionan complejidad. Para fortuna de los ciudadanos colombianos la Constitución protege tanto el derecho individual  mediante la Tutela como el derecho colectivo mediante un plan de beneficios que  incluye casi todas las tecnologías, excepto las contempladas en las excepciones definidas de manera clara. La falta de asignación de recursos suficientes para cumplir con el goce efectivo al derecho fundamental y la escasa voluntad o la carencia de recursos que hace que el gasto de bolsillo sea precario, resulta    en barreras de acceso de tamaños diferentes. Pero cuando digo recursos suficientes, soy consciente que nunca habrá “recursos suficientes”, pues los costos de las innovaciones  en materia de medicamentos superan cualquier posibilidad de pago por parte de las sociedades de bajos y medios ingresos como la nuestra, estableciendo una inequidad creciente entre quienes tienen la capacidad de hacer valer sus derechos, “las víctimas visibles”, que consumen inmensas cantidades de dinero en tratamientos altamente costosos y no siempre efectivos, y los millones de ciudadanos que ven restringido su acceso a los servicios, “víctimas invisibles” , que pudieran beneficiarse de tratamientos de bajo costo y alta efectividad. (1)

La información sobre la que se toman las decisiones tanto en materia de política pública como en la práctica clínica, es  insuficiente. En el mejor de los casos se hace basada en la que provee la literatura científica sobre los estudios controlados  que hacen los investigadores, y que   es aplicable a menos de la mitad de la población, siempre y cuando dichos estudios  estén libres de sesgos de diseño, sesgos estadísticos o conflictos de interés. Sin duda esta información científica es de gran valor si se toma acompañada de información de la vida real, es decir, de los informes de lo que sucede cuando la tecnología se aplica por fuera de los estudios controlados, información de la cual solo disponemos  excepcionalmente, y  claro, que esté en concordancia con los valores y preferencias de los ciudadanos sujetos a recibir la aplicación de dichas tecnologías. Si aceptamos la conclusión de los  ensayos de John P A Ionannidis de Stanford Univesity School of Medicine, debemos asegurarnos de la utilidad clínica en la investigación ídem, dado que, según el autor, la mayoría de los hallazgos de ésta última son falsos (1), y muchos de los hallazgos ciertos resultan  inútiles, siendo que las intervenciones médicas deben y pueden producir un enorme beneficios para la humanidad. (2)

El derecho fundamental a la salud va más allá del propósito de Cobertura Universal  promovido por la Organización Mundial de la Salud OMS y que define como la totalidad de la población recibiendo servicios de salud de  calidad que cubran sus necesidades y sin comprometer sus finanzas personales, pero que dada la escases y finitud de los recursos,  ´la cobertura universal no conlleva todos los servicios posibles, sino un rango aceptable de servicios claves bien alineados con otras metas sociales (3). Hacer concordar  la meta de la cobertura  universal  de la OMS con el derecho constitucional colombiano, es un reto inalcanzable que compromete la viabilidad de nuestro sistema, a menos que se extremen los elementos de autorregulación de los prestadores y usuarios y se fortalezcan los regulatorios por parte del Estado.

Estamos llegando 40 años tarde a la implementación de un modelo de atención primaria en salud, mientras que los países que vienen desde hace década  ejecutándolo, ya están repensándolo, pues las presiones demográficas y epidemiológicas los obligan a reinventarse no solo de desde la aplicación de las herramientas que brindan las Tecnologías de la Información y la Comunicación TICs, sino desde la misma concepción del modelo.

El Reino Unido y su National Health System NHS, acaban de publicar el informe “Preparing the healtcare workforce to delivery the digital future” que analiza cómo los desarrollos en genómica, inteligencia artificial, medicina digital y robótica  cambiarán los roles y funciones  del personal en todas las profesiones para lograr una prestación más humana, más segura, de mejor calidad y de mayor productividad. Estamos en un momento de la historia de la medicina donde la convergencia entre el conocimiento del genoma humano  con la aplicación de la inteligencia artificial a la BigData obtenida de biosensores, apps, historia clínica electrónica y demás,   permitirá una medicina personalizada y de precisión, lo cual obliga a pensar en las competencias y calidades que deben tener los profesionales que prestarán los servicios de salud en el próximo futuro y los modelos de atención en los cuales ellos se desenvolverán.

Como ya lo dijo Ghio, el futuro es hoy.  Dada la velocidad en la innovación, ella no nos da tiempo para sentarnos a esperar otros  cuarenta años para aplicar un modelo eficiente. Tal vez lo adecuado sea innovar, describiendo bien nuestra realidad, nuestras barreras, nuestras necesidades y formular los modelos pertinentes, aplicando uno de los condicionantes de la innovación cual es el de fallar, pero fallar rápido y corregir.

Pienso que todo modelo debe partir de un gran involucramiento de ciudadanos y pacientes que los empodere en el interés por su salud y su enfermedad y los convierta en socios efectivos del sistema de salud. De allí que la implementación de Tecnologías de información y comunicación TICs, deberán aplicarse  orientadas hacia el bienestar de las personas y en predecir y prevenir enfermedades cardio-cerebro – vasculares, cáncer, enfermedades pulmonares y mentales. No obstante, los logros individuales del modelo vigente, las barreras de acceso son muchas y muy altas, y la percepción del ciudadano es mala, muy seguramente por la formulación de un  modelo hecho a sus espaldas.

Es bueno decir que la adopción de las TICs debe estar fundamentada en la evidencia del mundo real en cuanto a efectividad clínica, entendida ésta  como la aplicación del mejor conocimiento derivado de la investigación, la experiencia clínica y las preferencias del paciente, con miras a conseguir procesos y resultados óptimos. Pero si queremos más seguridad, más satisfacción y mayor bienestar para el talento humano prestador, es condición necesaria que las TICs liberen tiempo de la prestación para el cuidado directo del enfermo.

Para los expertos de catalyst.nejm.org,  un modelo debe garantizar el acceso, la ayuda para transitar por el sistema, el entendimiento y el manejo de la incertidumbre implícita en la salud y la enfermedad. Se hace entonces indispensable apalancarse en la Analítica y añadiendo valor mediante telemedicina, centros de urgencia, Apps para automanejo de condiciones crónicas y hospitalización en casa. Lo anterior permitirá simplificar, automatizar, reducir la fragmentación en la atención, mejorar la confiabilidad, disminuir ineficiencias, atacar la disfuncionalidad aceptada por tantos, es decir, eliminar lo que no añada valor.

En los últimos dos siglos hemos pasado de los hospitales de caridad para “el buen morir” a hospitales grandes, rentables, costosos, tecnológicos y universales, escribe Jennifer L. Wiler y sus colaboradores. Posiblemente  lo que necesitamos para hoy son  hospitales pequeños, rápidos, costo/efectivos, accesibles, costeables, seguros, personalizados y cercanos al hogar. La clave del éxito en otras industrias ha sido la descentralización, entonces ¿por qué no pensar como pudiera ser en la prestación de servicios de salud?  La propuesta de estos autores es la de desligar los más esencial y básico de los pacientes hospitalizados, del cuidado crítico, aprovechando las Tics para reubicar los recursos en la comunidad, en los hogares y en la nube, para imaginar una prestación de alto valor. (4)

(1)   Daniels N Sabin J. Limits to health care. Philosophy and public affairs. 26(4):303-502

(2)   Ioannidis JPA (2005) Why most published – research findings are false. PLoS Med 2(8): e124.

(3)   Ioannidis JPA (2016) Why Most Clinical – Research Is Not Useful. PLoS Med 13(6): e1002049. doi:10.1371/journal.pmed.1002049

(4)   Making fair choices on the path to universal health coverage. Final report of the WHO Consultative Group on Equity and Universal Health Coverage, © World Health Organization 2014

(5)   catalyst.nejm.org

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Construcción de confianza y generación de valor como estrategias de crecimiento

De acuerdo con informes del BID, en América Latina y el Caribe la población está envejeciendo a un ritmo alarmante. En el 2.015 los mayores de 65 años representaban el 7.2% y se proyecta que para el 2.040 alcance 14.4%, duplicándose así este grupo poblacional en la Región

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CONSTRUCCION-DE-CONFIANZA-Y-GENERACION-DE-VALOR-COMO-ESTRATEGIAS-DE-CRECIMIENTO

De acuerdo con informes del BID, en América Latina y el Caribe la población está envejeciendo a un ritmo alarmante.  En el 2.015 los mayores de 65 años representaban el 7.2% y se proyecta que para el 2.040 alcance 14.4%, duplicándose así este grupo poblacional en la Región.

Si bien el aumento en la esperanza de vida es positivo, la mayor presencia de enfermedades crónicas aumenta el número de usuarios en situación de vulnerabilidad y esto afecta de manera significativa el desempeño general de los sistemas de salud.

Este escenario en el que hoy estamos inmersos los prestadores de servicios de salud nos genera un gran reto y es cómo lograr mantener poblaciones sanas, hacer diagnósticos más tempranos, prevenir la aparición las enfermedades o su progresión, promover estilos de vida saludable y gestionar las patologías en búsqueda de mejores resultados, todo esto brindando la mejor experiencia en la atención de los usuarios.  Esto solo podemos lograrlo enfocándonos en la cadena de valor de las empresas aseguradoras y prestadoras, interviniéndola para lograr procesos simplificados, colaboradores capacitados y motivados y adoptando tecnologías emergentes (útiles y costo efectivas) que sirvan de soporte a la empresa y de apoyo al usuario en la gestión y cuidado de la salud, solo de esa forma alcanzaremos mejores resultados y aportaremos a la sostenibilidad del sistema.

Colombia en 20 años ha logrado construir un modelo de salud que ha dado resultados admirados por muchos países, como son la cobertura alcanzada en aseguramiento, el reducido gasto de bolsillo, la integralidad del plan de beneficios  que cubre prácticamente todo lo que el ciudadano necesite para tratar su enfermedad, así mismo la reducción en la mortalidad materna e infantil que son algunos indicadores positivos alcanzados y que continúan mejorando.

También es cierto que tenemos aún  cosas por mejorar.  La percepción en la calidad del servicio es baja, existe un alto grado de fragmentación y desarticulación en la atención, lo que significa mayores costos para el sistema que no necesariamente se traducen en mejores resultados en salud, por el contrario, ésta desarticulación genera riesgos para el usuario por perdida de continuidad y pertinencia en la atención, duplicidad en apoyos diagnósticos con exposición a riesgos innecesarios e interacciones medicamentosas de alto riesgo por ejemplo.

Hay actores que deben hacer un mayor esfuerzo para mejorar sus resultados, y el Gobierno ha hecho lo que está a su alcance para que eso se cumpla, ha expedido las normas que se requieren, ha endurecido las condiciones de habilitación para las aseguradoras, así; recientemente el congreso de la República aprobó mayores facultades a la Superintendencia Nacional de Salud y esta empezó a tomar decisiones que seguramente llevarán al sector a reorganizarse, seleccionando indirectamente sólo a los actores que brinden el servicio en las condiciones que la población requiere.

Estamos viendo la llegada al país de capitales extranjeros que están invirtiendo tanto en el aseguramiento como en la prestación, algo que es bueno para el sector toda vez que muchos de los actores necesitan recursos para cumplir las condiciones de patrimonio y capital. Es probable que se genere también la fusión entre algunas aseguradoras que buscan a través de esta figura fortalecerse para continuar en el mercado, a otros el tiempo se les acabará y no alcanzarán a cumplir con los criterios de habilitación establecidos en la normatividad, dejando como única alternativa a la Superintendencia de Salud, la liquidación y redistribución de los afiliados.

La construcción de confianza para mejorar la percepción de los usuarios depende de cada uno de nosotros como actores del sistema, de nuestra manera de relacionarnos;  de una comunicación fluida; transparente; respaldada en los hechos y no en las percepciones; debemos comprometernos a ser cada día mejores, y esforzarnos para innovar y transformarnos, generando valor en cada una de las cosas que hacemos, y logrando que nuestros usuarios encuentren en nosotros entidades en quien confiar cuando se sientan vulnerables; solo así lograremos el fortalecimiento y la supervivencia de un sistema que ha demostrado sus bondades de cara a todos los ciudadanos y frente a los indicadores de salud del país y la región.

En este escenario complejo de cambios e incertidumbre, es importante contar con  entidades como Consultor Salud; que apoyan la integración sectorial, creando escenarios para el fortalecimiento del conocimiento y difusión de la información clave para la toma de decisiones en el nivel estratégico y táctico, alcanzando con estas actividades la influencia necesaria para el mejoramiento continuo, lo cual ha hecho que tanto la empresa como su CIO Carlos Felipe junto a su equipo, se posicionen como un excelente referente en Colombia.

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