Alzhéimer concentra hasta el 70% de las demencias: estas son las señales de alerta

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Alzhéimer y demencia no son parte normal del envejecimiento. Conozca las señales de alerta que requieren valoración profesional y atención oportuna.
Alzhéimer concentra hasta el 70% de las demencias: estas son las señales de alerta

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El Alzhéimer continúa concentrando la atención de los sistemas de salud por su peso dentro de las demencias y por el impacto que genera sobre las personas, sus familias y quienes asumen las labores de cuidado. En el marco del Día Mundial del Alzhéimer, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá recordó que cada año se presentan cerca de 10 millones de nuevos casos de demencia en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y advirtió sobre la necesidad de no normalizar cambios persistentes en la memoria, el pensamiento o el comportamiento.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y representa entre el 60 % y el 70 % de los casos. A este panorama se suma otra estimación citada por la entidad: de acuerdo con Alzheimer’s Disease International (ADI), aproximadamente cada tres segundos una persona desarrolla demencia en el mundo.

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Más allá de la magnitud epidemiológica, el mensaje central del Distrito se concentra en una distinción que resulta relevante para la atención clínica y comunitaria: la demencia no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Los olvidos ocasionales pueden aparecer a lo largo de la vida, pero cuando las alteraciones comienzan a interferir con las actividades habituales se requiere valoración profesional.

Alzhéimer y demencia exigen una respuesta más amplia que el diagnóstico

Las cifras presentadas por la Secretaría Distrital de Salud muestran que el impacto de las demencias trasciende al paciente. Según ADI, dos de cada tres personas que viven con demencia son mujeres y ellas representan también aproximadamente dos tercios de quienes asumen el cuidado primario de estas personas.

Esta distribución introduce una dimensión adicional en la respuesta sanitaria. La atención no se limita al diagnóstico o al manejo de la enfermedad, sino que requiere incorporar el bienestar, la autonomía, la participación social y el acompañamiento de las familias y redes de apoyo.

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La Secretaría Distrital de Salud plantea precisamente una respuesta integral. Durante 2026 ha desarrollado jornadas dirigidas a profesionales de las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud, con el propósito de fortalecer las capacidades del talento humano para la detección, atención y acompañamiento de personas con demencia. También reportó acciones de articulación orientadas a la identificación y tamizaje de posibles casos.

Para los servicios de salud, este enfoque supone reconocer que la oportunidad de la atención comienza antes de una confirmación diagnóstica. Identificar cambios funcionales o cognitivos que se mantienen en el tiempo puede facilitar una evaluación clínica que permita establecer sus posibles causas y orientar a la persona y su familia.

Las señales de alerta van más allá de los olvidos frecuentes

El deterioro de la memoria suele ocupar el centro de la conversación sobre demencia, pero las señales que pueden justificar una valoración profesional abarcan otros dominios de la vida cotidiana.

Entre ellas se encuentran olvidar repetidamente información reciente o formular las mismas preguntas e historias; presentar dificultades para realizar tareas que antes se desarrollaban con facilidad; tener problemas para encontrar palabras, seguir una conversación o comprender información; y desorientarse en lugares conocidos o perder la capacidad de reconocer rutas habituales.

La Secretaría también señala cambios marcados en el comportamiento, el estado de ánimo o la personalidad, así como dificultades para organizar actividades, tomar decisiones o manejar situaciones que previamente podían resolverse con normalidad.

La presencia aislada de uno de estos cambios no significa necesariamente que exista demencia. El criterio que plantea la información oficial es observar si las alteraciones son persistentes, progresivas o afectan la vida cotidiana. En esos escenarios, la recomendación es acudir a un profesional de salud para establecer las posibles causas y recibir orientación adecuada.

Asumir que cualquier olvido corresponde a una enfermedad neurodegenerativa o, en sentido contrario, normalizar cambios que pueden estar comprometiendo de manera creciente la autonomía de una persona.

El cuidado también requiere atención para familias y redes de apoyo

La respuesta frente a las demencias incluye necesariamente a quienes acompañan a las personas afectadas. El comunicado distrital destaca que la atención debe involucrar a las familias, las redes de apoyo y los equipos de salud, con acciones que reduzcan el estigma y fortalezcan las capacidades para afrontar la condición.

El Distrito reportó estrategias de orientación sobre servicios, salud mental y prevención de la sobrecarga en las personas cuidadoras. Esto adquiere especial relevancia frente al peso que el cuidado primario recae sobre las mujeres, según las estimaciones incluidas en el documento.

La subdirectora de Determinantes en Salud, María Fernanda Tovar, señaló que reconocer oportunamente los cambios que afectan la memoria, el pensamiento o la capacidad para realizar actividades cotidianas permite orientar la atención, ofrecer información a las familias y adoptar medidas dirigidas al bienestar y la autonomía. También llamó a evitar expresiones que reduzcan a las personas a su diagnóstico.

¿Cuándo deberían motivar una consulta los cambios cognitivos o conductuales?

El elemento que diferencia un cambio ocasional de una señal que requiere valoración está en su comportamiento en el tiempo y en el impacto funcional. Si las alteraciones se repiten, progresan o empiezan a modificar actividades que previamente se realizaban con normalidad, la recomendación es buscar orientación profesional.

Este criterio permite trasladar el mensaje del Día Mundial del Alzhéimer a la práctica asistencial y familiar: no se trata de diagnosticar a partir de una señal aislada, sino de reconocer patrones que ameriten evaluación. La detección oportuna puede facilitar que la persona y su entorno comprendan qué está ocurriendo y accedan al acompañamiento correspondiente.

¿Por qué la detección temprana también es un reto para los servicios de salud?

El desafío no recae exclusivamente sobre las familias. Para los equipos sanitarios implica contar con capacidades suficientes para identificar posibles casos, orientar adecuadamente y acompañar a quienes viven con demencia y a sus cuidadores.

Las acciones adelantadas durante 2026 en Bogotá apuntan precisamente a ese frente, mediante formación del talento humano, articulación para identificación y tamizaje y acompañamiento a redes de apoyo.

El mensaje planteado en el Día Mundial del Alzhéimer es, en consecuencia, doble. Los cambios persistentes que interfieren con la vida cotidiana no deben asumirse como parte normal del envejecimiento y la respuesta sanitaria necesita integrar detección, atención, autonomía, reducción del estigma y apoyo a quienes cuidan. En un escenario en el que la demencia mantiene una elevada carga mundial, reconocer esas señales constituye uno de los primeros pasos para orientar oportunamente la atención.

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