La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado un paso crucial en la lucha contra el dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos del género Aedes, como el zika y el chikungunya. En un contexto global de rápido aumento en los casos de estas enfermedades, la OMS ha presentado el Plan Estratégico Mundial de Preparación, Disposición Operativa y Respuesta, una iniciativa destinada a mitigar la creciente amenaza que representan los arbovirus transmitidos por mosquitos Aedes.
El dengue y otras enfermedades arbovirales han experimentado un incremento alarmante en los últimos años, particularmente en regiones tropicales y subtropicales. Según la OMS, más de 4 mil millones de personas están actualmente en riesgo de contraer arbovirus, y se estima que esta cifra ascenderá a 5 mil millones para 2050. En 2023, el número de casos de dengue se duplicó en comparación con el año anterior, con más de 12,3 millones de casos reportados hasta finales de agosto. Esta preocupante tendencia llevó a la OMS a clasificar el brote mundial de dengue como una emergencia de nivel 3, su categoría de mayor gravedad, en diciembre de 2023.
El dengue es endémico en más de 130 países, especialmente en regiones como el Sudeste Asiático, el Pacífico Occidental y las Américas. En África, la situación es aún más crítica, ya que los países no solo enfrentan esta amenaza sanitaria, sino también otras enfermedades en medio de conflictos y desastres naturales que ponen a prueba la resiliencia de sus sistemas de salud.
Plan global para hacer frente a los arbovirus
El Plan Estratégico Mundial de la OMS busca reducir la carga de morbilidad, sufrimiento y muertes relacionadas con el dengue y otros arbovirus, mediante una respuesta global y coordinada. Según el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, “la rápida propagación del dengue y otras enfermedades arbovirales es una tendencia alarmante que exige una respuesta intersectorial y transfronteriza”. El plan establece una hoja de ruta para revertir esta tendencia, protegiendo a las poblaciones vulnerables y construyendo un futuro más saludable.
Factores detrás del aumento del dengue
Diversos factores han facilitado la expansión del dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos Aedes. La urbanización no planificada, junto con deficiencias en agua, saneamiento e higiene, han creado entornos propicios para la proliferación de estos vectores. El cambio climático y los viajes internacionales también han contribuido a la rápida propagación geográfica de estas enfermedades.
En respuesta a estos desafíos, la OMS ha lanzado un plan integral que se enfoca en cinco componentes clave:
Coordinación de emergencias: Se establecerá una jerarquía de responsabilidades y actividades de coordinación para mejorar la respuesta a los brotes de arbovirus.
Vigilancia colaborativa: El fortalecimiento de las herramientas de detección temprana, el monitoreo basado en indicadores y eventos, y el refuerzo de los diagnósticos de laboratorio son esenciales para un control efectivo del dengue y otras enfermedades transmitidas por Aedes.
Protección de las comunidades: Se fomentará la participación activa de las comunidades mediante la adaptación local de las medidas de prevención y control de mosquitos, promoviendo entornos más saludables y reduciendo los criaderos de vectores.
Atención segura y ampliable a escala: El plan garantiza un manejo clínico eficaz y resiliente, asegurando que los pacientes reciban atención médica oportuna y adecuada, lo que ayudará a prevenir complicaciones graves y muertes.
Acceso a contramedidas: Se promoverá la investigación y la innovación para mejorar los tratamientos y desarrollar vacunas más eficaces contra estas enfermedades, mejorando así la respuesta global.
Un llamado a la acción global
El Plan Estratégico Mundial de la OMS no solo se dirige a los gobiernos, sino también a las comunidades, profesionales de la salud y ciudadanos de todo el mundo. Se requiere una acción conjunta para abordar el impacto devastador de los arbovirus. Las campañas de concientización, las estrategias de control de vectores y la adopción de nuevas tecnologías son fundamentales para revertir la propagación de estas enfermedades.
El plan, que tiene una duración prevista hasta septiembre de 2025, necesitará una inversión de 55 millones de dólares para apoyar actividades de preparación, respuesta y disposición operativa. Esta estrategia se alinea con la Respuesta Mundial para el Control de Vectores 2017-2030, y con la Iniciativa Mundial sobre Arbovirus, lanzada en 2022, que tiene como objetivo abordar los arbovirus con potencial epidémico transmitidos por mosquitos.